{"id":10867,"date":"1937-07-08T16:40:54","date_gmt":"1937-07-08T15:40:54","guid":{"rendered":"http:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/?post_type=reader&#038;p=10867"},"modified":"2019-12-08T16:01:33","modified_gmt":"2019-12-08T15:01:33","slug":"trabajadores-en-el-puno-de-la-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/1937\/07\/08\/trabajadores-en-el-puno-de-la-tierra\/","title":{"rendered":"Trabajadores en el pu\u00f1o de la tierra"},"content":{"rendered":"<h5><a href=\"http:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1937\/07\/elpastormiliciano.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-10871 size-full\" src=\"http:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1937\/07\/elpastormiliciano.jpg\" alt=\"elpastormiliciano\" width=\"1200\" height=\"1616\" srcset=\"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1937\/07\/elpastormiliciano.jpg 1200w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1937\/07\/elpastormiliciano-223x300.jpg 223w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1937\/07\/elpastormiliciano-768x1034.jpg 768w, https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/1937\/07\/elpastormiliciano-760x1024.jpg 760w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/a>Cr\u00f3nica, 2 de agosto de 1936. Biblioteca Nacional de Espa\u00f1a \u2013 Hemeroteca Digital<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><strong>VACANTE<\/strong>\u2013Desde el d\u00eda 29 del actual, quedar\u00e1 vacante la plaza de dulero de esta villa, con el haber de cuarenta y cuatro fanegas de trigo puro; pagadas por meses vencidos, disfrutando adem\u00e1s el agraciado de que en los meses de abril y mayo, estar\u00e1 libre para ocuparse a otros trabajos, por no guardarse el ganado en los expresados meses.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\">Villasayas 26 de septiembre de 1937.\u2013II A\u00f1o Triunfal.<br \/>\nEl Alcalde, Avelino Gil.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\">El Avisador Numantino, 2 de octubre de 1937<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cr\u00f3nica, Estampa y Mundo Gr\u00e1fico, revistas de la zona republicana, publicaron en el verano de 1937 muchas im\u00e1genes de soldados recogiendo la cosecha, que eran fotografiados por lo general en contrapicado contra un sol violento, para reforzar el car\u00e1cter heroico de la imagen. El fusil en una mano y la esteva del arado en la otra es un tema favorito de la propaganda de guerra en muchos pa\u00edses. Los soldados ayudaban a sus hermanos, los campesinos, a recoger las mieses. En realidad, la mayor\u00eda de los soldados, abrumadora en el Ej\u00e9rcito nacional, proced\u00edan del campo. Cuando empez\u00f3 la guerra civil casi 16 millones de personas, dos tercios de la poblaci\u00f3n total, viv\u00edan de la tierra. Ese oficio com\u00fan escond\u00eda situaciones muy dispares entre los labradores, ga\u00f1anes, jornaleros, rabassaires, magos, foristas, baserritarras o campesinos a secas (\u201ccampesino\u201d era parad\u00f3jicamente un t\u00e9rmino poco usado en Espa\u00f1a, salvo en la propaganda pol\u00edtica).<\/p>\n<p>El campesino de cualquier condici\u00f3n trabajaba la tierra (directa o indirectamente, si era pastor o ganadero). Las tierras de cultivo o de pasto eran parcelas con versiones simplificadas de los antiguos ecosistemas naturales. En lugar de muchas especies estos campos conten\u00edan unas pocas o una sola. Los campos funcionaban como reactores biol\u00f3gicos pulsantes a base de agua, luz y tierra. Al cabo de meses, se consegu\u00eda fijar un cierto excedente en forma de espigas de trigo o de patatas.<\/p>\n<p>El \u00fanico ingrediente de la receta presente en cantidades ingentes en la mayor parte de la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica era la luz del sol. El agua sol\u00eda ser un problema, especialmente su escasez entre mayo y octubre. Toda una rama de la pol\u00edtica espa\u00f1ola se dedicaba a estudiar y polemizar sobre c\u00f3mo llevar agua de manera artificial a los campos. Durante la guerra, tanto el estado republicano como el nacional alardearon de continuar haciendo obras p\u00fablicas, embalses y canales, para llevar agua a los campos (en la pr\u00e1ctica poco m\u00e1s que simb\u00f3licas), y ambos redactaron ambiciosos planes hidr\u00e1aulicos con el mismo objetivo.<\/p>\n<p>Otro problema consist\u00eda en que las plantas no estaban compuestas \u00fanicamente de hidr\u00f3geno, carbono y ox\u00edgeno, como el polietileno o el az\u00facar, sino que requer\u00edan cantidades variables de nitr\u00f3geno, f\u00f3sforo, calcio y otros elementos (\u201cnutrientes\u201d) para formar tejidos especiales. De ah\u00ed la necesidad de abonar la tierra una vez que la cosecha la hab\u00eda agotado. Los agricultores pasaban la vida en la b\u00fasqueda desesperada de elementos para devolver fertilidad a la tierra. Hab\u00eda m\u00e9todos tradicionales, como el esti\u00e9rcol, y abonos comerciales concentrados pero muy caros. Nuevamente, una rama de la econom\u00eda pol\u00edtica del pa\u00eds se dedic\u00f3 con denuedo a examinar los problemas del abastecimiento de nitr\u00f3geno, potasio y calcio para los campos de cultivo. En este aspecto la guerra fue un desastre, pues las importaciones de fertilizantes ocupaban un puesto bajo en la lista de prioridades del comercio exterior, m\u00e1s centrado en armas, alimentos y materias primas para intercambiar por los dos primeros aspectos. Se iniciaron algunos planes para fabricar fertilizantes no convencionales, por ejemplo a partir de c\u00e1scaras de naranjas desecadas y trituradas, en la zona republicana.<\/p>\n<p>Problemas m\u00e1s secundarios eran la fuerza de tracci\u00f3n para la labranza y el transporte, resueltos con mulas y algunos bueyes y donde el tractor era el gran\u00a0 s\u00edmbolo pol\u00edtico de la modernizaci\u00f3n del campo. Hay que tener en cuenta que muchos campos de cultivo sol\u00edan estar divididos en docenas de parcelas por caminos, mojones, setos o vallas de piedra. El combate contra las plagas se hac\u00eda con venenos sencillos, como el sulfato de cobre o el arseniato, aunque en 1936 la casa Degesch, de Frankfurt Am Main (Francoforte del Meno) ya comercializaba en Espa\u00f1a Calcid, fumigaci\u00f3n con \u00e1cido cianh\u00eddrico para naranjales y olivares. Degesch adquiri\u00f3 muy triste fama pocos a\u00f1os despu\u00e9s por su producto cianh\u00eddrico Zyklon B.<\/p>\n<p>Hab\u00eda otra parte de la tierra aprovechable que no se labraba, pero que tambi\u00e9n era importante: los pastos y los bosques. Los bosques se apa\u00f1aban muy bien solos. Funcionaban como esponjas capaces de aprovechar hasta la \u00faltima gota de agua disponible, a resguardo de la desecaci\u00f3n causada por el calor del sol. Los nutrientes\u00a0 se reciclaban una y otra vez en circuitos casi cerrados. Todo funcionaba como un complejo y reposado mecanismo bien afinado, que desde tiempos remotos hab\u00eda despertado la veneraci\u00f3n de los hombres.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a, el bosque fue declarado oficialmente sagrado mediante la instauraci\u00f3n de la Fiesta del \u00c1rbol en 1904. La repoblaci\u00f3n forestal se convirti\u00f3 desde entonces en otro de los grandes temas pol\u00edticos de Espa\u00f1a. C\u00f3mo hacerla, d\u00f3nde y con qu\u00e9 medios era objeto de grandes debates en la prensa y en el parlamento, cuando se pod\u00eda. El bosque ten\u00eda grandes poderes: tra\u00eda humedad y dulzura a los resecos y \u00e1speros paisajes ib\u00e9ricos, atra\u00eda literalmente las lluvias, fijaba a la poblaci\u00f3n, era fuente de grandes riquezas, era sedante y calmante, reduc\u00eda la criminalidad y acercaba decididamente el paisaje y por ende la cultura espa\u00f1ola a la europea.<\/p>\n<p>Comparados con la placidez del bosque, los campos de cereal resultaban casi violentos. El trigal\u00a0 o la centenera eran un juego de azar que se jugaba con apuestas cambiantes d\u00eda tras d\u00eda, durante los ocho o diez meses que duraba el ciclo de vida anual de la planta. Lejos de la majestuosa estabilidad del bosque, la cosecha se pod\u00eda perder por cualquier motivo: demasiado fr\u00edo o calor, exceso o falta de lluvia, pedrisco o arrollada. La probabilidad de diez a\u00f1os seguidos de buena cosechas era cero (uno puede imaginarse que la probabilidad de cobrar el sueldo completo el a\u00f1o que viene no se acerque a 1, sino a cero, para ponerse en la piel del labrador con pocas y malas tierras). Nuevamente, el Estado legisl\u00f3 y su clase pol\u00edtica porfi\u00f3 en abundancia acerca de la mejor manera de proteger a los labradores de los a\u00f1os malos. Se hicieron planes de p\u00f3sitos agr\u00edcolas, bancos especializados, seguros de pedrisco y malas cosechas, y as\u00ed. Pero cuando empez\u00f3 la guerra civil la mayor\u00eda de los labradores ten\u00edan poca cobertura contra los desastres naturales.<\/p>\n<p>El campo era un hervidero de actividad. Excepto en lo m\u00e1s crudo del invierno, cuando no faltaba el trabajo dentro de casa de reparaci\u00f3n y puesta a punto de aperos y herramientas, la lista de tareas era larga y complicada. Con una potencia disponible de 1 CV en el mejor de los casos (es decir, una mula) y cantidades muy limitadas de fertilizantes, el a\u00f1o agr\u00edcola era una sucesi\u00f3n continua de apuestas: adelantar la siembra o retrasarla, binar (romper la capa superficial del suelo para evitar que el agua suba por capilaridad) otra vez o no hacerlo, esparcir el fertilizante de una sola vez o repartir su aplicaci\u00f3n, arar con mucho o con poco espacio entre los surcos, barbechar sin m\u00e1s o plantar leguminosas en la hoja que se dejar\u00eda descansar ese a\u00f1o, y as\u00ed sucesivamente. Un labrador h\u00e1bil (\u201clabrador\u201d era el campesino con tierras, y por lo tanto un timbre de nobleza) pod\u00eda hasta cierto punto salvar un a\u00f1o malo, con lluvias y sol a destiempo, heladas o sequ\u00edas, orquestando con habilidad las faenas del campo.<\/p>\n<p>Si consegu\u00eda tal cosa, nadie se lo tendr\u00eda en consideraci\u00f3n. Los labradores no eran considerados ni como herederos de antiguas y sabias pr\u00e1cticas ni como profesionales abiertos a las novedades t\u00e9cnicas (todo eso llegar\u00eda mucho despu\u00e9s). Se les calificaba siempre como rutinarios, incultos y atrasados, y eso influy\u00f3 indudablemente en que muchos se comportaran como se esperaba de ellos. El cuerpo de ingenieros Agr\u00f3nomos deb\u00eda resolver esta situaci\u00f3n, inyectando know-how en un campo huero de conocimientos profesionales. El desprecio a la cultura labradora iba pareja al desprecio de sus elementos de trabajo. El arado tradicional de cada comarca era calificado despectivamente como \u201carado romano\u201d, y el ganado aut\u00f3ctono, hoy en d\u00eda elevado a los altares del conservacionismo, como \u201cganado del pa\u00eds\u201d sin valor.<\/p>\n<p>Con la excepci\u00f3n de la oveja merina, al parecer \u201cinventada\u201d en la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, secuestrada con malas artes por ingleses y franceses y que termin\u00f3 llevando una exitosa carrera en Australia, las razas y variedades de plantas y animales cultivados no eran considerados por lo general como tesoros gen\u00e9ticos a preservar, sino como restos de un pasado de incuria. El ganado, por ejemplo, era m\u00e1s bien peque\u00f1o, huesudo y de poco peso. Nada que ver con los impresionantes ejemplares de exposici\u00f3n que las granjas brit\u00e1nicas presentaban con orgullo a\u00f1o tras a\u00f1o, con bueyes como monta\u00f1as de carne y ovejas casi esf\u00e9ricas, como balas de lana andantes.<\/p>\n<p>Los restos que han quedado permiten formar una idea de la considerable riqueza con que contaba el pa\u00eds espa\u00f1ol hacia 1936 en materia de variedades de plantas cultivadas y ganados. Exist\u00eda una variedad de vaca casi para cada tipo de paisaje: incluso una adaptada a la vida en la huerta de Murcia. Si bien en caballos no hab\u00eda mucho\u00a0 que decir, salvo el famoso \u201c\u00e1rabe espa\u00f1ol\u201d no suced\u00eda lo mismo con el tractor de la \u00e9poca, la mula. Algunas comarcas estaban especializadas en la producci\u00f3n de estos animales como otras se especializar\u00edan m\u00e1s tarde en fabricar maquinaria agr\u00edcola. As\u00ed ocurr\u00eda en Vic (Gerona) y en Zamora, que produc\u00eda ejemplares grandes y robustos, muy apreciados en el extranjero. Las mulas fueron militarizadas en gran cantidad, y lo pasaron casi tan mal como los soldados humanos.<\/p>\n<p>El 4 de diciembre de 1937 lleg\u00f3 a los servicios veterinarios de la Divisi\u00f3n 53 del Cuerpo de Ej\u00e9rcito de Arag\u00f3n el primer mulo enfermo. \u201cPor extra\u00f1a coincidencia, se llamaba Empezar[133].\u201d Casi la cuarta parte de los animales llegaba a los servicios veterinarios con heridas producidas por el uso \u00abindebido y excesivo\u00bb de los atalajes. Los mulos deb\u00edan recorrer largas distancias con cargas muy pesadas y muchas veces pasaban varios d\u00edas sin desatalajar.\u00a0 Las caballer\u00edas tambi\u00e9n se llevaban lo suyo en cuanto a sufrir heridas por trozos de metralla, balas y piedras. Hasta septiembre de 1938, la mayor\u00eda de los animales eran tratados de enfermedad y contusiones, con pocos heridos de guerra. Eso cambi\u00f3 en octubre, en la fase final de la batalla del Ebro, cuando se llegaron a tratar m\u00e1s de 40 animales heridos de bala y metralla al d\u00eda.\u00a0 Los animales eran remendados como mejor se pod\u00eda y enviados de nuevo al frente, mientras que algunos de curaci\u00f3n m\u00e1s lenta eran enviados a hospitales h\u00edpicos de retaguardia.<\/p>\n<p>La mula era el tractor universal en Espa\u00f1a en aquellos a\u00f1os. Se contaba con alrededor de 1,3 millones de cabezas, que se dedicaban a toda clase de trabajos en el campo y en la ciudad. Era el m\u00e1s vers\u00e1til de todos los animales de trabajo, de los que hab\u00eda aproximadamente 4 millones de ejemplares el a\u00f1o en que estall\u00f3 la guerra: un mill\u00f3n de asnos, 600.000 caballos y m\u00e1s de un mill\u00f3n de vacas y bueyes. Estos \u00faltimos eran in\u00fatiles para uso militar, y los burros se usaban poco. Los caballos eran muy caros de mantener, y se usaban poco en el campo y la industria. En cambio en el ej\u00e9rcito se les ten\u00eda mucho aprecio, recuerdo de los tiempos en que los caballeros montados eran la fuerza superior en las batallas. Pero las armas de tiro r\u00e1pido hab\u00edan terminado con su hegemon\u00eda, y la caballer\u00eda s\u00f3lo tuvo importancia en la guerra civil como fuerza de exploraci\u00f3n, muy \u00fatil en frentes fragosos y de poca densidad de soldados, como el Alto Tajo y los frentes andaluces en torno a Granada.<\/p>\n<p>Una de las misiones del Estado, en estaciones agron\u00f3micas y dep\u00f3sitos de sementales, consist\u00eda en inyectar genes de mejor calidad en la degenerada caba\u00f1a nacional mediante la importaci\u00f3n de ejemplares selectos del extranjero. El Estado proporcionaba semillas y sementales para cambiar el stock gen\u00e9tico de animales y plantas cultivados, ya que no pod\u00eda cambiar el del campesino mismo. Pero estas iniciativas y otras parecidas no eran m\u00e1s que gotas en el mar del atraso y la incultura del campo. Algunos partidos, como Falange Espa\u00f1ola y otros de extrema derecha, se especializaron en dar coba a los labradores. Pintaban a la ciudad y sus corruptos pol\u00edticos como enemigos naturales de los campesinos honrados, a los que manten\u00edan en la miseria. Insist\u00edan en que la ciudad recib\u00eda mucho del campo y devolv\u00eda muy poco a cambio. Memes como \u00e9ste llov\u00edan sobre los labradores: \u201cFranco, el Caudillo de Espa\u00f1a, devolver\u00e1 al campo, para dotarlo suficientemente, gran parte de lo que hoy absorbe la ciudad en pago de sus servicios intelectuales y comerciales[134]\u201d o, m\u00e1s certeramente, \u201cFranco ha convertido tu trigo en oro inmediato[135]\u201d. Esta ideas tuvieron mucho \u00e9xito entre los labradores de\u00a0 la cuenca del Duero y tuvieron algo que ver en el r\u00e1pido triunfo del Alzamiento en esas tierras.<\/p>\n<p>El trabajo del labrador era el m\u00e1s inseguro de todos, pues su beneficio depend\u00eda de la aleatoriedad del clima, pero la propiedad agraria era parad\u00f3jicamente la m\u00e1s segura de todas. El ansia de tierras de los que ten\u00edan dinero para comprarlas no ten\u00eda l\u00edmites. A comienzos del siglo XX, el principio de San Mateo llevaba siglos funcionando en el sentido de agrandar las propiedades agr\u00edcolas, con la excepci\u00f3n de Galicia. El problema de la propiedad de la tierra era el problema n\u00famero uno nacional, y por lo tanto fue seguramente la causa lejana m\u00e1s importante de la guerra civil.<\/p>\n<p>Los tres o cuatro millones de familias campesinas ten\u00edan situaciones legales de relaci\u00f3n con la tierra muy diversas, que iban del alquiler espor\u00e1dico de su fuerza de trabajo para trabajar campos ajenos a la propiedad plena de un trozo de terreno. En medio exist\u00edan infinidad de gradaciones de control: desde el arrendamiento a muy largo plazo (perpetuo en muchas ocasiones) al alquiler de la tierra por el plazo de una cosecha. Propiedades comunales y particulares de pastos, le\u00f1as, suelo o vuelo, frutos en determinada \u00e9poca, antiguos derechos se\u00f1oriales y viejos usos y costumbres se combinaban para complicar la propiedad de la tierra, incluso tras la tremenda limpia\u00a0 que supusieron las sucesivas desamortizaciones del siglo XIX.<\/p>\n<p>Toda esta enorme variedad de situaciones se di\u00f3 de bruces con la guerra civil. Los huertanos levantinos, profesionales especializados en la producci\u00f3n de delicatessen f\u00e1ciles de exportar y por lo tanto de proporcionar divisas para la Rep\u00fablica, fueron protegidos por \u00e9sta de torpes intentos colectivizadores y revolucionarios. Algunas zonas de Andaluc\u00eda Oriental pudieron crear sus comunas agr\u00edcolas con la bendici\u00f3n del Gobierno. En todo el pa\u00eds, aldeas remotas con agricultura de escaso inter\u00e9s comercial fueron dejadas en paz dentro de lo posible en una guerra. Los trigueros castellanos fueron las ni\u00f1as de los ojos de las autoridades facciosas, que dedicaron muchos esfuerzos, incluso organizando m\u00edtines pueblo por pueblo, a explicar el \u201ctrascendental decreto\u201d del verano de 1937 que creaba el Servicio Nacional del Trigo. Despu\u00e9s de fusilar a millares, Queipo de Llano, el virrey de Andaluc\u00eda, dict\u00f3 varias disposiciones paternalistas sobre la dignificaci\u00f3n de los salarios de los obreros agr\u00edcolas de Andaluc\u00eda Occidental. En todas partes, con especial \u00edmpetu en Galicia, los servicios militares de intendencia ca\u00edan como plaga de langosta sobre las cosechas, que requisaban y\/o pagaban a precios que los campesinos siempre consideraban irrisorios. En la zona republicana el ganado fue sacrificado sin atender a su reposici\u00f3n[136] a pesar de carteles que advert\u00edan \u201cUna vaca o una gallina que se maten son pan para hoy pero hambre para ma\u00f1ana\u201d. Pero no hab\u00eda manera, la gente ten\u00eda hambre hoy y era incapaz de pensar en la leche, la mantequilla y los huevos de ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5>[133] Arturo L\u00f3pez Arruebo: Servicio de Veterinaria. Evacuaci\u00f3n m\u00f3vil. Ej\u00e9rcito, n\u00ba 12 enero (1941)<br \/>\n[134] Noticiero de Soria, 2 de octubre de 1937<br \/>\n[135] Labor (Soria) 2 de septiembre de 1937<br \/>\n[136] El ganado vacuno, caballar, mular y asnal destinado al sacrificio ser\u00e1 marcado a fuego con una S en la tabla izquierda del cuello. Orden dando instrucciones a los Veterinarios municipales, ante la abusiva matanza de ganado de todas las especies, y principalmente de ganado equino, que de un modo irregular se practica en todos los mataderos, conducentes a la conservaci\u00f3n del ganado de trabajo y el reproductor como n\u00facleo de la reproducci\u00f3n pecuaria nacional. Gaceta de la Rep\u00fablica n\u00fam. 260, de 17 de septiembre de 1937.<\/h5>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cr\u00f3nica, 2 de agosto de 1936. 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Cr\u00f3nica, 6 de diciembre de 1936 Life, 14 de diciembre de 1936 Google\u2026","rel":"","context":"En \u00ab1937\u00bb","img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/aeropinakes.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/durrutiorla.jpg?resize=350%2C200&ssl=1","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":15404,"url":"https:\/\/aeropinakes.com\/wordpress\/1936\/04\/09\/coches-y-autobuses-para-la-guerra\/","url_meta":{"origin":10867,"position":5},"title":"Coches y autobuses para la guerra","date":"1936","format":false,"excerpt":"Todos los veh\u00edculos de motor, y sus conductores, fueron r\u00e1pidamente militarizados desde los primeros d\u00eda de la guerra civil. Los autobuses y camiones fueron cubiertos con toda clase de siglas, a veces blindados y utilizados para acercar tropas al frente. 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