Ingeniería inversa con el avión equivocado


Uno de los prototipos del Nakajkima G5N Shinzan (primer vuelo, 10 de abril de 1941), utilizado como avión auxiliar por la Marina imperial entre 1943 y 1945.

A finales de la década de 1930, la Marina imperial japonesa (que iba, en asuntos aeronaúticos y en general a lo suyo, sin contar para nada con el Ejército de tierra) se dio cuenta con desconsuelo que su mejor avión, el todavía en fase de prototipo G4M, no daba la talla para ciertos trabajos de bombardeo pesado a muy larga distancia que serían necesarios para la construcción del Imperio agrandado japonés. En concreto, era necesario un avión capaz de llevar del orden de cuatro toneladas de bombas a cerca de 6.000 km de distancia.

La industria aeronáutica japonesa dominaba ya la construcción de bombarderos bimotores de 10-15 toneladas de peso total, pero no tenía experiencia en cuatrimotores de 30 toneladas, aparte de su lejana tentativa de convertir en bombardero el Junkers G.38. En la otra orilla del océano Pacífico, en concreto en el sur de California, la compañía Douglas había dado un paso en falso después de su gran éxito comercial, el DC-3. En junio de 1938 había volado por primera vez el DC-4E (por Experimental). Se trataba de un avión enorme de 42 metros de envergadura y triple cola, repleto de complejos y experimentales mecanismos, incluyendo un tren aterrizaje triciclo. El único ejemplar no gustó a la compañía United Airlines, que había hecho el pedido, y fue puesto a la venta. Mientras tanto, Douglas se dedicó a poner a punto el auténtico DC-4, más pequeño, compacto y simplificado, que voló en febrero de 1942 y que se convirtió en un gran clásico de la aviación civil.

El DC-4E fue comprado en octubre de 1939 oficialmente por la compañía de bandera japonesa Dai Nippon, la aerolínea imperial, trasladado a Japón y llevado discretamente a los talleres de Nakajima, donde sus ingenieros se pusieron a la ardua tarea de convertirlo en un bombardero pesado. Los vicios del modelo original se trasladaron, multiplicados, al modelo transformado, y el resultado final fue un avión bastante más pesado de lo previsto, incapaz de alcanzar las prestaciones de distancia y carga especificadas y extremadamente complicado de operar. Los prototipos construidos se usaron como aviones auxiliares de apoyo y transporte para la Marina, y se planeó una versión mejorada para el Ejército que no se terminó. De la frustrante experiencia, no obstante, Nakajima obtuvo mucho saber hacer que le sirvió para desarrollar el G8N Renzan, un bombardero cuatrimotor adecuadamente mortífero.

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