Un Etrich Taube que podría haber sido el de Giulio Gavotti, en Trípoli en 1911. Los aviones de la expedición italiana a Libia, al parecer, no llevaban ningún tipo de identificación. 

 

El 1 de noviembre es (desde 1994) el Día Mundial Vegano, pero debería ser también el Día Mundial Contra los Bombardeos Aéreos. El 1 de noviembre de 1911, pocos días tras el comienzo de la invasión de Libia, el teniente Giulio Gavotti despegó de Trípoli, base del cuerpo expedicionario italiano, y voló hacia el campamento turco de Ain Zara, a unos 15 km de distancia, con cuatro bombas Cipelli de un kilo y medio cada una en una bolsa de cuero. Armó las bombas, del tamaño de naranjas, mientras mantenía el rumbo del aeroplano con las rodillas y las arrojó una por una por la borda. No se conoce el número  de víctimas de este primer bombardeo aéreo, Gavotti tenía bastante con mantener el rumbo de su máquina para poder hacer una evaluación de daños.

Unos días antes habían entregado a la primera unidad militar aérea de Italia un par de cajones llenos de bombas, de manera que se suponía que los aviadores debían usarlas. Nadie sabía cómo hacerlo, no existía doctrina ni manual de instrucciones de ninguna clase. Gavotti, como le constó a su padre en una carta que le envió a Nápoles, decidió tomar la iniciativa. Ya había sido el primer aviador militar arrestado de la historia, cuando voló sobre el Vaticano sin permiso el año anterior. Tras su histórico vuelo de bombardeo sobre Libia, fue condecorado y felicitado por sus superiores y la prensa italiana le puso por las nubes. Gabriele d’Annunzio  le incluyó en uno de sus poemas épicos: “Pasa en el cielo un buitre pálido / Giulio Gavotti lleva su bombas”. La protesta de la Sublime Puerta contra un bombardeo contra las leyes de la guerra pasó desapercibida.

Los turcos se apoyaron en el derecho internacional vigente. En 1899, las Partes de la Convención de la Haya prohibieron el lanzamiento de explosivos y proyectiles desde globos  “u otros nuevos métodos de naturaleza similar” por un período de cinco años. La prohibición fue ratificada en 1907, pero luego la Gran Guerra acabó con ella y con muchas otras leyes y normas orientadas a limitar los estragos de la guerra, que en general prohibían hacerla a los civiles y emplear métodos crueles e inusuales. El bombardeo aéreo pronto derivó en el bombardeo de poblaciones civiles (por primera vez en Marruecos, por parte de la aviación militar española) y paulatinamente el precario avión y las bombas de kilo y medio de Gavotti se transformaron en artefactos capaces de provocar inmensa devastación, como se demostró en Dresde y en Hiroshima.

(1) Passa nel cielo un pallido avvoltoio / Giulio Gavotti porta le sue bombe.

(2) Alexander Gillespie: A History of the Laws of War. Hart Publishing (2011)

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