El único ejemplar de P-26 existente en España, pintado con los colores republicanos algunas semanas después de comenzar la guerra.
 

El único ejemplar de P-26 existente en España, pintado con los colores republicanos algunas semanas después de comenzar la guerra.

 

Pocos días después de la declaración de guerra a los rojos por los militares españoles nacionalistas, (la República no declaró el estado de guerra hasta comienzos de 1939), alguien recordó que había un ejemplar de Boeing P-26 en alguna parte del aeropuerto de Barajas. A comienzos de 1936, el Gobierno había evaluado la posibilidad de adquirir este avión para sustituir a los Nieuport-Delage 52. La compañía Boeing envió un ejemplar a Madrid para apoyar la venta, aunque finalmente la decisión oficial se decantó por el modelo británico Hawker (Spanish) Fury.

El aparato fue despojado de su brillante pintura azul en el fuselaje y amarilla en las alas, y decorado con los colores republicanos. Como estaba desarmado, fue utilizado al principio para volar sobre las líneas de los milicianos republicanos que intentaban detener el avance nacionalista sobre Madrid, con el fin de levantarles la moral. Este es el caso más extremo de uso taumatúrgico de los aviones en la . El uso taumatúrgico consistía en enviar uno o dos aviones aislados a algún punto del territorio en conflicto, con la esperanza de que su sola presencia bastara para asustar al enemigo y a reforzar el espíritu de lucha de los soldados propios. La República se especializó en este uso de la aviación.

El P-26 fue por fin legalmente comprado y pagado al contado a la casa Boeing, se le colocaron dos ametralladoras y fue derribado muy poco después, cerca de Madrid. Parece ser que cierto parecido entre los dos aviones hizo que los nacionalistas se obstinaran en denominar “Boeing” a los Polikarpov I.16 Mosca (a los I.15 Chato se les llamaba “Curtiss”).
 

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