Un anuncio de Nescao, antecesor del ColaCao y del Nesquik. Se anunciaba como “merienda para los pequeños” y seguía la tradición de mezclas de harinas con azúcar, lácteos y complementos para la alimentación infantil que había hecho la fortuna de Nestlé. Resultaban caros para las familias medias en España en 1936, pero aquello solo estaba empezando. Ochenta años después, la mesa del desayuno infantil está casi completamente ocupada por productos de este tipo: cereales, lácteos chocolateados, zumos endulzados, etc. El resultado es una bomba de azúcar que los niños modernos ingieren todas la mañanas y que seguramente traerá complicaciones de salud pública.

Revista “Mundial”, julio de 1936.

Biblioteca Nacional – Hemeroteca Digital

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