{"id":11087,"date":"1937-01-17T16:37:37","date_gmt":"1937-01-17T16:37:37","guid":{"rendered":"http:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/?post_type=reader&#038;p=11087"},"modified":"2019-12-08T16:01:37","modified_gmt":"2019-12-08T15:01:37","slug":"despiojar-desinsectar-desinfectar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/1937\/01\/17\/despiojar-desinsectar-desinfectar\/","title":{"rendered":"Despiojar, desinsectar, desinfectar"},"content":{"rendered":"<h5><a href=\"http:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1937\/01\/paludismo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-11090 size-full\" src=\"http:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1937\/01\/paludismo.jpg\" alt=\"paludismo\" width=\"931\" height=\"770\" srcset=\"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1937\/01\/paludismo.jpg 931w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1937\/01\/paludismo-300x248.jpg 300w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1937\/01\/paludismo-768x635.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 931px) 100vw, 931px\" \/><\/a>Cl\u00ednica Extreme\u00f1a &#8211; Revista mensual de medicina y cirug\u00eda. \u00d3rgano oficial del Colegio de M\u00e9dicos de la provincia de C\u00e1ceres. Mayo de 1937 (Ministerio de Cultura \u2013 Biblioteca Virtual de Prensa Hist\u00f3rica)<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\">El Agua en malas condiciones produce m\u00e1s bajas que la metralla.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\">Jefatura de Sanidad del Ej\u00e9rcito, Valencia, c. 1937<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En enero de 1937 el Comit\u00e9 de Higiene de la Sociedad de Naciones public\u00f3 su informe sobre Espa\u00f1a. La instituci\u00f3n antecesora de la OMS no encontr\u00f3 muchos motivos de alarma, a pesar de la gran\u00a0 preocupaci\u00f3n que hab\u00eda causado la guerra civil entre las autoridades sanitarias europeas, temerosas de un estallido de las enfermedades infecciosas que se propagase luego a trav\u00e9s de las mal guardadas fronteras (un motivo m\u00e1s, bastante inconfesable, para la puesta en marcha del bloqueo por el Comit\u00e9 de No Intervenci\u00f3n). Los doctores miembros de la comisi\u00f3n encontraron un pa\u00eds donde, a pesar de las circunstancias, el sistema de sanidad p\u00fablica funcionaba razonablemente bien, con una estructura provincial centrada en un hospital central y los institutos de higiene, con centros anejos de laboratorio, ni\u00f1os abandonados, ancianos y dementes [72]. El pa\u00eds contaba con unos 20.000 m\u00e9dicos, que quedaron repartidos aproximadamente a partes iguales entre la zona republicana y la nacional.<\/p>\n<p>Lo que todo el mundo esperaba era una r\u00e1pida propagaci\u00f3n de las enfermedades de la guerra. Estas son dispersadas y alentadas por los movimientos de grandes masas de personas en malas condiciones, y a finales de 1936 la zona republicana contaba con m\u00e1s un mill\u00f3n de habitantes extras refugiados de la zona nacional. Las migraciones forzadas no hac\u00edan m\u00e1s que propagar los focos iniciales de enfermedad, que se daban en los hacinamientos humanos causados por la guerra: tropas atrincheradas, masas de refugiados, prisioneros en campos de concentraci\u00f3n. La suciedad era el disparador inicial. Al cabo de pocas semanas, la ropa y el pelo de los afectados era una masa de par\u00e1sitos. La ausencia de instalaciones higi\u00e9nicas imped\u00eda canalizar de forma segura las deyecciones de los concentrados, el agua se contaminaba y las bacterias proliferaban fuera de control.<\/p>\n<p>El resultado era un foco de fiebres tifoideas, o de tifus exantem\u00e1tico, o de disenter\u00eda, o de paludismo, o de todos a la vez. Estas enfermedades no eran m\u00e1s que las manifestaciones de la actividad de viejos compa\u00f1eros de la humanidad: Salmonella, Rickettsia, Escherischia, Yersinia, Shigella, Plasmodium. Todas estas enfermedades hab\u00edan sido tradicionales azotes de los habitantes de Europa desde hac\u00eda muchas generaciones, pero en Espa\u00f1a hab\u00edan sido contenidas con bastante \u00e9xito en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX. El tifus exantem\u00e1tico y la viruela, por ejemplo, ya eran una rareza en 1936, aunque el paludismo segu\u00eda siendo end\u00e9mico en el Suroeste y el tracoma en el sureste. La tuberculosis afectaba imparcialmente a todo el pa\u00eds, con especial incidencia en las ciudades, pues era la enfermedad m\u00e1s caracter\u00edstica del proletariado urbano.<\/p>\n<p>A pesar de los temores, no se produjo ning\u00fan estallido peligroso de enfermedades infecciosas. Los casos que aparecieron fueron aislados prontamente y no llegaron a formar ning\u00fan brote peligroso en ning\u00fan caso durante toda la duraci\u00f3n de la guerra y en ambas zonas, la republicana y la nacional. La explicaci\u00f3n de esta aparente anomal\u00eda estaba en que el sistema de salud p\u00fablica espa\u00f1ol, creado\u00a0 como concepto en los afanes regeneracionistas de principios de siglo, hab\u00eda alcanzado cierta madurez en 1936, y ya era capaz de proteger a la\u00a0 poblaci\u00f3n de epidemias y pandemias. La \u00faltima cat\u00e1strofe hab\u00eda ocurrido en el invierno de 1918. M\u00e1s de 250.000 personas murieron s\u00f3lo en Espa\u00f1a en el transcurso de la epidemia de gripe que azot\u00f3 Europa al fin de la Gran Guerra. El tremendo pico de mortalidad super\u00f3 con mucho en intensidad al que provoc\u00f3 la guerra civil dos d\u00e9cadas m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>El despegue de una sanidad eficaz, con su estructura provincial uniforme y sus unidades especializadas tuvo lugar en la d\u00e9cada que precedi\u00f3 al comienzo de la guerra. Puntales de este sistema eran los m\u00e9dicos de asistencia p\u00fablica domiciliaria y los inspectores municipales de sanidad. Poco a poco, se fue organizando un sistema de asistencia sanitaria universal que no depend\u00eda tanto de la filantrop\u00eda local o del capricho municipal como antes. La guerra aceler\u00f3 el proceso, militarizando la sanidad como parte de la defensa nacional\u00a0 y creando una red m\u00e1s densa de establecimientos especializados para toda clase de p\u00fablico y enfermedades asociadas. Y, como novedad, se comenz\u00f3 a pedir a la gente que fuera al m\u00e9dico, dando a entender que el servicio era gratuito o en todo caso asumible. Por ejemplo, la cara de un ni\u00f1o de teta mofletudo sobre un fondo de oscuras alambradas serv\u00eda para excitar a la gente para que llevara a sus hijos al m\u00e9dico, con este argumento: \u00abLos transtornos alimenticios de los ni\u00f1os producen m\u00e1s v\u00edctimas que la guerra. \u00a1LLEVADLOS! a los servicios de higiene infantil (siguen cuatro direcciones de los mismos en la ciudad de Valencia). El cartel fue editado por el Ministerio de Instrucci\u00f3n P\u00fablica y Sanidad en el primer a\u00f1o de la guerra.<\/p>\n<p>En 1936 estaba empezando lo que se llamar\u00eda la Gran Transici\u00f3n de la salud en Espa\u00f1a, que nos alej\u00f3 de la tuberculosis o la disenter\u00eda y no dej\u00f3 en manos del c\u00e1ncer y el infarto. Coincid\u00edan los anuncios de las tradicionales p\u00edldoras antipal\u00fadicas Laveransan, fabricadas en Ribera del Fresno, Badajoz (donde el paludismo era cr\u00f3nico) con la inauguraci\u00f3n del primer curso para diab\u00e9ticos, en julio de 1936 en Madrid, una enfermedad novedosa por entonces, muy dependiente del tipo de alimentaci\u00f3n del enfermo.<\/p>\n<p>Las causas de muerte no depend\u00edan tanto como hoy en d\u00eda del comportamiento individual. Desde el punto de vista de la moda alimentaria de comienzos del siglo XXI, el estilo de vida de los espa\u00f1oles del primer tercio del siglo XX era saludable: un consumo reducido de carne y alto de cereales enteros y legumbres; aceite de oliva como grasa principal, ejercicio f\u00edsico laboral llevado en ocasiones hasta el agotamiento, frugalidad que a veces rondaba el hambre. La densidad y variedad de compuestos qu\u00edmicos t\u00f3xicos dispersos en el ambiente tambi\u00e9n era mucho menor que en la actualidad, salvo en algunos enclaves industriales. El caso es que el c\u00e1ncer era raro, y mucho menos frecuentes los decesos \u201ccardiovasculares\u201d relacionados con el endurecimiento de las arterias.<\/p>\n<p>El concepto de salud y enfermedad era distinto. O se estaba sano o se estaba enfermo: no hab\u00eda t\u00e9rminos medios, al menos para las clases trabajadoras. Los enfermos estaban en cama, sin ganas de comer y sin fuerzas, y de ella sal\u00edan cuando curaban o camino del cementerio. Los sanos estaban de pie y trabajaban, completamente ignorantes de sus constantes vitales\u00a0 (como la velocidad de la sangre, el colesterol, el az\u00facar o la hipertensi\u00f3n, que tanto preocupar\u00edan a las generaciones por venir) hasta que la enfermedad, en el peor de los casos, se los llevaba al otro barrio, por lo general en poco tiempo. Era muy dif\u00edcil estar \u201cdelicado de la salud\u201d en la clases populares. Tampoco era frecuente ser alto ni gordo.<\/p>\n<p>Mucha gente se mor\u00eda de vieja, sin enfermedad aparente, registradas simplemente bajo el hoy desaparecido ep\u00edgrafe \u201cmuerte natural\u201d: unas 20.000 personas al a\u00f1o, aproximadamente el 5% del total\u00a0 de muertes registradas al a\u00f1o (unas 450.000 hacia 1920). Otras muertes se anotaban en gran n\u00famero bajo la poco comprometedora expresi\u00f3n de \u201chemorragia y reblandecimiento cerebrales\u201d y \u201cenfermedades org\u00e1nicas del coraz\u00f3n\u201d, sumando entre ambas unas 60.000 muertes anuales. Estas eran enfermedades basadas en circunstancias personales, dif\u00edciles de diagnosticar y de tratar, y no digamos de prevenir.<\/p>\n<p>El problema principal estaba en las muertes causadas por factores ambientales de relativamente f\u00e1cil soluci\u00f3n, que causaban nada menos unas 130.000 muertes al a\u00f1o. Descontando una quinta parte sin clasificar, el primer puesto en la mortalidad dolosa estaba ocupado por la diarrea de los ni\u00f1os muy peque\u00f1os, con unas 50.000 muertes anuales. Evitar estas muertes fue uno de los principales objetivos de la red sanitaria que se desarroll\u00f3 durante los a\u00f1os de la Rep\u00fablica. El siguiente peligro principal era la tuberculosis, que rondaba las 30.000 bajas al a\u00f1o. Las pandemias mataban a mucha gente en oleadas regulares. Las m\u00e1s temidas eran el paludismo, end\u00e9mico en amplias zonas, el tifus exantem\u00e1tico y el tracoma \u2013causa de muchas cegueras en Andaluc\u00eda. El tifus y la viruela, como se vio m\u00e1s arriba, ya eran enfermedades bajo control en 1936, y no se permiti\u00f3 que la guerra las multiplicase. El principal peligro vino despu\u00e9s, cuando se estuvo al borde de una gran epidemia de tifus en la primera mitad de la d\u00e9cada de 1940.<\/p>\n<p>Tradicionalmente, la mortalidad en Espa\u00f1a hab\u00eda sido fluctuante, con grandes bandazos de un a\u00f1o al siguiente, dependiente principalmente de las tres cosas malas: guerras, epidemias y hambre. Aquella situaci\u00f3n se hab\u00eda acabado ya a comienzos del siglo XX, cuando se hab\u00edan dado los \u00faltimos casos de hambre generalizada (en 1905) y la \u00faltima epidemia general aut\u00f3ctona (de tifus, en 1909).\u00a0 Los tres elementos del desastre se sumaban y se reforzaban mutuamente. El hambre debilitaba y abr\u00eda el camino a la enfermedad infecciosa, transmitida por el hacinamiento y la falta de agua potable. En 1936 se volvi\u00f3 de nuevo a soltar a las tres bestias de la guerra, el hambre y la epidemia, pero fue la guerra la que se llev\u00f3 a m\u00e1s muertos directamente, seguida del hambre; las epidemias mataron a poca gente en proporci\u00f3n. Parad\u00f3jicamente, la guerra moderna era capaz de controlar las enfermedades infecciosas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>[72] LA SALUD DE LA POBLACI\u00d3N SEG\u00daN LOS INFORMES INTERNACIONALES (1936-1940)\u00a0 Josep L. Barona. Congreso internacional de la guerra civil &#8211; Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales.<\/h6>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cl\u00ednica Extreme\u00f1a &#8211; Revista mensual de medicina y cirug\u00eda. \u00d3rgano oficial del Colegio de M\u00e9dicos de la provincia de C\u00e1ceres. 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