Atlas Cheetah: tecnología israelí para el régimen del apartheid

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Un Atlas Cheetah D (Mirage III tuneado) de la fuerza aérea sudafricana, base aérea de Pietersburg, en la segunda mitad de la década de 1980.

 

Una alianza entre el estado heredero de la mayor matanza racista de la historia y el único estado oficialmente racista del mundo parece contra natura, pero lo cierto es que Israel y Sudáfrica mantuvieron una estrecha alianza militar y tecnológica en las décadas de 1970 y 1980.

En la década de 1930 la clase política afrikaner era abiertamente antisemita y pro-Alemania nazi, cuyos aviones (especialmente Junkers Ju-52 y Ju-86) eran populares en la aerolínea nacional sudafricana. Goebbels correspondió a esta simpatía con la película Ohm Krüger (Tío Krüger, 1941), una biografía del héroe nacional afrikaner en su lucha contra la perfidia británica. Durante la segunda guerra mundial la germanofilia se echó a un lado, mientras las fuerzas sudafricanas combatían junto a las Naciones Unidas y algunos líderes pseudo-nazis como Vorster (futuro primer ministro) eran encarcelados. En 1948 el Partido Nacional llegó al poder y comenzó la aplicación sistemática del apartheid. Los judíos sudafricanos, asustados al principio por un conjunto de leyes tan parecidas a las de Núremberg, pronto dejaron de preocuparse: oficialmente eran blancos, estaban en la cola buena.

Israel condenó oficial y sistemáticamente el apartheid desde su creación en 1948 hasta comienzos de la década de 1970, cuando la guerra de junio en 1967 y la de octubre en 1973 (o de los seis días y del Yom Kippur) acabaron por completo con cualquier simpatía que el tercer mundo pudiera haber sentido por el estado israelí. En 1976 Vorster visitó oficialmente Jerusalén y poco después el gobierno sudafricano explicó la situación en un libro blanco que se puede resumir en este párrafo:  “Israel and South Africa have one thing above all else in common: they are both situated in a predominantly hostile world inhabited by dark peoples.” (1) Así, el Congreso Nacional Africano se hizo equivalente a la Organización para la Liberación de Palestina, Nelson Mandela fue Yassir Arafat y los cientos de millones de árabes que amenazaban la existencia de Israel se transmutaron en los cientos de millones de negros africanos que desafiaban al régimen del apartheid.

Una fotografía muy difundida de un Cheetah en vuelo sobre el monumento al Voortrekker (Pionero), una mole de granito de cuarenta metros de lado cerca de Pretoria, da otra pista. Los judíos podían ser el pueblo elegido por Dios oficial, que tras grandes penurias había llegado a su destino en Israel, pero los boers no les iban a la zaga en su conciencia de ser un pueblo designado por Supremo Hacedor para llegar a la Tierra Prometida, tras una larga y penosa peregrinación hacia 1840 desde El Cabo hasta Natal (2).

La cooperación israelo-sudafricana fue estrecha y abarcó una gran cantidad de tecnologías de armamento, desde vehículos antidisturbios a la bomba atómica. Ambos países habían sido o estaban sometidos a un embargo internacional de armas, y llegaron a creer que su apoyo mutuo era una garantía para su supervivencia en un mundo hostil. Al parecer, Sudáfrica puso el dinero e Israel la tecnología.

El caso del Atlas Cheetah fue notorio porque era imposible de ocultar la estrecha semejanza del avión sudafricano con el Kfir israelí. Técnicos israelíes viajaron a las instalaciones de Atlas para transmitir sus conocimientos de cómo convertir el confiable pero obsoleto Mirage III en un avión de guerra de tercera o cuarta generación. Israel lo había hecho tras el embargo de armas francés, y su solución fue combinar la célula original con motores norteamericanos y aviónica de fabricación propia, junto con varios refinamientos aerodinámicos como las aletas delanteras. El Cheetah siguió el mismo camino, pero el motor siguió siendo francés, si bien de un modelo más moderno y potente.

El Atlas Cheetah comenzó a estar operativo en 1986. Nunca fue usado en la “bush war”, y su papel era funcionar como última línea de defensa contra ataques aéreos del exterior, que nunca se produjeron. Algunos aparatos fueron asignados a la tarea de llevar la bomba atómica sudafricana, junto con los Buccaneers. Tras el fin del apartheid siguieron sirviendo en la fuerza aérea sudafricana, pero ya sin el apoyo de la cooperación militar-industrial con Israel, que ya había desaparecido hacia 1990.

(1) Brothers in arms – Israel’s secret pact with Pretoria

(2) Rafael Muñoz Abad: “Shalom África: Israel y Sudáfrica, las amistades peligrosas”. Historia Digital, XIV, 23, (2014).

 

 

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Acabo de descubrir este blog y me ha encantado, ¡enhorabuena!
    Como puntualización, dice «Durante la segunda guerra mundial la germanofilia se echó a un lado, mientras las fuerzas sudafricanas combatían junto a las Naciones Unidas […]». ¿No sería más correcto hablar de la Commonwealth (o los Aliados en general) en lugar de las Naciones Unidas? Sudáfrica declara la guerra al eje en 1939, mientras que las Naciones Unidas se establece en 1945.

    1. Gracias por tu comentario. Efectivamente, las Naciones Unidas se establecen en 1945, pero el nombre se usó desde 1942 para nombrar oficialmente a los Aliados. Es verdad que Sudáfrica, desde 1939 a 1941, no podía combatir por las Naciones Unidas…
      Un saludo.

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