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Americanización: los Estados Unidos se meten hasta la cocina


Imagen de la portada del libro «La penetración americana en España», de Manuel Vázquez Montalbán (1974).

En octubre de 1952 se lanzó la edición española de Selecciones del Reader’s Digest. En marzo de 1953 Coca-Cola comenzó a fabricar en España. Se trató de dos impresionantes tour de force de la distribución. Selecciones salió con una tirada de 90.000 ejemplares (1), y la fábrica de Coca-Cola de la calle Almogávares, en Barcelona, producía 2.000 botellas por hora, 200.000 cajas, pintadas de amarillo con la marca en rojo, al año (2). La mayoría de las revistas de Selecciones no se tiraban tras ser leídas, sino que se atesoraban en las casas, a lo que ayudaba su formato de libro. Los envases de vidrio de Coca-Cola eran estrictamente retornables, se recogían, lavaban y rellenaban con más sustancia que se cargaba en camiones y se distribuía por todos los bares de España. En pocos años, ríos de Coca-Cola y toneladas de doctrina impresa del american way of life fluían ya abiertamente por todo el país. Comparados con estos impresionantes hitos, la firma de los acuerdos hispano-norteamericanos de septiembre de 1953 parece poca cosa.

El reportaje de W. Eugene Smith “Spanish Village” se publicó en la revista Life el 9 de abril de 1951. Diecisiete sensacionales fotografías venían precedidas por una ominosa entradilla: “It lives in ancient poverty and faith.” Smith trabajó algunas semanas en Deleitosa, Cáceres, para obtener las fotos. Sus motivos no están muy claros, parece que quería estremecer a la opinión pública norteamericana con una terrible visión de la España de Franco para sabotear las negociaciones en curso. Probablemente consiguió lo contrario. Lo que sí hizo fue inmortalizar la España preamericana, con un estilo de vida casi prerromano. Los únicos elementos modernos que aparecen en las 17 fotografías que publicó Life son los fusiles de los guardias civiles y el estetoscopio del médico. Las otras 15 fotos podrían haberse sacado en algún momento entre el año 1900 de nuestra era y el 1900 antes de Cristo.

La misma revista Life había abierto el fuego dos años antes cuando publicó, en abril de 1949, un extenso artículo, casi un publirreportaje, sobre la España franquista, ya algo reblandecida diez años después de la victoria contra la República (Franco’s regime, slightly mellowed, looks west for friendship and aid) (3). El argumento publicitario estaba claro: España era un gran país, una verdadera fortaleza montañosa con 430.000 soldados que, bien equipados, podrían ser una buena baza contra el comunismo. El régimen seudofascista estaba tan ablandado que las ejecuciones de presos políticos, que llegaron a ser de 50 diarias en los peores años, ahora ya eran solo de 50 al año, añade el artículo de la revista. El mismo Franco fue fotografiado vestido de hacendado inglés y cazando patos y faisanes en una finca, nada ni remotamente tan peligroso como los feroces Hitler y Mussolini.

Poderosas instituciones estadounidenses,como la Fuerza Aérea y el Departamento de Estado, tanteaban por entonces la posibilidad de unir España al carro del mundo libre, expresión que se usó al principio para referirse a las fuerzas enemigas del Eje y después a las opuestas al comunismo. Las visitas más o menos informales de militares norteamericanos de alto rango se multiplicaron. De vuelta a Washington, los militares iban convenciendo al gobierno del reticente Truman, heredero político de Roosevelt y hostil por lo tanto al franquismo, de que España podía ser un firme aliado anticomunista.

El 3 de septiembre de 1949 el poder duro norteamericano se dejó por fin ver en España, cuando el crucero pesado USS Columbus amarró en el puerto de El Ferrol del Caudillo (Ferrol a secas hasta 1938 y desde 1982), acompañado de otras naves de guerra menores, en visita oficial amistosa, la primera de muchas (4). En junio del año siguiente comenzó la gran guerra en Corea, entre el Mundo Rojo y el Mundo Libre. En agosto la agencia de crédito a la exportación de los Estados Unidos, Eximbank, envió un préstamo de algo más de 60 millones de dólares a España (5). La guerra de Corea impulsó el aumento de la capacidad bélica de la OTAN en Europa, para contrarrestar el poder soviético allí. La Conferencia de Lisboa de 1952 planteó un enorme aumento del poder militar, Grecia y Turquía entraron en la Alianza ese mismo año, y Estados Unidos estrechó los lazos diplomáticos con España y Yugoslavia (6). La tectónica de placas de la guerra fría había hecho pasar limpiamente a la dictadura franquista de feo residuo del fascismo a valioso aliado contra el comunismo.

Cuatro años después del reportaje de Life, la visita de Ferrol y el préstamo del Eximbank, la operación estaba hecha. El nacionalismo español aceptó la inserción de un artefacto extranjero de 800 km. de longitud en el sagrado territorio de la patria.

España puso la geografía, los Estados Unidos todo lo demás. Ese es el mejor resumen de los famosos acuerdos España-USA de septiembre de 1953. Es interesante compararlos con los frustrados acuerdos España-Alemania de 1940. En 1953 el gobierno español también puso sobre la mesa una larga lista de peticiones de suministros y recursos a la otra potencia contratante. Pero en este caso tenía un insano interés en cerrar un acuerdo, a diferencia de la reticencia de 1940. El resultado final de las negociaciones es que la fuerza aérea norteamericana consiguió un inmenso territorio muy soleado y bastante seco, condiciones ideales para la aviación, a distancia conveniente de la frontera soviética, no demasiado cerca como las bases turcas o alemanas ni demasiado lejos como las bases en territorio USA o el Pacífico. Ideal para el despliegue del arma de destrucción masiva de la USAF por entonces, el B-47 Stratojet.

El B-47 tenía algo más de 3.000 km de radio de combate, aproximadamente la distancia en línea recta entre Madrid y Moscú. Por esta razón, necesitaba bases no muy lejanas del objetivo enemigo, y este detalle aeronáutico determinó de manera importante el despliegue del poder norteamericano en España. El sucesor del B-47, el famoso B-52 Stratofortress, tenía ya un radio de combate de 7.000 km, que le permitía operar desde menos bases y más lejanas, lo que hizo bajar mucho la cotización de España como portaaviones. Empero la base aeronaval de Rota (Cádiz), llevada por la Marina de los Estados Unidos, siguió siendo de utilidad desde su creación en 1953 hasta bien entrado el siglo XXI.

El anuncio se publicó en los periódicos el 31 de julio de 1954. Brown Raymond Walsh, «contratistas principales para la construcción de Bases Aéreas en España», solicitaban ofertas a firmas españolas solventes para contratar las obras de la base aérea de Torrejón de Ardoz. El 11 de septiembre Fomento de Obras y Construcciones (FOCSA, actualmente en FCC) firmaba la adjudicación de las obras, que eran faraónicas: una pista de cuatro kilómetros de longitud y sus instalaciones aledañas. Las acciones de FOCSA subieron como la espuma.

Los grandes aviones jet de las bases de la USAF necesitaban mucha gasolina. Las obras del oleoducto Rota-Zaragoza, de 800 kilómetros de trayecto, comenzaron el verano de 1955 y tardaron poco más de un año en terminarse. No-Do produjo una interesante película sobre su construcción, que expresa muy bien el punto de vista del Régimen sobre el asunto.

El documental comienza con varias escenas bucólicas y preindustriales de los trabajos del campo, sin una máquina ni una gota de gasolina en millas a la redonda. Un rebaño de ovejas trisca por un sembrado con su flema habitual cuando, de repente, los animales echan a correr despavoridos. Huyen de un buldócer que aparece de repente, arrasando todo a su paso. El locutor tranquiliza a los espectadores: se trata de la construcción de «una arteria de metal oculta a la vista, pero vital para nuestra nación». Se muestra la potente maquinaria que realiza el surco de 800 kilómetros donde irá enterrado el oleoducto. Una máquina para cavar zanjas corta la tierra «con la misma facilidad que una turbina gira en un arroyo». Pero a veces el terreno es muy duro incluso para las máquinas. Entonces, «cuando la tierra se rebela… dinamita, mucha dinamita». La hilera de explosiones marca el trazado de la tubería, que puede transportar varios millones de litros diarios desde Rota a Zaragoza.

La línea petrolífera era el eje de la penetración estadounidense en España, a partir del cual se organizaba toda su actividad. El Régimen del Movimiento integró el oleoducto, la pieza clave del dispositivo militar USA en España, en su propio programa de transformación completa del territorio, en este caso mediante una inyección literal de energía fósil.

Rápidamente cobró forma la cadena de instalaciones militares estadounidenses en suelo español: la base aeronaval de Rota, de la U.S. Navy, y las bases aéreas de Morón, Torrejón y Zaragoza, de la U.S. Air Force, así como unas cuantas instalaciones militares de radar y telecomunicaciones. Hacia 1960 había 26.000 militares y adheridos estadounidenses en España. El Pentágono había pensado en principio mezclar a sus militares y sus familias con la población indígena, pero el formidable poder fáctico de las esposas de la USAF pronto mostró su desagrado con los estándares de fontanería, calefacción, iluminación y equipamiento en general de las casas españolas. Así que se construyeron urbanizaciones ad hoc en la cercanía de las bases. Como opinaba el comandante de una de ellas, un 5% de su gente quería integrarse en el país, pero el 95% restante “quiere escuelas americanas, hospitales americanos, películas americanas, comida americana y diversión americana. Una vez que tienen eso, les encanta España”. (7). Pasó el tiempo y el Pentágono no tenía motivos de queja: “no hay manifestaciones izquierdistas, ni marchas a Aldermaston (un complejo de armamento nuclear en Inglaterra), ni demagogos garabateando “US Go Home” en las paredes, ni huelgas de trabajadores” (7) Los submarinos nucleares con misiles Polaris amarraban en Rota sin problema, y los bombarderos atómicos B-47 se dejaban fotografiar sobre el Alcázar de Segovia (8).

En 1956 se creó la 16th Air Force, con jurisdicción sobre España y Marruecos, que poco después se integró en el SAC (Strategic Air Command). El SAC fue la principal fuerza de disuasión nuclear estadounidense durante la primera fase de la guerra fría. Su lema “Peace is our profession” se podía ver pintado con grandes letras en las torres de control de las bases de la USAF en España.

El primer bombardero B-47 llegó a Zaragoza en octubre de 1956. Todo el lío organizado en España, la tubería de combustible de 800 kilómetros, las pistas kilométricas y las grandes construcciones, el hormigón y asfalto a mogollón, el numeroso personal civil y militar, al que había que alojar, alimentar y distraer, tenían un objetivo principal, dar soporte a las misiones Reflex. Estas misiones consistían en mantener en alerta docenas de bombarderos B-47 provistos de bombas nucleares merodeando las fronteras soviéticas. Esa era la parte visible del tinglado, el resto era una compleja organización que formaba una especie de compartimento especial dentro de la España de Franco. Las misiones Reflex se llevaron a cabo entre 1957 y 1965.

Hacia 1965 los B-47 fueron dados de baja y terminaron las misiones Reflex. Los B-52 tomaron el relevo, pero ya no necesitaban despegar de Zaragoza o Madrid, sino que volaban desde los Estados Unidos y repostaban sobre la península Ibérica gracias a los tanqueros ubicados en las bases españolas. En enero de 1966 esta información, que aviones gigantes cargados con bombas termonucleares sobrevolaban todos los días España, quedó de manifiesto cuando un B-52 y un tanquero chocaron sobre la costa de Almería y dejaron caer cuatro bombas, tres en tierra y una en el mar.

Las bombas de Palomares no fueron las únicas que la USAF soltó sobre España. En 1969 una revolución destronó al rey Idris de Libia, obligando a la evacuación de la enorme base de Wheelus junto a Trípoli. El año siguiente la USAF solicitó y obtuvo permiso para usar las Bardenas Reales (Navarra) como zona de entrenamiento.

Con el tiempo Zaragoza, Torrejón y Morón perdieron importancia, pero Rota la ganó, al convertirse en base de submarinos armados de misiles nucleares y en puerto principal de la Sexta Flota, la unidad de la Marina estadounidense encargada de la vigilancia del Mediterráneo y la mitad oriental del Atlántico. Los últimos aviones de la USAF, una unidad de F-16 destacados en Torrejón, fueron enviados a Aviano (Italia) en 1993, tras una cierta presión del Gobierno español (socialista). Rota continuaba funcionando como una importante base de la US Navy (NAVSTAT Rota) en 2025. El oleoducto Rota-Zaragoza pasó a manos de CLH (Corporación Logística de Hidrocarburos, anteriormente Campsa).

Quedan algunos restos arqueológicos de los “poblados americanos” de estilo californiano que se levantaron para alojar a los militares de la USAF, por ejemplo la urbanización “Torres de San Lamberto”, cerca de Zaragoza o El Encinar de los Reyes, al sur de La Moraleja, Alcobendas, Madrid. Hasta 1992 sus calles “estaban llenas de coches del sheriff, señales en millas y autobuses escolares amarillos”. Actualmente es un barrio lujoso para profesionales extranjeros con buenos sueldos, más o menos como los antiguos aviadores norteamericanos (9).

Los trabajos de la 16ª Fuerza Aérea y la Sexta Flota no eran la única actividad norteamericana en España derivada de los acuerdos de 1953. Estos tenían un objetivo principal militar, pero también tenían una parte civil que llevó a cuantiosas importaciones de algodón y aceite de soja de los Estados Unidos, maquinaria y herramientas, así como de leche en polvo, procedente de la beneficencia. Los envases de estos productos de la ayuda americana,con la leyenda «Donated by the people of the United States of America – Not to be sold or exchanged» se encuentran de vez en cuando en desvanes y trasteros.

Además de la parte militar y la parte material, todavía quedaba una tercera pata de los acuerdos de 1953, menos palpable pero tal vez más importante. Se trataba del Programa de Asistencia Técnica, llevado por la Asistencia Técnica Estadounidense y Misión de Productividad –US Technical Assistance and Productivity Mission (USTA&P). Tenía muy poco presupuesto, poco más del 1% del total, pero un objetivo descomunal. Se trataba de disparar la productividad de las empresas para que, como por arte de magia, fuera posible elevar a la vez los beneficios de los propietarios de las empresas y los salarios de sus trabajadores. Los trabajadores bien pagados podrían entonces dedicarse a consumir toda clase de artículos y servicios… que abundarían precisamente por el alza de la productividad. El resultado final sería prosperidad general sin meterse para nada en política ni en conflictos sociales (5). Vista así, la productividad parecía ser una idea tan buena para la economía española como el regadío lo era para aumentar la riqueza de la agricultura, y como éste, constituir un eficaz dique contra el comunismo. Aquello parecía haber funcionado en toda Europa gracias al Plan Marshall, en el que no había entrado España.

En enero de 1958, un editorial de Life resumió así el estado de la cuestión: «Durante el Plan Marshall, los americanos predicaron el evangelio de la productividad por toda Europa, donde el concepto era casi desconocido. Los resultados fueron asombrosos. Cada gobierno europeo es ahora muy consciente de la importancia de la productividad.» (10). El Gobierno español se sumó a la corriente general con la creación de la Comisión Nacional de Productividad Industrial en 1952. Las «misiones de productividad» difundieron el evangelio del crecentismo-aceleracionismo, y proporcionaron su software (el hardware, la petrolización y sus derivados, funcionaba en paralelo) mediante la propagación de la ciencia de la administración de empresas y su nebulosa asociada de consultoría estratégica, reclutamiento de personal, marketing, etc. Se estableció una corriente de información EEUU-España para formar técnicos y difundir el nuevo evangelio.

Las empresas de consultoría, que comenzaron su actividad hacia 1952, conocieron su mayor expansión entre 1960 y 1975 (11). 1958 fue el «año mágico» de las escuelas de negocios españolas. Fue cuando se fundaron o arrancaron todas ellas, al calor de la ayuda técnica norteamericana incluida en los acuerdos de 1953 (12).

Los misioneros de la productividad también llegaron al campo, el desiderátum de la economía y la sociedad en tiempos de Régimen del Movimiento. Un reportaje de El Español de mayo de 1957 describe la primera aparición de los misioneros. Un agricultor está podando una viña después de desayunar y de repente llegan dos forasteros en una moto y le calientan la cabeza para que instale nuevas colmenas de tela metálica (productividad de miel multiplicada por tres) y para que haga un pozo (productividad de hortalizas pasando de cero a cien). Los dos forasteros se identifican: «Somos agentes del Servicio de Extensión Agrícola, una organización del Ministerio de Agricultura, y estamos para servir en todo a los labradores españoles sin cobrarles un céntimo».(13).

Todo había empezado en 1955, cuando el ministro de Agricultura (Cavestany) visitó los Estados Unidos y a su vuelta mandó crear el Servicio de Extensión Agraria (SEA), trasunto español del Agricultural Extension Service. Se trataba de propagar la Revolución Verde en España, así como de «vencer a la ignorancia y la indiferencia» de los agricultores (14). El SEA se metió hasta la cocina, con un programa especial de agentes de economía doméstica, para reducir la distancia enorme que separaba a la mujer del campo de la mujer de la ciudad.

¿Cómo chocó este evangelio de la productividad consumista con el Régimen del Movimiento? Una de las consignas que repetía el Generalísimo en sus discursos (accionando rítmicamente el brazo) era «Producir, Producir, Producir» (15). El brioso accionar del dictador chocaba con la realidad de unos salarios de miseria, las cartillas de racionamiento y el hambre. Los trabajadores bastante tenían con mantenerse en pie, elevar la producción parecía un chiste.

En enero de 1951 se inauguró la fábrica de lámparas fluorescentes ELIBE, con tecnología Westinghouse. Allí estaba Suanzes, el ministro de Industria y Comercio, que agradeció la presencia del vicepresidente de la firma norteamericana, a la que calificó de amiga de España «desde los tiempos viejos y a través de los tiempos malos». La moderna iluminación fluorescente era una poderosa herramienta en la lucha por aumentar la productividad, concluyó el ministro. Si no se podían aumentar los salarios ni alimentar mejor a los trabajadores, al menos se podía iluminar mejor el puesto de trabajo (16). Cuando faltaba más de un año para el final de las cartillas de racionamiento, la inauguración muestra que las relaciones España-EEUU eran antiguas y canalizadas de manera importante a través de las grandes empresas.

Ocho años después, a partir de 1959, la inversión extranjera se disparó. En la década de 1960, la inversión estadounidense alcanzó la mitad aproximadamente de toda la inversión extranjera en España, y era mayor en algunos puntos claves, señaladamente la construcción de un ecosistema energético duro, a base de energía fósil y nuclear. En 1954, el Boletín de la Embajada de los Estados Unidos en Madrid informó de la puesta en marcha del programa «Embotellamiento», destinado a alejar al sistema eléctrico español de la dependencia de la energía renovable hidráulica, a base de construir centrales térmicas de carbón (17). Más adelante, Westinghouse proporcionó la tecnología de las centrales nucleares, como ya proporcionaba la de la iluminación y los electrodomésticos que utilizaban la electricidad generada.

El evangelio de la productividad llegó hasta el último rincón del país. El delegado de Trabajo, y presidente del Patronato de la Universidad Laboral de Zamora, dio su propia versión en un discurso pronunciado en junio de 1961 ante todas las autoridades de la provincia. Tras ligar la mejora del nivel de vida al consumo y éste a la producción eficaz, resumió con estas palabras: «No hay más remedio que aumentar la productividad. ¿Cómo? De una manera muy sencilla: trabajando más… hay que aprender a trabajar, y se aprende a base de simplificar, racionalizar y especializar el trabajo.» (18). Esta llamada al management ya comenzaba a tener respuesta, gracias en buena parte al estímulo estadounidense, y parecía proporcionar la cuadratura del círculo: desarrollo dentro de un orden, prosperidad organizada sin que nadie sacara los pies del tiesto.

Construir una sociedad de consumo no había entrado en los planes iniciales del franquismo, pero el Régimen del Movimiento vio, con cierta sorpresa, que gracias al hardware y software de fuerte influencia estadounidense (maquinaria, petróleo, misiones de productividad, etc.), resultaba sorprendentemente fácil de poner en marcha… y que el proceso lo blindaba sólidamente desde el punto de vista político. En realidad, todavía quedaba un gran trecho para alcanzar una “auténtica” sociedad de consumo de masas, como probaba precisamente la comparación con los Estados Unidos. En 1971, los datos de ingesta por persona y día de tres alimentos de prestigio mostraban todavía considerables distancias con los Estados Unidos (todo en gr/hab y día): carne, 112/310, leche 297/689, azúcar y derivados 71/140. Más hiriente era la comparación en algunos artículos de consumo duradero (número por 1.000 habitantes): teléfonos, 151/604, televisión, 132/449, automóviles, 82/445 (19). Lo que sí parecía ocurrir era la aparición de una nueva clase media “consumista”.

La americanización de España comenzó mucho antes del franquismo y continuó después; es un concepto del calibre de la romanización, difícil de abarcar. El Régimen del Movimiento sí propició un gran acelerón del fenómeno. A partir de la estructura física de la línea de bases militares, la americanización se fue extendiendo y difundiendo con rapidez, desde los bombarderos B-47 aparcados en la pista de despegue a la consolidación de agencias de publicidad como J. Walther Thompson, McCann-Erickson, Young & Rubicam, etc. (20), destilando su evangelio consumista por doquier y en concreto en la televisión.

La penetración del poder de los Estados Unidos en España llegó a ser literal el 21 de diciembre de 1959. «En el momento que el cuatrirreactor «Boeing-707″… tome tierra en la base hispanoamericana de Torrejón de Ardoz, la Casa Blanca se habrá trasladado, casi por arte de magia, desde Washington a España» (21). En concreto, al palacio de la Moncloa, donde el presidente Eisenhower pernoctó durante su visita relámpago a España, parte de una extenuante gira mundial cuando ya terminaba su mandato. Esta idea tan aduladora, recogida en un reportaje ilustrado de la seudo Casa Blanca madrileña publicado en el diario Pueblo, es una muestra del éxtasis con que el Régimen acogió la visita presidencial. La foto de los dos mandatarios dándose un abrazo valía por mil toneladas de propaganda. Es verdad que uno lo era por la fuerza de las urnas y el otro por la de las armas, y que Vernon Walters, al fondo de la foto, pone cara de circunstancias. El general Walters, diplomático todoterreno y fluente en español, volvió a España en 1971 enviado por Nixon para sondear el ocaso del Régimen. Años después publicó un resumen de su entrevista con Franco, que consolidó el mito del Caudillo presciente, creador de la clase media española y allanador de la democracia. .

El crecentismo-aceleracionismo de impulso norteamericano contribuyó de manera importante a contaminar las aguas, el aire, los suelos y el paisaje, en un proceso que se puede decir que tocó techo hacia 1975. Pero también incluyó ideas para mejorar el baqueteado medio ambiente español. La Ley de Protección del Ambiente Atmosférico de 1972 se inspiró directamente en la importante Clean Air Act de 1970. El Día de la Tierra de 1970 se celebró en Nueva York y otras ciudades con enormes manifestaciones, y pareció por un tiempo que la política ecológica iba en serio, hasta que la industria mandó replegar velas. Esta efervescencia ecologista norteamericana se trasladó a la prensa española, y la protección del medio ambiente adquirió una insospechada respetabilidad a los ojos de la Superioridad.

En junio de 1971 se celebraron en un hotel de El Escorial los primeros Coloquios de Educación Ambiental, organizados por diversas instituciones norteamericanas bajo el paraguas de la embajada de este país. Asistieron personalidades ilustres como el introductor de la ciencia de la Ecología en España, Ramón Margalef. Carlos Carrasco, secretario de la recién legalizada AEORMA (Asociación Española para la Ordenación del Medio Ambiente), causó impacto cuando la presentó como «un instrumento ciudadano para la autodefensa» (22), inaugurando así el ecologismo antisistema. En aquel tiempo sólo existían dos organizaciones “ambientalistas” de peso: el ICONA, gubernamental, y Adena, oficialista.

El coloquio era la puesta en práctica de uno de los puntos de la tercera renovación del Convenio de Amistad y Cooperación entre España y los Estados Unidos de América, de agosto de 1970. El Capítulo IV establecía la cooperación en materia de medio ambiente y urbanismo. Ambos Gobiernos reconocían el gran riesgo que supone el deterioro del medio ambiente y coincidían en la necesidad de hacerle frente «con carácter urgente» (20).

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1 – Selecciones en España (selecciones.es).

2- 1953: Coca-Cola llega a España. Asociación de Bebidas Refrescantes (Anfabra) (refrescantes.es)

3- LIFE, 4 abr 1949. Página 111.

4- Juan A. Oliveira: Cuando la US Navy visitó España por primera vez desde la guerra de Cuba y Franco se los llevó a los toros. Va de barcos, un blog naval de Juan A Oliveira (vadebarcos.net). 01/11/2025.

5- Adoración Álvaro Moya: Guerra fría y formación de capital humano durante el franquismo. Un balance sobre el programa estadounidense de ayuda técnica (1953-1963). En Expediente: Americanización y Franquismo. Lorenzo Delgado y Pablo León (eds.) Historia del Presente (2011).

6- Ronald E. Powaski: La guerra fría. Estados Unidos y la Unión Soviética, 1917-1991. Crítica, 1998.

7- Benjamin Welles: Spain, the gentle anarchy. FA Praeger, 1965.

8- Life, 23 de diciembre de 1953.

9- El Encinar de los Reyes (elencinar.es/historia).

10- Editorial de Life, 6 de enero de 1958.

11- Pueblo, 16 de enero de 1982.

12- Núria Puig: La ayuda económica norteamericana y los empresarios españoles. Cuadernos de Historia Contemporánea 2003, 25.

13- El Español, 26 de mayo de 1957.

14- Fernando Sánchez de Puerta Trujillo: Extensión agraria y desarrollo rural: sobre la evolución de las teorías y praxis extensionistas. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Secretaría General Técnica (1996), pag 397.

15- Mensaje del Caudillo al Consejo Nacional de FET y de las JONS, El Día de Palencia, 6 de junio de 1939.

16- La Prensa: diario de la tarde de informacion mundial: Año XI, Número 3005, 23 de enero de 1951.

17- Revista Nacional de Arquitectura, «Hacia la solución del problema eléctrico», nº 154, 1954.

18- Imperio (Zamora), 11 de junio de 1961.

19- V. Bielza de Ory: El tema del consumo en la geografía. Publicaciones de la Universidad de Murcia- . Papeles del Departamento de Geografía-nº 7 – Año 1976-77. (1979).

20- M. Vázquez Montalbán: La penetración americana en España. Cuadernos para el Diálogo, 1974.

21- Pueblo, 8 de diciembre de 1959.

22- José María Hernández Díaz: El discutible origen de la Educación Ambiental en España en la embajada de USA (1971) en Historia y Presente de la Educación Ambiental. Ensayos con perfil iberoamericano. 2014.

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