El bombardero alemán que participó en la liberación de París

EL Farman AAS.01A (Heinkel He 274) en la época de su primer vuelo (27 de diciembre de 1945)

El Heinkel He 274 es otro intento fallido de la aviación alemana (en su época de arma del Tercer Imperio) hacia el gran bombardero estratégico. En principio se planteó como un derivado del He 177 con cuatro motores separados en vez de la problemática disposición de dos pares de motores acoplados. Luego el proyecto derivó a un bombardero presurizado de muy elevada altitud, que incluso podría ser reabastecido en vuelo (al parecer, se planteó usar un Junkers Ju 290 como cisterna) y alcanzar así una autonomía impresionante, del orden de los 10.000 km.

Aquello empezaba a parecerse a un proyecto de bombardero intercontinental, e inevitablemente fue asociado al proyecto Amerika Bomber, el bombardero de Nueva York, para el que Heinkel construyó un prototipo inacabado, el He 277. A medida que la guerra se volvía más y más adversa, los proyectos de grandes bombarderos estratosféricos recibían cada vez menos apoyo oficial. En realidad a partir de 1942 Alemania necesitaba aviones para la defensa contra los bombardeos aliados, no vagos proyectos de bombarderos estratégicos. Una solución para sacar adelante el asunto fue endosárselo a Farman.

La industria aeronáutica francesa llevaba tiempo trabajando por cuenta de los alemanes, fabricando toda clase de componentes y también aviones enteros, como el Ju-52 (apodado en Francia Toucan) o el Siebel 204 (rebautizado como SNCAC Martinet) (1). Así que la factoría de Suresnes, a cinco km de distancia de la torre Eiffel según se cruza el Bois de Boulogne, recibió el incómodo encargo de fabricar un avión bombardero alemán enorme, de unas 40 toneladas de peso. A partir de ahí, el juego entre una Superioridad militar alemana poco interesada, una firma Heinkel desbordada por pedidos cada vez más acuciantes, los ingenieros y personal de Heinkel, los ingenieros y técnicos de Farman, los obreros de la fábrica y la Resistencia demoraron las cosas hasta que, en agosto de 1944, París fue liberado y, tras un inútil intento de destruir el aparato, los alemanes huyeron.

La factoría de Suresnes, en la que la Resistencia se quedó montando guardia alrededor del avión, fue liberada formalmente a comienzos de septiembre por la mítica 2ª División blindada de Leclerc. Algunos de sus vehículos llevaban pintados nombres de ciudades que habían sufrido años antes la furia de los bombarderos alemanes: “Guernica” o “Madrid”. Al parecer la Luftwaffe montó un ataque aéreo con Ju-88 para destruir el prototipo, una reacción algo exagerada teniendo en cuenta el poco aprecio que antes le había mostrado el alto mando alemán (2).

El alto mando de l’Armée de L’Air, por su parte, no quería saber nada de un gran bombardero estratosférico de motores de pistón y hélice. Tras completar el prototipo y volarlo por primera vez, el avión fue utilizado como soporte y auxiliar de las nuevas realizaciones de la aviación francesa, tan prolífica en la segunda mitad de la década de 1940, llevando sobre su lomo, por ejemplo, el futurista Leduc 0.10, un avión aguzado propulsado por un estatorreactor que no llegó a ser fabricado en serie. El Farman (luego SNCAC) AAS.01A (por Ateliers Aéronautiques de Suresnes) fue desguazado pocos años después.

1-Claude d’Abzac-Epezy: L’industrie aéronautique française pendant la Seconde Guerre mondiale : histoire et communication historique. Nacelles, Numéro 1 (Automne 2016), Pour une histoire sociale et culturelle de l’aéronautique au XXe siècle
2- Avions Légendaires: Heinkel He 274

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