Panfletos, altavoces y 150.000 salidas

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Un Auster AOP.9 en Malasia, 1957. 

 

De todos los aviones que participaron en la Malayan Emergency (la guerra de Malasia de 1948-1960), el Auster AOP (Aerial Observation Post) fue el mejor adaptado, hasta el punto que se diría que fue diseñado ex profeso para este conflicto. La guerra se desarrolló en la jungla del interior de Malasia entre el Ejército de Liberación de las Razas de Malasia y las fuerzas británicas y de otros países de la Commonwealth. Nunca tuvo lugar una gran batalla y todo fue una pausada sucesión de escaramuzas, bombardeos y acción sobre las poblaciones que podían prestar apoyo a la guerrilla.

El ecosistema aéreo de la guerra incluía, de arriba abajo, sin contar con los cargueros, Lincolns para bombardeo pesado, Brigands y Beaufighters como bombarderos ligeros, Hornets bimotores, Venoms y Vampires como cazabombarderos y ataques a objetivos con bombas y ametralladoras, Mosquitos o Spitfires (al principio) para reconocimiento y el omnipresente Auster AOP, primero en la versión 6 y luego en la 9, para hacer todo el trabajo de grano fino: reconocimiento, enlace, transporte ligero, guerra psicológica, bombardeo puntual, dispersión de tóxicos para los cultivos, abastecimiento de unidades aisladas, etc.

El Auster AOP podía utilizar pequeñas pistas improvisadas situadas muy adentro del territorio de la guerrilla (que los británicos llamaban CTs, “Comunistas-Terroristas”. Todo el país fue dividido en cuadrículas, que los Auster sobrevolaban metódicamente siguiendo el método (al parecer inventado por la aviación de los marines en Nicaragua en la década de 1920) del “policía de barrio”, capaz de detectar señales sutiles de la presencia de grupos guerrilleros. Cuando esto ocurría, se marcaba el blanco y se esperaba la aparición de los bombarderos, principalmente el Avro Lincoln, que podía lanzar varias enormes bombas de mil libras. Otras veces los Auster protegían a columnas volantes de las emboscadas del enemigo, o las guiaban hacia él.

Otras veces era el mismo Auster el que atacaba, por ejemplo fumigando productos tóxicos para la vegetación sobre los campos de cultivo –del tamaño muchas veces de una pista de tenis– que la guerrilla intentaba poner en marcha para paliar su acuciante falta de alimentos. La principal estrategia de los británicos consistió en desconectar a la guerrilla de su fuente de suministros, la población local, encerrando a cientos de miles de campesinos en recintos fortificados y contabilizando cada partícula de alimento producida y entregada. El control de la comida asfixió lentamente a la guerrilla.

Mientras esto ocurría los Auster volaban incesantemente sobre el enemigo, con el que se llegó a entablar un contacto a veces casi personal. Esto era muy importante en las infinitas operaciones psicológicas (PsyOps) que se llevaron a cabo. La mayoría consistían en lanzar panfletos incitando a la rendición, y algunos llevaban escrito con nombres y apellidos el destinatario. Probablemente lo peor desde el punto de vista de los guerrilleros eran los incesantes vuelos de propaganda con altavoces. Los Auster, volando a unos 300 metros de altura, podían ser oídos aproximadamente a un kilómetro de distancia. Los mensajes duraban 30 segundos como máximo. Este es un ejemplo de una retransmisión:
 

“Hola, Vap Ching, Low Chen, Hoong Yee.
Ya sabéis que Lee San está muerto.
En la jungla no existe la vida feliz y civilizada.
No os sacrifiquéis.
Salid y comenzar una nueva vida.
Venir juntos o por separado.
Forzad vuestro camino a la libertad si en necesario.
No dudéis”. (1)

 
El balance final del uso de la fuerza aérea en la Malayan Emergency fue que se lanzaron bombas sobre los insurgentes a razón de muchas toneladas por cada hombre o mujer de la guerrilla, aunque de los aproximadamente 7.000 muertos “CTs” menos del 10% lo fueron por bombardeos (2) y se lanzaron cientos de millones de octavillas, a razón de más de 50.000 panfletos por guerrillero. El efecto final y real de la aviación fue más difícil de medir, la continua sensación de estar siendo vigilados y en inminente peligro que los continuos vuelos llevaron al ánimo de los insurgentes.

 

(1) Flight Lieutenant A. F. Derry: Psychological Warfare in Malaya, sin fecha. Hallado en Psychological Warfare of the Malayan Emergency 1948 – 1960. SGM Herbert A. Friedman (Ret.) En psywar.org.
(2) Not by Bombs Alone: Lessons from Malaya. By Jay Gordon Simpson. Joint Force Quarterly, Summer 1999.

 

 

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