La gran exhibición aérea de Beirut

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Blackburn Buccaneer de la FA británica (Beirut, 1983)

 

Mientras que norteamericanos y franceses aparcaron frente a las costas del Líbano sendos portaaviones con grupos aéreos completos, los británicos se limitaron a enviar a Akrotiri, su base en Chipre, unos cuantos Buccaneers. Estos aviones llevaban por entonces más de veinte años volando, primero por cuenta del Arma Aérea de la Flota y luego, cuando se dio de baja el último gran portaaviones de la Marina, en beneficio de la RAF. Habían sido diseñados para el ataque sobre objetivos marítimos volando a muy baja altura sobre las olas, secundariamente para lanzar la bomba atómica británica sobre los soviéticos volando sobre las copas de los árboles de la llanura europea.

La fuerza multinacional del Líbano estaba formada por los Estados Unidos, Francia, Italia y el Reino Unido. No tenía nada que ver con la FINUL, la fuerza de interposición de las Naciones Unidas en el sur del país. Había participado en la evacuación de los militantes de la OLP el año anterior, cuando Beirut era asediado por las fuerzas israelíes, y regresaron llamados oficialmente por el gobierno libanés, encabezado por el hermano del asesinado Bachir, Amin Gemayel. La densidad y concentración de la violencia en el país era extraordinaria. Lo que a comienzos de los 1970s era considerado un paraíso turístico, con la brillante joya de Beirut en medio, era ahora un país asolado por la peor de las guerras posibles: una guerra civil multifacción y multinivel, con toda clase de actores directos e indirectos sobre el terreno.

La fuerza multinacional fue bien recibida al principio por las partes en lucha, pero pronto se echó de ver que pertenecía a uno de los bandos, el pro-israelí, y el bando contrario, una amplia reunión de grupos armados árabes musulmanes. comenzó las hostilidades. Las tropas de la fuerza multinacional fueron hostigadas de diversos modos, hasta que llegó el golpe final y devastador de sendos camiones bomba que mataron a más de 300 soldados norteamericanos y franceses. El contingente italiano también tuvo varios muertos.

El contingente británico fue el más discreto de todos y el que menos se metió en líos, manteniendo razonables relaciones pacíficas con los grupos armados locales. Los Buccaneer, que se sepa, nunca participaron en acciones de bombardeo como sí lo hicieron los SuperÉtendard franceses y los Tomcat, Corsair e Intruder norteamericanos. Su acción más notoria fueron unos cuantos vuelos de intimidación sobre Beirut, más por reforzar la alicaída moral del contingente terrestre británico que por otra cosa.

Mientras tanto, los oficiales de la RAF plantearon el problema de cómo usar el Buccaneer –un avión diseñado para ataques de larga distancia a baja cota– en misiones de contra-insurgencia en un espacio densamente urbanizado como Beirut y su comarca. Por suerte para ellos y para sus posibles enemigos, no tuvieron que llevarlo a cabo, pues el contingente regresó a Inglaterra pocos meses después.
 

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