Cómo convertir un gran país en una pequeña nación

Vamos a ver, no es tan difícil. Sigan estas instrucciones y lo conseguirán en menos que canta un gallo.

• Hagan rigurosos exámenes a cualquiera que quiera entrar en el país. No dejen que entre cualquiera, antes tiene que respetar y practicar la cultura vigente.

• Ilegalizen a los partidos independentistas y separatistas y persigan judicialmente todas sus iniciativas políticas, hasta las más estúpidas.

• Exijan cosas únicas en todo el país: una lengua única, una enseñanza única, una sanidad única, idénticos carnés para todo, etc. ¡Uniformizen!

• Impongan graves penas para las menores ofensas a los símbolos de la soberanía: bandera, escudo, himno, etc.

• Establezcan una ley electoral que penaliza el voto urbano y premia el voto despoblado.

• Expulsen a todos los elementos indeseables del país, restableciendo la pena de destierro.

• Refuercen las fronteras, si es necesario con muros de varios metros de altura.

• Denuncien los tratados y declaraciones internacionales como atentados a la soberanía.

• Apoyen la natalidad de las familias autóctonas.

• Fomenten las viejas tradiciones.

¿Qué conseguirán si dan estos diez pasos tan importantes? En lugar de un gran país en un gran planeta, obtendrán una pequeña nación asustada ente el mundo exterior, homogénea, unitaria, cociéndose en su propio jugo, automática, revenida, eterna, cada vez más consumida y avinagrada. España y Cataluña, mismo combate.

 

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