{"id":12172,"date":"1936-07-02T18:25:56","date_gmt":"1936-07-02T18:25:56","guid":{"rendered":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/?post_type=reader&#038;p=12172"},"modified":"2023-02-18T18:25:26","modified_gmt":"2023-02-18T17:25:26","slug":"el-ensayo-general-de-la-guerra-de-espana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/1936\/07\/02\/el-ensayo-general-de-la-guerra-de-espana\/","title":{"rendered":"El ensayo general de la guerra de Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"<h5><a href=\"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/revista-de-tropas-colonialeas-mayo1925.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-12175 size-full\" src=\"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/revista-de-tropas-colonialeas-mayo1925.jpg\" alt=\"\" width=\"1476\" height=\"280\" srcset=\"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/revista-de-tropas-colonialeas-mayo1925.jpg 1476w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/revista-de-tropas-colonialeas-mayo1925-300x57.jpg 300w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/revista-de-tropas-colonialeas-mayo1925-1024x194.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 1476px) 100vw, 1476px\" \/><\/a>Revista de Tropas Coloniales, mayo de 1925<\/h5>\n<h4 style=\"text-align: right;\">\u201c\u00a1El incendio de los poblados y cosechas ha sido siempre el supremo argumento para inclinar a las cabilas en cualquier sentido!&#8230;\u201d<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\">Francisco Franco: Necesidades sobre material y fortificaci\u00f3n. Revista de Tropas Coloniales, abril de 1926.<\/h4>\n<p>El \u00fanico de los cuatro vuelos de generales en julio de 1936 que tuvo \u00e9xito (los otros tres llevaron a la muerte a sus pasajeros, dos fusilados y el otro en accidente) tuvo una preparaci\u00f3n compleja en la que estuvieron implicados, adem\u00e1s de numeroso personal t\u00e9cnico, el general Emilio Mola, que dio luz verde al viaje, Juan March, que puso el dinero, Juan Ignacio Luca de Tena, director del diario ABC, Juan de la Cierva, famoso inventor del autogiro, Luis Bol\u00edn, corresponsal de ABC en Londres, el Duque de Alba, con numerosas amistades de alto nivel en Londres, el Marqu\u00e9s del M\u00e9rito, tapadera aristocr\u00e1tica del viaje y dos rubias sensacionales, destinadas a servir de cobertura.<\/p>\n<p>El 9 de julio de 1936 Luis Bol\u00edn, corresponsal en Londres del diario ABC, alquil\u00f3 en el aeropuerto de Croydon un aparato de Olley Air Service Ltd. poniendo como tapadera una expedici\u00f3n de caza en \u00c1frica. Una buena fecha para fijar el comienzo de la Guerra Civil espa\u00f1ola, tan discutido \u00faltimamente por los historiadores de derechas, podr\u00eda ser el 11 de julio de 1936, d\u00eda en que el Dragon Rapide alquilado por Bol\u00edn despeg\u00f3 de Croydon (el aeropuerto de Londres por aquel entonces) y enfil\u00f3 la ciudad francesa de Burdeos, el primer tramo de su largo y azaroso viaje hacia Las Palmas de Gran Canaria.<\/p>\n<p>El Dragon Rapide de Olley Air Service Ltd. hab\u00eda sido alquilado para un cliente oculto, y el servicio un trayecto desde las Islas Canarias a Marruecos: tras muchas vacilaciones, Franco se hab\u00eda unido a la sublevaci\u00f3n. El general, capit\u00e1n general de Canarias, deb\u00eda ir al Protectorado espa\u00f1ol de Marruecos para tomar el mando de las tropas destacadas all\u00ed, las m\u00e1s mort\u00edferas de todo el ej\u00e9rcito espa\u00f1ol. El alquiler cost\u00f3 1.015 libras, proporcionadas por el m\u00edtico financiero mallorqu\u00edn Juan March, y un seguro adicional de 10.000 libras fue solventado gracias al respaldo del duque de Alba.<\/p>\n<p>El biplano alquilado en Londres hizo un accidentado viaje desde Londres hasta el aeropuerto de Gando, en Las Palmas, donde carg\u00f3 a su importante pasajero el 18 de julio.\u00a0 El Dragon reemprendi\u00f3 el vuelo con destino a la costa africana. Tras parar en Agadir y hacer noche en Casablanca Franco tom\u00f3 tierra en el aeropuerto de Tetu\u00e1n el 19 de julio de 1936, por la ma\u00f1ana, pocas horas despu\u00e9s de la hora H del Alzamiento en la Pen\u00ednsula (ese mismo d\u00eda, a las 5 de la madrugada).<\/p>\n<p>Tetu\u00e1n era la capital de la zona espa\u00f1ola del Protectorado de Marruecos,\u00a0 un territorio \u00e1rido y abrupto cuyo punto m\u00e1s septentrional se encontraba a s\u00f3lo 14 km de la costa andaluza, y, con sus 20.000 kil\u00f3metros cuadrados y 750.000 habitantes, equivalente\u00a0 aproximadamente en tama\u00f1o y poblaci\u00f3n a la provincia de Badajoz.\u00a0Pero lo m\u00e1s importante en esos d\u00edas es que estaba llena de unidades militares, las mejores del Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol, fogueadas y entrenadas a conciencia en una guerra colonial que hab\u00eda acabado solo nueve a\u00f1os atr\u00e1s. Franco mismo era un producto profesional de aquella guerra, que le hab\u00eda dado todas las oportunidades habidas y por haber de aprender el oficio.<\/p>\n<p>Todo hab\u00eda empezado 27 a\u00f1os atr\u00e1s. Asustados y mareados, los soldados de reemplazo que no hab\u00edan podido pagar las 2.000 pesetas que costaba la exenci\u00f3n del servicio pusieron pie en el puerto de Melilla el d\u00eda 27 de julio de 1909 tras un viaje en ferrocarril y en barco de entre una semana y dos d\u00edas de duraci\u00f3n, cuyos principales puntos intermedios hab\u00edan sido Barcelona, Madrid o M\u00e1laga, los grandes lugares de concentraci\u00f3n militar. No tuvieron tiempo de ver la ciudad. Los oficiales los arrearon sin contemplaciones hacia la intrincada sucesi\u00f3n de quebradas del monte Gurug\u00fa, que dominaba la ciudad de Melilla. En uno de estos hondos y pedregosos barrancos, las fuerzas espa\u00f1olas se vieron atrapadas en medio de una granizada de disparos de los rife\u00f1os, que hab\u00edan fortificado y acondicionado todas las estribaciones de la monta\u00f1a. La carnicer\u00eda dur\u00f3 varias horas, hasta que se dio la orden de retirada a las posiciones m\u00e1s pr\u00f3ximas a Melilla. La tecnolog\u00eda occidental salv\u00f3 in extremis la situaci\u00f3n, cuando la desbandada ya era general. Los ca\u00f1ones Schneider de tiro r\u00e1pido, contra los que nada pod\u00edan hacer los rife\u00f1os, protegieron la retirada y evitaron un desastre completo. Las bajas mortales espa\u00f1olas ascendieron a casi un millar, incluyendo un general y decenas de oficiales superiores. Las rife\u00f1as fueron tambi\u00e9n notables, pero menos cuantiosas.<\/p>\n<p>Esta primera experiencia de guerra colonial coincidi\u00f3 exactamente en el tiempo con la sublevaci\u00f3n popular de Barcelona, de manera que ambos se vieron como un ataque coordinado a la Cat\u00f3lica Espa\u00f1a, por parte del populacho barcelon\u00e9s en el norte y de los salvajes rife\u00f1os en el sur.<\/p>\n<p>As\u00ed comenz\u00f3 el Vietnam espa\u00f1ol, una guerra atroz en un territorio del tama\u00f1o de una sola provincia espa\u00f1ola, y con una poblaci\u00f3n no mucho m\u00e1s numerosa, que dur\u00f3 18 a\u00f1os y se convirti\u00f3 en un sumidero de carne de ca\u00f1\u00f3n y\u00a0 de dinero p\u00fablico, proporcionando a cambio decenas de millares de muertos espa\u00f1oles y marroqu\u00edes, un pa\u00eds devastado por la guerra y una generaci\u00f3n militar partidaria del escarmiento sin contemplaciones, sistem\u00e1ticamente brutalizada.<\/p>\n<p>En 1906, en Algeciras, una conferencia internacional hab\u00eda adjudicado\u00a0 a Espa\u00f1a confusos deberes de control y polic\u00eda sobre la parte menos rica y m\u00e1s abrupta del Imperio marroqu\u00ed , quedando la otra porci\u00f3n bajo la responsabilidad de Francia.\u00a0 El acuerdo era una pieza menor del complicado juego de dominio a escala mundial entre las Potencias de la Entente y de la Triple alianza (que son casi imposibles de recordar hoy en d\u00eda). No dar todo el pastel marroqu\u00ed a Francia parec\u00eda una buena idea para apaciguar a Alemania, parec\u00eda pensar Inglaterra con la aquiescencia de Rusia.\u00a0 Espa\u00f1a, pues, firm\u00f3 solemnes documentos por los que se compromet\u00eda a impulsar la civilizaci\u00f3n en el imperio jerifiano, siempre nominalmente bajo la autoridad del sult\u00e1n, lo que complicaba a\u00fan m\u00e1s las cosas.\u00a0 Las ricas minas de hierro del Rif a\u00f1adieron otro elemento de tensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ese mismo a\u00f1o, en el palacio de la Carrera de San Jer\u00f3nimo, tras arduas discusiones, fue aprobada una ley\u00a0 que adjudicaba a la justicia militar el castigo de las ofensas a la Patria de cualquier clase, como cualquier\u00a0 art\u00edculo de prensa que el Ej\u00e9rcito considerase injurioso.<\/p>\n<p>Hac\u00eda ochenta a\u00f1os que el Ej\u00e9rcito no peleaba contra alg\u00fan otro gran ej\u00e9rcito nacional europeo (la \u00faltima vez fue contra la <em>Grande Arm\u00e9e<\/em> francesa en la guerra de la Independencia), aunque no hab\u00eda permanecido ocioso, con la I Guerra Carlista, expediciones a Marruecos, M\u00e9xico e Indochina, la II Guerra Carlista, sublevaciones en Cuba y Filipinas y la derrota final a manos de las fuerzas armadas de los Estados Unidos. De todas estas aventuras, s\u00f3lo tres hab\u00edan salido bien: las dos guerras carlistas y la expedici\u00f3n marroqu\u00ed de Prim, sin contar las veces numerosas en que el Ej\u00e9rcito hab\u00eda salvado el Orden y la Propiedad de cualquier ataque insurrecto, especialmente al sur de Despe\u00f1aperros, as\u00ed como la lucha contra las cat\u00e1strofes naturales, como una plaga de langostas en Ciudad Real. El Ej\u00e9rcito se acostumbr\u00f3 as\u00ed a intervenir de continuo en la defensa de la patria contra sus enemigos interiores, incluyendo anarquistas, jornaleros insurrectos, plagas de langosta y huelgas de ferrocarriles. Pero este tipo de actividad interior ten\u00eda serias limitaciones pol\u00edticas y legales, mientras que en Marruecos pod\u00edan emplear literalmente todo su arsenal.<\/p>\n<p>Tras el desastre del Barranco del Lobo, las fuerzas espa\u00f1olas agruparon fuerzas y comenzaron a utilizar toda clase de nuevas t\u00e1cticas, estrategias y armas contra los aldeanos marroqu\u00edes. La guerra termin\u00f3 en 1927, y mucho de los que se us\u00f3 all\u00ed se termin\u00f3 usando en la guerra de Espa\u00f1a, nueve a\u00f1os m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>En realidad, desde el punto de vista de los generales nacionalistas, hab\u00eda sido una guerra colonial desde el principio, en que la tarea consist\u00eda en meter en cintura a unos cuantos millones de ind\u00edgenas levantiscos, aquellos que quedaron desde el principio, por\u00a0 convicci\u00f3n o localizaci\u00f3n geogr\u00e1fica, en el bando republicano. Los partes de guerra del C.G.G. (Cuartel General del General\u00edsimo) casi nunca hablaron en los treinta y dos meses de guerra de ofensivas o batallas. El concepto clave era el de operaciones de limpieza. El territorio se limpiaba met\u00f3dicamente de las hordas marxistas, y en esto consisti\u00f3 la guerra hasta el parte final de victoria dado en Burgos el 1 de abril de 1939.<\/p>\n<p>La experiencia de las tropas coloniales se traslad\u00f3 a la Pen\u00ednsula usando barcos y unos pocos aviones, pronto mediante un verdadero puente a\u00e9reo que utiliz\u00f3 Junkers Ju-52 alemanes. Entre los que ya estaban all\u00ed en julio de 1936 y los que se reclutaron m\u00e1s adelante en el Protectorado, el Marruecos espa\u00f1ol proporcion\u00f3 m\u00e1s de 100.000 soldados al EN.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Revista de Tropas Coloniales, mayo de 1925 \u201c\u00a1El incendio de los poblados y cosechas ha sido siempre el supremo argumento para inclinar a las cabilas &hellip; <!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":12175,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_is_tweetstorm":false,"jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":[]},"categories":[791,588],"tags":[],"Asuntos":[2611],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/revista-de-tropas-colonialeas-mayo1925.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7HKWx-3ak","jetpack-related-posts":[{"id":448,"url":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/1924\/04\/19\/la-aviacion-en-africa-revista-de-tropas\/","url_meta":{"origin":12172,"position":0},"title":"La aviaci\u00f3n en \u00c1frica","date":"1924","format":false,"excerpt":"La aviaci\u00f3n en \u00c1frica Revista de Tropas Coloniales, abril de 1924","rel":"","context":"En \u00ab1924\u00bb","img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/tumblr_m7f60vjmuv1rbnd77o1_1280.jpg?resize=350%2C200&ssl=1","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":5295,"url":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/1925\/08\/14\/melilla-zoco-en-el-campo-revista-de-tropas\/","url_meta":{"origin":12172,"position":1},"title":"Melilla. 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