19 de mayo de 2024

Un 27% de probabilidades de alcanzar la salvación

El colesterol ha dejado de ser un ingrediente del cuerpo humano para convertirse en una peligrosa enfermedad: «tengo colesterol» piensa la mitad de la humanidad con angustia. Otras personas saben que tienen azúcar, velocidad en la sangre o la tensión alta. Ha llegado el momento de cuidarse.

Cuidarse significa dejar atrás casi todos los pequeños placeres de la vida (los grandes son una cuestión muy personal). La lista de consejos para una vida saludable incluye el rechazo de las grasas, el azúcar, el tabaco, el alcohol, las drogas en general y la pereza. Nada de ver la televisión tirado en un sofá con una lata de cerveza a mano y un plato de panchitos. 

Las cosas que deben incrementar su presencia en la vida de una persona que se cuida suelen ser de mayor volumen y peso que los vicios. Por ejemplo, una manzana pesa diez veces más que un paquete de cigarrillos. Una raya de coca es mucho más fácil de esconder que una lechuga. Hacer futin necesita mucho más espacio que contemplar vídeos pornográficos. Frutas, verduras, agua fresca y ejercicio físico, moderación, optimismo, regularidad y sociabilidad nos convertirán en personas saludables… al menos en un determinado porcentaje.

Ahí está el problema. Cumplir las normas religiosas garantiza la salvación al 100%, incluso con cláusulas de arrepentimiento a última hora que aseguran un pase a la Gloria por los pelos. Pero cumplir las normas de salud garantiza como mucho una probabilidad de salud, pero no La Salud entera. ¿Se imaginan que ser bueno a ultranza no asegurase un puesto en el cielo, sino que en cualquier momento pudiera intervenir el azar y arrastrarte al infierno tras toda una vida de virtud?
En algún lugar puede estar escondida la partícula genética o el contaminante ambiental que te provocará el mal, independientemente de tu conducta anterior. Si has sido un crápula, será el justo castigo a tu disipación. Pero si has sido virtuoso y te has cuidado, será una enorme injusticia.

Por desgracia, no se puede construir una salud como se construye un plan de pensiones, acumulando un capital garantizado. Una buena combinación personal de virtud y vicio, carpediemes en abundancia y no hacer mucho caso de los cantos de sirena de los suplementos de salud de los periódicos es todo (y es mucho) lo que podemos alcanzar.

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