El saludo de Francia a sus lejanos hijos africanos: Crucero negro, 1933

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El avión del general Vuillemin en el Crucero negro, identificable por el color rojo de la pajarita y el número 1 pintado en la cola. Nótese que el puesto del ametrallador ha sido sustituido por otro asiento con parabrisas idéntico al del piloto.

 
Al amanecer del día siguiente en que la Prohibición (de las bebidas alcohólicas) fue abolida en Estados Unidos, soldados senegaleses abrieron los hangares de la base aérea de Istres, en la costa azul francesa, cerca de Marsella, y comenzaron a sacar aviones y a alinearlos en el campo de aterrizaje. Cuando los 28 Potez 25 TOE estuvieron convenientemente colocados, el general Vuillemin, tras dar algunas indicaciones técnicas, dijo simplemente “A vos avions”.

Luego, tras algunos toques de silbato, la escuadra aérea entera se puso en movimiento, rumbo a Perpiñán. Regresaron a mediados de enero de 1934, tras muchos miles de kilómetros recorridos, decenas de países visitados y casi un centenar de escalas. Era el Crucero negro, la respuesta francesa a la Crociera Aerea del Decennale italiana, el sensacional raid transatlántico de Italo Balbo con 25 hidroaviones SM.55. Pierre Cot decidió ganar la mano a la Italia fascista movilizando 30 aparatos (al final fueron 28) y dar una cierta utilidad práctica a todo el asunto haciendo que la ruta recorriese casi toda la África francesa salvo Madagascar, es decir, Marruecos, Argelia, Túnez, el África Occidental Francesa (AOF) y el África Ecuatorial Francesa (AEF).

El general Vuillemin, héroe de la primera guerra mundial, fue elegido para organizar el raid, y su símbolo personal, una pajarita, fue pintada en el fuselaje de todos los aviones participantes, a los que también se despojó de todo equipo inútil para el viaje, como ametralladoras, municiones, miras de bombardeo, etc, pues iba a ser un crucero esencialmente pacífico. El asunto requirió meses de organización, principalmente llevar  el combustible necesario a las escalas donde no lo había de forma permanente, y se le dio toda la publicidad posible. El objetivo oficial del Ministerio del Aire era comprobar la posibilidad de mover grandes escuadrillas en condiciones difíciles, lejos de sus bases de reparaciones y aprovisionamiento, comprobar y consolidad posibles rutas aéreas comerciales y “llevar el saludo de Francia” a sus lejanos hijos. Las fotografías muestran bandadas de colonizadores y sus esposas, todos vestidos de blanco y con el reglamentario salacot, arremolínándose en torno a los aviones pintados de oscuro. Los otros, los colonizados, sentían directamente el poderoso rugido de Francia cuando 28 motores se ponían en marcha al unísono y despegaban en busca de su próximo destino africano.

 

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