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Un Brewster Buffalo de la fuerza aérea finlandesa en los primeros años de la segunda guerra mundial. La Fuerza Aérea Finlandesa utilizó la esvástica azul desde su creación en 1918 durante la guerra civil hasta 1945.

 

El avión que dejó tan mal recuerdo en la aviación colonial británica y holandesa tiene un altar levantado en la memoria de la aviación militar finlandesa (Ilmavoimat). Varios factores se unen para explicar esta paradoja. Los pilotos finlandeses parece que eran excelentes, a pesar de que andaban cortos de gasolina para los entrenamientos, y la unidad que recibió la cincuentena de Buffalos estaba especialmente dotada y tenía de jefe a un verdadero artista de la aviación militar, el mayor G. Magnusson, considerado el “padre” de la aviación de caza finlandesa (1). Las tácticas utilizadas para el combate aéreo también eran de calidad, incluso teniendo en cuenta que un sistema centralizado de mando y control de los aviones (como el que hizo ganar a los británicos la batalla de Inglaterra) era prácticamente inexistente en Finlandia.

También es cierto que los finlandeses pensaban que estaban defendiendo su país contra un enemigo muy poderoso, la Unión Soviética, mientras que los militares coloniales del SE de Asia subestimaban a su adversario, la aviación militar del Imperio japonés. El caso es que el buen concepto que mereció el Buffalo en manos finlandesas llegó a tal punto que se planteó la fabricación del avión en Finlandia, sustituyendo partes metálicas por madera (2). Se construyeron algunos prototipos del que se llamó VL (Valtion Lentokonetehdas, Fábrica de Aviones del Estado) Humu (algo así como “Bullicioso, atrevido”). No había posibilidad de asistencia técnica del constructor, de manera que se trató de otro caso de ingeniería inversa, parecido al del Tu-4 soviético.

Los Buffalos no llegaron a tiempo de participar en la guerra de Invierno, pero si actuaron en la de Continuación. Las cifras de derribos de aviones soviéticos y pérdidas propias son asombrosas, del orden de 20 a 1 a favor de Finlandia, muy distintas de las cifras equivalentes de británicos, holandeses y norteamericanos contra la aviación japonesa en el SE de Asia y Midway. Los pilotos japoneses y sus técnicas debían ser excepcionalmente buenos y al mismo tiempo sus equivalentes soviéticos muy deficientes para explicar esta gran disparidad, pero el desequilibrio solo funcionó al principio de la guerra, y a medida que avanzaba los Aliados recuperaron y sobrepasaron cualquier terreno que hubieran perdido en el aire.

(1) Brewster 239 in Finnish service, by Jukka Raustia http://www.warbirdforum.com/faf.htm

(2) William Green & Gordon Swanborough: The complete book of fighters – Salamander Books (1994)

 


 

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