{"id":11252,"date":"1936-11-29T18:48:16","date_gmt":"1936-11-29T18:48:16","guid":{"rendered":"http:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/?post_type=reader&#038;p=11252"},"modified":"2019-12-06T18:55:08","modified_gmt":"2019-12-06T17:55:08","slug":"el-inesperado-bastion-de-la-republica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/1936\/11\/29\/el-inesperado-bastion-de-la-republica\/","title":{"rendered":"El inesperado basti\u00f3n de la Rep\u00fablica"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"text-align: left;\"><a href=\"http:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/madridbajolasbombas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-11255 size-full\" src=\"http:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/madridbajolasbombas.jpg\" alt=\"madridbajolasbombas\" width=\"989\" height=\"1332\" srcset=\"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/madridbajolasbombas.jpg 989w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/madridbajolasbombas-223x300.jpg 223w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/madridbajolasbombas-768x1034.jpg 768w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/madridbajolasbombas-760x1024.jpg 760w\" sizes=\"(max-width: 989px) 100vw, 989px\" \/><\/a>Madrid bajo las bombas fascistas. Cartel editado por el Comisariado de Propaganda de la Generalitat de Catalunya. Mi Revista, 1 de noviembre de 1938. Biblioteca Nacional de Espa\u00f1a &#8211; Hemeroteca Digital.<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\">Los gr\u00e1ficos de carga se\u00f1alan las convulsiones de aquellos d\u00edas de emoci\u00f3n, que culminaron el 7 de noviembre con la fuga del gobierno rojo, y conservan el recuerdo de los bombardeos a\u00e9reos sobre los barrios extremos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\">El suministro de energ\u00eda el\u00e9ctrica en Madrid bajo el dominio rojo<br \/>\nPor Enrique Becerril, ingeniero de caminos<br \/>\nRevista de Obras P\u00fablicas, n\u00ba 2.697 (1940)<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Madrid hab\u00eda cambiado mucho desde los tiempos de Larra y Mesonero Romanos: era una ciudad de un mill\u00f3n de habitantes \u00abensanchada, hermoseada, urbanizada, con grandes v\u00edas decoradas por soberbios rascacielos y un subsuelo cruzado por el Metro en todas direcciones[53]\u00bb. Esta hermosa ciudad vivir\u00eda d\u00edas y a\u00f1os de prueba a partir del 19 de julio de 1936.<\/p>\n<p>\u00abEspect\u00e1culo supremo, aterradora destrucci\u00f3n\u00bb \u2013 Con esta oferta imposible de rechazar, el cine Salamanca anunci\u00f3 la proyecci\u00f3n de Los \u00faltimos d\u00edas de Pompeya, la nueva producci\u00f3n de la RKO. Era el 29 de julio de 1936, una semana despu\u00e9s de la derrota de los militares facciosos en la capital y cuando se luchaba con denuedo para impedirles el paso por la Sierra del Guadarrama. El cine, inaugurado un a\u00f1o antes, era un magn\u00edfico local modernista con aire acondicionado, actualmente buque insignia de la cadena C&amp;A.<br \/>\nSer\u00eda imposible exagerar la confusi\u00f3n que reinaba en la ciudad, sede del Gobierno de la Rep\u00fablica. Circulaba el rumor de que las casas de empe\u00f1os devolv\u00edan los objetos empe\u00f1ados sin m\u00e1s que presentar unas autorizaciones emitidas por el Ayuntamiento, que se apresur\u00f3 a desmentir esta informaci\u00f3n. Se prohibi\u00f3 \u00abterminantemente\u00bb a los ateneos y agrupaciones sindicales que requisaran g\u00e9nero de las tiendas sin m\u00e1s que presentar vales impresos por ellas mismas. La secci\u00f3n de combustibles y lubricantes del comit\u00e9 de requisa de veh\u00edculos anunci\u00f3 que no dar\u00eda gasolina a ning\u00fan veh\u00edculo que no prestara servicio a alguna entidad reconocida. Se sacrificaron 385 vacas en el matadero, casi el doble de la cifra normal de antes de la guerra, y lleg\u00f3 el primer cami\u00f3n de pescado fresco a la ciudad desde el Alzamiento, procedente de la costa mediterr\u00e1nea. El pescado fresco del Atl\u00e1ntico tardar\u00eda casi tres a\u00f1os en volver a pasear por la ciudad[54].<\/p>\n<p>Durante tres meses la ciudad contempl\u00f3 con creciente inquietud el avance del ej\u00e9rcito enemigo, que sali\u00f3 de Sevilla los primeros d\u00edas de agosto v\u00eda M\u00e9rida y\u00a0 Talavera, con parada en Toledo para rescatar a los sitiados en el Alc\u00e1zar. Por fin, en noviembre, lleg\u00f3 el momento del asalto final a la ciudad. Hay aqu\u00ed un buen nudo de las discusiones bizantinas de la guerra civil: las causas del fracaso del ataque faccioso a la capital. Las tropas nacionales estaban cansadas y eran pocas para la tarea, o fueron las armas rusas, o fueron las brigadas internacionales, o fue la movilizaci\u00f3n de los milicianos madrile\u00f1os. Todos estos factores se sumaron, y a\u00fan hubo otros, como la inesperada eficaz reacci\u00f3n del general Miaja y la obcecaci\u00f3n del mando nacionalista por lanzar ataques frontales en vez de maniobrar con habilidad. Adem\u00e1s, los milicianos se defend\u00edan mucho mejor en la ciudad que en el campo, pues no en vano era su territorio, mientras que a las fuerzas coloniales atacantes les suced\u00eda lo contrario. El resultado final fue que el ej\u00e9rcito nacionalista fue detenido a las puertas de Madrid, es decir derrotado, acontecimiento que cambi\u00f3 todo el curso de la guerra. Madrid hab\u00eda sido efectivamente, como dec\u00eda la propaganda, \u201cla tumba del fascismo\u201d \u2013los castizos dec\u00edan que por qu\u00e9 no lo llevaban a enterrar a otra parte. La \u201cheroica defensa\u201d de Madrid proporcion\u00f3 energ\u00eda a la Rep\u00fablica durante mucho tiempo, fue un hilo de esperanza en medio de los constantes reveses que tendr\u00eda que atravesar.<\/p>\n<p>A partir del 8 de noviembre de 1936 la vida se estabiliz\u00f3 en Madrid. Los facciosos hab\u00edan sido detenidos en una sinuosa l\u00ednea del frente que circulaba por el sur y oeste de la capital, donde daba una profunda dentellada en la Ciudad Universitaria que la dejaba a unos metros de las primeras casas del barrio de Arguelles. Arguelles era un barrio de gente de dinero, y parece ser que esa fue una las razones que decidieron al general Varela, comandante de todo el sector, a intentar la \u00faltima y ag\u00f3nica penetraci\u00f3n en la ciudad por aquel punto. Durante muchos meses por seguir aquel entrante, donde los dos ej\u00e9rcitos enemigos estaban en contacto \u00edntimo, y pod\u00edan dispararse a bocajarro, fue una pesadilla para todos los que tuvieron la desgracia de servir all\u00ed. Para los facciosos era el tormento de T\u00e1ntalo: estaban a 200 metros de la entrada de la calle de la Princesa, por donde se pod\u00eda llegar en cuesti\u00f3n de minutos a la Plaza de Espa\u00f1a y de ah\u00ed, por la\u00a0Gran V\u00eda, Plaza de Callao y calle de Preciados hasta la Puerta del Sol, kil\u00f3metro cero y gran centro simb\u00f3lico de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>En ese punto exacto de la l\u00ednea del frente donde durante 29 meses los facciosos suspiraron por la entrada en la capital se construy\u00f3 despu\u00e9s de la guerra un arco del triunfo de 44 metros de altura, en la llamada Avenida de la Victoria, y un poco m\u00e1s all\u00e1, en la entrada de la calle, un complejo de arquitectura fascista que incluy\u00f3 el enorme ministerio del Aire, actual Cuartel General del Ej\u00e9rcito del Aire, sobre el solar que ocup\u00f3 la C\u00e1rcel Modelo. El estilo del edificio recordaba del tal modo al Escorial que fue bautizado popularmente como monasterio del Aire.<\/p>\n<p>Varela pensaba que encontrar\u00eda menos oposici\u00f3n a su entrada en Madrid por el norte, porque el norte de la ciudad era de derechas, y el sur era de izquierdas. Chamber\u00ed, Salamanca y Arguelles eran bastiones de la burgues\u00eda, mientras que Embajadores, Puente de Vallecas y Atocha pertenec\u00edan a los rojos. La mayor parte de las personas investigadas por el SIM como sospechosas de pertenecer a la quinta columna proced\u00edan de la zona norte de la ciudad. Para complicar m\u00e1s las cosas, el norte era donde estaban la mayor\u00eda de las embajadas, formando un enjambre centrado m\u00e1s o menos en el barrio de Salamanca. Las embajadas era pedazos de extraterritorialidad en mitad del territorio republicano, y la mayor\u00eda de ellas estaban repletas de refugiados de derechas que salvaban all\u00ed precariamente sus vidas hasta que pod\u00edan hacer la larga ruta hacia la Espa\u00f1a nacional que pasaba por Valencia, y desde ah\u00ed o alg\u00fan otro puerto mediterr\u00e1neo a Marsella, Hendaya y por fin Ir\u00fan.<\/p>\n<p>El gradiente de peligro crec\u00eda en la ciudad de este a oeste. Las \u00faltimas calles de los barrios de poniente estaban pr\u00e1cticamente a tiro de fusil del enemigo, mientras que el parque del Retiro y alrededores eran zonas menos peligrosas. El ej\u00e9rcito faccioso declar\u00f3 una zona de seguridad en el Este de la ciudad donde en teor\u00eda no se har\u00eda fuego de ca\u00f1\u00f3n ni se bombardear\u00eda con aviones. El resto de la ciudad era lo que se llam\u00f3 m\u00e1s tarde en las guerras coloniales zona de fuego libre. Los ca\u00f1ones facciosos estaban enclavados en el Cerro Garabitas, la altura dominante del parque de la Casa de Campo, antigua propiedad real abierta al p\u00fablico en 1931, desde donde ten\u00edan la ciudad a su merced. Los ca\u00f1oneos eran bastante regulares, pocas veces intensos. Las calles con orientaci\u00f3n norte-sur estaban relativamente protegidas de las bombas, pero las de direcci\u00f3n este-oeste estaban directamente enfiladas con las bater\u00edas enemigas. Este era el caso de la Gran V\u00eda (llamada entonces Avenida de Rusia, m\u00e1s tarde Avenida de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica), que para m\u00e1s complicaci\u00f3n era muy ancha y ten\u00eda al edificio de Telef\u00f3nica, el m\u00e1s alto del Madrid de la \u00e9poca, como infalible gu\u00eda de los obuses enemigos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>[53] Salvador Valverde, Nuevo Mundo, 1932-09-16<br \/>\n[54] ABC, 29 de julio de 1936<\/h6>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Madrid bajo las bombas fascistas. Cartel editado por el Comisariado de Propaganda de la Generalitat de Catalunya. Mi Revista, 1 de noviembre de 1938. 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