El último grito de la Unión Soviética

 

El Antonov An-225 Mriia en tiempos de su primer vuelo, a finales de 1988.

Como una especie de más difícil todavía, la casa Antonov, después de sacar en 1985 el Ruslán, el carguero más capaz del mundo, presentó al público en 1989 el Mriia (Sueño, en ucraniano). El monstruo de seis motores podía llevar 250 toneladas de carga y despegar con 600 toneladas de peso total. Medía 88 metros de envergadura y 84 de longitud. La prensa soviética informó que podía dar cabida en su interior a 80 turismos Lada y que, a diferencia del Ruslán, podía llevar enormes cargas externas de hasta 10 metros de diámetro y 70 de largo, por ejemplo equipos de perforación de petróleo y gas completos, listos para funcionar en cualquier confín de la URSS.

El Mriia se movía a base de  quemar cantidades enormes de queroseno (aunque el coste energético de transporte por tonelada era el más bajo de todos los aviones existentes) y se diseñó con las necesidades de exploración y explotación de combustible fósil en las zonas más apartadas del país. El otro requerimiento de diseño era la capacidad de poder transportar  en su lomo el transbordador espacial soviético Burán. Toda la técnica aeronáutica más avanzada de la URSS se empleó en el nuevo avión: “nuevas aleaciones de aluminio, acero superresistente y laminados sintéticos” (1).

Al estilo de America Builds an Aeroplane, en la construcción del Mriia participó todo el país: los turboreactores fueron fabricados en Zaporozhie, las alas en Tashkent, el tren de aterrizaje en Gorki, otras partes se fabricaron en Moscú, Leningrado y Uliánovsk. Menos de un año después del primer vuelo del Mriiia, en diciembre de 1988, el muro de Berlín era hecho pedacitos por la multitud y se acababa a efectos prácticos la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Pero el avión, tras unos años de desconcierto en que quedó almacenado y desmotorizado, sobrevivió y comenzó a realizar un valuable servicio como carguero de cargas especiales. Actualmente se baraja la posibilidad de construir más ejemplares.

(1) Un avión de carga que parece un sueño. Sputnik, agosto de de 1989.

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