{"id":13555,"date":"1815-06-24T19:59:56","date_gmt":"1815-06-24T19:59:56","guid":{"rendered":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/?post_type=reader&#038;p=13555"},"modified":"2019-12-13T17:44:19","modified_gmt":"2019-12-13T16:44:19","slug":"los-hotentotes-en-londres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/1815\/06\/24\/los-hotentotes-en-londres\/","title":{"rendered":"Los hotentotes en Londres"},"content":{"rendered":"<h4><a href=\"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/La_Venus_Hottentote___estampe_Loftus_Geor.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-13557 size-full\" src=\"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/La_Venus_Hottentote___estampe_Loftus_Geor.jpg\" alt=\"\" width=\"1280\" height=\"997\" srcset=\"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/La_Venus_Hottentote___estampe_Loftus_Geor.jpg 1280w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/La_Venus_Hottentote___estampe_Loftus_Geor-300x234.jpg 300w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/La_Venus_Hottentote___estampe_Loftus_Geor-1024x798.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/a>George Loftus: La Venus Hottentote (1815) (<a href=\"https:\/\/gallica.bnf.fr\/\">Gallica<\/a>)<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La necesidad de clasificar y ordenar en estanter\u00edas los hallazgos de objetos antiguos que hac\u00edan los caballeros aficionados a la arqueolog\u00eda llev\u00f3 m\u00e1s o menos inconscientemente a establecer secuencias evolutivas de lo m\u00e1s tosco a lo m\u00e1s refinado, colocando los materiales m\u00e1s crudos en los estantes inferiores y reservando el lugar de honor para los m\u00e1s elaborados o art\u00edsticos (1). Los trabajos de arque\u00f3logos del norte de Europa estaban consolidando adem\u00e1s el concepto de las grandes fases por las que hab\u00eda atravesado el desarrollo de la humanidad prehist\u00f3rica: edad de piedra, edad del bronce y edad del hierro. Parte del origen de esta fundamental clasificaci\u00f3n, que se ha consolidado de manera f\u00e9rrea en los manuales oscureciendo tal vez m\u00e1s de lo conveniente otros criterios, se debe a la prosperidad del comercio dan\u00e9s.<\/p>\n<p>El gobierno de Copenhage, disponiendo de dinero extra y ansioso de dotar de identidad cultural a su peque\u00f1o pa\u00eds, fund\u00f3 en 1819 el Museo Real de Antiguedades N\u00f3rdicas, y nombr\u00f3 como curador a Christian Jurgensen Thomsen, hijo de un comerciante y naviero, y por ende acostumbrado a organizar y clasificar mercanc\u00edas diversas. Un grabado de la \u00e9poca muestra al futuro \u201cpadre de la prehistoria europea\u201d, tocado con sombrero de copa y con un torque en las manos, ense\u00f1ando los tesoros del museo a una familia de visita. Uno de sus trucos favoritos para revivir el pasado era colocar el pesado torque de oro en torno al cuello de una ni\u00f1a. De esta manera, el v\u00ednculo con los antepasados prehist\u00f3ricos se hac\u00eda expl\u00edcito para los daneses de mediados del XIX.<\/p>\n<p>C. J. Thomsem, que nunca abandon\u00f3 los negocios de la familia durante su larga carrera como arque\u00f3logo, se enfrent\u00f3 al caos de objetos reunidos en excavaciones de t\u00famulos y turberas con criterios de almacenista, y empez\u00f3 por separarlos por dos criterios fundamentales: las materias primas empleadas -piedra, bronce, cer\u00e1mica, hierro, etc- y su uso supuesto -cuchillos, adornos, recipientes de cocina, etc. Acto seguido identific\u00f3 los de piedra como los m\u00e1s antiguos , seguidos de los de bronce y por \u00faltimo por los de hierro, en parte guiado por su criterio personal de clasificador y en parte por la m\u00e1s o menos vaga teor\u00eda imperante en la \u00e9poca, que arrancaba a su vez de un poema en que Lucrecio describe un sistema de edades similar para la humanidad. Ciertamente, los utensilios de piedra hab\u00edan sido identificados como m\u00e1s antiguos que los de metal desde hac\u00eda tiempo. Por ejemplo, m\u00e1s de un siglo antes de Frere, William Dugdale atribuy\u00f3 la manufactura de los instrumentos de piedra a los antiguos britanos, \u201cantes de aprender a trabajar los metales\u201d Adem\u00e1s, hasta que se generaliz\u00f3 el empleo del acero barato, la talla de s\u00edlex para ciertos usos concretos no se hab\u00eda perdido por completo en el continente, como se puede comprobar examinando un trillo o un fusil de chispa.<\/p>\n<p>De ah\u00ed al sistema de las tres Edades: Piedra, Bronce y Hierro, no hab\u00eda m\u00e1s que un paso. Las tres edades funcionan como en el juego piedra-tijeras- papel: hierro gana a bronce, bronce gana a piedra, y sugieren un irresistible camino \u00fanico hacia el progreso y la civilizaci\u00f3n, culminado, seg\u00fan se pensaba a comienzos del siglo XIX, por la Edad del Acero y el Vapor. El caso es que hoy nos resulta dif\u00edcil imaginar otra estructura mental de las etapas de la antiguedad: por ejemplo, Edad de la Madera, Edad de los Anzuelos y Edad de la Reuni\u00f3n. Las Tres Edades (y sus infinitas y posteriores subdivisiones) inauguraron adem\u00e1s la era de la escala universal de calidad humana. Todav\u00eda hoy se escucha la expresi\u00f3n \u201cun pueblo de la edad de piedra\u201d para definir la distancia (bendita o deplorable, seg\u00fan se quiera) que separa a la Civilizaci\u00f3n Occidental de cualquier etnia particularmente alejada de los horrores y las ventajas de la civilizaci\u00f3n. Por el contrario, la expresi\u00f3n \u201cde la edad de piedra a la era at\u00f3mica\u201d ya no se emplea, por resultar de mal gusto.<\/p>\n<p>Todo ello contribuy\u00f3 a disipar las viejas ideas que identificaban lo m\u00e1s antiguo con lo m\u00e1s perfecto, los mitos de una edad dorada m\u00e1s o menos identificada con la antiguedad cl\u00e1sica. Los arque\u00f3logos aficionados brit\u00e1nicos, por el contrario, no cesaban de encontrar pruebas de la identificaci\u00f3n de los m\u00e1s antiguo con lo m\u00e1s tosco y menos \u201ccivilizado\u201d Este m\u00e9todo reforzaba la novedosa y pronto triunfante idea del progreso como gran hilo conductor de la historia de la humanidad, lo que estimul\u00f3 tanto a la arqueolog\u00eda como a la industria. Los viajeros rom\u00e1nticos visitaban Stonehenge y comparaban su tosquedad con el refinamiento art\u00edstico de la cercana catedral de Salisbury. Pero al mismo tiempo tambi\u00e9n observaban la inmensa distancia que separaba el miserable y sucio poblacho de Shrewton, muy pr\u00f3ximo a las ruinas, que \u201ciguala en incomodidad a un poblado de hotentotes\u201d de la civilizada ciudad de Londres (2).<\/p>\n<p>Londres ya estaba a comienzos del siglo XIX \u201csumergida en el pecado y en el carb\u00f3n mineral\u201d pero ten\u00eda un gran puerto, el mayor del mundo, en el que atracaban grandes y complicadas m\u00e1quinas movidas por energ\u00eda solar. Los nav\u00edos con base en Inglaterra, tanto los cargueros como los militares, azotaban ya por aquellos a\u00f1os todos los mares y cumpl\u00edan m\u00e1s o menos en el plazo previsto sus misiones empleando exclusivamente energ\u00eda e\u00f3lica, con numerosas tripulaciones dedicadas a mover en variadas posiciones las muchas yardas cuadradas de pa\u00f1o que hac\u00edan moverse los buques. Estos barcos eran la principal fuente de informaci\u00f3n de los londinenses sobre las otras variedades humanas que habitaban la Tierra, con la ayuda de capitanes aficionados a la literatura, dibujantes y, de manera incipiente, cient\u00edficos profesionales a tiempo completo.<\/p>\n<p>El continente americano se ten\u00eda por medianamente conocido, salvo sus extremos sur y norte. China y Jap\u00f3n eran reacios a la penetraci\u00f3n de los demonios extranjeros, y Jap\u00f3n lo suficientemente poderoso como para impedir visitas no deseadas de barcos europeos. El interior de \u00c1frica estaba todav\u00eda por encima de las posibilidades de la tecnolog\u00eda europea de la \u00e9poca, entre otras razones por la ausencia de quinina. Pero el Pac\u00edfico estaba abierto a los barcos, y en la segunda mitad del XVIII se llevaron a cabo varias notables expediciones. Los barcos hallaron gentes de todas clases en el gran oc\u00e9ano: misteriosos pascuanos, amistosos tahitianos, orgullosos hawaianos, feroces maor\u00edes, pac\u00edficos australianos y t\u00edmidos tasmanios. La profusi\u00f3n de adjetivos es necesaria para captar la muy estereotipada manera en que la informaci\u00f3n sobre estos lejanos grupos humanos lleg\u00f3 a Londres. Tambi\u00e9n era posible ver salvajes de cerca cuando alguno visitaba la ciudad, de grado o a la fuerza.<\/p>\n<p>Una hotentote en persona desembarc\u00f3 en Londres en 1810. Se llamaba Saartjie (Sarah en lengua afrikaner) pero fue conocida como la Venus Hotentote. Adquiri\u00f3 inmensa fama en Europa, pero lo m\u00e1s importante es que se convirti\u00f3 en punto de referencia para la sociedad europea occidental de comienzos del siglo XIX, que pretend\u00eda alejarse a toda velocidad de todo lo que representaba la venus: atraso, salvajismo, primitivismo. Saartjie ten\u00eda una prominente esteatopigia, y fue exhibida como una atracci\u00f3n de feria. \u201cAmor y belleza\u201d se llama una de las muchas caricaturas que le hicieron, que muestra a un cupido a punto de lanzar su flecha sentado sobre el prominente trasero de la Venus. Era vista como una versi\u00f3n monstruosa de las damas inglesas de principios del siglo XIX, con sus marcadas y opulentas formas de mujer. Saartjie consegu\u00eda de manera natural lo que sus contempor\u00e1neas de Londres consegu\u00edan tras un duro trabajo a base de cors\u00e9s para adelgazar la cintura y miri\u00f1aques para realzar el trasero y las caderas. La Venus muri\u00f3 alcoholizada en Par\u00eds pocos a\u00f1os despu\u00e9s, mientras trabajaba como prostituta, a los 25 a\u00f1os de edad. Saartje fue examinada con detalle, el mismo Cuvier realiz\u00f3 su autopsia y sus restos terminaron exhibidos en el Muse\u00e9 de l\u2019Homme de Par\u00eds. As\u00ed se pudo demostrar de manera cient\u00edfica que pertenec\u00eda a una variedad humana claramente distinta e inferior.<\/p>\n<p>Todo encajaba. A diferencia de las donosas \u201chistorias del mundo explicadas por el comercio de la pimienta\u201d el asunto de inyectar grandes cantidades de energ\u00eda f\u00f3sil en los paisajes brit\u00e1nicos supuso, de manera directa y causal, una aparente liberaci\u00f3n completa de los ciclos de la naturaleza, y un enorme y r\u00e1pido aumento de la tasa de innovaci\u00f3n. Tambi\u00e9n significaba que, por primera vez, se pod\u00eda comenzar a pensar en un imperio mundial gobernado casi en tiempo real, gracias al tel\u00e9grafo y a los buques de turbina de vapor. Un imperio mundial facilitaba un enfoque global bastante simple desde el punto de vista de las clases medias brit\u00e1nicas, en el que se colocaban, cada una en su sitio, razas, salvajes, simios y prehist\u00f3ricos en un mundo destinado a ser gobernado por la variedad humana llamada anglosajona.<\/p>\n<p>La bullente clase media imitaba en lo posible la manera de vivir de los superiores, y a veces consegu\u00eda ascender. Pero nunca le abandonaba el p\u00e1nico a la posibilidad m\u00e1s plausible -descender y confundirse con la clase \u201crealmente baja\u201d. Como todo grupo humano mal definido por circunstancias fuertes -como la miseria o la riqueza- busc\u00f3 su identificaci\u00f3n, deseosa de distinguirse del extenso, oscuro y vasto piso inferior de la humanidad y termin\u00f3 por encontrarla en la naci\u00f3n y la raza.<\/p>\n<p>El linaje de las clases \u201crealmente bajas\u201d, por lo tanto, se empez\u00f3 a correlacionar con otros. Uno de ellos era el compuesto por las naciones salvajes, los ind\u00edgenas de color oscuro de tierras lejanas y casi desconocidas. Era muy poco lo que se sab\u00eda de ellos. Poco a poco, se les empez\u00f3 a considerar como algo intermedio entre el animal y el hombre.<\/p>\n<p>Otro era el de los simios, animales inquietantes precisamente porque no estaba claro que no fueran alguna extra\u00f1a forma de humanidad (despu\u00e9s de todo, Linneo catalog\u00f3 a chimpanc\u00e9s y orangutanes bajo el g\u00e9nero Homo) El primer orangut\u00e1n vivo \u2013una hembra joven que muri\u00f3 al poco de pulmon\u00eda\u2013 lleg\u00f3 a Europa en 1776, en concreto al jard\u00edn zool\u00f3gico holand\u00e9s de Het Loo, y tras su muerte fue disecada por el famoso Peter Camper, que utiliz\u00f3 su cr\u00e1neo como l\u00ednea de base de una de las primeras series de \u00e1ngulos cef\u00e1licos \u201cde lo m\u00e1s feamente bestial a lo m\u00e1s perfectamente humano\u201d que tan populares ser\u00edan en d\u00e9cadas posteriores. M\u00e1s adelante, varios orangutanes fueron hu\u00e9spedes habituales del Jardin des Plantes en Par\u00eds, donde suscitaron profundas reflexiones en Cuvier y Lamarck. Poco se sab\u00eda del chimpanc\u00e9 tras la disecci\u00f3n de Tyson en 1699, aparte de innumerables relatos confusos de viajeros y comerciantes, y el gorila y el bonobo eran completamente desconocidos salvo por leyendas y relatos muy deformados.<\/p>\n<p>El tercer continente estaba apenas trazado. Densas brumas lo envolv\u00edan. Se trataba de la humanidad antes de la humanidad, de aquellos seres inimaginables cuyos restos hab\u00eda hallado John Frere en la excavaci\u00f3n de Hoxne. A estas alturas de la modernidad, con incipientes ferrocarriles y barcos de vapor, la explicaci\u00f3n m\u00edtica , es decir, b\u00edblica, de los or\u00edgenes de la humanidad, no satisfac\u00eda ya a casi nadie, y menos que nadie a los propios sacerdotes. La fijaci\u00f3n de la creaci\u00f3n del mundo unos miles de a\u00f1os atr\u00e1s, con su fecha y hora exacta, por el rabino Hillel o el arzobispo de Armagh, sonaba cada vez m\u00e1s como un chiste.<\/p>\n<p>El relato b\u00edblico proporcionaba la explicaci\u00f3n est\u00e1ndar del origen del hombre y la mujer, pero ya por aquellas fechas comenzaba a resultar completamente insuficiente para la nueva clase media que, carente de un linaje tan expl\u00edcito como la nobleza de toda la vida, demandaban la creaci\u00f3n de un linaje propio, tal vez m\u00e1s difuso, pero linaje al fin y al cabo. Ir\u00f3nicamente, fue un hombre de iglesia, el reverendo Buckland, uno de los primeros en poder presentar un esqueleto humano de incontestable antiguedad y probable coexistencia con las armas de piedra de Frere, que inaugur\u00f3 el prolongado mito del \u201cprimer britano\u201d, que tendr\u00eda su inc\u00f3modo sucesor en \u201cel primer ingl\u00e9s\u201d de Piltdown y que actualmente s\u00f3lo puede exhibir un fragmento de tibia hallado en Boxgrove para construir a su alrededor al primer habitante humano de las islas brit\u00e1nicas.<\/p>\n<p>La nueva clase comenzaba a demandar una explicaci\u00f3n global de su situaci\u00f3n en el mundo, de su verdadera posici\u00f3n en la jerarqu\u00eda de lo viviente y de los derechos a que ello daba lugar. El siguiente paso consist\u00eda en apoyarse en el conocimiento de las sociedades primitivas y de las sociedades de simios para interpretar la b\u00fasqueda activa de los antepasados y dar de paso una explicaci\u00f3n coherente y una justificaci\u00f3n a la estructuraci\u00f3n de la sociedad en poseedores y despose\u00eddos, en h\u00e1biles e inh\u00e1biles, o m\u00e1s modernamente en creadores de riqueza y saqueadores de la seguridad social.<\/p>\n<h4>1- Chippindale, Stonehenge, 137<\/h4>\n<h4>2- El t\u00e9rmino \u201chotentote\u201d se utiliz\u00f3 a todo lo largo del siglo XIX como sin\u00f3nimo de tosco y bestial. La referencia a los hotentotes proviene de las colonias que los brit\u00e1nicos manten\u00edan en El Cabo, en la actual Sud\u00e1frica, que les permitieron tomar contacto con los diversos pueblos aut\u00f3ctonos que all\u00ed viv\u00edan. Los brit\u00e1nicos distingu\u00edan perfectamente entre los reinos zul\u00faes y matabeles y los \u201catrasados\u201d hotentotes y bosquimanos. M\u00e1s adelante la palabra hotentote se convirti\u00f3 en sin\u00f3nimo de \u201craza especialmente primitiva, abocada a una pronta extinci\u00f3n\u201d.<\/h4>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>George Loftus: La Venus Hottentote (1815) (Gallica) &nbsp; La necesidad de clasificar y ordenar en estanter\u00edas los hallazgos de objetos antiguos que hac\u00edan los caballeros &hellip; <!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13557,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_is_tweetstorm":false,"jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":[]},"categories":[3350,63,616,93],"tags":[],"Asuntos":[2732,2568],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/La_Venus_Hottentote___estampe_Loftus_Geor.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7HKWx-3wD","jetpack-related-posts":[{"id":14480,"url":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/2018\/09\/19\/lo-que-esconden-los-nombres\/","url_meta":{"origin":13555,"position":0},"title":"Lo que esconden los nombres","date":"2018","format":false,"excerpt":"\u00a0 Dos de los nombres de mujer m\u00e1s comunes de Espa\u00f1a tienen historias paralelas. 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