Retrofuturismo aéreo


El único prototipo del bombardero estratégico Convair XB-46, que voló por primera vez el 2 de abril de 1947

El XB-46 no era un sólido producto militar como el B-45 Tornado, sino un estilizado diseño retrofuturista, con un cierto parecido con los aviones estratosféricos que pintaba Chesley Bonestell (el famoso autor del cuadro Saturno desde Titán). Pero los ingenieros de Convair no se molestaron en colocar unas alas en flecha a su prototipo, como era preceptivo desde que se exprimió a fondo la tecnología aeronáutica alemana tras la derrota del Tercer Reich.

Los cuatro motores estaban colocados en unas góndolas aerodinámicas pero poco serias, como si solo les faltaran unos cromados para parecer el morro de un Cadillac. La nariz, de una sola pieza de plástico transparente, parecía más propia de una nave espacial de una película de ciencia ficción que de un bombardero serio. El estilizado fuselaje resultaba muy elegante, pero demasiado angosto para atiborrarlo de armas de destrucción masiva. A regañadientes, los planificadores de la USAF permitieron la construcción de un prototipo, pero ni siquiera se probaron en él los dos elementos claves de un bombardero: las armas defensivas y el sistema de puntería.

El avión volaba bien pero resultaba claro que no sería tan rápido ni tan capaz como el B-47, el elefante blanco de la USAF por entonces. Tampoco podía servir como máquina de transición, como el Tornado, de manera que, tras investigar algunas características curiosas del modelo, como sus sistema de control no eléctrico ni hidráulico, sino neumático, el B-46 fue abandonado y ni siquiera encontró hueco en un museo, salvo, al parecer, su nariz de plexiglás.

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