La aerolínea de Jesucristo

Un DC-6 de a finales de 1969. El avión lleva en la cola el antiguo símbolo cristiano del pez.

El balance del segundo mayor puente aéreo de la historia, tras el de Berlín en 1948, es impresionante: más de 50.000 toneladas de suministro entregadas, en unos 5.000 vuelos. Otras razones para asombrarse es que la ruta aérea era clandestina y privada, eclesiástica en concreto, de la rama cristiana, y estuvo todo el tiempo bajo el fuego del enemigo.

La secesión de Biafra en 1967 de la República Federal de Nigeria fue considerada como un asunto interno por la ONU y en general lo que se llama la comunidad internacional. Las líneas de fractura de la guerra fría se reordenaron de una manera extraña. La Unión Soviética (adalid del tercer mundo por entonces), Reino Unido (antigua potencia colonial de Nigeria) y el Mundo Árabe (religión mayoritaria de Nigeria menos Biafra) se sumaron a la causa de la república federal. Reino Unido entregó algo de armamento ligero al ejército federal, la URSS aviones MiG pilotados por egipcios entre otros suministros. La causa biafreña no tenía apoyos explícitos, aparte de cierta simpatía por parte de Estados Unidos, una ayuda encubierta de Francia (al parecer De Gaulle apreciaba la idea de tocarles las narices a los británicos en África)… y el Vaticano.

La religión mayoritaria en Biafra, el ángulo sureste del país, era y es la cristiana, y las numerosas misiones católicas y protestantes, fuertemente conectadas con sus casas matrices en Europa y Norteamérica, comenzaron a planear la ayuda humanitaria, urgente desde que Port Harcourt fue ocupado y Biafra quedó aislada, con la pista de aterrizaje de Uli como única conexión con el mundo exterior y el hambre como única perspectiva. Tras varias reuniones, se creó Joint Church Aid como entidad única para coordinar los envíos de alimentos y medicinas. Por entonces el CICR (comité internacional de la Cruz Roja) había tirado la toalla, tras intentos de organizar su propia línea aérea de suministros con pesados Boeing Stratocruiser.

La guerra de Biafra popularizó en periódicos y televisiones de todo el mundo la imagen de los niños famélicos, con brazos y piernas delgados como huesos de pollo y vientres monstruosamente hinchados por el kwashiorkor, la deficiencia de proteínas. El puente aéreo comenzó a tomar forma, tras unos comienzos poco prometedores con vuelos directos desde Europa y después desde la isla de Fernando Poo, por entonces colonia española, cuando se estableció una base permanente en Sao Tomé, entonces colonia portuguesa, a unos 600 km de Uli.

Los vuelos eran nocturnos, para evitar ataques de la aviación federal. El objetivo era colocar aproximadamente 20 aviones cada noche en Uli, capaces de llevar en total unas 200 toneladas de carga, aunque las 500 toneladas diarias habrían sido más adecuadas. Noche tras noche los aviones volaron los 600 km entre la isla portuguesa y Uli con su carga, hostigados regularmente por la aviación nigeriana. Los aviones eran grandes cuatrimotores desechados por la aerolíneas, como DC-6 y SuperConstellation. Los pilotos eran mitad altruistas y mitad mercenarios bien pagados, y los traficantes de armas, con experiencia en vuelos clandestinos a Biafra llevando suministros, estuvieron implicados desde el principio.

Se calcula el número de personas salvadas de la muerte por inanición en un millón, mientras que tal vez otro millón murió. Joint Church Aid, que nunca fue una organización formal, se disolvió después de aquello y nunca volvió a funcionar. La República de Biafra fue aniquilada, aunque periódicamente reivindica su independencia dentro de la República Federal.

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