¿Qué fue de Anglosajonia?

Dos viñetas de “Modern Britain”, en The Pictorial Encyclopaedia. Sampson Low, Marston & Co. Ltd., c. 1950.

Imaginen un país donde el Estado no paga a sus funcionarios desde hace meses porque el presidente del país, que se tiñe el pelo de vivo color amarillo, no suelta un duro si no le dejan construir un inmenso muro en la frontera sur. U otro país que lleva ya dos años en la confusión más completa porque alguien convocó un referéndum a lo tonto, salió lo contrario de lo que se esperaba y ahora tiene que abandonar su asociación de países pero sin abandonarla y para más inri llama al proceso con el indecoroso neologismo “brexit”. Anglosajonia, el conjunto de los países de raza inglesa, está en horas bajas. ¿Qué fue de aquellos tipos en pantalón corto y casco de corcho que gobernaban ellos solos a millones de negros con la ayuda de una fusta y una buena provisión de té? (Es verdad que solían contar con la ayuda de cuerpos militares como los Fusileros Africanos del Rey o el Cuerpo de Camellos) ¿Qué pensaría Winston Churchill de todo esto?

Las sesiones del Parlamento británico, que nos parecían tan extraordinariamente democráticas y pintorescas con la maza real sobre la mesa y el jefe de la Cámara combatiendo el ulular de los M.P. con perentorias llamadas al orden, ahora nos parece la reunión de una pandilla de gañanes, sin rumbo y sin conocimiento. El antaño señorial y súper-senatorial Senado de los Estados Unidos se dedica ahora a calcular las toneladas de hormigón que harán falta para combatir la amenaza mexicana.

No es para tomarlo a risa, es la erosión completa de la cima de la pirámide que forma la jerarquía universal de calidad humana. Desde hace un par de siglos Anglosajonia estuvo en la cima, primero mediante el Imperio británico y luego del americano. Estar en la cima significaba poder sin límites: en 1947, por ejemplo, un geógrafo británico trazó sobre un mapa a huevo la frontera entre Pakistán y la India, que desde entonces ha causado ya cuatro guerras grandes y varias pequeñas. En 2003, un presidente norteamericano decidió invadir Irak porque le parecía conveniente en ese momento, iniciando así un ciclo de guerras interminable allí y en sus países limítrofes.

Y este poder militar es la punta de iceberg. La cultura inglesa adobada en América es la cultura universal, así como el idioma inglés es la única interlingua mundial. Como los intelectuales han denunciado tantas veces, estamos abandonando ritos ancestrales y sustituyéndolos por fiestas comerciales creadas por grandes almacenes de Londres o Nueva York hace no muchos años. Se crea una secuencia infernal: Reyes Magos > Papá Noel, Todos los Santos > Halloween. Cada milésima de segundo se abre una Coca-Cola en alguna parte del mundo…

Pero todo esto, que hace refunfuñar a los intelectuales, lo dábamos por bueno porque pensábamos que Hollywood, el rokanroll, los cereales de desayuno, las hamburguesas, etc., estaban justificadas por el poderío olímpico de Anglosajonia. Como todos los imperios, despertaba odio universal, pero el que nace del respeto a una gran fuerza. Esa fuerza era la democracia de Anglosajonia, la más prístina y perfecta del mundo, se suponía que todos los demás parlamentos de todos los demás países no eran más que pálidas imitaciones de Westminster y su descendiente el Capitolio.

Por desgracia, ya vemos que no es así. La democracia no era más que la fachada de una extraordinaria arrogancia e incompetencia. La imagen de Anglosajonia ya solo se puede definir con una palabra: bananera (4. adj. Dicho principalmente de ciertos países de Iberoamérica: tercermundistas). El ingenio popular latino ya afila sus dichos: más tonto que el brexit, más idiota que poner un muro entre dos países para que se vea desde la Luna. ¿Y que fue de Winston Churchill? Winston, además de salvar al mundo de pasar una larga noche bajo la bota nazi, era un creyente en la supremacía de la raza blanca, en concreto de su variedad  anglosajona, y creía a pies juntillas que ella podía y debía dominar el mundo. Hasta llegó a escribir una estrambótica Historia de los países de habla (quería decir raza) inglesa. Ahí está el origen de las dos verguenzas que provocan la irrisión del mundo, el brexit y el Muro de México. La hibris anglosajona ha llegado a su fin, ahora empieza su némesis.

Asuntos:

Espacios: ,

Tiempos:

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies