Aviones para China

 

Un Vought O2U Corsair de la fuerza aérea china a mediados de la década de 1930. El Corsair (Vought llegó a fabricar tres aviones con esta denominación) era un “biplano de cooperación” capaz de llevar a cabo muchas misiones distintas, útil solamente en ausencia de aviación de caza enemiga.

Los primeros doce aviones Vought Corsair llegaron a Shanghái a comienzos de 1930. Iban provistos de ametralladoras y enganches para bombas, gracias a la intervención personal del presidente estadounidense Herbert Hoover (1), que terminó así con el embargo de armas más o menos fingido que reinaba sobre China (el gobierno chino amenazó con comprar aviones británicos si no les vendían los Corsair). A 300 km de Shanghái remontando el Yangtsé  estaba Nankín, la capital oficial de la República desde 1928, desde donde el gobierno del Kuomintang  (el Partido Nacionalista Chino) intentaba hacerse con las riendas del antiguo Celeste Imperio. La docena de aviones jugaría un papel importante en este empeño, al formar el núcleo de la fuerza aérea con la que el Kuomintang confiaba en poner una distancia insalvable entre el gobierno de Nankín y sus enemigos.

Pocas veces en la historia un estado ha estado tan amenazado por todas partes. Los señores de la guerra de diversa importancia eran reyes absolutos en sus territorios. Feng Yu-hsiang mandaba en el noroeste, Chang Hsüe-liang (apodado el Joven Mariscal y que vivió 100 años) en el lejano norte, en Manchuria, Yen Hsi-shan en Shansi, en el valle del río Amarillo al norte, Lee Chung-yen en Kwangsi, en el sur, haciendo frontera con Indochina y Lung Yun en Yunnan en el suroeste, fronterizo con Birmania (2). Los comunistas dominaban territorios diversos, algunos bastante cerca de Nankín, y peleaban contra el Kuomintang desde que éste los había masacrado en 1927 en Cantón y otras ciudades. Por si fuera poco, el Imperio japonés presionaba sin cesar sobre China y pasó a la agresión abierta en 1932.

Excepto los comunistas, que parece que no disponían de aviación, los señores de a guerra sí tenían pequeñas fuerzas aéreas –la de Manchuria llegó a ser la más importante de China a finales de la década de 1920. Una tarea principal de la fuerza aérea de Nankín era demostrar su superior poderío sobre estas aviaciones fuera de su control y absorberlas a continuación, cosa que se terminó con éxito en 1936, cuando la era de los señores de la guerra pasó a la historia en China. El Partido Comunista Chino fue un hueso más duro de roer, entre otras muchas razones porque sus posiciones en las montañas no permitían un uso efectivo de la aviación. Tras la Larga Marcha de 1934 sus fuerzas consiguieron llegar a una zona más segura en el norte. La aviación de Nankín intentó medirse con la japonesa cuando ésta bombardeó Shanghái, en 1932, pero sufrió graves pérdidas y tuvo que retirarse para preservar su integridad.

En la primera mitad de la década de 1930 los aviones norteamericanos afluyeron en gran cantidad a China, así como expertos militares aéreos y modelos de entrenamiento. En 1937 comenzó la guerra contra Japón, en la que fueron aliados el Kuomintang y el Partido Comunista Chino, y a los aviones norteamericanos se unió una gran variedad de aparatos soviéticos, italianos, franceses y de otras procedencias, pues China –como la República española en guerra por entonces– compraba todo lo que salía al mercado.

1- Air Warfare: an International Encyclopedia. Edited by Walter J. Boyne (2002)
2- Guangqiu Xu: Americans and Chinese Nationalist Military Aviation, 1929-1949. Journal of Asian History, 31/2 (1997).

 

 

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