China impresiona a los Estados Unidos

 

 

 

Uno de los primeros Chengdu J-20 en entrar en servicio con la 中国人民解放军空军 (), a finales de la década de 2010.

El primer vuelo del J-20, en enero de 2011, coincidió con la visita oficial de ministro estadounidense de defensa a China, de manera de Robert Gates, un ex-director de la CIA educado en la guerra fría, tuvo ocasión de explayarse un poco sobre las potenciales amenazas a la seguridad nacional estadounidense procedentes de la tecnología militar china. El J-20 es un avión formidable, capaz de volar 6.000 km a una velocidad cercana a Mach 2 cargado con montones de armas muy sofisticadas. Además, es furtivo o invisible al radar, lo que lo convierte en un caza jet de quinta generación, el tercero en volar en el mundo después del F-22 y F-35, ambos fabricados en los Estados Unidos.

El J-20 cayó a continuación bajo el foco de una turba de analistas militares occidentales, que se preguntaron seriamente si era realmente “furtivo”, si era un rival serio para el F-22 (el avión de guerra más avanzado del mundo, oficialmente) si los motores (rusos al principio, serán sustituidos por modelos chinos) eran de buena calidad, etc. Al final, no queda claro si el J-20 es una amenaza muy seria para la superioridad militar de los Estados Unidos o si es meramente una mala copia de la tecnología de guerra occidental, como asegura el prejuicio habitual anti-chino. Lo que sí parece cierto es que cada J-20 cuesta una cantidad inmensa de dinero, unos 70 millones de euros por unidad, que China podría invertir más provechosamente en otros campos, por ejemplo en la aviación comercial.

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