Ciento diecisiete bombarderos para las Indias orientales

 

Un B-10 del ML-KNIL (Aviación del Ejército de las Indias Orientales Neerlandesas) en 1938. El B-10 voló por primera vez en 1932 y entró en servicio en 1935 con la USAAC (Cuerpo Aéreo del Ejército de los Estados Unidos), que los repartió entre la metrópoli y sus colonias, como Hawai (que se convirtió en estado de la Unión en 1959), Filipinas y Panamá. En 1936 la puesta a punto de la fortaleza volante B-17 lo convirtió en obsoleto, y se autorizó su exportación. El mayor pedido con mucho vino de la aviación colonial holandesa, que encargó nada menos que 117 ejemplares.

 

Hasta mediados de la década de 1930, la aviación militar de las Indias Orientales Neerlandesas (ML-KNIL) era una colección de biplanos anticuados, principalmente versiones del Fokker CV. No parecía que se necesitara más para las tareas habituales de control colonial del territorio. Pero la expansión militar japonesa en la región, aunque orientada en general a China, hizo sonar la alarma general y el gobierno holandés comenzó una rápida carrera de armamentos para proteger su posesión más preciada.

La principal inversión se hizo en bombarderos, en concreto en el Martin B-10 Bomber, el primer bombardero “moderno”. Este avión reunió en 1934, fecha de su entrada en servicio, varias características avanzadas –construcción 100% metálica y compacta, sin cables ni riostras, tren de aterrizaje retráctil, alta velocidad– que encandilaron al USAAC y a gobiernos de todo el mundo, incluido el holandés. No obstante, surgió un obstáculo imprevisto. Fokker estaba desarrollando por entonces su propia versión del bombardero moderno, el modelo T.V.

No obstante, tenía varios argumentos en contra. Estaba construido principalmente de madera y tubo de acero recubierto de tela, y además no había volado todavía –no lo hizo hasta finales de 1937, y para entonces ya había docenas de Martin B-10 en Bandung, Java. Tras arduas discusiones en lo más alto del gobierno holandés, el material nacional fue reputado inferior al importado para el servicio colonial, principalmente por no ser enteramente metálico, y las entregas pudieron comenzar en buen orden, comenzando a comienzos de 1937 y totalizando más de 60 de diversas variantes, cada vez más potentes, incluyendo una inconfundible con una larga cabina acristalada a través del fuselaje.

Convertir súbitamente una institución bastante modesta como el ML-KNIL en una potencia aérea no se pudo hacer sin considerables tensiones. Hubo que establecer programas intensivos de entrenamiento de tripulaciones y de mecánicos de mantenimiento, crear nuevos aeródromos, establecer depósitos de suministro, etc. En los meses de calma que precedieron la debacle de diciembre de 1941 los Martin B-10 hicieron y recibieron visitas de cortesía de las otras potencias coloniales de la región, señaladamente británicos en Malasia, australianos en el sur y norteamericanos en Filipinas.

Empero no existía cooperación militar formal entre ellas, lo que se notó cuando la avalancha aérea japonesa se abatió sobre las Indias Orientales Neerlandesas. Algunos B-10 del ML-KNIL intentaron echar una mano en la defensa de Singapur, pero pronto los pocos aviones supervivientes se concentraron en la defensa de la isla de Java, que se rindió en marzo de 1942 (1) .

 

1- The Java Gold’s Blog: Glenn Martin B10 / WH139 (thejavagoldblog.wordpress.com)

 

 

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