El bantustán catalán

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Hubo cuatro bantustanes legalmente independientes, aunque ningún estado del mundo salvo Sudáfrica se molestó en enviar embajadores: Transkei, Ciskei, Bofutatsuana y Venda. El término bantustán es despectivo, el gobierno sudafricano prefería llamarlos Homelands, Hogares nacionales. Eran pequeños y tenían territorios disjuntos, excepto Transkei, que fue independiente desde 1976 a 1994 y tenía casi cuatro millones de habitantes y más de 40.000 kilómetros cuadrados. Más o menos como Cataluña.

Con todo lo que se ha escrito y dicho sobre el asunto de Cataluña (es decir, sobre el famoso proceso unilateral de independencia) es extraño lo poco que se ha hablado sobre la solución bantustán. Hasta ahora es una parte de España la que se quiere separar del conjunto general del país. Pero ¿qué ocurriría si es el Estado español el que inicia el proceso de separación e independización de una parte de su territorio?

El gobierno sudafricano del apartheid creó los bantustanes porque se quitaba un peso de encima. De un plumazo, millones de personas perdían la ciudadanía sudafricana (aunque la ciudadanía no era ninguna bicoca para los ciudadanos negros de la Unión) y el Estado dejaba de tener ninguna responsabilidad sobre ellos. Ahora piénsenlo.

Convertir a Cataluña en un bantustán implicaría dejar de tener que preocuparse por la sanidad pública, las pensiones, la seguridad o el abastecimiento de agua de varios millones de personas. En el caso sudafricano, Pretoria pactó con algunas élites más o menos corruptas de los futuros territorios independientes su separación de la Unión Sudafricana. En el caso español, sería muy fácil pactar con algunas élites más o menos corruptas de Cataluña su separación del Reino.

Existe un gran obstáculo a este plan, que consiste en que parece ser que la mitad aproximadamente de los ciudadanos de Cataluña no quieren la separación de España. Pero existe la solución, en alguna cátedra de geografía de Oxford. Se contrata a una eminencia geográfica oxfordiana, se le dan dos semanas de plazo y un mapa a escala 1:250.000 y enseguida tendremos una frontera que dejará del lado de acá a los españolistas y del lado de allá a los catalanistas independentistas. Ya se hizo cuando se trazó la frontera entre Pakistán y la India en 1947, con los buenos resultados que todos conocemos, es verdad que algo empañados por cuatro guerras y un millón de muertos.

Aliviado el resto del Estado español de la pesada carga económica, social y mental que supone la República Independiente de Cataluña, podría dedicarse a mejorar su PIB, a arreglar el país, a organizar la fusión con Portugal en la futura gran República Federal Ibérica, etc. El comercio seguiría, las relaciones seguirían, la vida seguiría, pero sin ninguna responsabilidad sobre lo que pasara allí, salvo la lógica que se deriva de nuestros deberes para con la humanidad. Y para terminar, aprendan de memoria esta frase: “los únicos gobiernos legítimos son el mundial y el municipal, todos los demás son falsificaciones violentas”.

Marciano Lafuente

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