El peor momento posible para un vuelo mundial de buena voluntad

 

El Mitsubishi G3M tuneado para uso civil que se usó para el vuelo de fraternidad universal de 1939. El nombre del aparato, Nippon (Japón) figuraba en realidad en caracteres latinos en el lado de babor y en caracteres japoneses en el de estribor.

El bombardero reconvertido en avión comercial Nippon despegó de Haneida, el aeropuerto de Tokio, el 26 de agosto de 1939. Tres días antes se había firmado el pacto germano soviético, que sentó como un tiro en Japón, que estaba recibiendo en ese momento una paliza por parte del Ejército Rojo en el llamado incidente de Nomonhan, la disputa por una comarca de colinas herbosas entre Mongolia y Manchuria. El patrocinador del vuelo era el periódico Mainichi Shimbun, que por entonces funcionaba repartido en dos cabeceras editadas en  Osaka y Tokio. En esto seguía la estela del Asahi Shimbun, que financió en 1937 el vuelo del Mitsubishi Ki-15  Kamikaze de Tokio a Londres, y que intentó superar el vuelo del Nippon financiando la construcción de un avión de ultra-larga distancia, el Tachikawa A-26, proyecto interrumpido por la guerra con los Estados Unidos.

Los vuelos de récord de larga distancia, además de su sentido deportivo y patriótico, tenían un sentido especial en Japón, que estaba organizándose muy en serio para construir su imperio mundial, que se extendería por inmensas extensiones oceánicas (a diferencia del imperio nazi, que era mucho más compacto) y necesitaría por tanto una aviación de muy largo radio para su dominio. El Mitsubishi G3M fue el resultado de una especificación de la Armada Imperial japonesa (que iba completamente por libre a este respecto, sin contar con el Ejército Imperial) de comienzos de la década de 1930 de un avión de reconocimiento y bombardeo de muy largo radio de acción, con base en tierra. En 1939 el bombardero resultante ya llevaba algún tiempo machacando las ciudades chinas, aunque su acción más famosa fue su contribución a la destrucción de dos acorazados británicos en el Mar de la China Meridional el 10 de diciembre de 1941, acción que marcó el fin del dominio indiscutido del Imperio británico en “Extremo Oriente” y por extensión el fin de la superioridad de la llamada por entonces raza blanca. El G3M tenía casi el doble de autonomía que dos aviones comparables de la época, el Martin B-10 y el Heinkel He-111.

Con su experta tripulación de siete personas, el Nippon enfiló hacia Alaska y fue cuando volaban sobre los solitarios bosques de la Columbia Británica, en el trayecto entre White Horse, en el territorio de Yukón, Canadá y Seattle, en el estado de Washington, Estados Unidos, cuando les llegó la noticia de la invasión de Polonia, el 2 de septiembre de 1939. Iniciar un vuelo mundial de fraternidad justo cuando empieza la guerra mundial más destructiva de la historia no parece de buen augurio, pero los aviadores siguieron adelante, pasaron unos días de vacaciones en Nueva York, donde visitaron la Exposición Universal y vieron a Joe DiMaggio en acción en el Yankee Stadium, recorrieron toda América del Sur, con acogida entusiasta en Lima por parte de la numerosa comunidad japonesa de Perú, saltaron el charco hacia Dakar, pasaron por Sevilla y Roma, evitando prudentemente la zona de guerra en que se había convertido casi toda Europa (por entonces Polonia ya había sido prácticamente derrotada) y regresaron a Japón vía Oriente Medio, sabiendo que la era de los grandes vuelos de récord y buena voluntad había terminado para siempre.

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