Anciana minería

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El vertido de Portmán tal como apareció en la sección “El ecologista furioso” de la revista El Ecologista – Año 2 Número 4, febrero de 1980. (Biblioteca Virtual de Prensa Histórica)

Los programas de Respiro Familiar son a la desesperada. La empresa SARquavitae los anuncia así: “Date un respiro. Nosotros lo cuidamos.” Y pone ejemplos de cuándo viene bien un Respiro Familiar, por ejemplo si te vas de viaje y no quieres dejarlo solo en casa, o si te van a operar en un hospital. Pero también puede ocurrir que necesites “un descanso en su cuidado diario” o lo peor: “Si la convivencia con tu familiar se hace difícil y necesitas unos días para ti”. El Complejo Residencial y Sociosanitario de Mayores “La Minería” de Felechosa (Aller) también tiene programa de Respiro Familiar, que le viene muy bien para enjugar las pérdidas de la instalación.

La residencia de ancianos es un edificio de acero y cristal con el aspecto de ser la sede de una tecnológica de postín en Silicon Valley. Tiene 300 plazas, pero apenas ha conseguido ocupar la tercera parte. Fue y es la joya de la corona del Montepío y Mutualidad de la Minería Asturiana (MMMA), una organización de socorros mutuos (así se decía hace tiempo) que ha recibido cuantioso parné de los llamados Fondos Mineros, muchísimo dinero del Estado que viajaba a Asturias para restañar las heridas del declive y cierre de la minería del carbón. Desgraciadamente algún dinero no llegó a su destino y terminó donde no debía, en dinero negro o en chalés pretenciosos con toda la parafernalia de la cutre corrupción a la española, es decir, todo-terrenos de lujo, parques de varias hectáreas, escopetas de caza damasquinadas, rehalas de perros de caza, etc.

El asilo de ancianos de La Felechosa es conocido popularmente como el Macro-geriátrico. Las tarifas en febrero de 2016 iban de algo más de 1.600 € al mes en habitación individual a 1.100 € en habitación conjunta, para cónyuges, parejas de hecho o parientes consanguíneos. Esto para No Dependientes, los Dependientes pagan más. El Respiro Familiar se puede conseguir desde 55,20 euros al día, con pensión completa. También se pueden contratar estancias de fin de semana e incluso por horas, algo que se debería llamar “pequeño suspiro de alivio familiar”. El centro cuenta con un spa, es decir, un centro hidroterápico para tomar las aguas.

Una vez colocado el abuelo en la residencia, el resto de la familia piensa en dónde ir de vacaciones y elige el Complejo Residencial La Minería en Los Alcázares (Murcia), también propiedad del MMMA. A diferencia de la residencia de ancianos, que dan la misma guerra en cualquier época del año y cuestan lo mismo en invierno que en verano, aquí las tarifas van de 350 € de octubre a marzo a 1.102 € en julio y agosto. No se entiende que sea más barato el invierno que el verano teniendo en cuenta que el Residencial está en la orilla del Mar Menor, en el que la temperatura del agua puede alcanzar fácilmente los 27 ºC en agosto, torradera que se dulcifica mucho en enero. Debe ser como en el viejo chiste anticomunista que anunciaba un primer premio de una semana de estancia en un balneario del Partido y un segundo premio con dos semanas de estancia. Todos los años por Santa Bárbara se celebra una fiesta minera que reúne a la comunidad asturiana de Murcia, que desfilan vestidos con trajes típicos del Principado y de mineros por las calles de Los Alcázares.

La cercana y murciana población de La Unión, 1868, es un producto de la Gloriosa Revolución que destronó a Isabel II, cuando Prim navegó desde Cádiz a Barcelona haciendo propaganda subversiva. Fue la unión de tres municipios, El Garbanzal, Herrerías y Portmán. Tiene un centro urbano con algunos edificios modernistas, recuerdo de cuando era un Eldorado minero, productor de plomo, plata y otros productos de mucho valor. Tras un pico de producción durante la Gran Guerra, en la que se usaron billones de balas de plomo, hacia 1925 perdió dos tercios de su población, que pasó de 30.000 a 10.000, a medida que las minas se hacían poco rentables (es decir, se agotaban los yacimientos más baratos de extraer) e iban cerrando.

Hubo un renacimiento minero entre la década de 1950 y la de 1980, de la mano de la Société Minière et Métallurgique de Peñarroya (SMMP), fundada en 1881 (de Peñarroya-Pueblonuevo, provincia de Córdoba). La SMMP tenía máquinas mucho más potentes que las que tenían sus empresas antecesoras, y pudo arrancar y triturar cantidades prodigiosas de mineral. El problema es que eso dejó muchos millones de metros cúbicos de minerales exprimidos, por así decir. A alguien se le ocurrió tirarlos a la bahía de Portmán, el Portus magnus romano, un pequeño pueblo pesquero. Lo que ocurrió se puede ver comparando el mapa topográfico nacional 1:50.000 número 978 (Llano del Beal) publicado en 1935 con la última edición de la hoja. Ambas se pueden descargar gratuitamente en ign.es. A la izquierda del mapa se puede ver como desaparece la bahía de Portmán y a la derecha como aparece la ciudad lineal de la Manga del Mar Menor. La minería continúa en La Unión en forma cultural, con su famoso Festival de cante de las minas y la procesión del Cristo de los mineros en Semana Santa, donde la imagen desfila alumbrada por lámparas de acetileno.

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