De Basora a Karachi

 

Short Rangoon de la FA británica en Irak (1932). Escuadrón de hidroaviones nº 203, acantonado en Basora.

 

En 1932 las negociaciones entre los gobiernos persa y británico sobre el reparto de los beneficios de la Anglo Persian Oil Company estaban en un punto cumbre, y precisamente por entonces, tal vez como medida de presión, los persas decidieron no renovar el permiso de sobrevuelo de su territorio a los aviones británicos. Esto obligó a la Imperial Airways a buscar otra ruta entre Basora y Karachi, y la encontraron abandonando la costa norte del Golfo Pérsico y recorriendo la costa sur. Previamente Imperial se asesoró con los aviadores del escuadrón de hidroaviones 203, asentado en Basora y que conocía a la perfección la zona (1).

El 203 tenía tres Rangoon, versión militar del gran hidroavión de pasajeros Short Calcutta. Su principal cometido era patrullar el golfo Pérsico desde Basora hasta Karachi, con alguna incursión hacia el oeste que les permitió tomar contacto con los Fairey IIIF de Aden. Era uno de los distritos más tranquilos de la RAF en todo el mundo. En la costa de Arabia, una vez dejado atrás el siempre hostil Irak, estaban el muy amistoso Kuwait, el medianamente amistoso Hedjaz (más tarde Arabia Saudí) y varias decenas de emiratos con reacciones por lo general cordiales con el poder británico.

Imperial Airways diseñó su ruta de tal forma que los pasajeros salían ganando con respecto a la anterior, que se limitaba a contornear la abrupta costa iraní. Al sur, la costa estaba llena de islas, el terreno era más suave, el tiempo por lo general bueno y las vistas magníficas. Tras despegar de la base aérea de Shaibah, junto a Basora, los Handley Page HP.42 sobrevolaban Kuwait y la costa del Hedjaz, paraban a almorzar en Bahrein, gran centro de pescadores de perlas, cruzaban la península de Qatar y hacían noche en Sharjah, en los actuales Emiratos Árabes Unidos.

A la mañana siguiente, el avión remontaba un paso entre las montañas de la punta norte de los Emiratos hasta Dibah (Fujairah) y ya sobre el mar enfilaba Gwadar en el Baluchistán, ya en la seguridad del Raj (en el actual Pakistán). Este tramo magnífico se comparaba muy favorablemente con la etapa anterior, Palestina – Basora, realizada principalmente sobre un desierto de clima turbulento y habitantes hostiles. En caso de problemas y accidentes, se confiaba en que los Rangoons acudirían rápido a prestar ayuda a los grandes aviones de Imperial Airways.

Podía haber otro tipo de problemas, incluso en una ruta tan tranquila como esa. En julio de 1933 se informó que las tribus beduinas de Sharjah planeaban atacar el recinto destinado al descanso de los pasajeros, como medida de presión para que el jeque les pagara los atrasos de sus asignaciones. Inmediatamente, el Imperio reaccionó. Aunque el residente británico en la comarca reveló que todo había sido un bulo, se decidió enviar unos cuantos Wapitis del escuadrón nº 84, en Shaibah, para hacer de todas formas una “demostración aérea” sobre los indígenas. Tras casi 1.000 km y más de siete horas de vuelo, los Wapitis llegaron y evolucionaron sobre los beduinos durante un par de días (2).
Los Rangoon acabaron su patrullaje del Golfo Pérsico en 1933, siendo sustituidos por Singapores algo más modernos.

(1) “The new Persian Gulf route” Flight, 30 de septiembre de 1932.
(2) Flight, 22 de febrero de 1934.

 

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