La importancia del tamaño de las ventanas

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Un Texan de la en Angola, a finales de la década de 1960.

 
La Força Aérea Portuguesa (FAP) utilizó con gran parsimonia sus limitados efectivos en la guerra de Ultramar (llamada guerra de la Independencia en Angola, Mozambique y Guinea). En Angola, una media de 140 aviones fueron usados para dominar tan extenso país, con un máximo de 172 en 1971 y un mínimo de 69 en 1961, el año en que empezó la guerra.

 

Fuente: Manuel Artur Correia Alves da Costa: A participação da Força Aérea Portuguesa nas guerras em África (1961-1974)

 
Las operaciones aéreas eran muy regulares y nunca en masa, de manera que los limitados recursos de la FAP podían ser empleados para mantener una presencia constante en el territorio de la insurgencia. La manera de operar se describe en estas dos citas, algo extensas pero muy ilustrativas:

“[L]as operaciones aéreas independientes [c]onsistían en acciones de bombardeo en las denominadas “áreas de intervención libre “(territorios que no eran patrullados por fuerzas terrestres pero donde se suponía que había fuerzas rebeldes), con bombas convencionales, incendiarias y de napalm, buscando mantener al enemigo bajo constante presión.
[L]as misiones de reconocimiento armado, muy comunes en la FAP, [consistían] en buscar objetivos de oportunidad en las áreas conocidas de posible actividad enemiga. En estos casos, los principales indicadores que podrían desencadenar el ataque aéreo eran los cambios en el terreno y de rutina de las poblaciones: nuevos caminos, nuevas construcciones, nuevas plantaciones, embarcaciones en los ríos donde anteriormente no existían, poblaciones en fuga en el momento de la aproximación de las aeronaves. Si se confirmaba la presencia de rebeldes, se desencadenaba inmediatamente un ataque con el armamento disponible, seguido más tarde por un bombardeo más intenso en el área. Era, sin embargo, una misión con riesgos, en particular la posibilidad de alcanzar una población no hostil. Por otro lado, eran difíciles de concretar dada la escasez y dispersión de los blancos, que dificultaba la confirmación del ataque. Además, con el tiempo, el comportamiento de los guerrilleros cambió, empezaron a disimularse mejor en la floresta densa y a volverse casi invisibles a los ojos de los pilotos.
[…]
En esta guerra psicológica, los medios aéreos se utilizaron como un medio fácil de llegar al mayor número posible de nativos, recurriendo a megáfonos instalados en las aeronaves y al lanzamiento de octavillas. Se difundían mensajes aludiendo a la superioridad militar de los portugueses ya la ilegalidad de las acciones contra las autoridades coloniales, y se aconsejaba a los rebeldes y a sus simpatizantes civiles que se entregaran.
Sin embargo, en el ámbito de la “Acción Psicológica”, la mayor contribución de la FAP ha sido su propia existencia y su presencia. El avión, tan poco conocido entre los nativos, era una importante arma disuasoria, que provocaba miedo y aprensión. La idea de que los portugueses podían volar sobre sus cabezas lanzando fuego, era un duro golpe para la moral de los nacionalistas y sus seguidores.
[…] el avión convencional de ataque y apoyo de fuego T-6G “Texan”, fue la aeronave más empleada en todos los teatros de operaciones, en este tipo de misiones”. (1)

“Los observadores volaban rutinariamente sobre sus zonas asignadas a unos 200 metros de altura y anotaban los cambios significativos: un nuevo puente, una senda reciente, uso reciente e intensivo de un sendero antiguo, barcos disimulados a lo largo de de la ribera, abrigos construidos de preferencia en el borde del bosque en detrimento del terreno abierto y ausencia de cultivos o de animales domésticos en torno a las chozas. Detectado el elemento sospechoso, la práctica era seguir volando recto para no provocar la alerta, pero a veces no había más remedio que bajar a unos 50 metros para una observación más detallada. Las fotografías tenían mucho valor. Por ejemplo, las cabañas construidas por la guerrilla solían ser más grandes y tener varias puertas y ninguna ventana, a diferencia de las tradicionales” (2).
 

(1) Manuel Artur Correia Alves da Costa: A participação da Força Aérea Portuguesa nas guerras em África (1961-1974).ISCT-IUL- Instituto Universitário de Lisboa – Departamento de História (2013).
(2) Contra-insurreiçao em África. O modo portugúes de fazer a guerra, 1961-1974. John P. Cann. Ediçoes Atena (1998).

 


 

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