Accidente en Alcocero

airspeedenvoymola1937

 

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El Airspeed Envoy que usaba Mola como avión personal, pintado con una extraña y antirreglamentaria combinación de colores y símbolos.

El general Emilio Mola, con su actitud habitual de atareado ejecutivo, cogió su avión personal para hacer el trayecto desde Vitoria a Valladolid, donde le esperaba el generalísimo Franco, el super-general con mando sobre todos ellos. Mola era el señor de la guerra en el Norte como Queipo lo era en el Sur, aunque esa calificación, a las alturas de comienzos de junio de 1937, cada vez era menos real, a medida que el estado nacional se organizaba militar y políticamente. Como segundo en el mando, Mola tenía avión propio, un estupendo Airspeed Envoy bimotor que dejaba muy atrás al armatoste de Queipo, un Junkers de un solo motor y chapa corrugada. Solamente el jefe del Aire, Kindelán, llegó a tener un avión comparable, un Lockheed Electra, pero eso sería ya avanzada la guerra.

Mola fue distraído de su importante misión en Vitoria –organizar el ataque final a Bilbao, la última fase de la ofensiva del norte comenzada el 31 de marzo–  por un ataque republicano en la falda norte de la sierra del Guadarrama, uno de los clásicos ataques reactivos del EPR. Aunque dio pie a la famosa novela Por quien doblan las campanas, la que sería llamada ofensiva de La Granja militarmente no sirvió de nada, y Bilbao cayó en manos nacionalistas el 19 de junio. El día tres de ese mes Mola emprendió el vuelo desde Vitoria, esperando hacer los 250 km de distancia hasta Valladolid (unas cuatro horas como mínimo por carretera con los coches y el estado del firme de la época) en apenas 50 minutos, gracias a la excelente velocidad de crucero de su Envoy.

Nubes bajas y algún error de navegación distrajeron al piloto, y el bimotor se estrelló en la falda de una colina perteneciente a las últimas estribaciones del sistema Ibérico antes de caer al valle del Duero. Era el segundo general prominente del Alzamiento muerto en accidente aéreo, tras Sanjurjo en julio del año anterior y, como Sanjurjo, era el único que podría haber hecho sombra al general Franco. Tanta suerte levantó sospechas. Pero Mola no se opuso al nombramiento del Caudillo como dictador, y no sabemos qué habría ocurrido si hubiera seguido vivo. El vocinglero Queipo de Llano fue desactivado políticamente muy fácilmente, lo que puede indicar que el caso de Mola no habría sido muy distinto. Hoy se puede ver en Alcocero un enorme monolito que recuerda el episodio.

 

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