La RAF crea una organización de destrucción masiva y encarga los aviones necesarios

El rey Jorge VI y la reina Isabel hablan con el personal del 156 Escuadrón Pathfinder en Warboys, Huntingdonshire, el 10 de febrero de 1944, bajo el morro de un Avro Lancaster. Imperial War Museum.

El Mando de Bombardeo británico (Bomber Command) se creó, como los cardenales, el 14 de julio de 1936, a partir de la poco definida estructura de la RAF metropolitana, dedicada en principio a la defensa de las Islas británicas. Fue una reacción directa a la salida a la luz de la clandestina Luftwaffe alemana en febrero de 1935. Dos eran las fuentes ideológicas de las que bebía la poderosa organización, el gran instrumento de dominio estratégico de las fuerzas armadas británicas, que cumplió este papel desde 1936 hasta 1968.

La primera era el trenchardismo, la versión británica de las ideas de Giulio Dohuet, desarrolladas por Hugh Trenchard, jefe y “padre” de la RAF hasta 1930. En 1918 Trenchard había tenido el mando de la Fuerza Aérea Independiente (Interaliada), la primera unidad de bombardeo estratégico del mundo, organizada para machacar Alemania y ganar la guerra desde el aire aniquilando la voluntad de resistencia del pueblo alemán. Por el camino también se podían destruir nudos ferroviarios y fábricas de armas, pero todo el mundo sabía que lo que había que hacer era lanzar un golpe devastador sobre la capital del Segundo Reich, Berlín. Justo cuando empezaban a estar listos los nuevos bombarderos estratégicos, el Handley Page V/1500 y el Vickers Vimy (y algunos modelos franceses e italianos) llegó el Armisticio del 11 de noviembre. Berlín tendría que esperar (hasta junio de 1940, cuando un solitario avión de la Marina francesa lanzó unas cuantas bombas sobre la ciudad).

La segunda línea de pensamiento importante en la RAF y por ende en el recién creado Mando de Bombardeo era la doctrina del control aéreo (Air Control), que establecía que las poblaciones nativas hostiles al Imperio podían ser reducidas a la obediencia con un uso habilidoso de la aviación, a un coste mínimo. Las dos doctrinas se unían en la consideración de que las masas bombardeadas, en Irak o en Alemania (o en el East End de Londres) entrarían en pánico y acabarían con la resistencia del país. John Slessor, Director of Plans, envió en la primavera de 1940 una propuesta para adaptar las viejas técnicas del Air Control en Irak a la nueva situación. Se trataría de hacer una lista de ciudades alemanas “proscritas” (proscribed, prohibidas, fuera de la ley), avisar de tal circunstancia a la población mediante panfletos y a continuación bombardearlas hasta que entrasen en razón.

Trenchard, retirado desde hacía una década, escribió al nuevo comandante del Mando de Bombardeo, Charles Portal, felicitándole por el nombramiento y también lamentando que no pudiera usar el poder aéreo británico para acabar la guerra de un plumazo (by now). “Trenchard seguía creyendo que Gran Bretaña había perdido una oportunidad única de acabar con el Tercer Reich mediante un único y devastador ataque aéreo en el corazón de Alemania” (1). Todos los mariscales y comodoros de la RAF en 1939 y después habían aprendido el oficio controlando remotos y abruptos territorios en Adén, Irak o el Waziristán. Las ciudades alemanas no parecían tan difíciles comparadas con aquella experiencia.

Mientras se levantaba la estructura de la primera organización 100% douhetiana de la historia, la parte tecnológica también recibió atención. En 1936 los bombarderos estándar de la RAF (Hampden, Wellington y Whitley) era máquinas bimotoras de autonomía y carga de bombas limitada. La RAF iba a necesitar un barco más grande (tres en realidad), y las especificaciones correspondientes (Air Staff Specifications B.12/36 y P.13/36) se publicaron en julio de 1936.
La extraña regla de los 10 años, establecida en el verano de 1919, que determinaba que el Imperio no se vería metido en una guerra importante en los siguientes diez años, terminó oficialmente en 1932. Podría verse este año como crucial: la Conferencia de desarme que comenzó entonces despertó muchas esperanzas, incluso en algunos de los curtidos estadistas que allí acudieron. Dos años después todo había terminado.

En julio de 1934 se publicó el Esquema A, el primer plan de rearme de Gran Bretaña. Siguieron a intervalos regulares planes cada vez más grandes, llevando las siguientes letras del alfabeto. La especificación de 1932 que había producido los tres bombarderos estándar de la RAF se había quedado muy corta para las nuevas necesidades de aniquilamiento que se preveían, y eso condujo a las dos importantes especificaciones de bombarderos. La RAF buscaba lo que se veía como The Ideal Bomber, la máquina capaz de volar alto, rápido y pesadamente cargada de bombas a muy larga distancia, el arma de destrucción masiva del Imperio.

La especificación P.13/36, “Twin-engined medium bomber for “world-wide use” definía en realidad un avión de ataque, no muy alejado de la idea francesa del multiplace de combat o BCR (Bombardement, Combat, Reconnaissance), con capacidad de transportar torpedos (para defensa costera) y de llevar personal a lejanos territorios, siempre con la defensa del imperio colonial mundial en mente. Con ánimo de ahorrar recursos, se intentó preservar la longitud estándar de 500 yardas (457 metros) de las pistas de los aeródromos de la RAF añadiendo a la especificación la capacidad de poder usar una catapulta para reducir la carrera de despegue del aparato (más pesado que los modelos precedentes), aunque luego no se volvió a hablar de ello. De aquí salieron dos notables modelos que se fabricaron en enormes cantidades: el Avro Lancaster y el Handley Page Halifax, una vez que añadieron dos motores más a su configuración original.

La especificación B.12/36 iba al grano y preconizaba un bombardero pesado capaz de volar a 250 millas por hora (400 km/h) en velocidad de crucero a 1.500 millas (2.400 km) de distancia con 4.000 libras (1.800 kilos) de bombas. También se preveían capacidades múltiples y la posibilidad de usar una catapulta para el despegue. De aquí salió el Short Stirling, una máquina que fue superada por el Lancaster y el Halifax. También pudo haber salido el Supermarine 316, fruto del ingenio de Reginald Mitchell, creador del Spitfire, al parecer el ganador del concurso pero que fue destruido por completo en un ataque aéreo alemán en septiembre de 1940, un caso extraño en que un bombardero aniquila a otro, por así decirlo, en el cascarón.

Tanto B.12 como P.13 establecieron el requerimiento de que se pudiera instalar dentro del fuselaje alguna forma de asientos ligeros desmontables “when the aircraft is being used for reinforcing Overseas Commands” (2).

1- Max Hastings: Bomber Command. Pan Books, 1981.
2- The RAF and Aircraft Design, 1923-1939: Air Staff Operational Requirements. Colin Sinnott.

Ecosistemas: ,

Asuntos:

Tochos:

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies