Dos SuperEspañas esparragueras

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14. Andalucía y Navarra

Las gentes del norte, los navarros en particular, siempre han sido menos civilizados que los del sur. Se puede comparar, por ejemplo, la basta lápida funeraria encontrada en Gastiain, cerca de la muga de Álava, con esta seca inscripción “Attia Buturra, hija de Viriatus, murió contando treinta años. Aquí yace” con estotra hallada en Italica (Santiponce, junto a Sevilla: “Consagrada a los Dioses Manes. Aquí reposa Licinia Licinilla, que falleció a los treinta y cinco años, cuatro meses y ocho días. Caminante, te ruego que digas por ella: séate la tierra ligera” (sit tibi terra levis). Hay más en García y Bellido, 25 estampas de la España antigua.
Ambas regiones tienen una proverbialmente marcada personalidad propia y al mismo tiempo son españolísimas, en realidad “superespañas”. Ambas existen, paradójicamente, con el mismo rango que el país español, y han sido y son famosas en el mundo entero, Navarra como reino hasta hace cuatro o cinco siglos y Andalucía por su alucinante continuidad cultural, intacta y serpenteante desde los tiempos de Argantonio hasta los de Federico García Lorca. Sin contar la famosa referencia al vino de Jerez, Shakespeare cita ambas regiones en sus obras con frases como “Navarre shall be the wonder of the world”, y “as Seville as an orange”, mientras que no dice nada de Madrid ni de Cataluña, por ejemplo, qué lástima. Otra conexión es el peculiar arraigo del carlismo, que tiene su plaza fuerte en Navarra, también en Sevilla, como demuestra el caso de Fal Conde y sus aventuras con la Comunión Tradicionalista durante la última guerra civil.
Dice Bergua, desbarrando bastante, hablando de Navarra: “del Pirineo mana, como de fuente purísima, una voluntad inquebrantable que conforme avanza hacia el sur se va debilitando, desvaneciéndose, para convertirse en transigencia maternal, como en Castilla; después en individualismo disperso, como en Extremadura y La Mancha, y por último en fanatismo indolente, en Andalucía”. Es el famoso tópico norte-sur expresado en forma fluvial.
En 1986, Navarra y Andalucía hicieron algo insólito: firmar un convenio oficial entre ambas comunidades para mejorar las condiciones de trabajo de los temporeros andaluces que iban a las orillas del Ebro a la campaña del espárrago. Los convenios entre regiones autónomas son tan escasos como los dientes en el pico de las gallinas, están mal vistos, deben ser aprobados por el gobierno central y requieren una gran cantidad de papeleo. Este convenio en particular afectaba especialmente al ayuntamiento de San Adrián (Navarra), un pueblo próspero en la ribera del Ebro, justo enfrente de Calahorra. La D.O. Espárrago de Navarra, generosamente, se aplica a también a espárragos criados en la Rioja y en Aragón, es un convenio interautonómico por la vía de las verduras.
Hay espárragos como postes de telégrafos y otros de calibres más modestos, envasados en materiales nobles, vidrio y hojalata, nunca en plástico. Las latas suntuosas de kilo se compraban por Navidad y que luego daba pena tirarlas, de manera que se lavaban y se usaban como recipientes para guardar cosas pequeñas. San Adrián es uno de los epicentros del espárrago ibérico, y celebra todos los años un concurso taurino donde el trofeo es el “Espárrago de Oro”. Mismo trofeo adjudican en Huétor-Tájar (Granada) en su concurso de cante flamenco, sin necesidad de maltratar animales. Da la casualidad que Huétor-Tájar está en medio de la vega del Genil, y es otro emporio esparraguero con denominación de origen.
Hace tiempo que los andaluces no van a la temporada de espárrago a San Adrián como lo hacían antes. La mayoría de los temporeros hoy en día son extranjeros (un 71%) y van, por ejemplo, “De la aceituna en Jaén… a la fresa en Huelva, luego, a la fruta a Lérida, y de la fruta a la vendimia a la Rioja”. Se empieza en enero con el tomate en Murcia y se termina en diciembre con el plantón de fresa en Valladolid.
En realidad, según el informe de Cáritas sobre temporeros agrícolas de 2012, “el grueso de la demanda de inmigrantes para las faenas agrícolas se concentra en tres provincias: Almería, Huelva y Jaén”. Solamente en el mar de plástico de Almería (el condón de Andalucía) ha aumentado la población en la última década en unas 90.000 personas. La temporada del espárrago en Navarra va de abril a mayo, y en Huétor de marzo a mayo.

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