{"id":12726,"date":"1854-02-14T19:08:26","date_gmt":"1854-02-14T19:08:26","guid":{"rendered":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/?post_type=reader&#038;p=12726"},"modified":"2019-12-13T18:06:20","modified_gmt":"2019-12-13T17:06:20","slug":"la-edad-de-oro-de-la-craneometria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/1854\/02\/14\/la-edad-de-oro-de-la-craneometria\/","title":{"rendered":"La edad de oro de la craneometr\u00eda"},"content":{"rendered":"<h4><a href=\"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1854\/02\/nottygliddon.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-12731 size-full\" src=\"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1854\/02\/nottygliddon.jpg\" alt=\"\" width=\"1073\" height=\"833\" srcset=\"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1854\/02\/nottygliddon.jpg 1073w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1854\/02\/nottygliddon-300x233.jpg 300w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1854\/02\/nottygliddon-1024x795.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 1073px) 100vw, 1073px\" \/><\/a>Types of Mankind\u00a0<a href=\"https:\/\/archive.org\">(Internet Archive<\/a>)<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A mediados del siglo XIX, una legi\u00f3n de cient\u00edficos recorri\u00f3 el mundo armada de compases, reglas y varas de medir. Eran los antrop\u00f3metras, buscando traducir a n\u00fameros incontestables la jerarqu\u00eda racial que se consolidaba al mismo tiempo que Europa se hac\u00eda \u201csoberana del mundo\u201d. A veces no hac\u00eda falta complicarse mucho. Por ejemplo, se vi\u00f3 como la forma de la nariz reflejaba estupendamente la jerarqu\u00eda universal de las razas, a saber: narices estrechas y altas: raza blanca; narices medianas: raza amarilla y narices bajas y anchas: raza negra. Se midi\u00f3 todo lo que se pod\u00eda medir: peso, altura, proporci\u00f3n de los miembros, color de la piel, el cabello y los ojos, ensortijamiento del pelo, robustez, agilidad, resistencia al dolor, agudeza visual, etc., etc.<\/p>\n<p>La l\u00e1mina 339 de <em>Types of Mankind<\/em>, de Josiah Nott y George Gliddon, resume los resultados generales de tal investigaci\u00f3n mundial. En ella se puede ver, de arriba abajo, la cabeza del Apolo de Belvedere (puede verse la estatua entera en los Museos Vaticanos), el retrato de un Negro de aviesa y al mismo tiempo pasmada actitud y una cabeza de un Joven Chimpanc\u00e9 de inteligente aspecto. Las tres cabezas est\u00e1n acompa\u00f1adas de sus respectivos cr\u00e1neos, de un Griego, un Negro Creole y el Joven Chimpanc\u00e9 mismo. Se ve con claridad que la calavera del Negro est\u00e1 tumbada, para exagerar todav\u00eda m\u00e1s su simiesco prognatismo. Esta l\u00e1mina se reprodujo muchas veces, y en otros libros de antropolog\u00eda aparecieron versiones con alguna variaci\u00f3n, consistente por lo general en poner en el escal\u00f3n superior, en lugar de estatuaria cl\u00e1sica, la cabeza de un Franc\u00e9s, de un Vasco o de un Europeo a secas. Types of Mankind se puede consultar en Internet Archive. Tiene casi ochocientas p\u00e1ginas, centenares de ilustraciones y fue una sensaci\u00f3n cuando fue publicado, en 1854. Su tesis principal era que las razas eran inmutables y muy diferentes en calidad, y para probar este aserto acopiaba una monta\u00f1a de datos procedentes de la historia natural, geogr\u00e1fica, filol\u00f3gica y b\u00edblica. En lo que respecta a materiales, las fuentes principales eran antiguos monumentos, pinturas, esculturas y cr\u00e1neos.<\/p>\n<p>El gran instrumento jerarquizador de la calidad humana era la antropolog\u00eda f\u00edsica, pero dentro de \u00e9sta la estrella indiscutible era sin duda la craneometr\u00eda. La craneometr\u00eda presentaba grandes ventajas para la ciencia de la segunda mitad del siglo XIX: era en apariencia absolutamente objetiva, y sus resultados reproducibles, y era acrecentable y almacenable en las enormes bases de datos que parec\u00edan constituir las colecciones de cr\u00e1neos, el equivalente de la \u00e9poca de los grandes proyectos cient\u00edficos de recolecci\u00f3n de datos a escala mundial que tanto nos gustan a los humanos \u2013que actualmente trabajan con muestras de DNA m\u00e1s que con cr\u00e1neos, y se dedican a establecer \u00e1rboles de relaciones m\u00e1s que jerarqu\u00edas lineales. Y es que la antropometr\u00eda en general fue el antecesor directo del estudio del DNA en su pretensi\u00f3n de clasificar la variabilidad humana de manera objetiva, en su manejo de grandes masas de datos num\u00e9ricos y en su incapacidad para abstraer de ellos informaci\u00f3n sint\u00e9tica relevante sobre la diversidad humana. La craneometr\u00eda nunca fue calificada oficialmente de fraude, porque \u2013con algunas excepciones\u2013 sus practicantes cre\u00edan realmente que estaban haciendo una contribuci\u00f3n importante al conocimiento.<\/p>\n<p>Hoy, con alguna distancia temporal, podemos ver que se trataba de una misi\u00f3n imposible. En realidad, la craneometr\u00eda represent\u00f3 un verdadero tour de force de la topolog\u00eda, en su intento de reducir un objeto tridimensional tan complejo como es un cr\u00e1neo humano a un conjunto de medidas capaces de diferenciar inequ\u00edvocamente las diferentes razas y variedades humanas. Topinard, en su Antropolog\u00eda, se queja de las pretensiones de los arque\u00f3logos que env\u00edan unos cuantos cr\u00e1neos al laboratorio de cualquier escuela de estudios superiores con esta pregunta: \u201cDecidme si son francos, borgo\u00f1ones, sarracenos \u00f3 romanos\u201d. Hay que tener en cuenta que esta identificaci\u00f3n se consideraba posible en todos los casos, e incluso sencilla si se contaba con una buena colecci\u00f3n de cr\u00e1neos cuidadosamente seleccionados por su proximidad al \u201ctipo ideal\u201d de la raza o variedad humana en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Pues este es el punto siguiente: la craneometr\u00eda no se enfrentaba a sus colecciones de calaveras tan s\u00f3lo con reglas y compases, sino con una detallada clasificaci\u00f3n preexistente de la especie humana en variedades, que en muchas ocasiones obligaban a desechar ejemplares por presentar caracteres \u201cmezclados\u201d. Topinard se pregunta: \u201c\u00bfHasta qu\u00e9 punto llegan las variaciones individuales admisibles en una misma raza que se considera pura, como por ejemplo los andamanes?\u201d. La respuesta de Broca para el \u00edndice cef\u00e1lico era que \u00e9stas no pod\u00edan superar el 10%: si lo superaban, se pod\u00eda afirmar que los individuos portadores eran resultado de mezclas. Atrapada en un cepo metodol\u00f3gico de semejantes dimensiones, la craneometr\u00eda continu\u00f3 tambaleante intentando distinguir inequ\u00edvocamente entre \u201cfrancos y borgo\u00f1ones\u201d. Pero su importancia en la historia de la calidad humana es grande, pues proporcion\u00f3 las primeras escalas universales num\u00e9ricas para etiquetar a la especie humana, con una eficacia tal que su influencia es bien patente en todav\u00eda en nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>La craneometr\u00eda deb\u00eda indicar la posici\u00f3n de las variedades humanas en la escala universal de calidad, seg\u00fan como se reflejan en ellas una serie de caracter\u00edsticas e \u00edndices. En la pr\u00e1ctica, el sistema funcionaba como una manera racional de probar la situaci\u00f3n entre el hombre y el mono de las variedades humanas tenidas como inferiores. La cantidad de pruebas pod\u00eda ser abrumadora.<\/p>\n<p>Las publicaciones de la \u00e9poca informan de centenares de \u00edndices, basados en c\u00e1lculos sobre medidas entre innumerables puntos del cr\u00e1neo. Se puede ver un ejemplo cualquiera: la altura basiobregm\u00e1tica es, como cualquiera puede suponer, la distancia del basio (borde anterior del gran agujero por donde pasa la m\u00e9dula espinal) al bregma (el punto de intersecci\u00f3n de la sutura frontal y la sagital). Si la dividimos por la altura de la cara medida entre el nasio (punto de encuentro entre la sutura nasofrontal con el plano medio sagital) y el gnatio (punto m\u00e1s bajo en el borde inferior de la mand\u00edbula, detr\u00e1s de la espina supra meatum), ya tenemos un \u00edndice craneom\u00e9trico. Sucesivos congresos internacionales intentaron poner orden en semejante batiburrillo, pero con poco \u00e9xito. Adem\u00e1s, los antrop\u00f3logos alemanes se negaban a asistir a los celebrados en Francia y lo mismo ocurr\u00eda con los franceses con los organizados en Alemania, fresca todav\u00eda la derrota de 1871. Al ser estos dos pa\u00edses las principales potencias antropom\u00e9tricas de la \u00e9poca, tal falta de acuerdo lastr\u00f3 seriamente a la ciencia de la craneometr\u00eda, que a la vuelta del siglo XX ya estaba desacreditada.<\/p>\n<p>Topinard se queja de la exageraci\u00f3n y complicaci\u00f3n de las medidas: \u201ctodo principiante [de la craneometr\u00eda] quiere tener las suyas\u201d.<br \/>\nEl caso es que el lenguaje cient\u00edfico de gran espesor generado por la craneometr\u00eda produjo centenares de pruebas irrefutables de la existencia de una jerarqu\u00eda universal de calidad, basadas siempre en un patr\u00f3n recurrente: a) fijar la atenci\u00f3n en un detalle anat\u00f3mico cualquiera \u2013desde el \u00edndice cef\u00e1lico al \u00e1ngulo de torsi\u00f3n de la cabeza del f\u00e9mur, y con frecuencia en \u00edndices compuestos mucho m\u00e1s sofisticados\u2013 , b) establecer num\u00e9ricamente los dos extremos de dicho \u00edndice, por lo general \u201cparisienses\u201d, \u201cauverneses\u201d, \u201cfranceses\u201d o \u201ceuropeos\u201d por un lado y simios por otro y c) colocar a los inferiores en su lugar correspondiente en la escala m\u00e9trica as\u00ed ideada.<\/p>\n<p>La superioridad europea se demostraba por hechos incontestables como el \u00e1ngulo del plano de Francfort (l\u00ednea imaginaria desde el borde inferior de la \u00f3rbita hasta el conducto auditivo) con el eje de la \u00f3rbita. En el chimpanc\u00e9, ambas l\u00edneas se cruzan de mala manera. En el f\u00f3sil de La Chapelle aux Saints, siguen cruz\u00e1ndose, aunque el \u00e1ngulo es menor. En el australiano, ya no se cruzan, pero muestran un sospechoso \u00e1ngulo. Por fin, en el hombre blanco, ambas l\u00edneas son perfectamente paralelas.<\/p>\n<p>Ocurre lo mismo cuando nos fijamos en un elemento tan importante como el perfil sagital. En este caso la serie ascendente es \u00e9sta: Gorila &#8211; Pithecantropus &#8211; Neandertal &#8211; Australiano &#8211; Europeo. Un ment\u00f3n fino y bien pronunciado es tambi\u00e9n se\u00f1al inequ\u00edvoca de humanidad. En este caso, la serie es Mand\u00edbula de Mauer &#8211; Id. de Negro &#8211; Id. de Europeo actual.<\/p>\n<p>Algunos \u00edndices y medidas fueron muy populares: la capacidad del cr\u00e1neo expresada en cent\u00edmetros c\u00fabicos, medida mediante procedimientos m\u00e1s o menos normalizados con perdigones del n\u00famero 8 (2,2 mm \u00f8), semillas de mijo o arena \u201cbien secada\u201d procedente de la playa de Calais; el \u00edndice cef\u00e1lico, que produjo toneladas de literatura indigerible sobre misteriosos pueblos braquic\u00e9falos o dolicoc\u00e9falos disput\u00e1ndose la Europa de antes de los romanos; y por supuesto el m\u00e1s apreciado de todos por su poder jerarquizador: cualquiera de la innumerables medidas del pro\u00f1atismo (hoy se escribe prognatismo), \u201cla \u00fanica que proporciona el car\u00e1cter diferencial buscado entre las razas humanas\u201d (2) . Esta medici\u00f3n era muy antigua, se la sol\u00eda llamar \u201c\u00e1ngulo de Camper\u201d por su descubridor, Petrus Camper, un pionero de la antropolog\u00eda del siglo XVIII. El prognatismo med\u00eda m\u00e1s o menos la verticalidad de la cara, midiendo el \u00e1ngulo entre una l\u00ednea horizontal y otra trazada m\u00e1s o menos desde la frente a la barbilla. En una estatua griega resultaba un \u00e1ngulo recto, en las razas inferiores se convert\u00eda en cada vez m\u00e1s agudo.<\/p>\n<p>El procedimiento no siempre funcionaba como se esperaba: en una serie de mediciones de pro\u00f1atismo verdadero o subnasal, con los guanches en primer t\u00e9rmino (81,34) y los namaqueses y bosquimanos en \u00faltimo (59,58), lo que parece correcto y en el orden natural de las cosas, los tasmanios obtienen un sorprendente 76,28, casi id\u00e9ntico al de los merovingios, antepasados de los franceses (76,54). Topinard, horrorizado, escribe: \u201cLos polinesios m\u00e1s puros, y apenas nos atrevemos a decirlo, los tasmanios que hemos medido se asemejan mas por este concepto \u00e1 las razas blancas que \u00e1 las amarillas orientales \u00f3 \u00e1 las negras de Africa\u201d.<\/p>\n<p>La confusi\u00f3n de Topinard ante los tasmanios cuasi-blancos era reflejo de una confusi\u00f3n mayor: la de la existencia de un tipo denominado \u00abfranc\u00e9s moderno\u00bb (europeo moderno, por extensi\u00f3n), caracterizado por su gr\u00e1cil aspecto, frente alta, ausencia de arcos superciliares, mand\u00edbula puntiaguda, etc., es decir, el Apolo de Belvedere. Este tipo no abundaba en Par\u00eds ni en el resto de Francia, con las naturales excepciones. En realidad, no exist\u00eda m\u00e1s que en la imaginaci\u00f3n de los antrop\u00f3logos.<\/p>\n<p>Hoy nos causa asombro la enorme cantidad de trabajo num\u00e9rico que se volc\u00f3 en la craneometr\u00eda, en ausencia de computadoras. Tambi\u00e9n resulta preocupante (para nuestra ciencia) que los cient\u00edficos de la \u00e9poca vieran exactamente lo que esperaban ver, y no otra cosa. Se podr\u00eda pensar que la ciencia era toda as\u00ed en esa \u00e9poca, pero eso no es en absoluto cierto. D\u00e9cadas atr\u00e1s, Prichard rebat\u00eda con argumentos s\u00f3lidos las pretendidas series continuas simio &#8211; negro &#8211; europeo, basadas en el \u00e1ngulo de Camper. Pero el buenismo de James Prichard (1786 &#8211; 1848), que pensaba en una unidad general de la especie humana, con un origen com\u00fan y \u2013seguramente\u2013 un destino com\u00fan, no era la corriente principal. La mayor\u00eda de los crane\u00f3metras, legisladores, militares coloniales, colonizadores en general, comerciantes y la opini\u00f3n p\u00fablica en general estaban convencidos de la inecualidad de las razas y de su inherente jerarqu\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>(1) Datos de la Antropolog\u00eda de Ernesto Frizzi, traducida y anotada por Telesforo de Aranzadi (circa 1920)<br \/>\n(2) Topinard, Antropolog\u00eda, LXXXV<\/h4>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Types of Mankind\u00a0(Internet Archive) &nbsp; A mediados del siglo XIX, una legi\u00f3n de cient\u00edficos recorri\u00f3 el mundo armada de compases, reglas y varas de medir. &hellip; <!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":12731,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_is_tweetstorm":false,"jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":[]},"categories":[3354],"tags":[],"Asuntos":[2732,2568],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1854\/02\/nottygliddon.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7HKWx-3jg","jetpack-related-posts":[{"id":14080,"url":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/1925\/08\/14\/africa-a-la-moda-de-paris\/","url_meta":{"origin":12726,"position":0},"title":"\u00c1frica a la moda de Par\u00eds","date":"1925","format":false,"excerpt":"\u00a0 En estos tiempos en que se habla de \"avalanchas\" de \"millones\" de africanos que se lanzan sobre Europa, amenazando su civilizaci\u00f3n (seg\u00fan los populistas-derechistas, poniendo en peligro la seguridad social, sanidad p\u00fablica, pensiones, etc, aunque realmente se trata de una nueva versi\u00f3n del racismo del primer tercio del siglo\u2026","rel":"","context":"En \u00ab1925\u00bb","img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/pavillionafricain.jpg?resize=350%2C200&ssl=1","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":11501,"url":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/1928\/10\/05\/la-raza-nordica-o-indogermanica-en-una-enciclopedia-popular\/","url_meta":{"origin":12726,"position":1},"title":"La raza superior en una enciclopedia popular","date":"1928","format":false,"excerpt":"En 1928, cinco\u00a0a\u00f1os antes de la llegada al poder del nazismo, las ideas antropol\u00f3gicas en vigor no se limitaban a elevar a la raza blanca por encima de todas las dem\u00e1s de la Tierra, sino que establec\u00edan precisas clasificaciones y jerarqu\u00edas dentro de ella. 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