Un frustrado caza holandés para la aviación republicana

Fokker D.XXI en el SAF-15, La Rabassa (Alicante), a comienzos de 1939.
 
Fokker D.XXI en el SAF-15, La Rabassa (Alicante), a comienzos de 1939.

 

Numerosos planes más o menos fantásticos de fabricación de aviones no soviéticos se plantearon en la zona republicana durante la guerra civil. Uno de ellos implicaba construir una gran fábrica para montar cazas Seversky (luego Republic), pero no llegó a ningún sitio. Los contactos con la casa Fokker fueron intensos desde comienzos de la guerra. Fokker era una opción muy prometedora, por su larga experiencia no solo aeronáutica, sino en burlar bloqueos (pudo llevar casi toda su fábrica de contrabando desde Alemania a Holanda tras la derrota alemana en la primera guerra mundial).

El proyecto con Fokker que estuvo más cerca de llegar a puerto fue la fabricación de buen número de cazas D.XXI, un modelo diseñado originalmente para la aviación colonial holandesa. Uno o dos ejemplares completos consiguieron llegar a España, y se comenzó la fabricación de 25 unidades, de las que al parecer sólo se completaron dos docenas de juegos de alas y trenes de aterrizaje. Es un caso más de la criptoaeronáutica republicana, un episodio envuelto en la niebla de la guerra, que muestra como la República intentó hasta el final utilizar su capacidad industrial para paliar su desesperada carencia de armamentos.
 
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