Grandes esperanzas para el Concorde en 1972

 

Todo lo que se dice en este cartel, publicado tres años después del primer vuelo del avión y tres antes de su primer vuelo comercial, es completamente cierto, salvo una cosa. Esta maravilla de la ingeniería de mediados del siglo XX refleja un mundo que creía firmemente que los aviones supersónicos de pasajeros dominarían los cielos hacia 1970, siguiendo la progesión en velocidad de la década de 1930 (hacia 450 km/h) y de 1950 (900 km/h). Resultaba lógico que en 1970 los aviones comerciales volaran a 1.800 km/h, y en realidad el Concorde rebasaba ampliamente esa cifra.

El único problema estaba en la autonomía del avión. No solamente el Concorde no “unió la mayor parte de los países del mundo en menos de 12 horas” sino que su carrera se limitó a unir Londres y París con la Costa este norteamericana, con alguna incursión a Ciudad de México y un ensayo de llegar a Río de Janeiro desde París, que requería una escala en Dakar. Los 6.500 km de autonomía del avión no daban para más. Otros problemas era un precio por kilómetro y pasajero astronómico y un nivel de ruido insostenible. Aún así, entre 1976 y 2003 se pudo volar a más de Mach 2 en un avión de pasajeros. Periódicamente surgen proyectos de NeoConcordes, pero parece que la tecnología aeronáutica actual está más por la labor de reducir al máximo el coste de operación del avión que por virguerías supersónicas.

 

Concorde (1972) Ville de Paris / Bibliothèque Forney

Gallica
http://gallica.bnf.fr/

 

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