{"id":18703,"date":"2025-10-27T18:14:26","date_gmt":"2025-10-27T17:14:26","guid":{"rendered":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/?p=18703"},"modified":"2025-10-27T18:14:54","modified_gmt":"2025-10-27T17:14:54","slug":"espana-en-bandeja-de-plata","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/2025\/10\/27\/espana-en-bandeja-de-plata\/","title":{"rendered":"Espa\u00f1a, en bandeja de plata"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-18704 size-full\" src=\"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/1959-30millonesdeespanioles.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"771\" srcset=\"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/1959-30millonesdeespanioles.jpg 1000w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/1959-30millonesdeespanioles-300x231.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/p>\n<h6>La idea general del turismo en los primeros tiempos del franquismo: un gu\u00eda muestra un monumento a un grupo de visitantes de aspecto serio. Vi\u00f1eta del libro de propaganda \u00ab30 millones de espa\u00f1oles\u00bb, publicado por el Banco Exterior de Espa\u00f1a en 1959.<\/h6>\n<p>La f\u00f3rmula qued\u00f3 establecida en un cartel de 1930 del Patronato Nacional de Turismo. Bajo la imagen de la Giralda al fondo, enmarcada por palmeras, cielo de azul intenso y arcos morunos, la oferta resultaba irresistible: \u201cLe confort de l\u2019Europe &#8211; La luxuriance de l\u2019Afrique &#8211; vous attendent en Espagne\u201d (El confort de Europa &#8211; La exuberancia de \u00c1frica &#8211; le esperan en Espa\u00f1a). Veinte a\u00f1os despu\u00e9s, un folleto de la Direcci\u00f3n General de Turismo insiste en la idea, que qued\u00f3 ya troquelada para las d\u00e9cadas siguientes: \u201cel encanto de Oriente y el confort de Occidente\u201d. Richard Ford, que recorri\u00f3 toda Espa\u00f1a un siglo atr\u00e1s y hall\u00f3 mucho Oriente pero poco confort, no habr\u00eda podido estar m\u00e1s de acuerdo.<\/p>\n<p>La Direcci\u00f3n General de Turismo public\u00f3 en agosto de 1939 detalladas normas para que la parte \u201cconfort de l\u2019Europe\u201d estuviera asegurada. Recogiendo las quejas y los estereotipos de los anteriores turistas por las brav\u00edas tierras de Espa\u00f1a, la circular ordenaba una limpieza escrupulosa de los establecimientos (la cual, con el lenguaje caracter\u00edstico del franquismo inferior, se \u201cvigilar\u00eda estrechamente\u201d y ser\u00eda objeto de \u201cseveros castigos\u201d si no llegaba al est\u00e1ndar exigido), que el personal al cargo se afeitara todos los d\u00edas y que los espejos se colocaran a mayor altura, en atenci\u00f3n a los visitantes extranjeros de una raza literalmente superior (1). Por entonces la D.G. de Turismo depend\u00eda del Ministerio de la Gobernaci\u00f3n, dedicado al control de la Administraci\u00f3n y del orden p\u00fablico.<\/p>\n<p>El recelo de Lytton Strachey, cuando visit\u00f3 a Gerald Brenan en Las Alpujarras en 1920 y tuvo que regresar enseguida a Londres, horrorizado por la comida local, demasiado rica en ajo y aceite de oliva para su gusto, era compartido por la D.G. de Turismo, que atrapada entre el nacionalismo culinario oficial y la necesidad de captar Stracheys, ordenaba servir comida espa\u00f1ola de calidad, evitando \u201ccondimentos excesivamente fuertes y desconocidos fuera de Espa\u00f1a\u201d. El ajo y el picante se condenaban, pero el aceite de oliva s\u00ed se pod\u00eda usar, siempre que fuera de la mejor calidad. Muy lejos todav\u00eda de su consideraci\u00f3n como alimento panacea, que adquiri\u00f3 a finales del siglo XX, el aceite de oliva sigui\u00f3 siendo visto como un elemento negativo para el turismo. La influyente Gu\u00eda Fielding de 1961-62 previene al incauto visitante sobre el \u201cstrong, coarse, harsh\u201d (demasiado fuerte, \u00e1spero y en definitiva hostil) aceite de oliva usado habitualmente en las cocinas espa\u00f1olas, y sugiere al turista que insista en que todo sea preparado en mantequilla (\u201ccooked in butter\u201d), arrojando por la borda as\u00ed m\u00e1s de la mitad de la cocina ib\u00e9rica (2). Era una muestra de la interminable lucha entre confort familiar y autenticidad ex\u00f3tica que determina el rumbo del turismo.<\/p>\n<p>El franquismo inici\u00f3 la explotaci\u00f3n del fil\u00f3n tur\u00edstico espa\u00f1ol partiendo de cero, cuando la guerra civil todav\u00eda no hab\u00eda terminado. En 1938 se organizaron unas rutas tur\u00edsticas de guerra en el norte de la Pen\u00ednsula, versiones adelantadas a su tiempo del tanatoturismo o turismo macabro. En ellas los pocos visitantes, mitad viajeros exc\u00e9ntricos y mitad periodistas, pod\u00edan recorrer los escenarios de la guerra civil, que hab\u00eda terminado en aquella zona aproximadamente un a\u00f1o antes, incluyendo las huellas del cerco de Oviedo y el Cintur\u00f3n de Hierro de Bilbao. La ruta completa, Ir\u00fan-Oviedo, duraba 9 d\u00edas. El modelo gust\u00f3 a la Superioridad, pues implicaba grupos organizados en r\u00e9gimen de pensi\u00f3n completa, con gu\u00eda asignado y un salvoconducto colectivo, tra\u00eddos y llevados para que vieran exactamente lo que el R\u00e9gimen quer\u00eda que vieran. Luis Bol\u00edn, el responsable de Turismo en el estado nacional, tuvo que comprar 20 autocares de modelo escolar en Estados Unidos para empezar a funcionar. Con ellos y algunos hoteles y paradores supervivientes, comenzaron a funcionar las Rutas Nacionales de Guerra, un producto tur\u00edstico ciertamente singular (3).<\/p>\n<p>Cuando la guerra termin\u00f3, quedaron cinco meses justos hasta la invasi\u00f3n de Polonia, tiempo insuficiente para organizar nada, aparte de dictar unas cuantas circulares como la que se cita arriba. Hubo que esperar hasta 1945 y despu\u00e9s, ya que, ocupados en conseguir alimento y cobijo, los europeos hicieron poco turismo hasta finales de la d\u00e9cada de 1940. Al principio la DG de Turismo intent\u00f3 seguir el modelo de las Rutas Nacionales organizadas y cerradas, de las que se trazaron docenas, regionales, tem\u00e1ticas e incluso sugerencias de temporada, por ejemplo para publicitar frescos lugares de veraneo en la provincia de Soria (4). Una extenuante Ruta de las Catedrales recorr\u00eda ocho monumentos de grueso calibre g\u00f3tico y rom\u00e1nico en las ciudades de la cuenca del Duero. No se pretend\u00eda cantidad, sino calidad: turistas selectos tra\u00eddos y llevados a trav\u00e9s de la rica variedad art\u00edstica, folkl\u00f3rica, paisaj\u00edstica y gastron\u00f3mica de Espa\u00f1a (con las debidas precauciones con el ajo). Estos visitantes ver\u00edan la realidad espa\u00f1ola de manera favorable, se esperaba, y la contar\u00edan al regreso a sus pa\u00edses, algo muy necesario en un pa\u00eds paria internacional como la Espa\u00f1a del franquismo inferior.<\/p>\n<p>Entonces comenzaron los atascos en la frontera de Hendaya-Ir\u00fan y en Port Bou. Los franceses empezaban a visitar Espa\u00f1a al volante de su propio coche, y una vez que se simplific\u00f3 el papeleo que estaban obligados a cumplimentar, que al principio era prolijo e inclu\u00eda visado, permiso de circulaci\u00f3n, etc., los turistas empezaron a entrar en cantidad. En 1950 fueron menos de medio mill\u00f3n, en 1955 cerca de un mill\u00f3n y medio. Aquello, de manera inesperada, empezaba a funcionar, y no en la forma de rutas controladas de alto contenido cultural. Al principio la Superioridad no supo bien c\u00f3mo reaccionar, aparte de reconocer que el turismo se estaba convirtiendo en un importante sector de la econom\u00eda. Un documento oficial de 1953 insist\u00eda en que el objetivo n\u00famero uno del turismo era \u201cel conocimiento directo de una realidad desfigurada por la propaganda tendenciosa\u201d (1), es decir un mero instrumento para contrarrestar las \u201ccampa\u00f1as antiespa\u00f1olas\u201d que eran una obsesi\u00f3n principal del r\u00e9gimen. Luego se vi\u00f3 que a los turistas, en general, no les interesaba nada la pol\u00edtica. En realidad tampoco les interesaba gran cosa el rico patrimonio cultural y paisaj\u00edstico espa\u00f1ol. Lo que s\u00ed apreciaban en grado sumo eran los precios baratos, la calma general del pa\u00eds, el buen clima y las playas rodeadas de discotecas.<\/p>\n<p>La motivaci\u00f3n tur\u00edstica llamada oficialmente \u201csol y playa\u201d explicaba a comienzos de la d\u00e9cada de 1970 las tres cuartas partes de las visitas. La naturaleza, un atractivo de Espa\u00f1a que siempre cont\u00f3 con un p\u00fablico fiel, apenas un 2%. Las visitas culturales un 10%. Entre 1950 y 1973, a\u00f1o de crisis mundial y comienzo del franquismo terminal, el turismo se multiplic\u00f3 sostenida y regularmente y se encauz\u00f3 decididamente hacia apenas un 5% del territorio nacional, la costa de media docena de provincias mediterr\u00e1neas (Gerona, Tarragona, Castell\u00f3n, Alicante, Murcia y M\u00e1laga) y las islas Canarias y Baleares. No s\u00f3lo era un fen\u00f3meno muy constre\u00f1ido en el espacio, sino tambi\u00e9n en el tiempo, con un alto porcentaje de visitantes concentrados en julio, agosto y septiembre.<\/p>\n<p>La costa \u00fatil para el turismo era de unos 5.000 km de longitud (incluyendo Baleares y Canarias). Con una profundidad de unos 10 km desde donde rompen las olas hacia el interior, Turislandia era un pa\u00eds de unos 50.000 km2 con una poblaci\u00f3n pulsante, mucho mayor en verano que en invierno.<\/p>\n<p>Esta considerable masa tur\u00edstica se sum\u00f3 a la alta densidad de la costa del Mediterr\u00e1neo, notable ya desde los tiempos del emperador Augusto. En verano, la densidad de poblaci\u00f3n de Turislandia deb\u00eda oscilar entre m\u00e1s de 1.000 habitantes por km2 en los puntos calientes (como la costa alicantina y malague\u00f1a) y unos 200 en zonas menos tocadas. La densidad media de Espa\u00f1a era de 70 habitantes por kil\u00f3metro cuadrado.<\/p>\n<p>En 1973, a\u00f1o cumbre del turismo \u00abfranquista\u00bb, se rozaron dos hitos: un turista por habitante (unos 35 millones) y una d\u00e9cima parte del PIB achacable al turismo.<\/p>\n<p>El R\u00e9gimen se encontr\u00f3 con una bicoca inesperada. En la d\u00e9cada de 1930 Espa\u00f1a recib\u00eda unos 200.000 visitantes anuales, cifra raqu\u00edtica comparada con los casi cuatro millones que viajaban a Italia. Nada parec\u00eda augurar la conversi\u00f3n de un pa\u00eds a la cola del turismo mundial en una gran potencia tur\u00edstica, pero eso fue precisamente lo que ocurri\u00f3 entre 1950 y 1973. En 1940 entraron en Espa\u00f1a unos 20.000 supuestos turistas. En 1950, 460.000. En 1960, 4.330.000 (5).<\/p>\n<p>La Superioridad vi\u00f3 con cierta perplejidad que ya no era necesario dise\u00f1ar rutas, conservar monumentos, adecentar paisajes y conducir a los turistas para que vieran la cara m\u00e1s favorable del pa\u00eds. Los turistas ven\u00edan solos, ten\u00edan unos requerimientos f\u00e1ciles de satisfacer (un alojamiento en primera l\u00ednea de playa y unos cuantos chiringuitos era todo lo que necesitaban), disfrutaban de sus vacaciones y, lo mejor de todo, regresaban a sus lugares de origen con ganas de volver y sin (al menos en apariencia) darse cuenta de que pasaban sus vacaciones en un pa\u00eds sometido a un gobierno dictatorial.<\/p>\n<p>Los intentos de parte de la opini\u00f3n p\u00fablica, pol\u00edtica y sindical de Francia, Alemania o Reino Unido por condenar el pasar las vacaciones en un pa\u00eds gobernado por una dictadura pseudofascista cayeron en saco roto. A\u00f1o tras a\u00f1o, los turistas llegaban cada vez en mayor n\u00famero, multiplicando su n\u00famero en los mismos lugares y en las mismas fechas. La riada de visitantes cre\u00f3 su propio paisaje, haciendo como un molusco que segrega una concha, y el artefacto segregado fue el conspicuo y ubicuo bloque de apartamentos tur\u00edsticos, un objeto singular y un abundante f\u00f3sil del franquismo, que continu\u00f3 su expansi\u00f3n y multiplicaci\u00f3n bastantes a\u00f1os despu\u00e9s de la extinci\u00f3n del r\u00e9gimen del Movimiento nacional.<\/p>\n<p>En el libro \u201cVeinte escritores espa\u00f1oles hablan de 25 a\u00f1os de paz\u201d, un panfleto que form\u00f3 parte del aluvi\u00f3n de propaganda del a\u00f1o 1964, las ilustraciones recogen los iconos cl\u00e1sicos del triunfo del franquismo: un repetidor de TV, el Talgo, la refiner\u00eda de Escombreras, la presa de Buend\u00eda en Guadalajara, el silo de Pe\u00f1afiel en Valladolid y la Universidad Laboral de Gij\u00f3n. Y un bloque de apartamentos de diez plantas en la playa del Postiguet, Alicante, tapando casi por completo las bonitas edificaciones del paseo mar\u00edtimo. El modelo est\u00e1ndar de alojamiento tur\u00edstico era una torre de unas diez plantas con muchas cristaleras, donde pod\u00edan alojarse de 40 a 60 familias. La f\u00f3rmula pod\u00eda ser un hotel convencional, un apartotel u otras maneras de empaquetar a los visitantes. Una secuencia de fotos publicada en el libro \u201cBenidorm, ciudad nueva\u201d, de 1977, ilustra el fen\u00f3meno de expansi\u00f3n del objeto bloque tur\u00edstico. Las im\u00e1genes de la playa de Levante, tomadas entre 1960 y 1973, muestran una incre\u00edble proliferaci\u00f3n en poco m\u00e1s de una d\u00e9cada, desde unos cuantos edificios m\u00e1s bien chaparros dispersos entre la vegetaci\u00f3n a una vista digna de Manhattan (6).<\/p>\n<p>Italia (la principal potencia tur\u00edstica del mundo, y seguramente la m\u00e1s experimentada), Grecia y en menor medida Portugal tambi\u00e9n comenzaron en la d\u00e9cada de 1960 a recibir turistas en gran cantidad. Las econom\u00edas del norte y centro de Europa eran capaces de pagar salarios a una amplia franja de su poblaci\u00f3n que permit\u00edan unas vacaciones pagadas en el extranjero, una especie de versi\u00f3n proletaria del Grand Tour. Las libras, francos o marcos destinados a este fin llegaban a las arcas de grandes empresas capaces de organizarlo todo: desde el transporte a\u00e9reo hasta el punto de destino, a las comidas en el hotel de la playa donde los europeos disfrutaban de sus vacaciones. El conjunto, el paquete tur\u00edstico b\u00e1sico, sol\u00eda durar dos semanas, con casi todo incluido. Era una enorme cantidad de dinero que se repart\u00eda entre aerol\u00edneas, tanto regulares como ch\u00e1rter, transportes diversos por mar y tierra, alojamientos y servicios. El dinero circulaba en abundancia, y una parte de \u00e9l terminaba alimentando empresas espa\u00f1olas, de la construcci\u00f3n, el transporte y la hosteler\u00eda. Los turistas franceses en sus coches fueron complementados con visitantes que bajaban la escalerilla del avi\u00f3n que los hab\u00eda llevado en vuelo directo desde Manchester o Hamburgo hasta aeropuertos reci\u00e9n construidos en M\u00e1laga o Palma de Mallorca, desde donde embarcar\u00edan en autobuses que los dejar\u00edan en su resort playero en unos minutos. De los algo m\u00e1s de 40 aeropuertos operativos que hay en Espa\u00f1a, 9 (el 21%) se construyeron en s\u00f3lo cinco a\u00f1os, entre 1965 y 1970.<\/p>\n<p>En la Costa del Sol, entre M\u00e1laga y C\u00e1diz, entre \u201cbosques de gr\u00faas\u201d pod\u00edan verse las huellas de uno de los booms tur\u00edsticos mayores de la historia, con m\u00e1s de 112.000 plazas hoteleras construidas entre 1970 y 1972. Este nuevo paisaje estaba rotulado en ingl\u00e9s y en parte en alem\u00e1n: Wimpy Pure Beef Hamburgers, Viking Scandinavian Bakery, Orange Julius, English Tea House, Zum Blauen Bock, Hof Van Holland. Torremolinos integraba \u201ctodos los horrores del turismo salido de madre\u201d (all the horrors of tourism run amuck) (7): cientos de hoteles, bares, restaurantes y discotecas constru\u00eddos al pie de una playa emporcada por las aguas residuales de la cercana ciudad de M\u00e1laga. La Costa del Sol hab\u00eda pasado de recibir 70.000 visitantes en 1956 a 850.000 solo seis a\u00f1os despu\u00e9s, en 1962. Otro paisaje extraordinario fue el que se cre\u00f3 de la nada en La Manga del Mar Menor, un estrecho cord\u00f3n arenoso que separa una gran laguna salada del Mediterr\u00e1neo, perteneciente a los municipios de San Javier y Cartagena, en Murcia.<\/p>\n<p>La manhattanizaci\u00f3n de la costa espa\u00f1ola se uni\u00f3 a las sucesivas oleadas que la versi\u00f3n franquista de la Gran Aceleraci\u00f3n volcaba sobre el pa\u00eds, como sucesivas pasadas de impresora sobre un folio, es decir la motorizaci\u00f3n, forestaci\u00f3n, butanizaci\u00f3n, petrolizaci\u00f3n, etc. Los profesionales del paisaje, arquitectos principalmente, reaccionaron al principio con timidez, esgrimiendo la necesidad de redactar planes de ordenaci\u00f3n urban\u00edstica y elevando alg\u00fan lamento ocasional. \u201cTossa del Mar. \u00bfQui\u00e9n reconoce aqu\u00ed a la deliciosa Tossa de hace veinte a\u00f1os?\u201d reza un pie de foto publicado en la Revista de Arquitectura en 1963.<\/p>\n<p>Por entonces, la avalancha tur\u00edstica choc\u00f3 inevitablemente con el I Plan de Desarrollo (1964-1967). Laureano L\u00f3pez Rod\u00f3 y sus secuaces no estaban tan entusiasmados con el fen\u00f3meno como lo estaba Manuel Fraga, ministro de Informaci\u00f3n y Turismo entre 1962 y 1969. Para ellos, el turismo no era una base s\u00f3lida de crecimiento econ\u00f3mico, no era algo serio como la industria. Fraga pensaba, por el contrario, que el turismo pod\u00eda ser una exportaci\u00f3n muy importante (as\u00ed fue, y sigue si\u00e9ndolo a comienzos del siglo XXI) y que adem\u00e1s pod\u00eda dar un gran sacud\u00f3n cultural al pa\u00eds, en t\u00e9rminos de acercarlo a la Europa civilizada. En cualquier caso, parec\u00eda urgente poner algo de orden en el desbarajuste que provocaba el crecimiento exponencial del turismo.<\/p>\n<p>Como es tradicional, se public\u00f3 una importante norma legal que, en teor\u00eda, organizaba y ordenaba el asunto, la Ley de Centros y Zonas de Inter\u00e9s Tur\u00edstico Nacional de 1963. En la pr\u00e1ctica, fue una ley cl\u00e1sica del aceleracionismo del franquismo superior, como la de Autopistas y tantas otras, en la que los promotores de cualquier cosa que atrajera turismo adinerado obten\u00edan cuantiosos beneficios directos e indirectos. Por si fuera poco, un anexo de la ley establec\u00eda que los proyectos ya algo avanzados tendr\u00edan preferencia en la declaraci\u00f3n de Centros y Zonas de Inter\u00e9s Tur\u00edstico nacional, \u00abpudiendo dispens\u00e1rseles de aquellos tr\u00e1mites que reglamentariamente se determinen\u00bb. Fraga mismo expres\u00f3 su pensamiento en un articulillo que public\u00f3 en la Revista Nacional de Arquitectura en 1964. Tras admitir un tanto a rega\u00f1adientes que es importante conservar \u201clas bellezas naturales o artificiales\u201d, hace una descripci\u00f3n del paisaje tur\u00edstico espa\u00f1ol digna de una novela de ciencia-ficci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abEs hermoso el melanc\u00f3lico atardecer declinante sentido en soledad abrupta. Pero tambi\u00e9n es bello volver la cabeza, cuando lleg\u00f3 ya la noche, y descubrir en la lejan\u00eda como un nuevo amanecer de luces de ne\u00f3n y mercurio, autopistas fosforescentes y edificios deslumbrantes entre masas de verdura vegetal o sobre las monta\u00f1as o frente al mar\u00bb. (8)<\/p>\n<p>El folleto \u201cEspa\u00f1a para usted\u201d, ilustrado por M\u00e1ximo, del que se tiraron millones de ejemplares en varios idiomas, mostraba en la portada un complacido turista al que le ofrecen, literalmente, un pa\u00eds en bandeja. Convertir Espa\u00f1a en un pa\u00eds bueno para el turismo no solo implicaba construir aeropuertos, carreteras y edificios, sino tambi\u00e9n mejorar la presentaci\u00f3n del producto, pulir ciertas asperezas de la cultura local. Los aspectos m\u00e1s brutales del folklore fueron prohibidos u ocultados por el R\u00e9gimen; eso incluy\u00f3 algunas fiestas en las que se maltrataba animales y muchas representaciones p\u00fablicas consideradas soeces o indecentes. Por ejemplo, el Toro Jubilo, una fiesta que consiste en correr un animal con las puntas de los cuernos embadurnadas de pez ardiendo, fue prohibida por el Gobernador Civil de la provincia de Soria, y el Toro de la Vega, festejo que consiste en perseguir y alancear a un toro en los alrededores de Tordesillas (Valladolid) fue prohibido (en su versi\u00f3n sangrienta) entre 1963 y 1970, por una circular del Ministerio de Informaci\u00f3n y Turismo firmada por Manuel Fraga (9).<\/p>\n<p>En paralelo, se fue creando un cat\u00e1logo oficial de folklore m\u00e1s presentable. La Secci\u00f3n Femenina en concreto fabric\u00f3 gran cantidad de material, convirtiendo el material original, m\u00e1s bien desgarrado, en Coros y Danzas perfectamente uniformados que quedaban muy bien en los festivales internacionales de m\u00fasica popular. Una foto publicada en el libro de propaganda \u201cEspa\u00f1a\u201d muestra una visi\u00f3n perfectamente domesticada de las brav\u00edas fiestas de San Ferm\u00edn en Pamplona, con danzantes de trajes t\u00edpicos con bordados de colores prepar\u00e1ndose para actuar, mientras un turista domina la imagen grabando la escena con su c\u00e1mara.<\/p>\n<p>Mientras los guiris invad\u00edan Espa\u00f1a, \u00bfqu\u00e9 pasaba con los potenciales o reales turistas nativos? Los que viajaban al extranjero eran pocos, lo que daba a la balanza de ingresos tur\u00edsticos un potente sesgo positivo a favor, entraban muchas m\u00e1s divisas de las que sal\u00edan (divisa, \u201cMoneda extranjera referida a la unidad del pa\u00eds de que se trata\u201d, se usa en plural, es otro t\u00e9rmino habitual de la Lingua Francorum). Pero una proporci\u00f3n de los que se quedaban en el pa\u00eds empezaban a tener vacaciones pagadas de varias semanas, y bastantes de ellos hac\u00edan turismo \u201cde interior\u201d. En su versi\u00f3n m\u00e1s sencilla y barata consist\u00eda en regresar a la localidad donde se viv\u00eda antes de emigrar a la gran ciudad, a pasar unos d\u00edas de descanso. Los ni\u00f1os urbanitas pasaban as\u00ed muchos d\u00edas en plena naturaleza, una circunstancia que marc\u00f3 para siempre a la generaci\u00f3n boomer. Si hab\u00eda algo de dinero, se pod\u00eda alquilar un apartamento playero o hacer uso breve de alguna instalaci\u00f3n hotelera.<\/p>\n<p>El R\u00e9gimen no obstaculizaba estas vacaciones no regladas, pero aspiraba a m\u00e1s. Aqu\u00ed interven\u00eda la Obra Sindical Educaci\u00f3n y Descanso, una especie de f\u00f3sil viviente de lo que fueron las organizaciones de ocio laboral nazi (Kraft dur freude) y fascista (Dopolavoro), pues descend\u00eda en l\u00ednea directa de ellas. En el d\u00eda a d\u00eda del ocio obrero no se consigui\u00f3 ning\u00fan \u00e9xito, a pesar de ideas estramb\u00f3ticas como el Hogar del Productor, lugares donde se supon\u00eda que los trabajadores pod\u00edan disfrutar de un descanso activo, educativo, sano y reparador, ojeando textos joseantonianos y tomando alg\u00fan refresco. Eran la versi\u00f3n franquista de las Casas del Pueblo socialistas y los Ateneos Libertarios y a veces funcionaron en sus propios locales incautados.<\/p>\n<p>En la parte vacacional hubo mejor respuesta. Se termin\u00f3 creando una red de una cincuentena de Albergues y Residencias sindicales, donde las familias pod\u00edan disfrutar de dos semanas de vacaciones a precio reducido. Entre 1955 y 1964 se pusieron en funcionamiento tres Ciudades Sindicales de vacaciones, basadas en la idea de bungalows junto al mar. En total pod\u00edan acoger a m\u00e1s de 3.000 residentes. Se construyeron con un criterio estrictamente geom\u00e9trico: una en mitad de la costa cant\u00e1brica (Perlora, en Asturias), otra en el medit\u00e9rraneo este (Tarragona) y otra en el mediterr\u00e1neo sur (Marbella, M\u00e1laga). Se supon\u00eda que esta disposici\u00f3n minimizaba los viajes de los productores desde cualquier punto de Espa\u00f1a (10).<\/p>\n<p>En 1964, Residencias, Albergues y Ciudades dieron servicio a 80.000 trabajadores. Por ejemplo, la Ciudad Residencial de Perlora pod\u00eda albergar a 16.000 personas por temporada (veraniega), unas 4.000 familias, en turnos de 15 d\u00edas (11). No estaba mal, pero en total la capacidad de las instalaciones tur\u00edsticas de la Obra Sindical Educaci\u00f3n y Descanso no alcanzaba ni al 1 % de la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola. La m\u00e1s interesante de estas instalaciones fue probablemente la Ciudad Sindical de vacaciones de Marbella, que ten\u00eda 200 chalets diseminados construidos en estilo almeriense, encalados y rodeados de jardines y zonas verdes. Los chalets, a raz\u00f3n de uno por familia, eran de cuatro tipos, para familias de diferente tama\u00f1o. La Ciudad inclu\u00eda una zona de servicios con comedor, campos de deportes, iglesia de arquitectura moderna y otras dependencias. Se esperaba que las familias acudieran a misa en los domingos y fiestas de guardar que incluyera su estancia.<\/p>\n<p>1- Sasha Pack: La invasi\u00f3n pac\u00edfica &#8211; Los turistas y la Espa\u00f1a de Franco. Turner (2009).<\/p>\n<p>2- Temple Fielding: Fielding\u2019s Travel Guide to Europe. 1961-62 Edition. William Sloane Associates, Inc, New York.<\/p>\n<p>3-Luis Bol\u00edn: Los a\u00f1os vitales (1967).<\/p>\n<p>4- Isabel del R\u00edo Lafuente: Cultura y paisaje en la pol\u00edtica tur\u00edstica del primer franquismo (1939-1956). Estudios geogr\u00e1ficos, N\u00ba 281, 2016.<\/p>\n<p>5- Rafael Vallejo Pousada: Econom\u00eda e historia del turismo espa\u00f1ol del siglo XX. Historia Contempor\u00e1nea 25. (2002). Del mismo autor, \u00bfBendici\u00f3n del cielo o plaga?. El turismo en la Espa\u00f1a franquista, 1939-1975. Cuadernos de Historia Contempor\u00e1nea, vol. 37, 2015.<\/p>\n<p>6- Mario Gaviria et al: Benidorm, ciudad nueva (tomo 2). Editora Nacional, 1977.<\/p>\n<p>7- La Fay, H &amp; Scherschel, J.J.: \u201cAndalusia. The Spirit of Spain\u201d Nat. Geog. Vol 147, n\u00ba 6- jun 1975.<\/p>\n<p>8- Manuel Fraga Iribarne: \u201cArquitectura y Turismo\u201d. Revista de Arquitectura, n\u00ba 65, 1964.<\/p>\n<p>9- Juan Carlos Blanco: Cuando el Toro de la Vega estuvo prohibido por el franquismo. El Pa\u00eds, 16 de septiembre de 2015.<\/p>\n<p>10- Ricardo Carcel\u00e9n Gonz\u00e1lez: Ciudades de vacaciones de Educaci\u00f3n y Descanso: cuando la clase obrera espa\u00f1ola se hizo turista. Universidad Polit\u00e9cnica de Cartagena (Espa\u00f1a). PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. N\u00ba 5. Octubre-Diciembre de 2019.<\/p>\n<p>11- \u201cParques sindicales para Asturias\u201d ABC, 22 de agosto de 1965.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La idea general del turismo en los primeros tiempos del franquismo: un gu\u00eda muestra un monumento a un grupo de visitantes de aspecto serio. 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