{"id":11412,"date":"1936-11-30T19:32:21","date_gmt":"1936-11-30T19:32:21","guid":{"rendered":"http:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/?post_type=reader&#038;p=11412"},"modified":"2019-12-08T16:01:37","modified_gmt":"2019-12-08T15:01:37","slug":"el-triunfo-de-la-hambruna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/1936\/11\/30\/el-triunfo-de-la-hambruna\/","title":{"rendered":"El triunfo de la hambruna"},"content":{"rendered":"<h5><a href=\"http:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/menudeguerrainserto.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-11418 size-full\" src=\"http:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/menudeguerrainserto.jpg\" alt=\"menudeguerrainserto\" width=\"958\" height=\"644\" srcset=\"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/menudeguerrainserto.jpg 958w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/menudeguerrainserto-300x202.jpg 300w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/menudeguerrainserto-768x516.jpg 768w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/menudeguerrainserto-272x182.jpg 272w\" sizes=\"(max-width: 958px) 100vw, 958px\" \/>F<\/a>ragmento de un reportaje sobre los men\u00fas la guerra publicado en 1938\u00a0<a href=\"http:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/material\/fantasia-y-realidad\/\">(clic para ver la imagen completa)<\/a><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\">Estas recetas no tienen m\u00e1s validez que el plazo declarado por el Colegio [de M\u00e9dicos], o sea el de ocho d\u00edas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\">\u201cLa validez de los certificados m\u00e9dicos recetando carne\u201d El Sol, 5 de abril de 1937<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\">He aqu\u00ed la cena que la Administraci\u00f3n del Hospital militar dar\u00e1 esta noche a los heridos:<br \/>\nEntremeses: cabeza de jabal\u00ed, chorizo, huevos duros, sardinas y aceitunas; coliflor a la bechamel, sesos de ternera, huevos, besugo al horno, pollo asado, ensalada, compota de pera, fruta dulce seca, turrones de Jijona y Alicante, vinos corriente y Jerez, cognac, caf\u00e9, cajetilla de pitillos y puro.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\">La Victoria &#8211; Semanario cat\u00f3lico de B\u00e9jar, 24 de diciembre de 1937<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los diez a\u00f1os del hambre comenzaron en noviembre de 1936, cuando se implant\u00f3 el racionamiento en Madrid. A partir de ese foco, la penuria se fue extendiendo como una epidemia por todo el pa\u00eds. En marzo de 1937 la zona republicana implant\u00f3 oficialmente el racionamiento en todo su territorio, pero Valencia, por ejemplo, sigui\u00f3 bien abastecida bastante tiempo m\u00e1s. En 1938 toda la zona republicana estaba en apuros, y en 1939 el hambre se extendi\u00f3 ya por toda Espa\u00f1a. La situaci\u00f3n toc\u00f3 fondo probablemente durante el invierno de 1941-42, y luego se fue recuperando paulatinamente hasta que el abastecimiento se hizo suficiente a partir de la segunda mitad de los 1940s, aunque el racionamiento no se levant\u00f3 oficialmente hasta comienzos de los 1950s. Los diez a\u00f1os del hambre fueron una consecuencia directa de la guerra, y una de sus peores formas de violencia.<\/p>\n<p>Tripas llevan pies, que no pies tripas; la disponibilidad de alimento es un factor fundamental en la guerra, pues no en vano los soldados marchan sobre sus est\u00f3magos, y como ellos la gente de la retaguardia. Ha habido pa\u00edses en guerra insolentemente bien alimentados, como los Estados Unidos durante la segunda mundial, o incluso Alemania hasta 1944. Gran Breta\u00f1a pas\u00f3 una escasez decorosa en esta guerra, mientras que el hambre fue fuerte en el Este la mayor parte del tiempo y puntualmente en Holanda, cuando el sistema de distribuci\u00f3n de alimentos colaps\u00f3 por completo durante 1945.<\/p>\n<p>En la guerra de Espa\u00f1a la comida jug\u00f3 su papel fundamental como en todas las guerras: cada parte acusaba a la otra de matar de hambre a la poblaci\u00f3n, los soldados estaban mejor alimentados que los civiles, la distribuci\u00f3n de comida se us\u00f3 para premiar y castigar siguiendo criterios pol\u00edticos, y la distribuci\u00f3n oficial cohabit\u00f3 con el mercado negro.<\/p>\n<p>Hubo tambi\u00e9n importantes diferencias: en Espa\u00f1a la gente no estaba en general tan bien alimentada antes de la guerra como lo estaban los franceses o los alemanes antes de la suya, y despu\u00e9s de la guerra la situaci\u00f3n no mejor\u00f3, sino que el hambre se generaliz\u00f3 de tal manera durante una d\u00e9cada larga que la expresi\u00f3n de antes de la guerra sirvi\u00f3 hasta la d\u00e9cada de 1980 para definir un per\u00edodo de abundancia ilimitada.<\/p>\n<p>El\u00a0 \u00faltimo a\u00f1o del hambre en Espa\u00f1a hab\u00eda sido 1905, cuando el clima se volvi\u00f3 loco en el sur de la\u00a0 Pen\u00ednsula. La primera se\u00f1al de que se avecinaba un a\u00f1o muy malo fue la intensa helada que asol\u00f3 el valle del Guadalquivir en enero de 1905. El 22 de febrero nev\u00f3 en Sevilla, y volvi\u00f3 a nevar el 24 de marzo, una fecha y lugar extraordinarias para este meteoro. A la nieve y el fr\u00edo sucedi\u00f3 una severa sequ\u00eda\u00a0 de primavera, que en mayo ya era catastr\u00f3fica. Las cosechas veraniegas se redujeron a una fracci\u00f3n de su volumen normal. En 1919 se roz\u00f3 una situaci\u00f3n dif\u00edcil, pero en 1936 parec\u00eda que el ciclo del hambre catastr\u00f3fica en Espa\u00f1a ya hab\u00eda sido definitivamente vencido.<\/p>\n<p>Eso no quer\u00eda decir que se hubiera llegado a los niveles de abundancia de alimentos propios de pa\u00edses como Francia o Inglaterra, con sus indicadores de cuarenta kilos de az\u00facar y sesenta de carne por habitante y a\u00f1o. En Espa\u00f1a el consumo de az\u00facar no llegaba a 10 kilos al a\u00f1o, y el de carne rondaba los 20. Las diferencias regionales eran importantes, como en el caso reflejo de la estatura. En el norte se com\u00eda en general m\u00e1s fuerte que en el sur, con m\u00e1s abundancia de carne y pescado.<\/p>\n<p>La cultura popular hab\u00eda desarrollado una magna serie de platos vegetarianos, cuya cumbre era tal vez el recao de Bin\u00e9far, una exquisita mezcla vegana de patatas, alubias y arroz. La paella valenciana era en su origen un plato de arroz con verduras. El invento cumbre de Andaluc\u00eda era el gazpacho, originalmente una especie de sopa fr\u00eda de agua con pan, trozos de verduras crudas, sal, vinagre y aceite a voluntad. Las sopas de pan dominaban las cenas en todo el pa\u00eds, y las migas las comidas. El pan era el alimento universal de la clase trabajadora, y se com\u00eda en el tajo, acompa\u00f1ado de tocino o chorizo, o incluso de aceitunas. Cuando el pan se pon\u00eda duro, iba a la sart\u00e9n o a la cazuela, pero segu\u00eda siendo pan.<\/p>\n<p>Esta comida b\u00e1sica se pod\u00eda adornar todo lo necesario. La paella con pollastre ya era plato de ricos, las ensaladas se ilustraban con huevo duro y escabeche de at\u00fan, y las migas pod\u00edan ser hu\u00e9rfanas o llevar torreznos. El tocino era caro, y las grasas animales no eran una pesadilla a apartar del plato, sino una delicatessen.<\/p>\n<p>La casi totalidad de la comida se produc\u00eda dentro del pa\u00eds, como era lo habitual salvo en pa\u00edses muy industrializados, como Gran Breta\u00f1a. Las importaciones importantes eran de trigo en los a\u00f1os en que la cosecha no alcanzaba \u2013que resultaron ser frecuentes en el primer tercio del siglo XX\u2013 y de productos de mucho alimento que el pa\u00eds no produc\u00eda en cantidad suficiente, como el bacalao o los huevos. El bacalao, que a comienzos del siglo XXI era un plato de gusto y ocasi\u00f3n gastron\u00f3mica, era en el primer tercio del siglo XX\u00a0 tan habitual en la dieta que muchas personas llegaban a aborrecerlo.<\/p>\n<p>Los otros alimentos importados eran los de placer, superfluos por lo tanto, como el caf\u00e9 y el chocolate. El caf\u00e9 se estaba afirmando como la droga-despertador de los trabajadores, un estimulante socialmente aprobado, aunque el aguardiente manten\u00eda sus posiciones en la barra de las tabernas a las siete de la ma\u00f1ana, cuando los obreros acud\u00edan a matar el gusanillo. Gracias a la remolacha, ya no era necesario importar tanta az\u00facar de ca\u00f1a como antes.<\/p>\n<p>No solamente el pa\u00eds era casi autosuficiente en conjunto \u2013aunque eso resultaba enga\u00f1oso pues no cuenta los aportes extranjeros de fertilizantes, como el Nitrato de Chile\u2013 sino que muchas comarcas ten\u00edan impresionantes niveles de autoabastecimiento. Un vistazo a un caldo gallego, guisado al dente como era costumbre, revelaba que todos los ingredientes (patatas, berza, unto, alubias)\u00a0 proced\u00edan de un radio de pocos kil\u00f3metros en torno a la aldea. Galicia mantuvo un alto grado de autosuficiencia \u2013llamada muchos a\u00f1os despu\u00e9s algo pomposamente \u201csoberan\u00eda alimentaria\u2013 hasta bien entrada la d\u00e9cada de 1980.<\/p>\n<p>El problema principal de la zona republicana era que su autosuficiencia alimentaria era m\u00e1s escasa que la de la zona nacional, por la relativa abundancia de ciudades e industrias. El gobierno republicano debi\u00f3 dedicar grandes esfuerzos a importar alimentos del extranjero, llegando a crear para ello una instituci\u00f3n derivada de la CAMPSA, CAMPSA Gentibus, que en lugar de comprar gasolina compraba comida. Tambi\u00e9n cumplieron su papel los env\u00edos de la ayuda humanitaria, como el convoy de camiones con medio mill\u00f3n de botes de leche condensada que entr\u00f3 en Barcelona en diciembre de 1937, regalo de los obreros franceses a los ni\u00f1os espa\u00f1oles[51].<\/p>\n<p>Durante los a\u00f1os del hambre la carest\u00eda no fue uniforme ni mucho menos. La zona nacional la sinti\u00f3 mucho menos que la republicana hasta finales de 1938. En la zona republicana, la costa levantina ten\u00eda una abundancia relativa, comparada con Madrid. Las ciudades lo pasaron peor que el campo. Los soldados sol\u00edan comer mejor que los civiles.<\/p>\n<p>El problema no era la comida, sino su precio. Pagando lo necesario, se pod\u00eda encontrar cualquier cosa en cualquier lugar y momento. En Madrid, durante los a\u00f1os del semiasedio, hab\u00eda cuatro grandes modalidades de abastecimiento. Se pod\u00edan comer en casa los alimentos obtenidos tras incre\u00edbles peripecias mediante la tarjeta de racionamiento y lo que se pudiera apa\u00f1ar en el mercado negro. Para los que no ten\u00edan tiempo para guisar o nadie que lo hiciera por ellos, se crearon los comedores populares, en los que se pod\u00eda saciar el hambre por s\u00f3lo dos pesetas. El que pod\u00eda gastar cinco o seis pesetas no ten\u00eda m\u00e1s que irse a cualquier taberna, donde el men\u00fa sol\u00eda resultar m\u00e1s apetecible. Por encima de las diez pesetas hab\u00eda una oferta bastante extensa de restaurantes con la puerta cerrada al p\u00fablico vulgar, \u201cde diplom\u00e1ticos\u201d y bien conectados con el mercado negro, donde se pod\u00eda encontrar lo que se quisiera a precios astron\u00f3micos.<\/p>\n<p>La estructura de precios de los alimentos vari\u00f3 durante los a\u00f1os de calamidad alejando determinadas viandas de las cestas de la compra populares (por ejemplo, el caf\u00e9, el primero en desaparecer, siendo reemplazado por imaginativos suced\u00e1neos). Los alimentos que empezaron a ser lejanos recuerdos fueron en principio los de placer (el caf\u00e9-caf\u00e9, o el chocolate de verdad), seguidos de los situados en posiciones elevadas de la pir\u00e1mide tr\u00f3fica (carne, huevos, leche\u00a0 y pescado fresco), continuando por los alimentos perecederos de temporada, costosos de transportar (frutas y verduras frescas). Lo que qued\u00f3 al final fue el n\u00facleo duro de la comida, lo imprescindible para mantener a la gente con vida: pan, patatas, harinas diversas, legumbres, aceite y arroz, con algunos av\u00edos de pescado seco o carne en conserva. Salvo las patatas, todos estos alimentos eran imperecederos y f\u00e1ciles de transportar. Pod\u00edan viajar mucho tiempo para paliar la hambruna en la comarca que los necesitara, y se pod\u00edan racionar con facilidad. Tambien eran los componentes fundamentales del rancho, propio de cuarteles, c\u00e1rceles y establecimientos de beneficencia, cuyo sentido es el de alimentar a la mayor cantidad posible de gente con el menor coste posible.<\/p>\n<p>Una n\u00famero enorme de personas, durante la guerra y bastantes a\u00f1os despu\u00e9s, comi\u00f3 rancho. Eran los soldados y movilizados de todo tipo, los presos y otras categor\u00edas de indigentes. En total varios millones de personas, tal vez un 20% de la poblaci\u00f3n total.<\/p>\n<p>Seg\u00fan un reportaje[52] publicado en el verano de 1937 el rancho de los soldados republicanos era espectacular, comparado con la penuria que ya afectaba a las ciudades de la zona roja. Un men\u00fa para un d\u00eda cualquiera inclu\u00eda 400 gr. de pan, 200 de arroz, 150 de garbanzos, 100 a 125 de carne fresca o en conserva, 100 de verduras, 75 de cebollas, 70 de tomate, 50 de aceite, 50 de frutas frescas o secas, 25 de az\u00facar, 15 de caf\u00e9, 15 de sal, 8 de ajos y 2 de piment\u00f3n. Adem\u00e1s, alcohol en forma de un cuarto de litro de vino y de 25 a 50 mililitros de aguardiente o co\u00f1ac. En la vida real el rancho no era tan bueno, pero siempre mantuvo una calidad bastante aceptable.<\/p>\n<p>La intendencia del Ej\u00e9rcito nacional no se quedaba atr\u00e1s, y su propaganda intent\u00f3 convencer a los soldados republicanos para que se pasaran con seductoras descripciones del rancho que daban en sus campos de prisioneros. Era un argumento muy poderoso, y lo fue cada vez m\u00e1s a medida que la guerra avanzaba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5>[51] Cr\u00f3nica, 19 de diciembre de 1937<br \/>\n[52] Mundo Gr\u00e1fico, 25 de agosto de 1937: La intendencia del Ej\u00e9rcito Popular. La alimentaci\u00f3n y vestido de nuestros soldados.<\/h5>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fragmento de un reportaje sobre los men\u00fas la guerra publicado en 1938\u00a0(clic para ver la imagen completa) &nbsp; &nbsp; Estas recetas no tienen m\u00e1s validez &hellip; <!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":11418,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_is_tweetstorm":false,"jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":[]},"categories":[685],"tags":[],"Asuntos":[2480,2719],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/menudeguerrainserto.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7HKWx-2Y4","jetpack-related-posts":[{"id":13189,"url":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/1937\/06\/02\/una-ayuda-para-la-burocracia-del-reclutamiento\/","url_meta":{"origin":11412,"position":0},"title":"33 ideas para evitar el servicio militar","date":"1937","format":false,"excerpt":"Nada menos que 33 documentos estaban a disposici\u00f3n de los ayuntamientos para registrar las m\u00faltiples circunstancias en que se pod\u00eda hallar un quinto, desde la citaci\u00f3n para el alistamiento al certificado de defunci\u00f3n. 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