{"id":10900,"date":"1937-07-12T12:22:47","date_gmt":"1937-07-12T11:22:47","guid":{"rendered":"http:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/?post_type=reader&#038;p=10900"},"modified":"2019-12-08T16:01:33","modified_gmt":"2019-12-08T15:01:33","slug":"el-extrano-ejercito-del-pueblo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/1937\/07\/12\/el-extrano-ejercito-del-pueblo\/","title":{"rendered":"El extra\u00f1o ej\u00e9rcito del pueblo"},"content":{"rendered":"<h5><a href=\"http:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1937\/07\/ciprianomera.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-10902 size-full\" src=\"http:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1937\/07\/ciprianomera.jpg\" alt=\"ciprianomera\" width=\"1200\" height=\"1570\" srcset=\"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1937\/07\/ciprianomera.jpg 1200w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1937\/07\/ciprianomera-229x300.jpg 229w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1937\/07\/ciprianomera-768x1005.jpg 768w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1937\/07\/ciprianomera-783x1024.jpg 783w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/a>Cr\u00f3nica, 2 de mayo de 1937.<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\">Ciudadanos:<br \/>\nLa traici\u00f3n del Ej\u00e9rcito pretoriano ha creado una nueva Patria.<br \/>\nHay, pues, que crear un nuevo Ej\u00e9rcito para defenderla.<br \/>\n\u00a1INSCRIB\u00cdOS EN \u00c9L!<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\">El D\u00eda de Alicante, 3 de septiembre de 1936<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\">\u2026 aunque [&#8230;]\u00a0 somos antimilitaristas,<br \/>\nsomos m\u00e1s militares que los militares sublevados.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\">\u201cEj\u00e9rcito de ayer y de hoy\u201d. Mundo Gr\u00e1fico, 7 de abril de 1937<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abPor eso est\u00e1n ustedes aqu\u00ed\u00bb \u2013dice el viejo m\u00e9dico republicano en el comedor de la pensi\u00f3n de M\u00fanich, tras intentar sin \u00e9xito explicar la derrota de Brunete a un p\u00fablico de emigrantes espa\u00f1oles (que le miran con desconcierto). Es una escena de <em>Vente a Alemania, Pepe<\/em>, estrenada en 1971. Cinco a\u00f1os antes, \u00bfArde Par\u00eds? hab\u00eda mostrado en la pantalla a los primeros camiones blindados que llegaron a la Plaza de la Concordia con letreros pintados en sus flancos: \u00abTeruel\u00bb, \u00abMadrid\u00bb, \u00abBelchite\u00bb y \u00abBrunete\u00bb iban con ellos.<\/p>\n<p>La ofensiva republicana de julio de 1937 que luego se convirti\u00f3 en la batalla de Brunete fue otro de los cuentos de la lechera estrat\u00e9gicos del Estado Mayor del Ej\u00e9rcito Popular. Se trataba de un movimiento como el de cierre de unas tenazas. La pinza norte y la sur se unir\u00edan en Alcorc\u00f3n, dejando dentro al ej\u00e9rcito faccioso que amenazaba la capital de Espa\u00f1a. Algo parecido hizo el ej\u00e9rcito sovi\u00e9tico en Stalingrado cinco a\u00f1os despu\u00e9s, s\u00f3lo que a escala gigantesca, y consigui\u00f3 copar por primera vez a un Ej\u00e9rcito alem\u00e1n entero, cambiando as\u00ed el rumbo de la guerra. El Gobierno republicano ten\u00eda en mente tambi\u00e9n un vuelco en la suerte de la guerra. Teniendo en cuenta que hasta entonces no hab\u00edan hecho m\u00e1s que perder terreno, parece extra\u00f1o que todav\u00eda conservaran tanta confianza. La respuesta est\u00e1 en que cre\u00edan que ahora ya ten\u00edan un ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>En Brunete no participaron ya columnas o agrupaciones milicianas de fortuna. Lo hicieron varios cuerpos de ej\u00e9rcito formados por decenas de divisiones, cada una de ellas con sus correspondientes brigadas, regimientos, batallones, compa\u00f1\u00edas, secciones, pelotones y hasta soldados rasos, todo ello acompa\u00f1ado por unidades de sanidad, intendencia, artiller\u00eda, carros de combate, aviones de caza, bombarderos, caballer\u00eda y un completo organigrama de comisarios pol\u00edticos. Menos capellanes, parec\u00eda que no le faltaba de nada al flamante Ej\u00e9rcito Popular de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Por el norte, esta pesada masa militar s\u00f3lo pudo avanzar unos kil\u00f3metros hacia el sur antes de ser detenida por la las fuerzas facciosas. Por el sur, el Ej\u00e9rcito Popular ni siquiera consigui\u00f3 penetrar en terreno enemigo. Entonces se puso en marcha la m\u00e1quina de picar carne humana, la guerra industrial. En esta guerra, la Rep\u00fablica se llev\u00f3 la peor parte. El infalible m\u00e9todo franquista de hacer la guerra consist\u00eda en bombardear al enemigo hasta el punto de saturaci\u00f3n (en t\u00e9rminos t\u00e9cnicos, \u00abablandar\u00bb) empleando primero aviones y despu\u00e9s ca\u00f1ones, dejando luego la ocupaci\u00f3n de las posiciones enemigas a la infanter\u00eda. Eso se hizo en los siguientes veinte d\u00edas de batalla. Cuando termin\u00f3, hab\u00edan muerto o resultado heridos unos 35.000 soldados en total, m\u00e1s por el lado republicano, como era habitual.<\/p>\n<p>El llamado Ej\u00e9rcito Popular de la Rep\u00fablica lleg\u00f3 a encuadrar a m\u00e1s de un mill\u00f3n de hombres, lo que equival\u00eda a la movilizaci\u00f3n total de todos los varones \u00fatiles de su zona (algo m\u00e1s de un 10% de la poblaci\u00f3n), en una compleja estructura piramidal de Grupos de Ej\u00e9rcitos, Ej\u00e9rcitos, Cuerpos de Ej\u00e9rcito, Divisiones y Brigadas. Una gran distancia separaba esta pesada masa militar de sus lejanas semillas, en el verano de 1936.<\/p>\n<p>Un cartel de los primeros meses de la guerra mostraba un velador de caf\u00e9 con sendos vasos de verm\u00fa y dos fusiles cruzados, a la manera de un cuadro her\u00e1ldico. La leyenda imploraba: \u00ab\u00a1Todos los fusiles para el frente!\u00bb. El que tuviera que imprimirse un cartel as\u00ed muestra a las claras los dif\u00edciles comienzos de un ej\u00e9rcito formado, literalmente, por el pueblo en armas.<\/p>\n<p>Amenazada la Rep\u00fablica espa\u00f1ola por el propio Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol, a su Gobierno no le qued\u00f3 m\u00e1s remedio que disolverlo, cosa evidentemente imposible en la creciente zona sublevada, pero muy factible en la propia. En consecuencia, la Rep\u00fablica se qued\u00f3 sin ej\u00e9rcito de ninguna clase durante los primeros d\u00edas de la guerra civil. No tener ej\u00e9rcito organizado no significaba carecer de hombres \u2013y mujeres\u2013 en armas. Como por generaci\u00f3n espont\u00e1nea, todos los grupos pol\u00edticos que apoyaban a la Rep\u00fablica crearon en cuesti\u00f3n de d\u00edas unidades de milicianos, por lo general del tama\u00f1o de un batall\u00f3n (unos 600 efectivos).<\/p>\n<p>Estas unidades milicianas improvisadas tuvieron bastante \u00e9xito en contener el avance de los facciosos procedentes del valle del Duero hacia Madrid y en impedir su avance por Arag\u00f3n. Sol\u00edan ostentar nombres impresionantes, como la Columna de Hierro (procedente de la siderurgia de Sagunto en Valencia), Los Aguiluchos, Los Linces de la Rep\u00fablica, Tierra y Libertad, etc. Las Milicias Mariana Pineda se alistaban en la plaza del Dos de Mayo, n\u00ba 2, y estaban organizadas por el Sindicato de Autores y Compositores de Espa\u00f1a. Hasta que el Ej\u00e9rcito Popular de la Rep\u00fablica se consolid\u00f3 un tanto meses despu\u00e9s, fueron las \u00fanicas fuerzas con las que se pod\u00eda disponer.<\/p>\n<p>Los primeros milicianos se pod\u00edan clasificar en varias categor\u00edas. Estaban los que recorr\u00edan en actitud vocinglera Madrid, Barcelona o Valencia a bordo de camiones requisados y adornados con profusi\u00f3n de consignas y banderas. Al fin terminaban por llegar a la l\u00ednea del frente, donde hac\u00edan alg\u00fan alarde valeroso y se retiraban acto seguido a los caf\u00e9s y tabernas de la ciudad, fusil en ristre, para contar detalladas narraciones de sus haza\u00f1as (a ellos iba dirigido la consigna \u00abtodos los fusiles para el frente\u00bb). Tambi\u00e9n estaban los que iban al encuentro del enemigo en silencio, y aguantaban en su puesto mucho tiempo, sin comer ni beber ni relevo a la vista[116], el arquetipo de espa\u00f1ol cumplidor y leal que represent\u00f3 el pastor Anselmo en Por qui\u00e9n doblan las campanas.<\/p>\n<p>Los observadores de la \u00e9poca adjudicaron a estas fuerzas milicianas en conjunto un comportamiento instintivo e impredecible, como los enjambres de avispas o, seg\u00fan el prejuicio racista en vigor, las hordas de nativos salvajes. En realidad, la propaganda facciosa las llam\u00f3 muchas veces las hordas rojas o las turbas marxistas, para acentuar su car\u00e1cter semi-animal y su completo alejamiento del car\u00e1cter militar.\u00a0 Estas caracter\u00edsticas las hac\u00eda f\u00e1cilmente fusilables una vez que ca\u00edan en sus manos, especialmente en los primeros tiempos de la guerra.<\/p>\n<p>Los milicianos carec\u00edan en general de cualquier tipo de instrucci\u00f3n militar, y tampoco ten\u00edan apenas sargentos\u00a0 experimentados que les indicasen el grado de peligro objetivo de una situaci\u00f3n concreta de guerra. No sab\u00edan que en caso de ataque a\u00e9reo no hay que echar a correr, sino tumbarse en la primera hondonada a mano con las manos sobre la nuca. Ignoraban la manera de avanzar dispersos y ofreciendo el menor blanco posible. Para ellos todo era nuevo en la guerra, contraviniendo de plano as\u00ed una de las m\u00e1ximas de Clausewitz: \u201cEs de la m\u00e1xima importancia que el soldado no encuentre en la guerra cosas que, por ser la primera vez que salen a su encuentro, le suman en el terror o la perplejidad[117].\u201d<\/p>\n<p>El ej\u00e9rcito profesional pas\u00f3 a trav\u00e9s de estas incoherentes fuerzas como el cuchillo a trav\u00e9s de la mantequilla, en el camino desde Sevilla a Madrid. Una y otra vez los milicianos intentaron detener a las fuerzas del ej\u00e9rcito de \u00c1frica, y una y otra vez fueron derrotadas y puestas en fuga. La retirada republicana no se detuvo hasta comienzos de noviembre, aproximadamente en la entrada del Paseo del Pintor Rosales (Madrid).\u00a0 El cuchillo que cort\u00f3 las l\u00edneas republicanas era un conjunto de unidades profesionales de apenas 25.000 hombres. Conquistar un pa\u00eds de 24 millones de habitantes con una fuerza tan exigua parec\u00eda una aberraci\u00f3n. Los republicanos ten\u00edan como un mito principal la batalla de Valmy, cuando el ej\u00e9rcito de la Convenci\u00f3n (es decir, el pueblo en armas) derrot\u00f3 al ej\u00e9rcito prusiano invasor y asegur\u00f3 as\u00ed el futuro de la Revoluci\u00f3n. El Ej\u00e9rcito Rojo creado en Rusia durante la guerra civil de 1919-1921, que derrot\u00f3 a la coalici\u00f3n de generales blancos y fuerzas de los Aliados, tambi\u00e9n era otro buen ejemplo.<\/p>\n<p>Estos gloriosos antecedentes no parec\u00edan funcionar en Espa\u00f1a. Una y otra vez, las l\u00edneas milicianas eran fijadas, flanqueadas y aniquiladas. Los republicanos descubrieron entonces que carec\u00edan de lo principal para ganar una guerra: una estructura militar organizada y coherente. Las organizaciones de este tipo ten\u00edan como m\u00ednimo 5.000 a\u00f1os de existencia. Sus miembros eran partes de una red jer\u00e1rquica n\u00edtidamente definida, que les proporcionaba continuamente informaci\u00f3n sobre su entorno y sobre lo que pod\u00edan esperar de \u00e9l. Por ejemplo, los soldados en una red semejante disponen de informaci\u00f3n sobre si lo que est\u00e1n viviendo en el campo de batalla es simplemente aterrador \u2013y pueden continuar estando tranquilos\u2013 o si se trata de una amenaza real a la que deban reaccionar de manera profesional. La informaci\u00f3n la proporciona la propia jerarqu\u00eda de mando, especialmente su columna vertebral, los sargentos. M\u00e1s arriba, los estados mayores trabajaban reuniendo informaci\u00f3n ambiental a gran escala para guiar las actuaciones del ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>Otra caracter\u00edstica es que los soldados, en un ej\u00e9rcito eficaz, deben tener m\u00e1s miedo (o respeto) a sus superiores que al enemigo. Toda una bater\u00eda de medidas de probada eficacia se han utilizado desde hace milenios para mantener una disciplina lo m\u00e1s f\u00e9rrea posible, un sistema en que la obediencia sea autom\u00e1tica. Algunos de sus elementos son el saludo militar, el uniforme y el sistema de castigos. El ej\u00e9rcito republicano, al principio, no dio por sentada ninguna de estas cosas. Es famoso el comentario ante las medidas de militarizaci\u00f3n de las milicias: \u00abterminar\u00e1n por obligarnos a saludar a los tenientes\u00bb. La cultura anti-militar estaba tan arraigada en las filas del EPR, que \u00e9ste tuvo que gastar gran cantidad de energ\u00eda en convencer a sus tropas de la necesidad y conveniencia de cosas tan evidente en un ej\u00e9rcito como saludar a los superiores, llevar una uniformidad reglamentaria, obedecer las \u00f3rdenes sin discutirlas, etc. El ej\u00e9rcito nacional ten\u00eda en ese punto una gran ventaja, pues sus elementos civiles voluntarios (falangistas, requet\u00e9s, juventudes de Acci\u00f3n Popular, etc.) ten\u00edan tradici\u00f3n cultural militarista. Las innumerables revistas y peri\u00f3dicos del EPR repet\u00edan una y otra vez consignas como esta, aparecida en un cartel suplemento de \u00abEj\u00e9rcito Popular\u00bb:\u00bb\u00a1Capit\u00e1n! \u00a1Teniente! \u00a1Sargento! \u00a1Cabo! [Sigue una arenga sobre la ejemplaridad en el mando] \u00a1A cumplir las \u00f3rdenes a rajatabla, pase lo que pase y sea la que sea la situaci\u00f3n!\u00bb. La insistencia en la disciplina llev\u00f3 a la paradoja del EPR. Su estructura termin\u00f3 siendo (desde el punto de vista de su eficacia como maquinaria militar) demasiado r\u00edgida. El Ej\u00e9rcito Popular carec\u00eda de otra caracter\u00edstica de las organizaciones militares tradicionales, como es la reacci\u00f3n autom\u00e1tica ante contingencias e imprevistos, tanto para evitar un desastre como para explotar un \u00e9xito. Las \u00f3rdenes del Estado Mayor republicano sol\u00edan enormemente prolijas, pero terminaban por perder el contacto con la realidad al poco de empezar la batalla.<\/p>\n<p>Tan s\u00f3lo una peque\u00f1a parte de los oficiales del EPR hab\u00edan recibido instrucci\u00f3n profesional en las academias de \u00c1vila, Toledo o Segovia, siendo los otros improvisados a partir de gente con alg\u00fan grado de instrucci\u00f3n o competencia profesional. Los oficiales de intendencia, por ejemplo, sol\u00edan ser empleados de banca, peritos mercantiles y profesiones comerciales. Bastantes oficiales republicanos se crearon a partir de l\u00edderes sindicales y de partidos que adoptaron el mando de columnas milicianas en el verano de 1936 y cuyo mando fue reconocido despu\u00e9s oficialmente y sancionado con un grado militar de oficial o jefe. M\u00e1s adelante se necesitaron muchos m\u00e1s oficiales, y hubo que crear los llamados \u00abtenientes en campa\u00f1a\u00bb, equivalentes republicanos de los alf\u00e9reces provisionales nacionalistas, pero que funcionaron peor que estos. Estos oficiales no profesionales sol\u00edan ser los hijos del m\u00e9dico, de alg\u00fan comerciante de la localidad, del boticario o de alg\u00fan labrador acomodado. Esto los convert\u00eda en los \u00abmandos naturales\u00bb de los soldados nacionalistas, en su mayor\u00eda hijos de campesinos con poco dinero. Pero la misma circunstancia de su extracci\u00f3n social determinaba recelos entre los soldados del Ej\u00e9rcito Popular, que adem\u00e1s ten\u00edan m\u00e1s gente de la ciudad, y menos del campo, en sus filas.<\/p>\n<p>La intendencia del EPR ha recibido poca atenci\u00f3n, pero fue lo que le permiti\u00f3 alentar durante sus casi tres a\u00f1os de existencia. Los soldados recib\u00edan 10 pesetas diarias de haber, dos pesetas para alimentaci\u00f3n, 25 c\u00e9ntimos para mejora de comida y 30 c\u00e9ntimos para fondo de material. A diferencia de la tradici\u00f3n del ej\u00e9rcito espa\u00f1ol, no se les descontaba nada por desgaste de vestuario. Cada soldado recib\u00eda un gorro o un sombrero, una camisa, unos pantalones, alpargatas, toalla, una manta, una cantimplora, un vaso, una cuchara y un tenedor. El equipo de invierno sumaba a todo esto una guerrera, un tabardo, unos borcegu\u00edes y otra manta. La carencia de botas de buen cuero y gruesa suela, admin\u00edculo proverbial del soldado, asustaba a los observadores internacionales.<\/p>\n<p>Pasada la \u00e9poca de las columnas milicianas, tambi\u00e9n la Rep\u00fablica tuvo que organizar su ej\u00e9rcito sobre el reclutamiento tradicional de quintas, lo que despert\u00f3 cierto resquemor entre los milicianos veteranos del 19 de julio hacia los conscriptos:<\/p>\n<p>Y ahora con la llamada a filas a las quintas, que ya todos sabemos cu\u00e1les son, han obligado a muchos que viv\u00edan en la retaguardia entre los emboscados y que una inmensa mayor\u00eda tuvieron que presentarse por no verse detenidos. Y luego llegaron a los cuarteles, y ya ascendieron; unos cabos, otros sargentos y algunos tenientes, y otros aprovechando enchufes como escribientes, y otros por el estilo. Y decimos que es algo bastante cruel para nosotros el que nos pongan bajo las \u00f3rdenes de quien no ha sentido silbar ni siquiera una triste pildora en toda su vida, nada m\u00e1s que en tiempo normal aprendieron la instrucci\u00f3n de media vuelta y ponte firme[118].<\/p>\n<p>El EPR fue una extraordinaria instituci\u00f3n con una vida muy corta, apenas dos a\u00f1os y medio, cuando las organizaciones de este tipo \u2013como el Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol\u2013 suelen alardear de cuatro o cinco siglos de existencia continuada, en los viejos pa\u00edses europeos.<\/p>\n<p>Su historia militar es la de una larga retirada ante el m\u00e1s potente ej\u00e9rcito nacional. Desde que se constituy\u00f3 oficialmente en octubre de 1936, hasta su colapso final en marzo de 1939, el EPR nunca gan\u00f3 terreno al enemigo, y fue perdi\u00e9ndolo a una media de 100 km cuadrados diarios, durante los 900 d\u00edas que dur\u00f3 la guerra de desgaste tras los cien dias iniciales de r\u00e1pido avance nacionalista. Como un enfermo del est\u00f3mago, lo poco que tomaba lo devolv\u00eda enseguida. Sus grandes victorias fueron las veces en que consigui\u00f3 detener con claridad al enemigo, como sucedi\u00f3 en noviembre de 1936 en Madrid, en febrero y marzo de 1937 en El Jarama y en Guadalajara y, esta \u00faltima menos conocida, en julio de 1938 ante Valencia. Un ej\u00e9rcito con este historial tiene un gran problema de moral, que se intent\u00f3 solucionar convirtiendo la resistencia en victoria \u201cResistir es vencer\u201d fue el slogan acu\u00f1ado por el gobierno de Negr\u00edn.<\/p>\n<p>Al ser su base y matriz una de las sociedades m\u00e1s antimilitaristas de la historia, la civilizaci\u00f3n republicana espa\u00f1ola, se dedicaron enormes esfuerzos a convencer a sus componentes de que este no era un ej\u00e9rcito como los dem\u00e1s por lo referente a la disciplina. El soldado republicano no deb\u00eda ser un aut\u00f3mata de obediencia ciega, sino una persona consciente que tomaba la libre decisi\u00f3n de obedecer a sus mandos y mantener una f\u00e9rrea disciplina. El sistema de comisarios pol\u00edticos y un torrente de memes deb\u00edan encargarse de mantener esa idea viva.<\/p>\n<p>Lo cierto es que poco a poco el EPR se convirti\u00f3 en un ej\u00e9rcito como los dem\u00e1s, en que los soldados recib\u00edan duros castigos si no se comportaban como aut\u00f3matas de obediencia ciega. Tras el duro trabajo por militarizar a las milicias pol\u00edticas, el EPR se encontr\u00f3 con el no menos duro de encuadrar en filas a reclutas forzosos, que terminaron formando el 80% de sus efectivos por lo menos. La sofisticaci\u00f3n pol\u00edtica de los primeros tiempos fue dando paso a un esquema muy sencillo, en el que Espa\u00f1a deb\u00eda ser defendida de la invasi\u00f3n extranjera de italianos y alemanes \u2013con los moros como tercera parte for\u00e1nea\u2013 ayudados por espa\u00f1oles traidores. Y la referencia hist\u00f3rica favorita fue la guerra de la Independencia contra Napole\u00f3n.<\/p>\n<p>Las insignias de jerarqu\u00eda fueron dise\u00f1adas exprofeso. Se abandon\u00f3 el sistema tradicional del ej\u00e9rcito espa\u00f1ol de estrellas de seis puntas para los oficiales y de ocho para los jefes por otro basado en barras finas o gruesas, al parecer inspirado en el ej\u00e9rcito franc\u00e9s. Encima de todo ello campeaba la estrella roja de cinco puntas, el gran s\u00edmbolo de la revoluci\u00f3n socialista, rodeada por un c\u00edrculo en el caso de los comisarios pol\u00edticos. La graduaci\u00f3n militar sol\u00eda ser muy inferior al mando efectivo. Los comandantes (mayores) pod\u00edan muy bien dirigir un cuerpo de ej\u00e9rcito, en cuyo caso se agregaban tres estrellas doradas de tres puntas a la barra gruesa indicadora de la graduaci\u00f3n. El resultado final eran combinaciones bastante coloridas.<\/p>\n<p>No hab\u00eda ninguna animaci\u00f3n, por el contrario, en el importante asunto de las condecoraciones y recompensas militares. Los ej\u00e9rcitos suelen cuidar mucho este extremo, organizando un conjunto de medallas que van desde el grado m\u00e1ximo otorgado a una reducida super-\u00e9lite \u2013como la cruz de hierro alemana o el coraz\u00f3n p\u00farpura USA\u2013 a infinidad de distintivos y chapitas indicando que se ha servido en determinada campa\u00f1a, o que se han hecho determinado n\u00famero de servicios, en general que uno \u201cha estado all\u00ed\u201d. Entre estar all\u00ed y cumplir razonablemente su deber y los actos de valor sobrehumano premiados en Espa\u00f1a con la Cruz Laureada de San Fernando hay todo un mundo simb\u00f3lico de chatarra que se aplica en proporciones variables y al final personalizadas a cada soldado, reforzando su esp\u00edritu de cohesi\u00f3n con su unidad y su ej\u00e9rcito. Mientras que el EN cuid\u00f3 mucho su tradicional protocolo de condecoraciones y medallas, el EPR no hizo el menor caso a este importante asunto, aparte de crear una Placa Laureada de Madrid, equivalente de la de San Fernando de sus enemigos. Uno de los muy pocos condecorados\u00a0 fue el general Miaja, como era de esperar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5>[117] Coronel S.L.A. Marshall, Los mandos de peque\u00f1as unidades en combate, Infantry Journal, trad. en Ej\u00e9rcito, n\u00ba 99, abril de 1948.<br \/>\n[118] Felisindo D\u00cdAZ D\u00cdAZ, 61 Brigada, 2.\u00bb Batall\u00f3n, 4.\u00aa Compa\u00f1\u00eda. Bronchales. Parapetos: \u00abSe deben rectificar los mandos\u00bb Libertad, 42 Divisi\u00f3n (Cuenca) n\u00ba 4, julio de 1937.<\/h5>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cr\u00f3nica, 2 de mayo de 1937. &nbsp; Ciudadanos: La traici\u00f3n del Ej\u00e9rcito pretoriano ha creado una nueva Patria. 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