El bombardero de Durango

savoiamarchettism81espania1937

 

Un Savoia Marchetti SM.81 Pipistrello (Murciélago) de la .

 

Cual enormes murciélagos, 12 bombarderos trimotores Savoia-Marchetti S.81 Pipistrello despegaron en la madrugada del 30 de julio de 1936 del aeropuerto de Elmas, en Cerdeña, con destino a Melilla. Un barco zarpó en ese momento con las provisiones de los aviones, principalmente combustible y una variada colección de bombas entre 2 y 250 kilos. Resultó que el viaje estaba un poco por encima del radio de acción de los aeroplanos, y bastó un fuerte e imprevisto viento de cara para que agotaran el carburante antes de tiempo. Como resultado, sólo 9 aviones consiguieron aterrizar en el Marruecos español, dos en el francés y otro, de manera violenta, en el mar. Así comenzó la relación de esta máquina con España, sólo 12 días después de la declaración de guerra por los militares sublevados.

Esta verdadera arma de destrucción masiva de la Italia fascista ya había participado en la conquista de Etiopía. Haile Selassie declaró en la tribuna de la Sociedad de Naciones, en Ginebra, en junio de 1936: “Hoy hemos sido nosotros. Mañana seréis vosotros”. Pocas semanas después, los Pipistrello llegaban a España para cumplir la profecía del emperador abisinio.

Una unidad de estos aviones estuvo destacada en Soria, que fue una importante base de bombarderos durante la primera mitad de la guerra, pues estaba a aproximadamente a una hora de vuelo de Madrid, Bilbao y el frente aragonés. Se acondicionó con este fin el aeródromo de Garray, a unos 7 km. de la ciudad y al pie de la colina de Numancia (los aviones de Garray bombardearon Madrid a finales de 1936 y comienzos de 1937, pero se toparon con una resistencia verdaderamente numantina). Las tropas italianas encargadas de la custodia del aeródromo treparon a lo alto de la colina, donde son visibles las ruinas de la ciudad romana construída sobre las ruinas de la Numancia celtíbera, y construyeron un monumento en honor del Duce, en calidad de heredero del Imperio Romano. El monumento fue desmantelado en cuanto acabó la guerra.

El 31 de marzo de 1937, doce Pipistrellos despegaron de Garray y se dirigieron a la villa de Durango, en Vizcaya, en misión de bombardeo “estratégico” para apoyar la ofensiva nacionalista sobre el sector del país Vasco todavía en manos republicanas. Las bombas mataron a más de 250 personas, la mayoría civiles, una matanza aérea sin precedentes en España.

 


 

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