El F-1 y el 23-F

 

Un Dassault Mirage F-1 del Ejército de Aire español a comienzos de la década de 1980

 

El Mirage F-1 sucedió al Mirage III como principal avión de guerra francés del . Se necesitaba un avión que el pudiera usar a su antojo contra el enemigo, lo bastante moderno para hacer un buen papel pero no demasiado caro ni complejo. El enemigo que tenían en mente los militares españoles, además del tradicional marroquí, era Argelia, Libia y en general los países árabes de la otra orilla del Mediterráneo. Esto se reflejó en la distribución de los aviones de guerra por el país: hoy en día, no hay ninguna base aérea al norte de Villanubla, en Valladolid.
 Lo cierto es que el F-1 se vendió muy bien en los países árabes (contaron con el las fuerzas aéreas de Irak, Kuwait, Jordania, Libia, Marruecos y Qatar), y la fuerza aérea española llegó a comprar algunos F-1 a este último país.

Los F-1 debieron abandonar su papel de guardianes del estado español ante el tradicional enemigo árabe el 23 de febrero de 1981. Ese día, el general Miláns del Bosch capturó la ciudad de Valencia y toda la región militar de la que era cabecera. Los tanques estuvieron toda la noche en la calle, con los cañones apuntando a los edificios representantes del poder civil, como el Ayuntamiento, y se llegó a distribuir un bando de declaración del estado de excepción muy similar en términos a los dictados por los facciosos en julio de 1936. Siguiendo las instrucciones del manual del golpe de estado, algunas unidades de Valencia avanzaron por la carretera hacia la base aérea de Manises con intención de ganarla para la causa.

Tuvo entonces lugar una conversación telefónica entre el capitán general Miláns y el coronel jefe de la base en la que este último amenazó con soltar a sus cazabombarderos Mirage F-1 sobre los blindados golpistas si éstos seguían avanzando. Parece ser que algunos aviones llegaron a estar en las pistas armados y con el motor encendido. El caso es que la unidad acorazada se retiró, y todo había acabado a la mañana siguiente. La historia la contó después el ministro de defensa Alberto Oliart, y seguramente es verdadera, aunque tal vez se refería a los Mirage III que por entonces había en Manises. Con excepción de las valencianas, que se significaron, aquella noche todas las unidades militares de España estuvieron sobre las armas, esperando. Al final se decidió no seguir adelante con el golpe militar. Todavía no se sabe muy bien quién tomó la decisión.

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. En aquella época, en Manises solamente estaban los Mirage III o “planchetas” Los F1 estaban en Albacete.

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