{"id":18798,"date":"2026-04-18T11:56:12","date_gmt":"2026-04-18T09:56:12","guid":{"rendered":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/?p=18798"},"modified":"2026-04-18T11:56:35","modified_gmt":"2026-04-18T09:56:35","slug":"el-gran-trek","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/2026\/04\/18\/el-gran-trek\/","title":{"rendered":"El Gran Trek"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-18799 size-full\" src=\"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/1967-mapainmigracioncatalunadestacada.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"801\" srcset=\"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/1967-mapainmigracioncatalunadestacada.jpg 1000w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/1967-mapainmigracioncatalunadestacada-300x240.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/p>\n<h6>El gran ramal de emigraci\u00f3n a Barcelona. En Antonio M. Higueras Arnal: La emigraci\u00f3n interior en Espa\u00f1a. Ediciones mundo del trabajo, SL, Madrid, 1967.<\/h6>\n<p>El 25 de mayo de 1940, v\u00edspera del comienzo de la evacuaci\u00f3n de Dunkerque, el Gobierno Civil de Zamora convoc\u00f3 a todas las personas de la provincia que hubieran cambiado de domicilio despu\u00e9s del 18 de julio de 1936. Antes de OCHO d\u00edas (may\u00fasculas enf\u00e1ticas), deb\u00edan presentarse en la Comisar\u00eda o Ayuntamiento m\u00e1s pr\u00f3ximo y demostrar, mediante avales y documentos, buena conducta y medios para vivir. En caso de no hacerlo, ser\u00edan multados y deportados inmediatamente al lugar de residencia que ten\u00edan el 18 de julio de 1936. La circular se public\u00f3 en la secci\u00f3n de informaciones oficiales del peri\u00f3dico provincial y comparti\u00f3 p\u00e1gina con avisos de Correos, anuncios, el resumen del Registro Civil e incluso una petici\u00f3n de mano. Pero, apenas un a\u00f1o despu\u00e9s del final de la guerra civil, y con un ritmo de decenas de fusilamientos diarios, era una informaci\u00f3n que hab\u00eda que tomar en serio. (1)<\/p>\n<p>El Gobierno civil de Zamora se limitaba a transmitir la circular correspondiente del Ministerio de la Gobernaci\u00f3n. Las de este tipo, de control de movimientos de la poblaci\u00f3n despu\u00e9s del 18 de julio de 1936, comenzaron en septiembre de 1939. Hubo varias; la de noviembre de 1941 ordenaba impedir los desplazamientos de hombres y mujeres hechos \u00abpor esp\u00edritu de aventura y a\u00fan para sustraerse la actuaci\u00f3n de las Autoridades de su domicilio, que les vigilan como indeseables\u00bb (2).<\/p>\n<p>Las sucesivas circulares del Ministerio de la Gobernaci\u00f3n (3) expusieron el problema. En sustancia, crecidas masas de personas aflu\u00edan a las ciudades populosas e industriales, muchos sin expectativas de trabajo ni de vivienda. El descontrol era doble, pues se libraban de la vigilancia de las autoridades en su pueblo, y creaban graves inconvenientes en las ciudades de destino, no solo de abastecimiento, sino de delincuencia. En realidad, seg\u00fan las Circulares, muchas de estas personas eran delincuentes per se, que aprovechaban la confusi\u00f3n creada por la guerra para huir de las autoridades.<\/p>\n<p>Reci\u00e9n terminada la guerra, el Gobierno nacional se encontr\u00f3 pues con una dificultad imprevista: la poblaci\u00f3n no cesaba de moverse. El R\u00e9gimen, embarcado en el gran reseteo del pa\u00eds, plante\u00f3 por lo tanto una Gran Congelaci\u00f3n de los 24 millones de habitantes de Espa\u00f1a. La idea general era regresar a la situaci\u00f3n de 18 de julio de 1936, antes de los grandes trastoques de poblaci\u00f3n creados por la guerra y la inmediata posguerra. Un prolijo y complejo sistema de barreras a la movilidad deb\u00eda ayudar a este objetivo: el sistema de salvoconductos, las cartillas de racionamiento, informes de ayuntamientos y de la polic\u00eda, redadas en estaciones de ferrocarril y autobuses, etc. Hay que tener en cuenta que toda la poblaci\u00f3n estaba en pleno proceso de clasificaci\u00f3n y filtrado bajo el criterio de su comportamiento en relaci\u00f3n con el Glorioso Movimiento Nacional, como dice la definici\u00f3n oficial.<\/p>\n<p>Este esfuerzo por fijar a la poblaci\u00f3n no funcion\u00f3. Pedro Muguruza, Director General de Arquitectura, proporcion\u00f3 el dato de crecimiento de la poblaci\u00f3n entre 1938 y 1944 en Vallecas: de 19.000 habitantes a m\u00e1s de 60.000. Vallecas era una de las grandes zonas que ser\u00edan marcadas como suburbio en los mapas del Gran Madrid (4). En fecha tan temprana como 1943 Jes\u00fas Iribas, ingeniero y urbanista, se pasma ante el crecimiento de la ciudad: \u00ab\u00bb&#8230;de seguir aumentando con el ritmo actual, habr\u00e1 que pensar, para un futuro pr\u00f3ximo, en un Madrid de cinco millones de habitantes, Y se pregunta uno: \u00bfPero es que \u00e9sto puede ser?\u00bb (5).<\/p>\n<p>El R\u00e9gimen reaccion\u00f3 con espanto y horror al fen\u00f3meno; era lo \u00faltimo que necesitaba, amontonamientos urbanos crecientes, precarios y en riesgo de descontento. Las \u00f3rdenes, decretos y circulares intentaron parar la emigraci\u00f3n en origen pero tambi\u00e9n en destino, cada ciudad con su estilo propio.<\/p>\n<p>Barcelona ten\u00eda mucha experiencia en intentos de deportaci\u00f3n de inmigrantes considerados indeseables, como los terribles murcianos que llegaron en tiempos de la Exposici\u00f3n Universal de 1929. Deportar a los inmigrantes era casi una tradici\u00f3n en la ciudad. En los dos a\u00f1os que van desde enero de 1939 a enero de 1941, el Servicio de Repatriaci\u00f3n del ayuntamiento de Barcelona envi\u00f3 a 17.904 personas a sus provincias de origen, una fracci\u00f3n del mayor n\u00famero que regresaron por cuenta del Servicio de Evacuaci\u00f3n del Estado (6).<\/p>\n<p>El ayuntamiento disolvi\u00f3 los Refugios de Guerra que hab\u00edan acogido a tanta gente con el argumento algo sard\u00f3nico de que \u00ab[ahora], gracias a nuestro invicto Caudillo, cada cual pod\u00eda y deb\u00eda restituirse a su hogar y al lugar de su vecindad\u00bb. Se dieron instrucciones para vigilar las estaciones de ferrocarril, detener a los \u00abindigentes\u00bb que llegaban a Barcelona, encerrarlos en alg\u00fan pabell\u00f3n de la Exposici\u00f3n Universal y devolverlos a su lugares de origen (7).<\/p>\n<p>En poco m\u00e1s de un a\u00f1o (agosto de 1945 a octubre de 1946) se repatriaron 52.830 inmigrantes de la provincia de Barcelona, o al menos eso indica el n\u00famero de billetes de ferrocarril que pagaron las autoridades con este fin. La cifra es un considerable porcentaje de la inmigraci\u00f3n llevada a cabo en esos a\u00f1os, e indica una pol\u00edtica implacable de frenar la inmigraci\u00f3n a Barcelona, en tiempos del Gobernador civil Bartolom\u00e9 Barba (7).<\/p>\n<p>En 1949 se cre\u00f3 el Servicio de Erradicaci\u00f3n del Barraquismo. Las chabolas consideradas ilegales pod\u00edan ser derribadas y sus ocupantes, tras ser concentrados en el Palacio de Misiones de Montju\u00efc, deportados a sus lugares de origen.<\/p>\n<p>En febrero de 1950, el gobernador civil de Barcelona expuso su criterio a la prensa: el problema de las barracas presentaba muchas analog\u00edas con el de la mendicidad. Se impon\u00eda \u00abcomo medida de salubridad p\u00fablica\u00bb distinguir entre justos y pecadores: \u00abciudadanos dignos en su condici\u00f3n humild\u00edsima y trabajadora y los que usan y abusan del problema como negocio il\u00edcito e inmoral o caen dentro del profesionalismo delincuente\u201d. Siguiendo este criterio, a\u00f1adi\u00f3, han sido derruidas 3.500 barracas (8).<\/p>\n<p>Una opini\u00f3n com\u00fan consideraba a los inmigrantes como aliens, cuerpos extra\u00f1os dif\u00edciles de asimilar, y utilizaba palabras propias del control de epidemias para definirlos. Un art\u00edculo publicado en 1951 y titulado significativamente \u00abCuidado con la inmigraci\u00f3n\u00bb es un ejemplo. Su autor, Francisco Vidal Burdils, alto funcionario de Fuerzas El\u00e9ctricas de Catalu\u00f1a, habla de la \u00abpoblaci\u00f3n inmigrada parasitaria\u00bb en Barcelona, 105.000 personas o el 16,44% sobre el total de los inmigrados. Otro dato escalofriante: seg\u00fan el doctor Ignacio M. Arag\u00f3, en las barracas de Somorrostro (Barcelona), una de cada dos personas estaba contagiada de tracoma.<\/p>\n<p>Esta poderosa corriente de opini\u00f3n, alineada con la pol\u00edtica oficial del R\u00e9gimen, mostraba a las masas inmigrantes como de muy inferior calidad humana, y a la inmigraci\u00f3n como un pavoroso problema de orden p\u00fablico, una de las principales obsesiones del franquismo. En sus primeras d\u00e9cadas, todo lo relacionado con la emigraci\u00f3n era responsabilidad exclusiva de Gobernaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Vidal Burdils alerta de lo que puede pasar en Mallorca, todav\u00eda poco afectada por el problema de la inmigraci\u00f3n. Felizmente su control era m\u00e1s f\u00e1cil que en Barcelona, \u00abpor sus mismas caracter\u00edsticas insulares y de f\u00e1cil control de desembarque\u00bb. Pero, en una versi\u00f3n temprana del Gran Reemplazo, si no se frena la inmigraci\u00f3n, el resultado ser\u00e1 \u00abUn censo mucho mayor de habitantes, pero&#8230; sin mallorquines\u00bb. (9)<\/p>\n<p>En 1953 se inform\u00f3 de 3.000 personas devueltas ese a\u00f1o desde Barcelona a sus lugares de origen; 400 proced\u00edan de Granada. Los granadinos deportados, gente sin arraigo, se hab\u00edan dejado deslumbrar por la gran ciudad, algo que no les pasaba a los s\u00f3lidos y firmemente asentados en la tierra payeses catalanes, alega el autor del reportaje, Antonio \u00c1lvarez-Sol\u00eds, que tendr\u00eda una largu\u00edsima carrera period\u00edstica. (10). Con el tiempo, el catalanismo produjo mucha literatura sobre las diferencias antropol\u00f3gicas esenciales entre las gentes del sur y las de Catalu\u00f1a.<\/p>\n<p>Mientras la capital de Catalu\u00f1a actuaba contra la inmigraci\u00f3n, en la capital de Espa\u00f1a se marcaban en rojo, sobre el mapa del Plan General de Ordenaci\u00f3n de Madrid de 1948, las cinco zonas oficiales de suburbios, cada una del tama\u00f1o de un distrito, formando un anillo que rodeaba la ciudad. Empezando por el norte y en el sentido de las agujas del reloj, Tetu\u00e1n, Ventas, Vallecas, Usera y Extremadura. All\u00ed viv\u00edan unas 400.000 personas, seg\u00fan datos oficiales, cuando se public\u00f3 el mapa, en el n\u00famero uno de la revista Gran Madrid. Un n\u00famero no peque\u00f1o de ellas se dedicaba a la busca en las basuras, lo que se llamar\u00eda mucho despu\u00e9s reciclaje y valorizaci\u00f3n de los residuos s\u00f3lidos urbanos, en condiciones muy diferentes y muy penosas.<\/p>\n<p>El texto que acompa\u00f1a al mapa es cualquier cosa menos optimista, asigna a la soluci\u00f3n del problema (en terminolog\u00eda oficial, \u00abla redenci\u00f3n total de los suburbios\u00bb) una duraci\u00f3n de entre de veinte a treinta a\u00f1os, suponiendo que no fuera a m\u00e1s, es decir que no creciera la inmigraci\u00f3n. A falta de buenas viviendas, escuelas, alcantarillado, transporte o electricidad, lo que viene a ser el problema urban\u00edstico y social, se confiaba en que el problema espiritual se resolv\u00eda bien gracias a las (supuestamente muchas) parroquias suburbanas que creaba la iglesia. (11)<\/p>\n<p>La Iglesia Cat\u00f3lica estaba acostumbrada a extender sus tupidas redes de control de las costumbres por todo el pa\u00eds (mucho m\u00e1s en el norte que en el sur) a raz\u00f3n de un p\u00e1rroco por cada 500 personas, y a mediados de la d\u00e9cada de los cincuenta la estad\u00edstica eclesi\u00e1stica revel\u00f3 la existencia de parroquias en los suburbios de Madrid y Barcelona con decenas de miles de almas que salvar. La actitud de los suburbiales ante los curas sol\u00eda ser hosca, lo que no es extra\u00f1ar si se tiene en cuenta que, especialmente entre los llegados del Sur, \u201capenas el diez por ciento sabe las verdades m\u00e1s rudimentarias de nuestra fe\u201d y que el ambiente espiritual de estas gentes se calificaba como de \u201cpaganismo pr\u00e1ctico\u201d, con los sacramentos, como el bautismo, en categor\u00eda de superstici\u00f3n y el matrimonio can\u00f3nico aceptado \u00fanica y exclusivamente porque era obligatorio para cobrar el Subsidio. Muchos p\u00e1rrocos, completamente desbordados, ve\u00edan en ellos la degeneraci\u00f3n, \u201ccomo si su miseria econ\u00f3mica les hubiera reducido a la m\u00ednima condici\u00f3n de hombres (12) \u201d.<\/p>\n<p>El tipo humano suburbial era peligroso por su origen y por sus circunstancias vitales. Se le llam\u00f3 xarnego en Catalu\u00f1a, maqueto en el Pa\u00eds Vasco y al parecer en Madrid \u2013de uso muy limitado\u2013 abisinios y coreanos. Autores de la \u00e9poca describen los suburbios como si fueran una plaga: \u201cel marasmo total\u201d , los focos de \u201cinfecci\u00f3n social\u201d, etc. Como cualquiera puede imaginar, el impacto sobre la siempre d\u00e9bil y amenazada cultura local deb\u00eda ser impresionante. En 1958, Sabadell ten\u00eda un 30% de poblaci\u00f3n no-catalana, y L\u2019Hospitalet alcanzaba la incre\u00edble cifra del 48%.<\/p>\n<p>Soci\u00f3logos, urbanistas y planificadores cayeron como plaga de langosta sobre los suburbios. All\u00ed ten\u00edan un modo de vida primitivo a unas pocas estaciones de metro del centro de la ciudad. El R\u00e9gimen del Movimiento permit\u00eda experimentos sociales chocantes en un pa\u00eds donde la mitad de los procuradores en Cortes asist\u00edan a las sesiones vestidos con un inmaculado uniforme blanco. A mediados de los a\u00f1os 50, en el Pozo del T\u00edo Raimundo (Madrid) por iniciativa del P. Llanos, se celebraron \u201celecciones populares\u201d para la constituci\u00f3n de un gobierno democr\u00e1tico de la barriada. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1968, el gobierno volvi\u00f3 a sorprender autorizando elecciones libres en Guinea Ecuatorial, cuando en Espa\u00f1a el Movimiento Nacional segu\u00eda siendo el \u00fanico canal pol\u00edtico permitido. En esta l\u00ednea, un autor califica algunas medidas para lograr el apaciguamiento de los suburbios como \u201cofrecimiento de abalorios\u00bb (12) \u201d.<\/p>\n<p>El anillo de suburbios habitados por aliens que rodeaba la capital implicaba otro problema, y no peque\u00f1o: era lo primero que iban a ver los que llegaban a Madrid, antes de acceder al centro de la ciudad. No hab\u00eda m\u00e1s imaginar bajar del avi\u00f3n en el ultramoderno aeropuerto de Barajas \u2013en 1948 en construcci\u00f3n\u2013 y entrar en la capital \u00abpor un aduar en d\u00eda de zoco, donde no faltan ni los chiquillos desnudos, ni los carros de basura, am\u00e9n de tranv\u00edas de museo de antigu\u0308edades, casas destartaladas, sucias y feas, etc.\u00bb (13) Esta fea perspectiva se resolvi\u00f3 en Madrid en 1959, con la construcci\u00f3n de una de las primeras autopistas urbanas de Espa\u00f1a, el Nudo Eisenhower, que un\u00eda el aeropuerto con la capital de manera moderna y elegante, sin permitir la visi\u00f3n de la miseria.<\/p>\n<p>En agosto de 1953 se public\u00f3 un decreto con el objeto de \u00abembellecer la entrada de algunas poblaciones, as\u00ed como los aleda\u00f1os de carreteras de tr\u00e1nsito tur\u00edstico\u00bb (carreteras de gran tr\u00e1nsito tur\u00edstico, dice concretamente la norma legal, que en 1953 no exist\u00edan). El embellecimiento consist\u00eda en derribar cuevas, chabolas y barracas demasiado a la vista (14). Era parte del gran maquillaje tur\u00edstico del pa\u00eds, como el amansamiento de las fiestas populares.<\/p>\n<p>En junio de 1956 ABC public\u00f3 una entrevista con el primer teniente de alcalde de Madrid (Jos\u00e9 Mar\u00eda Soler y D\u00edaz-Guijarro). Al llegar al punto candente del problema de la vivienda, el mun\u00edcipe plante\u00f3 como una gran soluci\u00f3n impedir la inmigraci\u00f3n y deportar a los llegados sin posibles. (15). Aquello entraba en el esp\u00edritu de la \u00e9poca, pero el caso es que el mismo peri\u00f3dico, unos d\u00edas despu\u00e9s, public\u00f3 una contundente e ins\u00f3lita respuesta a sus declaraciones. La cr\u00edtica estaba basada en el Fuero de los Espa\u00f1oles, cuyo art\u00edculo 4 rezaba \u00abLos espa\u00f1oles tienen derecho a fijar libremente su residencia dentro del territorio nacional\u00bb y en el tradicional esp\u00edritu acogedor de la ciudad; bastaba echar un trago en la fuente de Cabestreros para sentar plaza de madrile\u00f1o. La respuesta de ABC llam\u00f3 a la atenci\u00f3n y se re-public\u00f3 en varios peri\u00f3dicos. Adem\u00e1s de una representaci\u00f3n de la corriente buenista con la inmigraci\u00f3n, que tambi\u00e9n exist\u00eda, el episodio muestra que los vientos estaban cambiando. La inmigraci\u00f3n deb\u00eda ser oficialmente frenada, pero empezaba a mostrar elementos positivos.<\/p>\n<p>En 1956 se estimaba el n\u00famero de chabolas en Madrid en 50.000, la sexta parte de todo el espacio residencial construido. El a\u00f1o siguiente se cre\u00f3 el Servicio Especial de Vigilancia del Extrarradio, una unidad de la Guardia Civil. Algunos a\u00f1os despu\u00e9s se trabaj\u00f3 en la elaboraci\u00f3n de un censo de infraviviendas, del que formaba parte fundamental una fotograf\u00eda de todos los moradores de la chabola o cueva en la puerta de su vivienda, sujetando una pizarra con un c\u00f3digo alfanum\u00e9rico. Las fotos muestran mujeres y ni\u00f1os, porque los hombres estaban fuera, trabajando. En diez a\u00f1os, entre 1950 y 1960, la poblaci\u00f3n de Madrid se acreci\u00f3 en 623.000 personas (16).<\/p>\n<p>Hab\u00eda otra consecuencia negativa de los suburbios: supon\u00edan el irremediable triunfo del malthusianismo. Parec\u00edan hechos ex-profeso para que la gente limitara el n\u00famero de nacimientos: espacio reducido en las habitaciones (en las chabolas, pero tambi\u00e9n en los pisos diminutos que las sustitu\u00edan), mujeres trabajadoras, largas distancias urbanas con un sistema de transporte urbano al borde del colapso, un medio ambiente hostil en la calle y abundancia de trabajos eventuales. El espacio vital de las familias no se med\u00eda ya en hect\u00e1reas de tierra cultivable, sino en los pocos metros cuadrados de su vivienda. El director de Barriada y Vida, padre Jes\u00fas Vazquez, se lamenta al respecto: \u201cmuchas de las viviendas actuales, aun de planes nacionales, son maltusianas\u2026 existe dificultad para para el desarrollo de la familia numerosa\u201d. (17). El objetivo natalista del R\u00e9gimen se salv\u00f3 gracias al repunte de la generaci\u00f3n boomer.<\/p>\n<p>A mediados de los a\u00f1os 50 hab\u00eda en Madrid al menos treinta n\u00facleos de suburbios (18), con una extensi\u00f3n total de 213 km2 (la superficie del municipio era de 516 km2), poblados por algo m\u00e1s de medio mill\u00f3n de habitantes, que habitaban unos 20.000 supuestos edificios con un total de 78.000 viviendas, \u201csin incluir las personas que habitan en chabolas, cuevas y ruinas (12)\u201d. La guerra hab\u00eda destru\u00eddo muchas viviendas en los suburbios tradicionales de Madrid. Muchas familias siguieron viviendo entre las ruinas en Carabanchel, Puerta del \u00c1ngel o la Bombilla, en los nichos del cementerio del Oeste y en las cuevas de La Elipa. Las chabolas se constru\u00edan por lo general de ladrillo, superpuestos \u201cno por la parte m\u00e1s ancha\u201d (12) y sol\u00edan tener de 15 a 24 metros cuadrados, que sol\u00edan equivaler a dos o tres metros cuadrados por persona, bien lejos de los est\u00e1ndares de la OMS de espacio habitable por persona.<\/p>\n<p>Hacia 2020 comenzaron excavaciones arqueol\u00f3gicas en chabolas de Entrev\u00edas (Puente de Vallecas) (19) que mostraron muy poco espacio habitable y muy pocas posesiones, pero un af\u00e1n de llevar una vida \u00abnormal\u00bb aun con tan graves limitaciones. Francisco Candel describe as\u00ed una chabola en Barcelona:<\/p>\n<p>En este cuchitril, y en estos escasos metros cuadrados donde es imposible pasear y menos a\u00fan dar zancadas, habitan ocho personas: un matrimonio y seis hijos. Me he acordado siempre, constantemente, como una pesadilla, del diminuto trozo de espejo, empotrado en la pared de barro, donde deben mirarse por partes, ahora un ojo, luego el otro, la boca despu\u00e9s, los ocho, aguardando con paciencia cada cual su turno para despedazarse en \u00e9l, en aquella ventanita de azogue que es s\u00edmbolo de lo poco que puede llegar a poseer una familia (20).<\/p>\n<p>Al R\u00e9gimen del Movimiento no le gust\u00f3 nada aquello. Los feroces habitantes de los suburbios, en la mitolog\u00eda de las derechas, eran peligrosos y completamente ajenos y contrarios a la idea de transformaci\u00f3n de Espa\u00f1a que ten\u00eda la dictadura. En la Semana social cat\u00f3lica dedicada a la inmigraci\u00f3n de 1958 se pusieron estupendos al describirlos as\u00ed: \u201cEstos n\u00facleos humanos, desvinculados de toda relaci\u00f3n social, incapacitados para toda ascensi\u00f3n social colectiva, constituyen zonas an\u00e1rquicas, que representan un aut\u00e9ntico y constante peligro para la estabilidad de los pueblos\u201d (21). Eran lo contrario en t\u00e9rminos de calidad humana de los aldeanos fijados a la tierra, a ser posible de regad\u00edo, habitando en anchos y limpios pueblos de colonizaci\u00f3n. Era el mismo p\u00e1nico que se hab\u00eda tenido en Jerez, en 1892, cuando la ciudad fue tomada por una turba de jornaleros hambrientos. Y no hab\u00eda que irse tan atr\u00e1s: bastaba recordar el suburbio de la Torrasa, \u201cque tanta influencia tuvo en los sucesos de julio de 1936\u201d (21), es decir, en el fracaso de la sublevaci\u00f3n militar en Barcelona.<\/p>\n<p>El R\u00e9gimen continu\u00f3 legislando contra la emigraci\u00f3n a las ciudades, a partir de las primeras circulares de Gobernaci\u00f3n de los a\u00f1os inmediatos a la guerra. Un Decreto de agosto de 1957, \u201cnormas a fin de evitar los asentamientos clandestinos en Madrid\u201d (22) resumi\u00f3 las disposiciones anteriores y estableci\u00f3 una plan de defensa en profundidad para \u00abevitar el crecimiento del mal\u00bb, el cl\u00e1sico s\u00edmil m\u00e9dico de la inimigraci\u00f3n. Las barreras m\u00faltiples incluyen un tr\u00e1mite imposible. El futuro emigrante deb\u00eda notificar al alcalde de su localidad que ten\u00eda una vivienda en Madrid. El alcalde se lo notificaba al Gobernador civil. El Gobernador civil de la provincia X se lo notificaba al Gobernador civil de Madrid. Este comprobaba fehacientemente que la vivienda notificada exist\u00eda y estaba lista para ser habitada. La informaci\u00f3n corr\u00eda entonces en sentido descendente hasta que el alcalde de Z deba luz verde al futuro migrante.<\/p>\n<p>Otra barrera consist\u00eda en prohibir la contrataci\u00f3n de ning\u00fan trabajador (productor en terminolog\u00eda oficial) a partir del 21 de septiembre de 1957 (fecha de publicaci\u00f3n del decreto) que no tuviera en el bolsillo la prueba documental de que ya viv\u00eda en Madrid antes de esa fecha. En tercer lugar, la Autoridad quedaba autorizada para derribar las \u00abcuevas, chabolas, barracas y construcciones similares\u00bb y expropiar el terreno ocupado por ellas. Por \u00faltimo, el servicio de Vigilancia del Extrarradio deb\u00eda deportar a los habitantes de las chabolas derribadas a sus lugares de origen. Con esta cuarta medida se llegaba al punto inicial: un aspirante a emigrante fijado de nuevo en su pueblo, el objetivo principal de la pol\u00edtica anti-inmigratoria. El decreto lo firm\u00f3 el dictador en San Sebasti\u00e1n, donde pasaba parte de sus vacaciones en el palacio de Ayete, con vistas a la Concha.<\/p>\n<p>El decreto de agosto de 1957 muestra que la Superioridad estaba desconcertada por la avalancha o alud migratorio, que estaba acelerando visiblemente a lo largo de la d\u00e9cada de 1950. El previsto y ordenado trasvase del campo a la ciudad parec\u00eda que se transformaba en riada, lo que gener\u00f3 reacciones defensivas legales de tipo draconiano, pero tambi\u00e9n un abrupto cambio de rumbo de la pol\u00edtica anti-emigraci\u00f3n: convertir chabolistas en propietarios de peque\u00f1as soluciones habitacionales verticales. El asunto de la migraci\u00f3n en masa pas\u00f3 de las manos del ministerio de la Gobernaci\u00f3n al nuevo Ministerio de la Vivienda.<\/p>\n<p>Unas semanas despu\u00e9s del decreto anti-asentamientos clandestinos, breve y abrupto, apareci\u00f3 la importante Ley del Plan de Urgencia Social (PUS, esta sigla no se usaba por razones evidentes) de Madrid, un documento m\u00e1s extenso y mejor trabado. En esencia, aceptaba el fen\u00f3meno de la inmigraci\u00f3n masiva a la ciudad y la encauzaba y neutralizaba en un sistema de cinturones verdes y ciudades sat\u00e9lites. Se trataba de pasar de la anarqu\u00eda (palabra maldita para el R\u00e9gimen del 18 de julio) de los suburbios demasiado pr\u00f3ximos a la ciudad, a la que rodeaban en un anillo como si la tuvieran sitiada, al orden urban\u00edstico, n\u00facleos habitados bien controlados y delimitados, a conveniente distancia de la ciudad central. Literalmente, \u00abasfixiar en un cintur\u00f3n verde la formaci\u00f3n de suburbios infrahumanos. El futuro expansivo de Madrid debe estar en sus ciudades sat\u00e9lites y no en la prolongaci\u00f3n- indefinida de su casco urbano\u00bb (23) .<\/p>\n<p>El PUS, en apariencia, segu\u00eda la pol\u00edtica habitual de parar los pies a la emigraci\u00f3n. El ep\u00edgrafe \u00abDe las edificaciones clandestinas\u00bb estaba dedicado a la destrucci\u00f3n de chabolas y la deportaci\u00f3n de sus habitantes. Pero ten\u00eda otro apartado muy diferente, dedicado a la construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Plan de Urgencia Social de Madrid de 1957 establec\u00eda la construcci\u00f3n urgente de unas 60.000 viviendas. La idea ya no era destruir chabolas y deportar a los inmigrantes, sino m\u00e1s bien realojarlos en bloques de pisos. La confluencia fue c\u00f3smica: la nueva Ley del Suelo de 1956 (urbanizar todo lo urbanizable), el nuevo Ministerio de la Vivienda de 1957 (que reuni\u00f3 todas las dispersas competencias del asunto habitacional y urban\u00edstico), la nueva pol\u00edtica de construir pisos peque\u00f1os y estandarizados en edificios de construcci\u00f3n r\u00e1pida y barata, que en grandes cantidades dejaban sustanciosos beneficios a los promotores y financiadores y, no en \u00faltimo t\u00e9rmino, una creciente abundancia de petr\u00f3leo, maquinaria y materiales. Por ejemplo, el decreto de 1941, que restring\u00eda el uso de hierro en edificios, ya no ten\u00eda sentido en 1957, y se derog\u00f3 en 1960.<\/p>\n<p>Construir tantas viviendas motivaba profundas reflexiones del legislador sobre el efecto llamada que supondr\u00eda la generosidad del gobierno: exist\u00eda el riesgo de que la construcci\u00f3n masiva de viviendas se convirtiera en \u201cuna nueva llamada a la inmigraci\u00f3n campesina\u201d. Recordando que el infierno est\u00e1 empedrado de buenas intenciones, el legislador se pregunta si no se encontrar\u00eda a la vuelta de unos pocos a\u00f1os \u201ccon la sorpresa de haber tra\u00eddo con nuestra generosidad nuevas dimensiones financieras y sociales al problema\u201d (23).<\/p>\n<p>El reci\u00e9n nombrado ministro de la Vivienda, Jos\u00e9 Luis Arrese, en declaraciones a la prensa (24), lamentaba la epidemia de \u201cnomadismo\u201d que afectaba al pa\u00eds, que le obligaba a construir viviendas urbanas cuando su voluntad habr\u00eda sido erigir casitas para labradores: \u201cLa mayor\u00eda de los que vienen atra\u00eddos por el brillo de la ciudad acaban viviendo en el suburbio y sumi\u00e9ndose en la desesperaci\u00f3n y el odio. Cada casa que se construye en la ciudad es una nueva tentaci\u00f3n que se pone al campesino. Por el contrario, cada nuevo hogar rural es una familia que se afianza en el agro\u201d. Era el eco de la vieja idea falangista de un campo densamente poblado tachonado de ciudades de tama\u00f1o manejable, que a la altura de 1957 era evidente que ya no pod\u00eda ser, aunque se lanz\u00f3 un Plan de Descongesti\u00f3n de Madrid para animar el crecimiento de ciudades como Talavera de la Reina, Aranda de Duero, Guadalajara, etc, en detrimento de la capital.<\/p>\n<p>A esta corriente de pensamiento de \u201ccontener el aluvi\u00f3n de proletarios del campo a la gran ciudad\u201d responden los Planes de Badajoz y de Ja\u00e9n, decretados en 1952 y 1953 respectivamente. A mediados de los a\u00f1os 40, contradiciendo de manera flagrante los objetivos poblacionales del R\u00e9gimen, los economistas ya hab\u00edan empezado a sospechar que en amplias zonas de Andaluc\u00eda y Extremadura, en concreto en Ja\u00e9n y Badajoz, sobraba gente: \u201cOcurre, sencillamente, que la poblaci\u00f3n agr\u00edcola es superior a la que las necesidades de los respectivos cultivos exige. Debido a ello, gran parte de la misma se encuentra en situaci\u00f3n de paro permanente (25)\u201d . El caso es que las provincias andaluzas y extreme\u00f1as hab\u00edan aumentado su poblaci\u00f3n a gran velocidad en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX: Ja\u00e9n en un 79% desde 1900 hasta 1948, por ejemplo.<\/p>\n<p>Para un obrero agr\u00edcola andaluz o extreme\u00f1o, emigrar ten\u00eda evidentes ventajas: cobrar un jornal fijo d\u00eda tras d\u00eda e incluso a\u00f1o tras a\u00f1o, lloviera o hiciera sol, hiciera fr\u00edo o hiciera calor. La ciudad aparec\u00eda como un lugar donde el clima dejaba de gobernar la vida de las personas: las heladas de 1956 propiciaron la emigraci\u00f3n a Barcelona de gran n\u00famero de campesinos de las provincias de Tarragona y L\u00e9rida. Cobrar un salario regular, sumergirse en el complejo ecosistema industrial y de servicios de Vizcaya, Barcelona y Madrid, era un gancho irresistible para tantas personas que viv\u00edan al d\u00eda, yendo a la plaza a buscar trabajo en la agricultura comercial de plantaci\u00f3n propia de Extremadura y Andaluc\u00eda.<\/p>\n<p>Las redes sociales, en este caso el correo postal, hac\u00edan su papel. Lo primero que hac\u00eda un inmigrante reci\u00e9n llegado a Barcelona, en cuanto hab\u00eda ganado unas pesetas, era comprarse un reloj y una gabardina e irse a la Plaza de Catalu\u00f1a a sacarse una fotograf\u00eda de exhibici\u00f3n, que enviaba acto seguido a su pueblo. Escenas parecidas ocurr\u00edan en Madrid o Bilbao.<\/p>\n<p>Pero las motivaciones de la migraci\u00f3n eran muchas. Una familia de clase media-media en una peque\u00f1a ciudad de provincias pod\u00eda considerar necesario mudarse a la gran ciudad como \u00fanica manera de asumir el coste de una buena educaci\u00f3n para sus hijos.<\/p>\n<p>Otro factor importante es menos evidente, el fen\u00f3meno stadtluft macht frei: la ciudad ofrec\u00eda protecci\u00f3n contra la persecuci\u00f3n y un bendito anonimato. Eso parece que funcion\u00f3 en la d\u00e9cada de 1940, cuando tanta gente se traslad\u00f3 a Madrid cuando la ciudad no ten\u00eda nada que ofrecer, salvo miseria.<\/p>\n<p>A la vuelta de la d\u00e9cada de 1960, el discurso de freno a la emigraci\u00f3n agraria segu\u00eda siendo el oficial, pero carec\u00eda ya completamente de convicci\u00f3n. La emigraci\u00f3n era funcional, encajaba en la progresiva petrolizaci\u00f3n del pa\u00eds y en el desarrollo industrial. Los suburbios no se sublevaban. Sus pobladores trabajaban e intentaban mejorar sus m\u00edseras condiciones de vida. Faltaban pocos a\u00f1os para que Laureano L\u00f3pez Rod\u00f3, el ministro comisario del Plan de Desarrollo, mostrase al p\u00fablico por TV gr\u00e1ficos indicadores del impresionante y muy positivo trasvase de poblaci\u00f3n del agro a la industria. En los a\u00f1os 60 los peri\u00f3dicos informaban de la gran migraci\u00f3n como el que da el parte meteorol\u00f3gico. En mayo de 1965, Diario de Burgos informaba a sus lectores: \u00abSigue con la misma intensidad la inmigraci\u00f3n en Madrid. 4.527 nuevos inmigrados en el mes de marzo\u00bb (26).<\/p>\n<p>La vieja idea de frenar a la inmigraci\u00f3n segu\u00eda expres\u00e1ndose de manera oficial, aunque con cada vez menos convicci\u00f3n. Todav\u00eda en 1965 Emilio Larrodera, Director T\u00e9cnico de la Comisi\u00f3n del \u00c1rea Metropolitana de Madrid planteaba la necesaria reducci\u00f3n a menos de la mitad el crecimiento anual migratorio, restando unas 26.000 personas anuales al crecimiento de Madrid. Pero ya no se hablaba de deportaciones, sino de manera m\u00e1s vaga de orientar su migraci\u00f3n hacia otros lugares, es decir activar las zonas de descongesti\u00f3n de Madrid, o bien simplemente \u00abfijar la poblaci\u00f3n en sus puntos de partida\u00bb (27).<\/p>\n<p>Los viejos discursos antiinmigraci\u00f3n segu\u00edan sonando, tocando todos los t\u00f3picos que ser\u00eda tan familiares a la altura de 2025: choque cultural, excesiva natalidad, delincuencia y mendicidad, impacto sobre la escasez de vivienda, efecto llamada, consecuencias del buenismo, necesidad del malismo, frenar la avalancha, la gran sustituci\u00f3n, etc. Se aludi\u00f3 tambi\u00e9n al viejo mito de que los inmigrantes se reproducen a demasiada velocidad, en comparaci\u00f3n con la siempre d\u00e9bil tasa de natalidad de los aut\u00f3ctonos. Un suelto de prensa de octubre de 1966 (Noticias de Madrid) que se public\u00f3 en varios peri\u00f3dicos describe as\u00ed el fen\u00f3meno: \u00ablos nacimientos se producen masivamente dando hasta trillizas como ha ocurrido recientemente y los inmigrantes forman legi\u00f3n\u00bb (28).<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n hab\u00eda cambiado mucho, no obstante, con respecto a la terrible d\u00e9cada de 1940 y la muy dura de 1950. La pol\u00edtica de \u00abasfixiar los suburbios\u00bb funcionaba a toda m\u00e1quina. Sucesivas versiones del PUS de Madrid se aplicaron en Barcelona, Asturias y Vizcaya. En Bilbao, las chabolas de la laderas de Archanda, clamorosamente visibles desde el rico centro de la ciudad como las favelas de R\u00edo de Janeiro, dejaron paso a la nueva ciudad sat\u00e9lite de Ocharcoaga, situada bien fuera de la vista, miles de viviendas muy peque\u00f1as encaramadas en bloques de hasta 15 plantas de altura, una novedad en 1960, cuando se inici\u00f3 su construcci\u00f3n. Otras innovaciones eran los elementos prefabricados o el uso de materiales como el PVC. Los arquitectos que dise\u00f1aron el barrio estaban muy influidos por las ideas de la arquitectura moderna (29).<\/p>\n<p>La idea falangista de los hogares alegres y soleados para productores felices encontr\u00f3 una ins\u00f3lita confluencia con Le Corbusier y su Unit\u00e9 d\u00b4habitation, alta e igualmente expuesta al sol y el aire. Ocharcoaga tiene su origen, seg\u00fan la mitolog\u00eda del R\u00e9gimen, en una visita taumat\u00fargica del General\u00edsimo en agosto de 1958 para inaugurar la Feria de Muestras de Bilbao. El dictador vi\u00f3 las chabolas, las consider\u00f3 intolerables y la maquinaria se puso en marcha. A lo largo de la d\u00e9cada de 1960 la chabola, la cueva o el hacinamiento en inquilinato ya no era la \u00fanica opci\u00f3n para la inmigraci\u00f3n (aunque siguieron si\u00e9ndolo para muchos), que pod\u00eda encontrar alojamiento en alguna parte de los mares de bloques de pisos que se construian a toda velocidad alrededor de las ciudades.<\/p>\n<p>Aunque la ret\u00f3rica agr\u00edcola del r\u00e9gimen sigui\u00f3 funcionando casi hasta su fin, desde comienzos de los 60 era cada vez m\u00e1s evidente que las ciudades eran el pastel a repartir, y no el campo. El R\u00e9gimen se encontr\u00f3 adem\u00e1s con una soluci\u00f3n sorprendentemente sencilla y eficaz del problema que hab\u00eda atormentado a todos los gobiernos desde hac\u00eda tres cuartos de siglo: el de la masa jornalera irredenta del Sur, no mediante costosas iniciativas de regad\u00edos e industrias rurales, sino por el simple expediente de su traslado en masa a las industrializadas ciudades del Norte.<\/p>\n<p>El informe del Banco Internacional de Reconstrucci\u00f3n y Fomento (BIRF) de 1962 lo hab\u00eda dejado claro. Ante el fen\u00f3meno de la disminuci\u00f3n de la poblaci\u00f3n en muchas provincias, el informe, que se convirti\u00f3 en la biblia econ\u00f3mica del R\u00e9gimen, asevera: \u00ab&#8230; el Sur, por primera vez, tiene perspectivas de alivio de la creciente superpoblaci\u00f3n.\u00bb Al banco internacional le parec\u00eda muy bien la gran inmigraci\u00f3n, por \u00ab&#8230; contribuir a la movilidad de la mano de obra como soluci\u00f3n parcial de los problemas regionales\u00bb (30).<\/p>\n<p>El gran trek de los a\u00f1os del R\u00e9gimen del Movimiento llev\u00f3 a 3,5 millones de personas, solo en la d\u00e9cada de 1960, desde pueblos y ciudades peque\u00f1as a las grandes ciudades, en un movimiento general desde el sur y el oeste de la Pen\u00ednsula hacia el norte y el este, y desde cualquier parte hacia el ombligo del mundo, Madrid. Las distancias del gran viaje pod\u00edan ser poco m\u00e1s de 200 kil\u00f3metros cuando la gente abandonaba Soria para instalarse en Madrid, o cerca de 1.000 cuando gente de Granada emigraba a Barcelona.<\/p>\n<p>Las autopistas del Gran Trek fueron principalmente en direcci\u00f3n de Sur a Norte, siguiendo en cierta forma el tradicional movimiento de obreros agr\u00edcolas de Sur a Norte siguiendo la ruta que part\u00eda de la Baja Andaluc\u00eda a finales de primavera, avanzaba hacia La Mancha y el Valle del Duero y terminaba en los campos de Arag\u00f3n en agosto. De regreso al sur, los obreros hac\u00edan la vendimia y terminaban con la recogida de la aceituna. Pero esta vez no regresaron.<\/p>\n<p>El ramal m\u00e1s notable de la autopista de la emigraci\u00f3n (31) era el que circulaba desde el valle del Guadalquivir hacia Levante y Catalu\u00f1a, recogiendo gente en Extremadura, Almer\u00eda y Murcia. Otro menos marcado recog\u00eda emigrantes desde el sur y el oeste \u2013Andaluc\u00eda Occidental, Extremadura, Galicia, Le\u00f3n y Castilla la Vieja\u2013 para llevarlos al Pa\u00eds Vasco. Madrid contaba con cuatro ramales, el de Andaluc\u00eda, La Mancha y Murcia, el de Extremadura, el del Noroeste (Galicia, Le\u00f3n y Castilla, coincidente con la carretera de La Coru\u00f1a) y otro m\u00e1s d\u00e9bil que llevaba gente de la Ido\u00fabeda o Sistema Ib\u00e9rico a la capital del pa\u00eds. El camino se recorri\u00f3 en tren o en autob\u00fas, con algunos tramos a pie, hasta llegar a la Estaci\u00f3n de Francia en Barcelona, Atocha en Madrid o Abando en Bilbao, donde al principio la Guardia Civil controlaba las llegadas y la solvencia de los reci\u00e9n llegados. Algunas familias de clase media pod\u00edan hacer la ruta en su coche, a finales de la d\u00e9cada de 1960, pero eso era raro. Se pod\u00eda emigrar por barco, por ejemplo usando la l\u00ednea M\u00e1laga &#8211; Almer\u00eda- Cartagena &#8211; Barcelona (32). Las familias emigraban enteras por lo general.<\/p>\n<p>Muchas veces se organizaba una especie de cinta transportadora entre un pueblo concreto y una gran ciudad (o un barrio de la misma). As\u00ed ocurri\u00f3 con Pedro Mart\u00ednez (Granada) y el barrio de Torre Romeu de Sabadell (20). Pedro Mart\u00ednez perdi\u00f3 el 43% de su poblaci\u00f3n entre 1950 y 1970. En ese per\u00edodo, Sabadell aument\u00f3 la suya en un 270%. Se cre\u00f3 el mito de los pueblos emigrados en masa, desde el alcalde hasta el \u00faltimo vecino, como prueba y demostraci\u00f3n de la intensidad del fen\u00f3meno migratorio.<\/p>\n<p>La inmigraci\u00f3n toc\u00f3 techo hacia 1970, cuando termin\u00f3 la d\u00e9cada en que se produjo el movimiento interior de poblaci\u00f3n m\u00e1s intenso de la historia de Espa\u00f1a. La poblaci\u00f3n de la provincia de Barcelona aument\u00f3 en 1,7 millones de personas entre 1950 y 1970. La ciudad de Madrid duplic\u00f3 su poblaci\u00f3n en esos veinte a\u00f1os, pasando de 1,5 a 3,1 millones (tras alg\u00fan retroceso y un lento avance, medio siglo despu\u00e9s era de 3,3 millones). Pero eso fue el aceler\u00f3n de un proceso que hab\u00eda empezado en la d\u00e9cada de 1940, cuando la capital hab\u00eda aumentado su poblaci\u00f3n en 522.000 personas. Entre 1961 y 1974, 884.000 personas salieron de Andaluc\u00eda y 234.000 solo de la provincia de Badajoz (el Plan Badajoz no impidi\u00f3 la p\u00e9rdida de un 20% de la poblaci\u00f3n de la provincia en esos a\u00f1os).<\/p>\n<p>En las cuatro d\u00e9cadas que median entre 1900 y 1940 aproximadamente 2,6 millones de personas hab\u00edan cambiado de domicilio dentro de Espa\u00f1a, con una media por d\u00e9cada bastante estable de 700.000 aproximadamente. Terminado el Gran Escarmiento (la guerra civil), con el pa\u00eds francamente desolado, cualquiera dir\u00eda que la gente se quedar\u00eda en casa, sin \u00e1nimo de aventuras, pero no fue as\u00ed. La emigraci\u00f3n interior se reanud\u00f3 con br\u00edo, siempre en direcci\u00f3n a las ciudades, con 0,8 millones de desplazamientos.<\/p>\n<p>La d\u00e9cada siguiente fue mucho peor. Lejos de ralentizarse el ritmo se multiplic\u00f3, y 1,4 millones de personas cambiaron de domicilio y engrosaron el ambiente urbano. El pico se alcanz\u00f3 en la d\u00e9cada siguiente, 1960-1970, con 2 millones de emigrantes. Entre 1970 y 1980 s\u00f3lo un mill\u00f3n se desplaz\u00f3, y en las dos d\u00e9cadas siguientes el proceso se fren\u00f3 en seco, con solo 0,3 y 0,4 millones de desplazamientos (2) As\u00ed que se puede decir que durante el R\u00e9gimen del Movimiento, con 4 millones de desplazamientos entre 1955 y 1975, la mitad de todos los del siglo XX, se aceler\u00f3 y se culmin\u00f3 el proceso de migraciones interiores en Espa\u00f1a, consolidando el sistema de distribuci\u00f3n de la poblaci\u00f3n actual.<\/p>\n<p>\u2026\u2026<\/p>\n<p>1- Imperio (Zamora) de 25 de mayo de 1940.<\/p>\n<p>2- Miguel D\u00edaz S\u00e1nchez: Fronteras de papel. Franquismo y migraci\u00f3n interior en la posguerra espa\u00f1ola. Publicacions de la Universitat de Val\u00e8ncia (PUV), 2024.<\/p>\n<p>3- Por ejemplo, Jornada (Valencia) de 5 de diciembre de 1941.<\/p>\n<p>4- Francisco Andr\u00e9s Burbano Trimi\u00f1o: La urbanizaci\u00f3n marginal durante el franquismo: el chabolismo madrile\u00f1o (1950-1960). Hispania Nova, Revista de Historia Contempor\u00e1nea. N\u00fam. 18, 2020.<\/p>\n<p>5- Jes\u00fas Iribas: Plan de urbanizaci\u00f3n de Madrid. Revista de Obras P\u00fablicas, noviembre de 1943.<\/p>\n<p>6- La obra del ayuntamiento de Barcelona. 26 Enero 1939 &#8211; 26 Enero 1941. Ayuntamiento de Barcelona.<\/p>\n<p>7- Franquismo y migraci\u00f3n interior de posguerra (1939-1950) septiembre 13, 2023. Miguel D\u00edaz. Conversaci\u00f3n sobre historia, 13 de septiembre de 2023 -conversacionsobrehistoria.info.<\/p>\n<p>8- La Prensa, 7 de febrero de 1950.<\/p>\n<p>9- \u00abCuidado con la inmigraci\u00f3n\u00bb La Almudaina, 4 de noviembre de 1951.<\/p>\n<p>10- Antonio \u00c1lvarez-Sol\u00eds: Barcelona, \u00abtierra prometida\u00bb. El Espa\u00f1ol, 30 de agosto de 1953.<\/p>\n<p>11- Ordenaci\u00f3n general de suburbios &#8211; Gran Madrid, n\u00ba 1, a\u00f1o 1948.<\/p>\n<p>12- Del Valle, F.: La inmigraci\u00f3n en Madrid (1959, en Semanas Sociales).<\/p>\n<p>13- Jos\u00e9 Luis Servet, Ingeniero Jefe de las obras del Aeropuerlo de Barajas: Barajas, aeropuerto transoce\u00e1nico del Gran Madrid. Gran Madrid, n\u00ba 3, 1948.<\/p>\n<p>14- Ministerio de la Gobernaci\u00f3n: Decreto de 11 de agosto de 1953 por el que se atribuye a la Direcci\u00f3n General de Regiones Devastadas la facultad de proceder al derribo de cuevas, chabolas, barracas y otras construcciones an\u00e1logas deshabitadas.<\/p>\n<p>15- ABC, 27 y 30 de junio de 1956.<\/p>\n<p>16- Madrid Km 0. La intervenci\u00f3n franquista en la construcci\u00f3n de algunos paisajes simb\u00f3licos de la capital &#8211; Elia Canosa Zamora y \u00c1ngela Garc\u00eda Carballo Estudios Geogr\u00e1ficos Vol. LXXVII, 281, pp. 415-442 Julio-diciembre 2016.<\/p>\n<p>17- V\u00e1zquez, J.: La inmigraci\u00f3n en Madrid, Semanas sociales, 1959.<\/p>\n<p>18- Laca, J.R.: Viaje alrededor de los suburbios (1956) citado por Del Valle, F.: La inmigraci\u00f3n en Madrid, 1959.<\/p>\n<p>19- Recuperaci\u00f3n de la memoria de las v\u00edctimas civiles de los bombardeos a\u00e9reos de Madrid. Estudio arqueol\u00f3gico sobre los restos de las viviendas obreras destruidas por las bombas en la plaza del fot\u00f3grafo Robert Capa. Incluida en la solicitud de declaraci\u00f3n como lugar de memoria democr\u00e1tica el espacio urbano configurado por los siguientes inmuebles y terrenos ubicados en el barrio de Entrev\u00edas del distrito de Puente de Vallecas, 2022.<\/p>\n<p>20- Francisco Candel, en Francisco Andr\u00e9s Burbano Trimi\u00f1o: Las migraciones internas durante el franquismo y sus efectos sociales: el caso de Barcelona. Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Geograf\u00eda e Historia, 2013.<\/p>\n<p>21- Jaime Nualart, del I.C.E. de E. sociales de Barcelona: La inmigraci\u00f3n en Barcelona. Semanas Sociales de Espa\u00f1a. XVIII Semana &#8211; Vigo-Santiago-1958. Los problemas de la migraci\u00f3n espa\u00f1ola. Secretariado de la Junta Nacional de Semanas Sociales. Madrid, 1959.<\/p>\n<p>22- Presidencia del Gobierno: Decreto de 23 de agosto de 1957 por el que se dictan normas a fin de evitar los asentamientos clandestinos en Madrid.<\/p>\n<p>23- Plan de Urgencia Social de Madrid, aprobado por Ley el 13 de noviembre de 1957.<\/p>\n<p>24- ABC, 9 de abril de 1957.<\/p>\n<p>25- Redondo G\u00f3mez, J.: El paro agr\u00edcola en Espa\u00f1a (1948).<\/p>\n<p>26- Diario de Burgos : de avisos y noticias: A\u00f1o LXXV N\u00famero 22867 &#8211; 7 de mayo de 1965.<\/p>\n<p>27- Madrid y el inmigrante, Arquitectura, n\u00ba 83, noviembre de 1965, N\u00famero extraordinario dedicado al \u00e9xodo del campo a la ciudad. p\u00e1g 40-49.<\/p>\n<p>28- Diario Palentino, 8 de octubre de 1966.<\/p>\n<p>29- Luis Bilbao Larrondo: Bilbao: El Plan de Urgencia Social y el pol\u00edgono de Otxarkoaga (1959-1964). Kobie Serie Antropolog\u00eda Cultural, n\u00ba 20: 71-100. Bizkaiko Foru Aldundia-Diputaci\u00f3n Foral de Bizkaia. Bilbao &#8211; 2016-2017.<\/p>\n<p>30- BIRF, 1962.<\/p>\n<p>31- Antonio M. Higueras Arnal: La emigraci\u00f3n interior en Espa\u00f1a. Ediciones mundo del trabajo, SL, Madrid, 1967.<\/p>\n<p>32- Miguel D\u00edaz S\u00e1nchez: \u00bfUn pa\u00eds sin migrantes? Poder y migraciones interiores en la posguerra espa\u00f1ola. Historia Social, n.\u00ba 107, 2023, pp. 45-64.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El gran ramal de emigraci\u00f3n a Barcelona. En Antonio M. Higueras Arnal: La emigraci\u00f3n interior en Espa\u00f1a. Ediciones mundo del trabajo, SL, Madrid, 1967. 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