El arma definitiva

boeingb521991

 

Un Boeing B-52 de la fuerza aérea de los Estados unidos en los primeros años de la década de 1990.

 

El arma definitiva de la Coalición en la primera guerra del Golfo fue el superbombardero colonial B-52. Las nuevas tecnologías de bombardeo empleadas en la Primera Guerra del Golfo no estaban basadas únicamente en el principio de la precisión más absoluta, como se pudo ver muchas veces en TV, donde los generales mostraban al público occidental imágenes donde los misiles impactaban en blancos en apariencia diminutos, guiadas con precisión casi milagrosa por avanzados sistemas electrónicos. Al contrario, muchas de estas armas estaban diseñadas para destruir completamente áreas muy extensas. Por ejemplo, la BLU-82, con casi siete toneladas de peso, repleta de explosivo en polvo a base de nitrato de aluminio, que ya se empleó en Vietnam para limpiar (en el sentido militar de la palabra) zonas de aterrizaje para helicópteros –de donde viene su nombre popular daisy cutter, cortamargaritas–. Al parecer, la MADFAE (una bomba de explosivo fuel-aire desarrollada por el cuerpo de Marines de los Estados Unidos) era capaz de limpiar (en el sentido militar nuevamente) hasta nueve hectáreas de terreno. Los testimonios vietnamitas muestran que hallarse bajo el ataque de estos aviones y de estas armas es la experiencia más aterradora que uno puede imaginarse. El general Norman Schwarzkopf utilizó estas y otras armas de destrucción masiva acarreadas por los B-52 para destruir psicológicamente a los soldados del ejército iraquí. Las unidades aniquiladas servían de ejemplo a las demás. Los ataques continuos, de día y de noche, durante 38 días, estaban calculados para privar de cualquier descanso a los iraquíes. Al más puro estilo colonial, se lanzaron panfletos advirtiendo de ataques en determinados lugares en determinados días, los cuales, una vez llevados a cabo en las horas y lugares indicados, hicieron percibir el poder aéreo de la coalición como omnipotente[i]. Esta omnipotencia se tradujo en un número total de 200 muertos por parte de la coalición contra 100.000 iraquíes, una proporción de 1:500.

[i] HUSS, J.: Exploiting the Psychological Effect of Airpower. A guide for the Operational Commander. Aerospace Power Journal (winter 1999)

 

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