{"id":18753,"date":"2026-01-29T18:54:46","date_gmt":"2026-01-29T17:54:46","guid":{"rendered":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/?p=18753"},"modified":"2026-01-29T18:55:21","modified_gmt":"2026-01-29T17:55:21","slug":"la-vida-racionada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/2026\/01\/29\/la-vida-racionada\/","title":{"rendered":"La vida racionada"},"content":{"rendered":"<h6><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-18754 size-full\" src=\"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/1952-cartilladeracionamientodestacado.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"734\" srcset=\"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/1952-cartilladeracionamientodestacado.jpg 1000w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/1952-cartilladeracionamientodestacado-300x220.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/h6>\n<h6>Imagen: <a href=\"https:\/\/www.sovafil.es\/Lecturas\/Martinez-CartillasRacionamiento.pdf\">SOVAFIL (Sociedad valenciana de Filatelistas)<\/a>.<\/h6>\n<p>El 28 de marzo de 1939 las tropas nacionales entraron en Madrid. En realidad llevaban dos a\u00f1os y medio a las puertas de la ciudad, y no tardaron m\u00e1s de unos minutos en recorrer la distancia entre la l\u00ednea del frente y la Puerta del Sol. Con las tropas, seg\u00fan la prensa, \u201cEnormes convoyes cargados de v\u00edveres entran tambi\u00e9n en la capital\u201d. Los d\u00edas siguientes, \u00abLa entrada de camiones y veh\u00edculos de todas clases con v\u00edveres no cesa. Ante ellos se re\u00fanen los madrile\u00f1os que ven, como si fuera un sue\u00f1o, el aprovisionamiento insospechado\u00bb. Los camiones de Auxilio Social llegan a la Puerta del Sol, \u00abdesde los cuales las muchachas de Falange Espa\u00f1ola empezaron a arrojar pan, chocolate, botes de leche, cigarrillos\u2026\u201d (1). Por fin, \u00abA partir de hoy los madrile\u00f1os podr\u00e1n comprar todo el pan que necesiten\u00bb informaron los peri\u00f3dicos el 1 de abril de 1939. La guerra hab\u00eda terminado, se contaba con grandes existencias de leche condensada, carne y carb\u00f3n y por fin, los caf\u00e9s y bares de la capital podr\u00edan volver a expender virguer\u00edas como \u201ccaf\u00e9 aut\u00e9ntico\u00bb (2).<\/p>\n<p>Esta \u00e9poca de abundancia oficial dur\u00f3 apenas seis semanas. Coincidiendo de manera bastante inoportuna con la informaci\u00f3n sobre el grandioso desfile de la victoria en Madrid, la prensa tuvo que insertar la noticia de la implantaci\u00f3n del racionamiento en todo el territorio nacional (3). Ni siquiera se necesit\u00f3 un decreto. Bast\u00f3 una orden del Ministerio de Industria y Comercio, firmada en Bilbao el 14 de mayo de 1939 \u2013los ministerios todav\u00eda no se hab\u00edan instalado en la capital, ocupada hac\u00eda solo seis semanas. As\u00ed dieron comienzo oficial los a\u00f1os de la penuria, que se extendieron hasta el fin de las cartillas de racionamiento en 1952. El R\u00e9gimen del Movimiento Nacional tomaba el control de todo el pa\u00eds, y casi lo primero que hizo fue declarar el racionamiento general de alimentos. \u00abRacionar\u00bb como \u00abSometer los art\u00edculos de primera necesidad en caso de escasez a una distribuci\u00f3n establecida por la autoridad\u00bb no aparece en el Diccionario de la Real Academia hasta 1956. Hasta entonces era un concepto militar, \u00abDistribuir raciones a las tropas\u00bb.<\/p>\n<p>El racionamiento de alimentos hab\u00eda existido en la zona republicana durante la guerra civil, comenzando en Madrid en noviembre de 1936. En la zona nacional no se consider\u00f3 necesario establecerlo, aunque s\u00ed hubo un estrecho control de precios. La Rep\u00fablica se hab\u00eda quedado con las grandes ciudades, ten\u00eda mucha poblaci\u00f3n y poco trigo, mientras que el estado nacionalista dominaba las principales zonas de producci\u00f3n de alimentos. El racionamiento general era una clara derrota para el nuevo R\u00e9gimen del Movimiento Nacional, que hab\u00eda llegado a bombardear Madrid con sacos de pan y cuyo mensaje es que la escasez de comida de la Rep\u00fablica era una consecuencia \u00fanica y directa de la barbarie roja.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 se estableci\u00f3 el racionamiento en todo el pa\u00eds? La orden que lo inici\u00f3 no se tom\u00f3 muchas molestias en explicar la raz\u00f3n. Aludi\u00f3 simplemente a \u201cLa necesidad de asegurar el normal abastecimiento de la poblaci\u00f3n y la de impedir que prospere cierta tendencia al acaparamiento de algunas mercanc\u00edas, movida por el agio y fomentada por las falsas noticias\u201d. (4) Naturalmente, la raz\u00f3n principal para el racionamiento era la escasez, y su objetivo una virtuosa distribuci\u00f3n de recursos, descrita as\u00ed pocos a\u00f1os despu\u00e9s en una publicaci\u00f3n oficial: \u201cAnte la distribuci\u00f3n ordenada, el dinero pierde su valor adquisitivo para comprar m\u00e1s v\u00edveres intervenidos y las capacidades de los consumidores, [pobres o ricos] quedan igualadas\u201d (5). Hasta ah\u00ed bien, un pa\u00eds poblado por patriotas que practican la disciplina en la comida, con un objetivo: \u201cni hambre en las masas ni sobrealimentaci\u00f3n en los potentados. Raci\u00f3n justa y, si no es suficiente, igual para todos\u201d.<\/p>\n<p>La Orden de 14 de mayo sugiere que el racionamiento se implantaba precisamente para frenar el mercado negro, definido como \u201cacaparamiento movido por el agio\u201d. De esta forma, se trataba de una medida disciplinaria, necesaria para meter en cintura a un pa\u00eds contaminado y repleto de enemigos. Seg\u00fan Alimentaci\u00f3n Nacional, revista mensual de la Comisar\u00eda General de Abastecimientos y Transportes, que se public\u00f3 desde 1941 a 1955, el acaparamiento, el mercado negro y el estraperlo eran \u00ablacras de la zona roja, cuyos procedimientos nefastos prendieron en todas las almas ruines\u00bb (5), que se hab\u00edan extendido por toda Espa\u00f1a como consecuencia indeseada de la victoria del estado nacional, m\u00e1s o menos como se extiende una epidemia de tifus.<\/p>\n<p>La escasez tambi\u00e9n era culpa de la Rep\u00fablica, al haber destruido la mitad del pa\u00eds bajo su jurisdicci\u00f3n, da\u00f1ando seriamente al resto. En 1943, el comisario general de Abastecimientos y Transportes insisti\u00f3 en este argumento, achacando la escasez que conduce al racionamiento a \u00abcuatro a\u00f1os de guerra interior que cegaron las fuentes de recursos nacionales en lo que fue zona roja, e inmediatamente tres a\u00f1os de guerra mundial\u00bb (6).<\/p>\n<p>As\u00ed se fue construyendo y justificando el peculiar racionamiento espa\u00f1ol, que, a diferencia de todos los dem\u00e1s racionamientos de aquellos a\u00f1os, siempre justificados por la maldad del mundo exterior, era culpa del propio pa\u00eds, o al menos de la mitad insana de \u00e9l. Eso explica alguna de sus caracter\u00edsticas operativas.<\/p>\n<p>En 1941 se consolid\u00f3 la vasta estructura administrativa del racionamiento mediante una Ley que reorganiz\u00f3 la Comisar\u00eda General de Abastecimientos y Transportes (7), cuya introducci\u00f3n deja claro que el problema es econ\u00f3mico y moral: Una cosecha de alimentos reducida con respecto a la normal y encima una gran distancia entre la mermada cosecha de alimentos real y la m\u00e1s reducida todav\u00eda que era entregada y controlada por el Gobierno, diferencia provocada por el ego\u00edsmo (as\u00ed tal cual) de productores e intermediarios.<\/p>\n<p>El mismo Franco, en un importante discurso ante el Consejo General de F.E.T. y de las J.O.N.S., recogi\u00f3 los dos argumentos principales, el ecol\u00f3gico y el social (un pa\u00eds destruido + codicia especuladora) y a\u00f1adi\u00f3 un tercero bastante surrealista que refleja el esp\u00edritu de la era fascista, \u201cun ambiente econ\u00f3mico pleno de errores y de prejuicios jud\u00e1ico-liberales\u201d. Esta declaraci\u00f3n del dictador figura en la primera p\u00e1gina del libro \u00abCrisis? Escasez? Especulaci\u00f3n? \u00a1Racionamiento!\u201d, de 1944, un t\u00edtulo que resume bien la idea general. El autor, Benito Cid de la Llave, era Comandante de Intendencia y Comisario de Recursos de la Zona Norte de Abastecimiento (8).<\/p>\n<p>En mayo de 1939 Espa\u00f1a era el \u00fanico pa\u00eds de Europa racionado. En el mundo en general, solo Jap\u00f3n y China, en circunstancias muy distintas de agresor y agredido, llevaban practic\u00e1ndolo desde 1937. En 1940 todos los pa\u00edses europeos ten\u00edan ya una u otra forma de racionamiento, y en 1942 ya era un fen\u00f3meno pr\u00e1cticamente universal, que no termin\u00f3 hasta 1950 aproximadamente. El racionamiento espa\u00f1ol se camufl\u00f3 detr\u00e1s de este racionamiento universal, pero ten\u00eda caracter\u00edsticas especiales, que lo hacen \u00fanico.<\/p>\n<p>Se pueden ver con la cl\u00e1sica comparaci\u00f3n entre el racionamiento en Espa\u00f1a y en Reino Unido, que empezaron casi a la par (1939 y 1940) y terminaron no muy alejados (1952 y 1954). En UK se supon\u00eda que el racionamiento proporcionaba de manera regular una alimentaci\u00f3n b\u00e1sica sana, que mejoraba la de las clases populares de la preguerra y empeoraba la de las clases ricas. En Espa\u00f1a, el racionamiento proporcionaba de manera irregular un n\u00facleo m\u00ednimo de alimentaci\u00f3n, insuficiente para mantener a una persona saludable, y dejaba fuera a una parte no desde\u00f1able de la poblaci\u00f3n, que no ten\u00eda dinero para el mercado negro o ni siquiera para pagar el racionamiento. Otras diferencias importantes eran que en UK el racionamiento era un arma de la guerra contra el Eje, mientras que Espa\u00f1a estaba en paz, al menos de cara al exterior, as\u00ed como que UK importaba la gran mayor\u00eda de sus alimentos, mientras que Espa\u00f1a era autosuficiente en gran medida. Tambi\u00e9n eran diferentes el reparto de poblaci\u00f3n rural y urbana, as\u00ed como la pauta de alimentaci\u00f3n de antes de la guerra, y la diferencia en calidad de la alimentaci\u00f3n entre las clases adineradas y las populares. Y ser\u00eda interesante calibrar como las diferentes versiones de la ciencia vigente de la alimentaci\u00f3n en cada pa\u00eds, en Espa\u00f1a y en UK, determinaron el reparto de productos. Una diferencia fundamental entre ambos sistemas es que en Espa\u00f1a el largo racionamiento coexisti\u00f3 con una grave hambruna, con picos en 1941 y 1946, hambruna que no existi\u00f3 en UK y su todav\u00eda m\u00e1s largo racionamiento.<\/p>\n<p>En febrero de 1943 el Comisario General de la CGAT habl\u00f3 largo y tendido sobre su ingrata tarea en \u00abArriba\u00bb (9). El Comisario General defini\u00f3 con precisi\u00f3n los tres principales acicates con los que el racionamiento disparaba el mercado negro. Los productores gem\u00edan ante la requisa forzada de sus productos y los bajos precios que recib\u00edan por su ellos. Los intermediarios ve\u00edan anuladas sus posibilidades de especulaci\u00f3n, potencialmente muy boyantes. Los ricos no pod\u00edan comprar todo lo que quisieran, al precio que fuera. La consecuencia (esto no lo declar\u00f3 el Comisario, aunque resultaba evidente leyendo entre l\u00edneas) era que los productores colocaban buena parte de su producci\u00f3n fuera del ojo del estado, en el mercado negro, donde los intermediarios funcionaban a toda m\u00e1quina, alentados por la espectacular diferencia entre los precios oficiales y los reales, y la gente con dinero suficiente obten\u00eda cualquier producto, por caro y escaso que fuera, sin ninguna dificultad.<\/p>\n<p>Si el racionamiento hubiera sido suficiente, al estilo de Reino Unido, el mercado negro se habr\u00eda detenido ah\u00ed, una manera de obtener comida extra o delicatessen. El problema en Espa\u00f1a es que el racionamiento era muy insuficiente, as\u00ed que la gente con poco dinero tambi\u00e9n ten\u00eda que recurrir al mercado negro, y no solo como compradores, sino como intermediarios, para sacar un dinerillo que les permitiera adquirir productos de primera necesidad&#8230; en el mercado negro. As\u00ed que el racionamiento ten\u00eda pillado a todo el mundo de dos maneras: por la parte oficial (cupos, precios de tasa, cartillas y cupones) y por el lado ilegal (compras y ventas fraudulentas en todos los niveles, desde cien toneladas de aceite a medio kilo de pan).<\/p>\n<p>Hay razones para pensar que el racionamiento espa\u00f1ol de 1939 a 1952, establecido como medida temporal, de urgencia, se prolong\u00f3 interminables a\u00f1os cuando se vio que funcionaba como un prodigioso instrumento de control de la poblaci\u00f3n, omnipresente y de grano fino, d\u00eda tras d\u00eda, familia a familia, gramo a gramo de pan o de aceite.<br \/>\nLa versi\u00f3n espa\u00f1ola del sistema de control de subsistencias fue desembocando en un sistema m\u00e1s afinado de control, a muy largo plazo, que sustituy\u00f3 a las cartillas de racionamiento y los salvoconductos por el Documento Nacional de Identidad.<\/p>\n<p>El racionamiento fue una pesadilla de larga duraci\u00f3n. En febrero de 1938, El Adelantado de Segovia di\u00f3 idea a sus lectores de la \u00abdesesperada\u00bb situaci\u00f3n del abastecimiento en la zona roja con la estremecedora noticia de que el racionamiento de huevos en Madrid adjudicaba solo uno por persona. (10). En enero de 1940, el mismo peri\u00f3dico tuvo que informar de un reparto de huevos en Segovia, a raz\u00f3n del mismo y siniestro huevo \u00fanico por persona (11). Diez a\u00f1os despu\u00e9s, en noviembre de 1950, Pueblo inform\u00f3 a sus lectores de un reparto de huevos en Madrid, otra vez un huevo por persona, al precio de 1,5 pesetas unidad, previo corte del cup\u00f3n n\u00famero 123 de Varios (12). En mayo de 1951 peri\u00f3dico segoviano pudo por fin cantar victoria, anunciando un suministro de huevos a raz\u00f3n de dos por persona (13). El racionamiento termin\u00f3 oficialmente el 1 de junio de 1952.<\/p>\n<p>La Orden de 14 de mayo de 1939 estableci\u00f3 las l\u00edneas generales de la cuesti\u00f3n, basadas en que toda la poblaci\u00f3n deb\u00eda registrarse, y en que cada familia recibir\u00eda una cartilla con cupones desprendibles que deber\u00eda canjear por comida en su proveedor habitual de alimentos. Las Delegaciones de Abastecimientos locales se\u00f1alar\u00edan los d\u00edas y horas en que se entregar\u00edan los alimentos a la poblaci\u00f3n. En un rasgo de sarcasmo, el legislador a\u00f1adi\u00f3 la \u201cprohibici\u00f3n terminante\u201d de formaci\u00f3n de colas para recibir los suministros. Las colas eran el principal indicador visual de que hab\u00eda problemas en el abastecimiento de art\u00edculos de primera necesidad. Tras este ligero esbozo, el sistema del racionamiento se fue completando con infinidad de Circulares, \u00d3rdenes, Notas y Anuncios.<\/p>\n<p>A lo largo de 1939 se puso en marcha la no sencilla maquinaria de reparto y asignaci\u00f3n de cartillas. El proceso se hace manu militari: se reparten impresos a los vecinos, que deben rellenar \u00absin excusa de ning\u00fan g\u00e9nero\u00bb y bajo amenaza de sever\u00edsimos castigos si no siguen correctamente las instrucciones. Los Jefes de Casa (es decir, los porteros de la finca, o en su defecto, el inquilino del bajo derecha del edificio) entregan estos impresos en la Delegaci\u00f3n Provincial de Abastecimientos y Transportes. (14). Los titulares de la cartilla, una vez recibida, deb\u00edan acudir a los establecimientos detallados en la misma. All\u00ed se toma nota de todos sus datos y de las raciones asignadas, se env\u00eda todo a la DPAT. Cada tienda suma cu\u00e1ntas raciones debe servir, y hace el pedido correspondiente al mayorista proveedor. Cuando la DPAT da luz verde (es decir, anuncia el suministro en los medios de comunicaci\u00f3n, prensa local y escaparates) el comerciante despacha las raciones, corta los cupones correspondientes y los env\u00eda al mayorista\/DPAT.<\/p>\n<p>Todo este sistema cuartelero estaba dirigido por peritos en intendencia y militares. El Comisario general de la CGAT, Rufino Beltr\u00e1n Vivar, del Arma de Artiller\u00eda, hab\u00eda adquirido experiencia organizando, durante la guerra civil, Transportes y Abastecimientos militares en el Estado Mayor del General\u00edsimo. Ramiro Campos Turmo, director t\u00e9cnico de Consumo y Racionamiento era teniente coronel de Intendencia (15). El toque militar y los viajes de estudios a Alemania, ep\u00edtome de la buena organizaci\u00f3n, defin\u00edan la c\u00fapula de la CGAT. En realidad hab\u00eda una idea de Espa\u00f1a como fort\u00edn (una idea fuerza del franquismo inferior, plasmada literalmente en l\u00edneas de fortificaciones en costas y fronteras), rodeado de enemigos, y en una plaza sitiada los alimentos se racionan.<\/p>\n<p>La cartilla era la piedra angular del sistema. De tama\u00f1o octavilla, impresa en cartulina ligera de color gris\u00e1ceo, ten\u00eda tres partes principales: la identificaci\u00f3n del usuario, la colecci\u00f3n de cupones y los establecimientos de suministro. Los cupones recortables ven\u00edan en varias hojas separadas y cada uno estaba identificado con tres informaciones clave: el n\u00famero de cartilla, el tipo de suministro (pan, aceite, etc.) y la fecha. Por ejemplo: ACEITE, mayo de 1943, n\u00famero XXXX. D\u00eda tras d\u00eda, millones de estos cupones transitaban desde las cartillas a las tiendas de alimentaci\u00f3n, dando soporte informativo y justificaci\u00f3n legal al flujo de alimentos desde las tiendas a los consumidores. El estado imprim\u00eda las cartillas y las repart\u00eda, previo pago, con una cadencia m\u00e1s o menos mensual. La cartilla funcionaba como una computadora anal\u00f3gica, mostrando en todo momento el paisaje alimentario accesible m\u00e1s o menos en teor\u00eda (PAN, PATATAS, VARIOS, CAF\u00c9, etc.) y la carga de la bater\u00eda alimentaria del usuario, que se acababa cuando se terminaba el \u00faltimo cup\u00f3n.<\/p>\n<p>Varios concursos p\u00fablicos se hicieron para comprar e imprimir los muchos millones de cartulinas necesarias. Las cartillas se repartieron, asociadas por un lado al establecimiento que distribu\u00eda los productos y por otro a sus parroquianos asignados, como si fueran miembros de un club. Las cartillas costaban entre 25 c\u00e9ntimos las de tercera categor\u00eda a tres pesetas las de primera (16), un peri\u00f3dico costaba unos 20 c\u00e9ntimos, un kilo de pan rondaba la peseta. Imprimir tantas cartillas necesitaba mucho papel. Cuando termin\u00f3 el racionamiento, la DPAT de Mallorca anunci\u00f3 la subasta de sus existencias de cartillas como papel viejo, que deb\u00edan ser cuantiosas (17).<\/p>\n<p>Perder la cartilla era un asunto muy serio. Conseguir una nueva significaba pasar por \u00abuna detallada informaci\u00f3n\u00bb que deb\u00eda resolverse a favor o en contra, y mientras tanto no hab\u00eda suministro alguno de alimentos (18). Los anuncios de \u00abPerdida cartilla de racionamiento\u00bb aparec\u00edan en la prensa junto a los de extrav\u00edo de joyas familiares. Un documento tan valioso era f\u00e1cil de pasar al lado de estraperlo, y el porcentaje de cartillas fraudulentas parece que lleg\u00f3 a ser alto (19).<\/p>\n<p>La cartilla de racionamiento era un gran instrumento de control de la poblaci\u00f3n. Cada entrega de una nueva remesa de cartillas pod\u00eda llevar incluida alg\u00fan requisito, como la necesidad de entregar el certificado de vacunaci\u00f3n contra la viruela para recibir la nueva cartilla (20), o bien se ordenaba sellar todas las cartillas en las oficinas locales de FET y de las JONS; sin el sello, la cartilla no serv\u00eda para obtener comida en las tiendas (21).<\/p>\n<p>La important\u00edsima Orden de 28 de junio de 1939 estableci\u00f3 cuatro tipos de seres humanos a efectos de alimentaci\u00f3n: hombres adultos, mujeres adultas, hombres y mujeres mayores de 60 a\u00f1os y ni\u00f1os y ni\u00f1as hasta los 14 a\u00f1os. Las mujeres y la tercera edad ten\u00edan derecho a una raci\u00f3n tipo del 80% de la asignada al hombre adulto, y los ni\u00f1os a otra del 60%.<\/p>\n<p>El sistema se fue complicando paulatinamente. En noviembre de 1940 se clasific\u00f3 a toda la poblaci\u00f3n en doce categor\u00edas a efectos del racionamiento (22). Se establecieron cartillas de primera, segunda y tercera categor\u00eda, correspondientes a clase \u00abalta, media y humilde\u00bb. La idea general era que a los pobres les costara menos hacerse con la raci\u00f3n de pan, su salvavidas alimenticio. Las poblaciones se dividieron en cuatro grupos, en teor\u00eda seg\u00fan su coste de vida (grandes capitales \u2013Madrid, Barcelona, Bilbao y Sevilla\u2013 ciudades grandes, ciudades medianas y municipios menores de 10.000 habitantes). En noviembre de 1942 se estableci\u00f3 la cartilla individual, en vez de la familiar que reg\u00eda antes. La cartilla individual permit\u00eda un control mucho m\u00e1s estrecho del racionamiento.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se traduc\u00eda este complicado tinglado burocr\u00e1tico en alimentos reales que llevarse a la boca? Lo primero era redactar la lista de raciones tipo diarias, es decir, el racionamiento tal c\u00f3mo deber\u00eda ser idealmente. Esta lista se public\u00f3 en la Orden de 18 de junio de 1939.<\/p>\n<p>La raci\u00f3n tipo individual total para hombres adultos consist\u00eda en 400 gramos de pan, poco menos de la cantidad tradicional de pan que se supone que se met\u00eda entre pecho y espalda cada espa\u00f1ol, la raci\u00f3n nacional de casi medio kilo diario de pan que manten\u00eda el pa\u00eds en marcha. Segu\u00eda un cuarto de kilo de patatas, y cerraba el terceto fundamental de alimentos cien gramos de legumbres secas, incluyendo lentejas, garbanzos, jud\u00edas y arroz. La raci\u00f3n tambi\u00e9n inclu\u00eda 50 gramos de aceite.<\/p>\n<p>En 1930, el a\u00f1o de referencia de antes de la guerra, los cereales (es decir el pan, las gachas y las pastas alimenticias), las patatas y las legumbres secas aportaban a la dieta media nada menos que el 61% de las calor\u00edas y el 64% de las prote\u00ednas (23). A\u00f1adiendo el aceite, estos cuatro grandes de la alimentaci\u00f3n llenaban las tres cuartas partes del plato de comida en Espa\u00f1a. Carne, pescado, l\u00e1cteos, verduras y frutas frescas iban de acompa\u00f1amiento.<\/p>\n<p>Los cuatro tipos de alimentos que encabezaban la lista de la raci\u00f3n tipo eran los componentes del rancho b\u00e1sico, capaz de mantener con vida al personal durante largos periodos de tiempo, y que se serv\u00eda tradicionalmente en c\u00e1rceles y cuarteles. La cocina popular hab\u00eda llegado al virtuosismo con estos elementos, por ejemplo combinando arroz con legumbres para obtener guisos de mucho alimento. Al arroz le falta lisina y a los garbanzos metionina, pero juntos forman una combinaci\u00f3n de prote\u00edna muy completa, casi a la altura de la del huevo. El mejor ejemplo es el Recao de Bin\u00e9far, una cumbre de la cocina vegana tradicional espa\u00f1ola, que une alubias, patatas, arroz y aceite.<\/p>\n<p>El resto de los componentes de la raci\u00f3n tipo eran ciencia ficci\u00f3n: 10 gramos de caf\u00e9, 30 de az\u00facar, y cuatro componentes animales: 125 gramos de carne, 25 de tocino, 75 de bacalao y 200 de pescado fresco. La Orden deja muy claro que la raci\u00f3n tipo se fijaba para dar una idea general del asunto, y que no quer\u00eda decir ni de lejos que cada persona tuviera que recibir diariamente las cantidades establecidas en la lista.<\/p>\n<p>Seg\u00fan un an\u00e1lisis de las cantidades de alimentos racionados distribuidas oficialmente entre la poblaci\u00f3n (que eran publicadas regularmente en el Anuario Estad\u00edstico), la distribuci\u00f3n de aceite funcion\u00f3 bastante bien, entre un m\u00ednimo del 25% en 1946 y un m\u00e1ximo del 55% en 1948. El arroz y las legumbres casi nunca superaron el 10% distribuido de la raci\u00f3n tipo, las patatas se movieron en torno a un 20% y el tocino y el bacalao eran de reparto simb\u00f3lico: apenas alcanzaron el 2% de la raci\u00f3n tipo. El racionamiento establecido en 1939 no inclu\u00eda frutas, verduras, leche, queso ni mantequilla.<\/p>\n<p>La crucial raci\u00f3n de pan de racionamiento, es decir, vendido a precio oficial (\u00abprecio de tasa\u00bb) parece ser que rara vez superaba los 200 gramos, la mitad de lo establecido en la raci\u00f3n tipo. En conjunto, sumando el oficial y el extraoficial, el abastecimiento de pan se redujo en un 25% como media, lo cual era peligroso teniendo en cuenta su papel de puntal de la dieta, y el de patatas y legumbres pr\u00e1cticamente descendi\u00f3 a la mitad de la raci\u00f3n normal. Para estimar lo que com\u00eda realmente la poblaci\u00f3n hay que tener en cuenta adem\u00e1s que se utilizaron toda clase de suced\u00e1neos de los alimentos originales: harinas groseras de diversos or\u00edgenes, incluyendo cebada, almortas en lugar de garbanzos, boniatos en vez de patatas.<\/p>\n<p>El racionamiento era muy aleatorio, excepto en el caso del pan, que se intent\u00f3 mantener siempre como un salvavidas alimentario de \u00faltimo recurso. El pan era el n\u00facleo duro de la comida. Siempre hab\u00eda sido importante, pero entre 1939 y 1952 se volvi\u00f3 crucial. \u201c&#8230; el pan era lo que satisfac\u00eda. [&#8230;] en las casas que no hab\u00eda ni p\u00e1 comprar el pan hab\u00eda la enfermedad esa del hambre\u201d (24)<\/p>\n<p>El pan de racionamiento, el combustible nacional, hab\u00eda sido definido legalmente en julio de 1939. Se trataba de pan elaborado con harina integral, sin contemplaciones ni porcentajes: \u201cel producto \u00edntegro de la molturaci\u00f3n del trigo industrialmente puro\u201d. Un pan brav\u00edo: la harina \u201cofrecer\u00e1 un marcado buen aspecto, sin ser \u00e1spera al tacto ni presentar grandes fragmentos de salvado a la vista\u201d. Es posible que en la vida real el grado de extracci\u00f3n no fuera del 100%, sino algo inferior. El caso es que este pan atiborrado de fibra, minerales y vitaminas, ten\u00eda un punto flaco: el exceso de salvado, que lo hac\u00eda indigesto y se consideraba que era perjudicial para el intestino (25) (es curiosa la abundancia de anuncios de laxantes y compuestos antiestre\u00f1imiento en la d\u00e9cada de 1940). El estado volvi\u00f3 a legislar sobre la composici\u00f3n del pan en julio de 1950, estableciendo como pan est\u00e1ndar el de 84% de extracci\u00f3n (equivalente a un buen pan integral actual). M\u00e1s adelante, en agosto de 1951, se ampli\u00f3 la consideraci\u00f3n de pan a variedades ya m\u00e1s flojas y blancas, entre el 80% y el 70% de extracci\u00f3n, esta \u00faltima t\u00edpica de un buen pan blanco actual. Este era el pan te\u00f3rico, el real pod\u00eda estar compuesto de mezclas inveros\u00edmiles de harinas de cualquier procedencia.<\/p>\n<p>Este era el n\u00facleo del racionamiento, pero la Comisar\u00eda General de Abastecimientos y Transportes pod\u00eda racionar (\u201cintervenir\u201d) cualquier mercanc\u00eda, y no \u00fanicamente alimentos. Esto quer\u00eda decir que el producto en cuesti\u00f3n no pod\u00eda circular sin una Gu\u00eda asociada, un documento que justificaba y legalizaba su existencia, origen, transporte y compraventa. La CGAT publicaba peri\u00f3dicamente las listas de productos racionados, que inclu\u00edan por ejemplo carb\u00f3n, jab\u00f3n, neum\u00e1ticos, papel o gasolina. Los tejidos y el calzado tambi\u00e9n estaban contados. Se hicieron algunos esfuerzos para dise\u00f1ar zapatos baratos de tipo popular, y hab\u00eda una rica cultura de tuneo, reparaci\u00f3n y estiramiento de la ropa. Todav\u00eda en encuestas de mediados de la d\u00e9cada de 1960 la m\u00e1quina de coser era considerada tan importante como el frigor\u00edfico.<\/p>\n<p>Otro elemento racionado era la libertad de movimientos. Los salvoconductos (documentos que permit\u00edan a portador ir de un sitio a otro para hacer tal o cual cosa, por gracia de la autoridad competente) no se suprimieron hasta principios de 1948 (26); hasta 1947, la prensa publicaba regularmente las listas de multas por viajar sin salvoconducto. En 1948 se acab\u00f3 oficialmente la guerra civil y comenz\u00f3 la laboriosa tarea de implantaci\u00f3n del DNI. El nivel de rigor o blandura del requisito del salvoconducto era potestad del Gobernador civil. La cartilla de racionamiento era en s\u00ed misma un buen control de movimientos: estaba unida a un lugar determinado y no funcionaba fuera de \u00e9l, a no ser despu\u00e9s de prolijos tr\u00e1mites. Cuando termin\u00f3 la utilidad de las cartillas de racionamiento en 1952, se orden\u00f3 a la poblaci\u00f3n que conservara y mantuviera actualizadas las Tarjetas de Abastecimiento o Tarjetas Blancas, \u201cque tienen todo su valor como documentos oficiales y p\u00fablicos que acreditan la personalidad\u201d. Se dio a entender que se canjear\u00edan en fecha pr\u00f3xima por el documento de inscripci\u00f3n en el \u201cregistro general de poblaci\u00f3n de Espa\u00f1a\u201d, que parece ser el DNI (27).<\/p>\n<p>El racionamiento de comida trastocaba completamente la relaci\u00f3n tradicional entre comprador y vendedor. Los alimentos perd\u00edan ya su impronta de calidad, marca o marchamo de origen cualquiera. Los garbanzos no eran ya pedrosillanos o de manteca, sino garbanzos a secas, y gracias. Tampoco estaban disponibles todo el tiempo ni en cualquier lugar, bien al contrario en plazos muy limitados y en puntos concretos de distribuci\u00f3n. No se pod\u00eda adquirir cualquier cantidad, sino una fija establecida en gramos o en unidades, al precio establecido por la Autoridad. El racionamiento se daba, sin explicaci\u00f3n de porqu\u00e9 ese producto y no otro y en esa y no otra cantidad.<\/p>\n<p>En todo momento, en los trece a\u00f1os que dur\u00f3 el racionamiento, la poblaci\u00f3n recibi\u00f3 prolijas instrucciones sobre qu\u00e9 alimentos (suministros) estaban disponibles, c\u00f3mo obtenerlos, qu\u00e9 cupones entregar. Por ejemplo, en diciembre de 1940 se acabaron los cupones de pan en Barcelona, as\u00ed que la Autoridad estableci\u00f3 que la distribuci\u00f3n de pan se har\u00eda con los cupones correspondientes al suministro de tocino, que evidentemente ten\u00edan menos posibilidades de agotarse (28). O bien se advert\u00eda al p\u00fablico de tal o cual distrito que el racionamiento de patatas se har\u00eda con el cup\u00f3n n\u00famero tal de caf\u00e9 (29). Los tenderos ten\u00edan sus propias instrucciones, una contabilidad incre\u00edblemente prolija de las raciones entregadas en la que se llegaba a especificar usar l\u00e1piz rojo para determinados conceptos y azul para otros. Todo funcionaba en medio de una granizada de declaraciones juradas de existencias, de ingresos (para clasificar las cartillas en categor\u00edas), de comit\u00e9s clasificatorios y de \u00d3rdenes, Notas y Circulares.<\/p>\n<p>El sistema del racionamiento oficial ten\u00eda un enfoque te\u00f3rico y otro pr\u00e1ctico. En teor\u00eda, el Estado era capaz de saber en todo momento las existencias de alimentos en todo el pa\u00eds, productor tras productor, m\u00e1s los sacos almacenados en los puertos de importaciones, menos las exportaciones (algo que en los a\u00f1os del hambre se intentaba ocultar). Estas cantidades se sumaban y restaban laboriosamente en las delegaciones de la Comisar\u00eda de Abastecimientos y Transportes hasta obtener los totales disponibles, que a continuaci\u00f3n se divid\u00edan entre las bocas a alimentar. El Estado compraba la comida a los agricultores a precio oficial y la vend\u00eda en establecimientos controlados por \u00e9l a precio igualmente oficial, limitando las cantidades por familia gracias a las cartillas de racionamiento. Sucesivas Juntas y Comisar\u00edas de Abastos a nivel nacional, provincial y local se encargaban de reproducir en diferentes escalas el sistema general.<\/p>\n<p>La secuencia pr\u00e1ctica del racionamiento comenzaba cuando se obten\u00eda una cierta cantidad suficiente de alg\u00fan producto alimenticio. Por ejemplo, llegaba un barco cargado con x toneladas de az\u00facar al puerto de Barcelona, o el Sindicato remolachero anunciaba que se dispon\u00eda de z toneladas en sus almacenes de Zaragoza. La burocracia alimentaria se pon\u00eda en marcha y divid\u00eda las existencias de producto por cierto n\u00famero de cartillas hasta llegar a una cifra aceptable. Oficialmente, se hac\u00edan \u00abminuciosos c\u00e1lculos para que ning\u00fan ciudadano se quede sin su raci\u00f3n\u00bb. Se enviaban ciertas cantidades a los detallistas, los cruciales intermediarios de la distribuci\u00f3n. Los comerciantes colgaban entonces un cartel indicando la cantidad recibida. El p\u00fablico, tras hacer un rato de cola, presentaba su tarjeta de racionamiento. El tendero anotaba la entrega de az\u00facar en cada tarjeta. Con todo el suministro entregado y vendido, el comerciante formaba un documento con la relaci\u00f3n de ventas, el cual era enviado a la Jefatura de los Servicios de Abastecimientos y Transportes, donde se tomaba nota de todo. El papeleo alimentario era abrumador, e inclu\u00eda un sinf\u00edn de estadillos y documentos. Todo este despliegue alimentario-policial se dio en Barcelona, en noviembre de 1939 (30) y ten\u00eda como objeto entregar a cada parroquiano 75 (setenta y cinco) gramos de az\u00facar, al precio de 2.05 pesetas el kilo. En Vitoria, pocas semanas despu\u00e9s, tuvieron m\u00e1s suerte: la raci\u00f3n era de 400 (cuatrocientos) gramos por persona, al precio de 1,85 pesetas el kilo (31).<\/p>\n<p>En diciembre de 1941, el peor invierno de todos, se public\u00f3 este anuncio oficial que da idea del objetivo casi man\u00edaco de controlar todos los inputs y outputs de alimentos en Espa\u00f1a: \u00abLas existencias de sardinas.- Se pone en conocimiento de los industriales y almacenistas que en el plazo improrrogable de tres d\u00edas deber\u00e1n presentar en la Delegaci\u00f3n provincial de Abastecimientos y Transportes, Mayor, 69, declaraci\u00f3n jurada de las existencias de sardinas salprensadas y a media sal que posean\u00bb (32). Esta extraordinaria minuciosidad y rigidez del sistema, que habr\u00eda funcionado mejor con un potente sistema de inteligencia artificial e internet de las cosas, pero que funcionaba en realidad a base de estadillos, tarjetas de cart\u00f3n y copias de papel carb\u00f3n, explica en parte su fracaso y por ende la hambruna.<\/p>\n<p>El racionamiento y todo su papeleo, centrado en la cartilla, era solo una parte del importante proceso que organizaba la alimentaci\u00f3n cotidiana. Desde el punto de vista del consumidor-comprador de alimentos, conseguir comida no era una actividad sencilla como recorrer los pasillos de un supermercado echando paquetes a un carrito, sino una secuencia de actividades m\u00e1s o menos complejas, delicadas y en ocasiones delictivas.<\/p>\n<p>En la pr\u00e1ctica, el Estado controlaba s\u00f3lo parte de la producci\u00f3n y de venta de alimentos, al parecer ni siquiera la mayor parte, lo que alent\u00f3 un floreciente mercado paralelo de subsistencias en el que estaba implicada toda la poblaci\u00f3n sin excepciones. Una vez agotadas las posibilidades del racionamiento, los hambrientos ciudadanos volv\u00edan sus ojos a una crucial fuente de suministros, la segunda en importancia: el estraperlo. La otra mitad de la comida que no llegaba al racionamiento estaba en el mercado negro, a disposici\u00f3n de cualquiera que tuviera dinero, entre dos y tres veces por encima del precio oficial. Este era el punto de vista del lado del comprador.<br \/>\nEl lado estraperlista del mercado negro se pod\u00eda hacer manejando miles de litros de aceite o toneladas de harina desde un despacho con tel\u00e9fono o simplemente caminando unos cuantos kil\u00f3metros para agenciar una docena de huevos y luego revenderla, sin pagar el impuesto de consumos.<\/p>\n<p>El estraperlo de alimentos era un mercado clandestino, pero importante y aceptado: \u00abEn Valencia el mercado negro sigue funcionando con toda normalidad\u00bb aseguraba un informe local de diciembre de 1943 compilado por la Direcci\u00f3n General de Seguridad. (33) La cotizaci\u00f3n de los alimentos de estraperlo se examinaba d\u00eda tras d\u00eda, pues las subidas demasiado abruptas pod\u00edan poner la comida fuera del alcance de demasiadas personas, provocando, como dice un informe de La Coru\u00f1a de esa fecha, \u00abel malestar de los humildes\u00bb. En Sabadell, en 1946, el peor a\u00f1o despu\u00e9s de 1941, el pan se lleg\u00f3 a vender a cuatro veces el precio oficial, y el aceite a seis. No hab\u00eda escasez estructural de alimentos; comer bien era estrictamente una cuesti\u00f3n de dinero.<\/p>\n<p>Gerald Brenan, en 1949, cuando ya hab\u00eda pasado lo peor, da esta imagen casi folkl\u00f3rica del mercado negro en M\u00e1laga: \u201c\u2026 en las calles m\u00e1s estrechas que conducen hacia el oeste, alej\u00e1ndose de la calle Larios, uno llega al reino del mercado negro. Chicas j\u00f3venes acicaladamente vestidas, llevando al brazo cestos con panecillos de pan blanco, vocean constantemente su mercanc\u00eda, \u201cPan de contrabando\u201d \u2026 El pan de racionamiento, aunque yo lo considero tan bueno como gran parte del pan ingl\u00e9s, es detestado \u2026\u201d (34)<\/p>\n<p>Se vend\u00eda comida por las calles como muchos a\u00f1os despu\u00e9s se vender\u00edan drogas ilegales, m\u00e1s o menos con la misma estructura de grandes traficantes inmensamente ricos y escalas descendentes de comisionistas y camellos. Pero todo el mundo participaba de un modo u otro, pues todo el mundo necesitaba comer. Siendo todo este tr\u00e1fico ilegal, toda la poblaci\u00f3n era criminal en potencia y estaba expuesta a la arbitrariedad de dureza o blandura en la represi\u00f3n del mercado negro que pusiera en cada momento la autoridad local, a su vez en estrecho contacto org\u00e1nico con el gobernador civil y \u00e9ste con el Ministerio de la Gobernaci\u00f3n. Desde luego era un sistema brutal de control, y funcionaba al nivel m\u00e1s b\u00e1sico y central de la existencia de las personas, el alimento cotidiano.<\/p>\n<p>En la pr\u00e1ctica, los ciudadanos andaban todo el d\u00eda al acecho de cualquier oportunidad de agenciarse comida en el mercado, tanto legal como ilegal. Funcionaba una red de transmisi\u00f3n de informaci\u00f3n casi instant\u00e1nea acerca de las novedades en el mermado mercado de distribuci\u00f3n de alimentos. Muchas personas llevaban siempre una gran cartera bajo el brazo o en bandolera, con la esperanza de poder llenarla con alguna oportunidad de conseguir comida.<\/p>\n<p>Igual que en la edad de piedra, la mujer llevaba toda la carga del abastecimiento menudo diario, que implicaba considerable ma\u00f1a para localizar fuentes alimentarias diversas, desde el racionamiento oficial a todo lo dem\u00e1s, desde compras en el mercado legal a trueques y hasta estraperlo a peque\u00f1a escala, mientras que los maridos se especializaban en presas mayores y espor\u00e1dicas, \u201corganizando\u201d de vez en cuando un saco de harina o de garbanzos. Las cartas de los novios de la \u00e9poca sol\u00edan comenzar con requiebros, pero terminaban casi siempre con detalladas descripciones de las posibilidades de obtener aceite o az\u00facar en sus localidades de residencia.<\/p>\n<p>La compra en el mercado de los alimentos no sujetos a racionamiento (por ejemplo, pescado, frutas o verduras) requer\u00eda gran astucia, habilidad y tes\u00f3n para detectar los alimentos en estado comestible y a un precio razonable, como muestra esta descripci\u00f3n publicada en agosto de 1942 del poco boyante aspecto de un mercado de Madrid:<br \/>\n\u201cAlrededor de estos montones de alimentos deambulan las mujeres capacho en ristre. Primero son dos vueltas al mercado para localizar el producto y su importe; y cuando ya se conocen de memoria hasta el rojo de las agallas de todos los besugos, a esa tercera vuelta ya tienen fichados los cuatro tenderetes donde lo que ellas buscan tiene el precio conveniente\u201d. (35)<\/p>\n<p>Se pod\u00eda saber con bastante aproximaci\u00f3n si los huevos eran frescos o no, o si el pescado estaba pasado, pero otros tipos de alimentos desafiaban cualquier escrutinio. Esta fue una edad de oro de los suced\u00e1neos de comida, precursores en cierta forma de los alimentos ultraprocesados. Los inquietantes anuncios de comida de la d\u00e9cada de 1940 dan una idea:<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Pida usted caldo HOC y tomar\u00e1 caldo! \u00a1Pida usted flan HOC y tomar\u00e1 flan! \u00a1Pida usted helado HOC y tomar\u00e1 helado!\u201d<\/p>\n<p>Este anuncio de 1940 de productos Montal (fabricaci\u00f3n nacional, Jes\u00fas, 18, Barcelona) utiliza un argumento publicitario sencillo y de impacto: el fabricante anuncia que vende exactamente lo que anuncia, y no otra cosa. Indirectamente, la competencia queda en entredicho: \u00bfqu\u00e9 eran su caldos, flanes y helados? Advi\u00e9rtase que el anunciante no dice nada sobre la calidad o sabor de sus productos, solo apela a su autenticidad (36).<\/p>\n<p>El caldo Muller, uno de los muchos suced\u00e1neos de comida que proliferaron en la d\u00e9cada de 1940, se anunciaba en 1942 como un \u00absubstitutivo exquisito y eficaz del aceite\u00bb. En este caso, el argumento principal es \u00abcontiene las grasas que faltan hoy en la alimentaci\u00f3n corriente\u00bb (37). As\u00ed que \u00abConvertir\u00e1 los platos vegetales en platos fuertes\u00bb. La publicidad no dice una palabra sobre el origen de este ersatz del aceite. Los suced\u00e1neos de la comida de verdad imitaban por lo general dos elementos que escasean en el paisaje alimentario racionado: las prote\u00ednas animales y las grasas.<\/p>\n<p>Otra opci\u00f3n era acudir a un restaurante o una casa de comidas, pues la potente industria de restauraci\u00f3n segu\u00eda funcionando. Era una parte peculiar de la vida racionada. Al ser establecimientos p\u00fablicos, fueron sometidos a una legislaci\u00f3n muy prolija que les marcaba su margen de maniobra en la nueva situaci\u00f3n de escasez y control, incluso visual. Ya exist\u00edan limitaciones a la cantidad de platos que se pod\u00edan incluir en la carta, as\u00ed como el D\u00eda del Plato \u00danico y el D\u00eda sin Postre. En abril de 1942, una circular de la CGAT prohibi\u00f3 a los hoteles, restaurantes, pensiones, tabernas, caf\u00e9s, bares y similares \u00abLa ostentaci\u00f3n en escaparates de art\u00edculos alimenticios en proporciones tales que constituya un alarde de abundancia\u00bb. La medida se explic\u00f3 para que nadie pensara que imperaba en el pa\u00eds \u201cun r\u00e9gimen de desigualdad\u201d (38). la idea era Tambi\u00e9n estaba prohibido freir, asar o cocinar a la vista del p\u00fablico de la calle, servir m\u00e1s de un huevo por persona o usar az\u00facar molido para endulzar el caf\u00e9 (s\u00f3lo az\u00facar en terrones, m\u00e1ximo de cinco gramos por taza). La hosteler\u00eda bande\u00f3 la avalancha de restricciones oficiales y sigui\u00f3 ofreciendo su servicio b\u00e1sico por un lado y por otro cualquier delicatessen imaginable a quienes pod\u00edan pagarlas\u2026 siempre que no fueran visibles desde la calle.<\/p>\n<p>En el peor de los casos, era necesario obtener beneficencia, en comedores o en forma de \u201cauxilio en fr\u00edo\u201d. Dos ejemplos de los sueltos que publicaba diariamente el peri\u00f3dico Patria, de Granada, durante el invierno de 1941, bajo el titulillo \u00abAuxilio Social. Raciones servidas en el d\u00eda de ayer\u00bb, dan una idea (39). Las raciones consist\u00edan en potaje de lentejas con patatas y calabaza y potaje de garbanzos con arroz, dos platos al parecer estrictamente veganos, y pan. El n\u00famero de raciones servidas al d\u00eda, seg\u00fan estos datos dados a la publicidad, estaba entre las 6.000 y las 7.000, aproximadamente un 5% de la poblaci\u00f3n total de la ciudad, que entonces era de unas 150.000 personas. Si se tiene en cuenta que hab\u00eda otros comedores de beneficencia y repartos de comida dependientes de conventos, cuarteles y otras instituciones, probablemente al menos el 10% de la poblaci\u00f3n de Granada estaba al borde la inanici\u00f3n. El resto deb\u00eda buscarse la vida con las cartillas de racionamiento y el mercado negro.<\/p>\n<p>Quedaban dos \u00faltimos recursos. Uno era conseguir alimentos no convencionales, regresando a la era paleol\u00edtica de la caza y recolecci\u00f3n. Hay infinidad de testimonios de recogida de hierbas y frutos del campo (collejas, tagarninas, verdolagas, algarrobas, etc.), as\u00ed como animales (como caracoles y cangrejos) para ayudar a pasar el hambre, as\u00ed como de captura de toda clase de animales, no solamente los asignados a la caza menor como liebres, conejos, perdices y codornices. Cada pueblo sol\u00eda tener uno o dos cazadores semiprofesionales. Esta fuente de alimentos es imposible de cuantificar.<\/p>\n<p>Robar comida era la \u00faltima opci\u00f3n, entrando en los corrales y las eras y rapi\u00f1ando lo que hubiera, o recogiendo de manera ilegal bellotas y frutas en huertos y dehesas. En 1950 en P\u00ed\u00f1ar (Granada) la Guardia Civil arrest\u00f3 a un jornalero por hurtar un kilo de habas. En el atestado correspondiente, consta que justific\u00f3 su acci\u00f3n porque llevaba tres d\u00edas en paro y quer\u00eda dar de comer a sus hijos. El c\u00f3digo penal, desde comienzos del siglo XIX, reconoc\u00eda el atenuante del hurto fam\u00e9lico (40).<\/p>\n<p>El sistema de racionamiento que funcion\u00f3 entre 1939 y 1952 fue incapaz de proporcionar a la poblaci\u00f3n una alimentaci\u00f3n \u201csuficiente y decorosa\u201d, y la situaci\u00f3n alimentaria tard\u00f3 en normalizarse hasta la mejora radical de la d\u00e9cada de 1960. As\u00ed lo deja caer una publicaci\u00f3n formativa de la Organizaci\u00f3n Sindical de 1957, que reconoce una mejora de la situaci\u00f3n alimentaria desde el a\u00f1o 1951, pero que establece que el \u201cconsumo ideal\u201d de alimentos \u201cno se ve demasiado pr\u00f3ximo todav\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>\u2014&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>1- El Adelantado de Segovia, 28, 19 y 30 de marzo de 1939.<\/p>\n<p>2- Hierro, 1 de abril de 1939.<\/p>\n<p>3- El Avisador Numantino, 20 de mayo de 1939.<\/p>\n<p>4- Ministerio de Industria y Comercio. Orden de 14 de mayo de 1939 estableciendo el r\u00e9gimen de racionamiento en todo el territorio nacional para los productos alimenticios que se designen por este Ministerio.<\/p>\n<p>5- Alimentaci\u00f3n Nacional. Publicaci\u00f3n de la Secci\u00f3n de Informaci\u00f3n de la Comisar\u00eda General de Abastecimientos y Transportes Madrid, 15 abril 1942.<\/p>\n<p>6- ABC, 27 de febrero de 1943.<\/p>\n<p>7- JEFATURA DEL ESTADO. LEY DE 24 DE JUNIO DE 1941 por la que se reorganiza la Comisar\u00eda General de Abastecimientos y Transportes. BOE de 27 de junio de 1941.<\/p>\n<p>8- \u00abCrisis? Escasez? Especulaci\u00f3n? \u00a1Racionamiento!- Consideraciones sobre el problema del abastecimiento Nacional, su origen y causas. Madrid, 1944. Hallado en todocoleccion.net).<\/p>\n<p>9- Reproducido en ABC, 27 de febrero de 1943.<\/p>\n<p>10- El Adelantado de Segovia, 21 de febrero de 1938.<\/p>\n<p>11- El Adelantado de Segovia, 20 de enero de 1940.<\/p>\n<p>12- Pueblo, 9 de noviembre de 1950.<\/p>\n<p>13- El adelantado de Segovia, 22 de mayo de 1951<\/p>\n<p>14- Bolet\u00edn Oficial de la Provincia de Guadalajara, 23 de septiembre de 1939.<\/p>\n<p>15- ABC, 22 de julio de 1941.<\/p>\n<p>16- Bolet\u00edn Oficial de la Provincia de Guadalajara, 17 de septiembre de 1943.<\/p>\n<p>17- Correo de Mallorca, 16 de enero de 1953.<\/p>\n<p>18- Imperio -Zamora- 23 de agosto de 1939.<\/p>\n<p>19- Miguel \u00c1ngel del Arco Blanco: La hambruna espa\u00f1ola (2025).<\/p>\n<p>20- La Rioja, 13 de enero de 1940.<\/p>\n<p>21- La Rioja, 28 de septiembre de 1939.<\/p>\n<p>22- ABC, 28 de diciembre de 1941.<\/p>\n<p>23- X. Cuss\u00f3 y R. Garrabou: La transici\u00f3n nutricional en la Espa\u00f1a contempor\u00e1nea: las variaciones en el consumo de pan, patatas y legumbres. VIII Congreso de la Asocaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Historia Econ\u00f3mica. Sesi\u00f3n A: El nivel de vida en la Espa\u00f1a contempor\u00e1nea. Galicia, septiembre de 2005.<\/p>\n<p>24-David Conde-Caballero y Borja Rivero Jim\u00e9nez: Recursos culinarios para tiempos de hambre. Una aproximaci\u00f3n etnogr\u00e1fica a la posguerra en Extremadura. Revista de Estudios Extreme\u00f1os, 2020, Tomo LXXVI, N.\u00ba II, pp. 77-97<\/p>\n<p>25- Miguel Comenge Gerpe: An\u00e1lisis de alimentos, tomo III Escelicer, 1964.<\/p>\n<p>26- Una colecci\u00f3n de huellas. Los or\u00edgenes totalitarios del Documento Nacional de Identidad espa\u00f1ol &#8211; Miguel D\u00edaz S\u00e1nchez Ayer 131\/2023 (3): 245-268.<\/p>\n<p>27- Jornada, 31 de mayo de 1952.<\/p>\n<p>28-La Vanguardia Espa\u00f1ola, 20 de diciembre de 1940<\/p>\n<p>29- La Vanguardia Espa\u00f1ola, 31 de octubre de 1942.<\/p>\n<p>30- La Vanguardia Espa\u00f1ola, 21 de noviembre de 1939<\/p>\n<p>31- El Pensamiento Alav\u00e9s, 13 de diciembre de 1939<\/p>\n<p>32- ABC, 28 de diciembre de 1941.<\/p>\n<p>33- Carme Molinero y Pere Ys\u00e0s: Las condiciones de vida y laborales durante el primer franquismo. La subsistencia, \u00bfun problema pol\u00edtico?<\/p>\n<p>34- Brenan, La faz de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>35- Enrique Ambard: C\u00f3mo gastan las mujeres el dinero en el mercado, Revista \u201cY\u201d, agosto de 1942.<\/p>\n<p>36- Revista \u00abY\u00bb, \u00d3rgano de la Secci\u00f3n Femenina de FET y de las JONS (Revista para la mujer), junio de 1940.<\/p>\n<p>37- \u00abY\u00bb, Revista para la mujer, abril de 1942.<\/p>\n<p>38- Alimentaci\u00f3n nacional, agosto de 1942.<\/p>\n<p>39- Patria (Granada) 4 y 15 de enero de 1941.<\/p>\n<p>40- Gloria Rom\u00e1n Ruiz Miguel \u00c1ngel del Arco Blanco: \u00bfResistir con hambre? Estrategias cotidianas contra la autarqu\u00eda en la consolidaci\u00f3n del franquismo Ayer, 126\/2022 (2): 107-130.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Imagen: SOVAFIL (Sociedad valenciana de Filatelistas). El 28 de marzo de 1939 las tropas nacionales entraron en Madrid. 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