Doce sorprendentes coincidencias entre la Cuba actual y la España de 1970

 

Se trata de dos países muy distintos, pero en ambos…

• Existe una campaña internacional de acoso al régimen.

• No existen presos políticos. Los supuestos detenidos por motivos políticos son agentes a sueldo de una potencia extranjera.

• Los corruptos partidos políticos no participan en el proceso electoral.

• La democracia basada en cauces naturales que existe en el país es más perfecta que la democracia formal que existe en los países occidentales, y expresa mejor los verdaderos deseos del pueblo.

• El régimen ha conseguido plenamente su legitimación mediante un referéndum en el que el porcentaje de votos afirmativos ha superado el 95%.

• El régimen ha conseguido impresionantes progresos en salud pública y educación. No hay niños pidiendo limosna por las calles, como ocurría en el anterior sistema político.

• Hay un recuerdo obsesivo de la Guerra de Liberación, gran pilar legitimador de un régimen al que las fuerzas armadas respaldan sin fisuras.

• El pluralismo de ideas y opiniones debe ser encauzado en los límites que establece el Movimiento Revolucionario. La crítica es libre siempre que no se oponga a sus principios fundamentales.

• La juventud es fundamentalmente sana y apoya al régimen, aunque algunos sigan modas extranjeras.

• Existe una autoridad suprema que empuña el timón con mano firme, y que está por encima de la crítica.

• Los periódicos están llenos de artículos acerca de inauguraciones de obras públicas por las autoridades, los progresos de la ciencia nacional y las visitas de mandatarios extranjeros. No se proporciona información acerca de conflictos de ningún tipo, aunque en ocasiones se fustiga la ineficiencia de las empresas o la baja productividad de los trabajadores.

• Los escritores de editoriales y artículos de contenido político en la prensa escriben entre líneas, escogiendo cuidadosamente las palabras y empleando metáforas que solo entienden los que están en el ajo.

Y una diferencia muy importante:

Ningún régimen político llegó el poder con un apoyo popular tan abrumador como el que tuvo el gobierno cubano en 1959, tras derribar a la dictadura de Batista. El franquismo necesitó tres años de dura guerra para derrotar al gobierno elegido democráticamente de la República. El caso es que muchos años después de sus respectivos hechos fundacionales, tan distintos, la evolución convergente ha aproximado ambas situaciones políticas, la del régimen español de los años 1960-70 y la del régimen cubano de la década de 2010, de manera sorprendente. Y ominosa para algo que empezó de manera tan prometedora el 1 de enero de 1959.

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