El atribulado viaje del Karel Doorman

hawkerseahawk

 

Un Hawker Sea Hawk de la Aviación Naval holandesa, de la dotación del portaaviones Karel Doorman, Nueva Guinea Holandesa (Irian Jaya), 1960. Todo el mundo estaba de acuerdo en que el Sea Hawk era un avión primoroso (dainty), muy fino y elegante, tal vez carente del aspecto agresivo que se supone que debería tener un avión de guerra. Voló por primera vez en 1947 y sirvió en la aviación naval británica, alemana, india y holandesa. Por cuanta de la FAA (Fleet Air Arm) participó en el ataque de Suez, aunque su papel colonial en general fue limitado. El Sea Hawk fue el principal avión de ataque al suelo de la fuerza británica que participó en el ataque de Suez. Los Sea Hawk procedían de tres portaaviones y solían ser escoltados por de Havilland Venom.

 

El portaaviones Karel Doorman, un ex-portaaviones británico de la Segunda Guerra Mundial, zarpó del puerto de Rotterdam a finales de mayo de 1960. Su destino era la Nueva Guinea Holandesa, el último resto de la preciosa guirnalda esmeralda que habían sido las Indias Orientales neerlandesas para la potencia colonizadora. Indonesia, la potencia regional, deseaba terminar definitivamente con el último vestigio colonial holandés en la zona.

El periplo del Karel Doorman fue visto como un casus belli por Indonesia y por el mundo en general como un feo anacronismo colonial. Madagascar, en plena transición a la independencia del Imperio francés, rehusó dar acogida al portaaviones. Los estibadores de Fremantle, Australia, también se negaron. Un viaje a Japón tuvo que se pospuesto cuando los sindicatos de Yokohama negaron el placet.

Tras idas y venidas y algunas demostraciones de “ondear la bandera” sobre la Nueva Guinea holandesa (ahora llamada Irian Jaya o Papúa Occidental) por parte de los Sea Hawk de la dotación del portaaviones, que no alcanzaron ningún resultado práctico, el portaaviones y sus barcos acompañantes enfilaron el océano Pacífico, cruzaron el Cabo de Hornos y el Atlántico y arribaron a Rotterdam a finales de diciembre de 1960, siete meses después de dejar el puerto (1). Fue tal vez la última expedición colonial (en este caso aeronaval) clásica, y sus resultados e incidencias muestran lo mucho que el mundo había cambiado en su actitud hacia los imperios coloniales.
 

(1) Danilyn Rutherford: Laughing at Leviathan: Sovereignty and Audience in West Papua – University of Chicago Press (2012) (Google Books)

 


 

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