toros

62. Canarias y Cataluña

Las dos partes más alejadas del Estado español (hay 2.500 km desde el Cap de Creus hasta la isla de El Hierro, la distancia de Madrid a Estocolmo) son las dos únicas regiones autónomas que han prohibido la fiesta de los toros, Canarias en 1991 y Cataluña en 2010. Es verdad que hay otras en las que no tiene tradición ni vigor, como Galicia.
Las estadísticas taurinas compiladas por el Ministerio de Cultura, el siguiente paso es colocar el cine bajo el control del Ministerio del Interior, muestran una decadencia general del asunto, con casi un 40% menos de festejos taurinos de todo tipo en cinco años, entre 2007 y 2011. De las 561 corridas de toros propiamente dichas realizadas en 2011, dos terceras partes se hicieron, de sur a norte, en Andalucía, Castilla-La Mancha, Madrid y Castilla y León, la gran mancha roja de esta sangrienta actividad, mientras que Galicia, Asturies y Cantabria celebraron únicamente 20 entre las tres.
No se debe creer por esto que Canarias y Cataluña son dos paraísos del bienestar animal. Por un lado, en ambas comunidades se cría y se mata ganado, y por otro son legales ciertas prácticas de maltrato de las bestias amparadas por la Tradición. La Ley Canaria de Protección de los Animales de 1991 permite las peleas de gallos “en aquellas localidades en que se hayan venido celebrando”, contundente argumento jurídico que sirve para dar por bueno tirar cabras vivas desde campanarios y cosas peores. En Cataluña, la Ley de 2010 dejó aparte explícitamente a los llamados bous al carrer, el uso de vaquillas y toros crecidos en las fiestas patronales.
Si queréis ver paisajes volcánicos, podéis ir a Lanzarote o a La Garrotxa (Gerona), con sus cuarenta conos volcánicos y una veintena de coladas de lava. En Timanfaya (Lanzarote) asan pollos al calor de la lava. En La Garrotxa eso no se puede hacer, por el momento.

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