Un “por si acaso” de 56 toneladas

Un ejemplar del Consolidated B-32 Dominator en 1945. Primer vuelo: 7 de septiembre de 1942.

 

Todo el mundo en la USAAF entendía que su bombardero principal no podía ser otro que el Boeing B-29, cuyo trabajo de desarrollo había comenzado en 1939. Pero a mediados de 1940 una terrible posibilidad, la de un fiasco del B-29, les obligó a llamar a Consolidated y encargarles un megabombardero de respaldo, fiándose de la experiencia de la compañía en la realización del B-24 Liberator, el bombardero construido en mayor número de todos los tiempos.

Consolidated comenzó cautelosamente planteando una versión más grande del Liberator, con su mismo timón doble y ala larga y estrecha, pero con el fuselaje de sección circular, listo para la presurización. Aunque el prototipo voló un par de semanas antes que el B-29 de la Boeing, Consolidated perdió mucho tiempo en terrenos tecnológicos que no dominaba y con motores ultrapotentes –los mismos que usaba el B-29– propensos al fallo y al incendio.

El producto final no estuvo listo hasta comienzos de 1945, cuando su rival llevaba ya meses reduciendo a cenizas las ciudades japonesas. La inercia del complejo militar industrial, no obstante, hizo que se fabricaran 120 ejemplares de esa mole aérea, que pesaba 56 toneladas a plena carga, y una unidad dotada del aparato parece ser que libró el último combate aéreo de la guerra, sobre Japón, en el que murió el proverbial soldado que muere el último en todas las guerras.

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