La aviación paracolonial de Katanga

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Un Fouga Magister de los tres con que llegó a contar la Avikat, la fuerza aérea del Estado de Katanga. Las tres aspas rojas de la cocarde del fuselaje representan croissettes de Katanga, pequeñas cruces de cobre que se usaban tradicionalmente como moneda  en la región y adoptadas como símbolo del país independiente. 

 

La provincia congoleña de Katanga, tan grande como toda España, linda hacia el sur, este y oeste con Zambia, Tanzania y Angola. Pero el 30 de junio de 1960, día de la independencia del Congo, lindaba con la provincia portuguesa de Angola y las colonias británicas de Rhodesia del Norte y Tanganica. Eso explica parte de la tentación irresistible que llevó a intereses financieros asociados a la Union Minière du Haut Katanga a declarar la independencia de la provincia del gobierno central de Léopoldville (actualmente Kinshasa). Esta vuelta descarada al colonialismo del siglo XIX pareció funcionar al principio, cuando en la capital de Congo gobernaba –muy precariamente– el supuestamente izquierdista Patrice Lumumba.

El Estado de Katanga se dotó de todo lo necesario: un presidente (Moise Thsombe), instituciones políticas, partido central (CONAKAT, Confédération des associations tribales du Katanga), ejército y fuerza aérea. En realidad era la parte mollar del Congo, la que verdaderamente daba beneficios a base de la explotación de las minas de cobre y otros minerales valiosos. Se consideraba adecuado por tanto separarla del resto del país, del caótico Congo de la primera mitad de la década de 1960.

La fuerza aérea de Katanga retuvo activos de la Aviación de la Fuerza Pública belga y consiguió otros, principalmente de Bélgica y también de la Angola portuguesa, y tenía su base principal en el aeropuerto de Luano, junto a la principal ciudad del país. Tras apenas tres meses de gobierno Lumumba –que se había atrevido a pedir ayuda a la Unión Soviética para combatir la secesión de Katanga– fue derrocado y enviado a Élisabethville (actualmente Lubumbashi), la capital del estado minero paracolonial de Katanga, donde fue ejecutado y convertido así en el gran mártir de la independencia africana.

En ese momento la posible utilidad de Katanga como reducto anticomunista en un Congo revolucionario desapareció, eliminado Lumumba y con un firme aliado de occidente como Joseph Mobutu en el poder. Los Estados Unidos giraron sus pulgares hacia abajo y la ONU se puso a la tarea de terminar con la secesión de Katanga. Por tierra las cosas no fueron muy bien al principio. En septiembre de 1961, una compañía irlandesa tuvo que rendirse tras varios días de asedio en Jadotville (actualmente Lukasi). Un Fouga Magister de la Avikat apoyó la operación.

Los mercenarios katangueños fueron un hueso muy duro de roer para las fuerzas de la ONU, pero la situación cambió decisivamente gracias al contingente aéreo internacional que se reunió para apoyar las operaciones de la ONU en el Congo, formado por unidades suecas, indias y etíopes. Los aviones de la ONU pudieron aniquilar a la fuerza aérea de Katanga en tierra e impedir que llegaran suministros desde Angola o Rhodesia. El único Fouga Magister operativo de la Avikat hizo un gran papel, multiplicando sus salidas hasta el punto que ganó cierta fama sobrenatural. Para finales de 1962 todo había terminado.
 


 

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