23 de julio de 2024

Una alternativa a la renta básica universal, en cinco fases

Lo primero es hacer la lista de los cinco millones de personas prescindibles que no producen valor, que ya está casi hecha, pero que ahora se puede llevar a cabo de manera más explícita. Los segundo consiste en marcarlos. Un brazalete puede funcionar, o una escarapela para llevar sobre la camisa con un imperdible. Podría ser una gran letra P (por Prescindible) o la sigla NP (No Produce). También se podría grabar el número de prescindible en el antebrazo, a efectos de control administrativo.

A continuación, deben plantearse las sucesivas etapas de la solución definitiva del problema de los prescindibles que no producen valor. La primera etapa será estimular la emigración (fase I). Eso tiene sus limitaciones, y si se realiza en masa no cabe duda de que las naciones receptoras cerrarían sus puertas, con Schengen o sin Schengen. Siendo generosos, se podría acabar con un 20% del problema siguiendo este método.

La siguiente etapa (fase II) será muy dolorosa, pero no habrá más remedio que llevarla a cabo. Será necesario preceder a la reducción gradual de los parados prescindibles mediante técnicas de control social. Una batería de reducciones de sus derechos sociales, campañas de propaganda sobre el parasitismo de los que no trabajan, organización de la delincuencia, etc, deberían provocar una respuesta ciudadana enérgica de la parte sana de la sociedad, en forma de disturbios, linchamientos, asaltos, etc. Esta etapa empujará a muchos prescindibles a huir del país (véase más arriba) pero no supondrá en sí misma una reducción del problema, aparte de algunos centenares o millares, en el mejor de los casos, de sobrantes asesinados en las razzias.

No obstante, preparará el terreno para la fase III, el control físico real de los cuatro millones aproximados de prescindibles que quedarán. Los centros de detención se deberán construir en lugares apartados y usando materiales ligeros (madera, chapa, alambre de espino, etc.) Un centenar de centros de detención y reeducación serán suficientes, distribuidos por todo el territorio nacional.

La fase IV seguirá a continuación: reeducación por el trabajo duro y las condiciones austeras de vida. La elevación lógica de la tasa de mortalidad a un 10-20% anual reducirá la población de prescindibles a la mitad en muy poco tiempo. La última fase (V), eliminación mediante tratamiento especial, podría no ser necesaria si la fase IV proporciona una curva de descenso del problema adecuada.

La envergadura de las operaciones necesarias para terminar con el problema de las personas prescindibles en España obligará a la creación de varios Programas Nacionales complementarios: de Compostaje de cuerpos, de Biometanización de materia orgánica, de Gases biocidas, etc. La rentabilidad del Programa general de eliminación de las personas que no generan valor está asegurada, según las estimaciones de varias prestigiosas consultoras internacionales.

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